Revista de Economía del Caribe, No 14

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INVERSIÓN CANADIENSE EN COLOMBIA:
UN ANÁLISIS DE LAS EMPRESAS EXTRACTIVAS*

CANADIAN INVESTMENT IN COLOMBIA:
AN ANALYSIS OF EXTRACTIVE COMPANIES

Gustavo Rodríguez Albor**
Melissa Peláez Blandón***
Rafael García Luna****

* Investigación financiada por The University of British Columbia (Canadá) en convenio con la Universidad de San Buenaventura, Cartagena. http://www.ubc.ca/research/

** Economista, Especialista en Estadística Aplicada y Doctor en Ciencias Sociales. Docente investigador de la Universidad Autónoma del Caribe. gustavo.rodríguez51@uac.edu.co y Universidad de San Buenaventura Cartagena. grodriguez@ usbctg.edu.co

*** Profesional en Relaciones Internacionales y Magíster en Cooperación Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid (España). Investigadora de la Universidad de San Buenaventura, Cartagena.

**** Economista, estudiante Doctorado en Ciencias Sociales. Docente investigador de la Universidad Autónoma del Caribe. RGarciLu@uac.edu.co

Fecha de recepción: agosto 2014
Fecha de aceptación: octubre 2014


RESUMEN

El papel que cumple el sector extractivo en la economía ha sido un tema de amplio debate. Este artículo analiza el crecimiento de la inversión canadiense en Colombia, particularmente hacia las actividades extractivas. Los resultados indican que el incremento en los últimos años de la explotación de carbón, petróleo y oro, entre otros, ha generado consecuencias negativas en la economía nacional, el medioambiente, la salud y vulneración de derechos humanos y laborales, e incluso las empresas canadienses, suscritas bajo un acuerdo de ética y responsabilidad en el Tratado de Libre Comercio entre Colombia-Canadá, han estado en el centro de la crítica.

Palabras clave: Inversión extranjera, commodities, enfermedad holandesa, TLC, Canadá.
Clasificación jel: F21, Q02, F13.


ABSTRACT

The role of the extractive sector in the economy has been a subject of intense debate. This article examines the growth of Canadian investment in Colombia, particularly of mining activities. The results indicate that in recent years the increase of coal and gold mining and oil production, among others; has created a negative impact on national economy, environment, health, human rights and labor abuses. In which even Canadians companies that have subscribed an agreement of ethics and responsibility in Colombia-Canada Free Trade Agreement, have been at the center of criticism.

Keyword: Foreign investment, commodities, dutch disease, FTA, Canada.
jel Codes: F21, Q02, F13.


1. INTRODUCCIÓN

El papel del sector extractivo en la economía ha sido un tema que ha generado un amplio debate. Para algunos de expertos en finanzas y economía, las actividades mineras y petroleras son importantes, pues son fuente relevante de ingreso y un gran generador de divisas, especialmente en los países en vía de desarrollo. Además, contribuyen a la atracción de inversión extranjera, la generación de empleo e impulsan el desarrollo de actividades de responsabilidad social, especialmente en las áreas de cercana influencia.

Por el contrario, para otro grupo de expertos el efecto de este sector en la economía es considerado como nulo e incluso negativo. Los que pregonan estas ideas afirman que la explotación de recursos de origen primario (commodities) condiciona especialmente a las economías de los países en vía de desarrollo a exportaciones de bienes con escaso valor agregado, además puede generar problemas en la economía como la "enfermedad holandesa", incrementar el endeudamiento público, propiciar la corrupción, afectar el medio ambiente y la seguridad humana, al generar disputas y conflictos en las áreas de explotación.

En agosto de 2011, con la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Canadá y Colombia, se dio el impulso al incremento de la inversión extranjera canadiense en el país, lo que a su vez ha elevado sustancialmente la exploración y extracción de minerales como carbón, oro y plata, además de petróleo. Aunque desde hace más de 50 años estas empresas se encuentran en Colombia, también es cierto que la participación ha crecido de manera acelerada en los últimos años. Junto con el aumento de capitales canadienses en este sector, se han incrementado las denuncias de trabajadores de este tipo de empresas por violaciones a los derechos humanos y a los derechos laborales, lo que ha generado situaciones de fuerte tensión.

Este artículo realiza un análisis exploratorio de la inversión canadiense en Colombia, particularmente en las actividades extractivas, teniendo presente sus consecuencias en la economía y cómo afecta los derechos humanos de los trabajadores de estas organizaciones y el entorno aledaño a las zonas de explotación. Para ello, inicialmente se explora el papel de la minería y el petróleo dentro de la economía colombiana. Seguidamente, se revisan las principales consideraciones teóricas acerca del papel del sector extractivo en la economía; luego, se analiza la evolución de la inversión canadiense en Colombia, particularmente en el sector minero, y se exponen algunas consecuencias generales de la actividad extractiva en Colombia. Finalmente, se exploran los resultados de la actividad extractiva de dos empresas canadienses.

2. CONSIDERACIONES TEÓRICAS ACERCA DEL PAPEL DEL SECTOR EXTRACTIVO EN LA ECONOMÍA

El impacto de la abundancia de recursos naturales sobre el desarrollo ha sido un tema polémico en la literatura económica (Perry & Olivera, 2012, p. 1). En términos generales, al revisar la literatura relacionada con el papel del sector extractivo en el desarrollo existen dos consideraciones al respecto: el paradigma tradicional y la visión alternativa.

La primera, afirma que el efecto de la minería y la explotación de crudo no sólo es nulo, sino que contribuye negativamente en la economía de los países productores de este tipo de bienes. Esta perspectiva se conoce como el paradigma tradicional y se enmarca en lo que se ha denominado como "la maldición de los recursos naturales" (Sachs & Warner, 1997). De acuerdo con estas consideraciones, la minería no representaría aportes significativos al proceso de desarrollo de un país, e incluso podría ir en detrimento de otros sectores de la economía. Las investigaciones empíricas alrededor de este argumento sostienen que son varios los problemas que genera un auge del sector primario en la economía.

El primero de estos apunta a la dinámica histórica expuesta por Prebisch (1950) y Singer (1950), según la cual los precios reales de los productos básicos (commodities) tienden a la baja en el mercado internacional. La principal causa económica de esta tendencia consiste en que los productos primarios tienen una baja elasticidad ingreso, sobre todo comparada con la de los productos manufacturados. De esta manera, a medida que los países aumentan sus niveles de ingreso, tienden a orientar una mayor porción relativa de su demanda hacia manufacturas, en detrimento de los productos primarios como los alimentos y las materias primas (Fedesarrollo, 2008). Aunque este debate perdió importancia a finales de los setenta, debido a que no se ha encontrado evidencia del deterioro secular de los términos de intercambio, investigaciones recientes (Grilli & Yang, 1988; Ocampo & Parra, 2003 y 2010) han encontrado una fuerte caída de los precios reales de los productos primarios no petroleros a lo largo del siglo XX, especialmente de los productos de agricultura tropical y, en menor grado, en los metales (Ocampo, 2011, p. 30).

Otro grupo de investigaciones advierten sobre los efectos macroeconómicos negativos que puede tener el auge de un sector como el minero o el petrolero sobre el resto del aparato productivo, a lo que la literatura económica ha denominado "enfermedad holandesa". La atención de la literatura económica en este aspecto se enfoca en la pérdida de competitividad por revaluación de la moneda local y el riesgo de desindustrialización (Sachs & Warner, 1997). Por un lado, un auge exportador de un producto primario puede generar una súbita abundancia de divisas, provocando una caída de la tasa de cambio (revaluación), generando una pérdida de competitividad en el resto de la economía en el mercado internacional y en el nacional frente a los productos importados (Ocampo, 2011; Sachs & Warner, 1997; Van der Ploeg, 2007). Aunque este fenómeno abarata los precios de las maquinarias y equipos dentro de esa economía, para que los distintos sectores se puedan beneficiar es necesario que exista un ambiente propicio para la inversión (Ocampo, 2011, p. 29). Por otro lado, esta bonanza del sector primario puede afectar negativamente al resto de la economía al afectar la asignación de los recursos productivos (Cimoli, Dosi & Stiglitz, 2009; Ocampo 2005 y 2011). Lo anterior se debe a que en la medida en que el sector en auge se vuelve más rentable, extrae recursos productivos (especialmente, trabajo) del resto de actividades económicas del país, afectando negativamente su productividad y desempeño. Al terminar esta bonanza minera, los demás sectores exportadores del país habrán desaparecido o serán poco productivos ampliamente.

La creciente concentración exportaciones de recursos naturales, como minería o petróleo, puede traer consecuencias como frenar la capacidad de desarrollo de otros sectores productivos (Hausmann, Hwang & Rodrik, 2007; Hidalgo, Klinger, Babarási & Hausmann, 2007), mermar el crecimiento económico (Lederman & Maloney, 2007) y conducir a una mayor volatilidad de la economía (Servén, 1998; Kraay & Ventura, 2001).

Otro inconveniente que se asocia a un "boom" de la actividad primaria es la escasa generación de eslabonamientos con el resto de la economía, tanto hacia atrás como hacia adelante, lo que sí sucede con los demás sectores económicos. Esto ocurre porque gran parte de la producción se destina para exportación, algo característico de las economías subdesarrolladas (Ocampo, 2011; Fedesarrollo, 2008).

Dentro de la literatura sobre "la maldición de los recursos naturales" también han sido tratados otra serie de temas. Collier y Hoffler (2002) han vinculado el auge de productos primarios con la expansión de grupos al margen de la ley. De acuerdo con sus investigaciones, en la medida en que un sector primario en auge genera abundantes rentas, se convierte en un objetivo ideal para que grupos subversivos u otros agentes ilegales los extorsionen, especialmente si el fenómeno se da en un contexto en el que el resto de la economía es relativamente pobre y las instituciones del país son débiles.

Collier y Goderis (2007) consideran otras situaciones en las que se expresa el efecto negativo de un auge del sector primario, como son el incremento de conflictos sociales, endeudamiento público excesivo y el incremento de la desigualdad en los ingresos. En este sentido, Tornell y Lane (1999) señalan que, en las sociedades fragmentadas, un auge del sector primario genera captura de rentas y afecta negativamente la distribución de los ingresos. Así mismo, otros autores han señalado que el auge de ingresos puede generar efectos adversos, como la corrupción y la captura de rentas (Ross, 1999; Auty, 2001; Easterly & Levine, 2002; Ocampo, 2011).

La segunda consideración contrasta radicalmente con la anterior al sostener que la actividad minera puede promover e impulsar el desarrollo de los países (Arezki & Van der Ploeg, 2007; Mehlum, Moene & Torvik, 2006; Van der Ploeg, 2010). Los seguidores de esta posición se apoyan en lo que se ha denominado el paradigma alternativo, el cual sugiere que no hay motivos para afirmar que la actividad minera en sí misma sea favorable o desfavorable para el desarrollo, dado que esto depende de otros aspectos del país que se esté evaluando, como la calidad de sus instituciones, la idoneidad de su política macroeconómica, y las políticas que adopte en cuanto a la formación de capital humano y el desarrollo tecnológico (Fedesarrollo, 2008, 12). Mehlum, Moene y Torvik, (2006) encuentran que los países con buen Estado de Derecho, un "boom" del sector primario favorece el crecimiento económico. En su investigación, Collier y Goderis (2007) concluyen que los países que poseen una buena gobernabilidad el auge minero o petrolero actúan positivamente en la economía. Perry y Olivera (2012) también encuentran que la calidad institucional funciona positivamente en el buen uso de las rentas del sector primarias.

En general, estas investigaciones toman como casos emblemáticos de un efecto positivo en la economía, tras el inicio de un "boom" minero, a países como Noruega, Australia, Canadá, Malasia e, incluso, Chile. Esta literatura muestra soluciones alternativas a los problemas económicos adversos generados por "la maldición de los recursos naturales", pero en todos los casos recaen en que debe existir calidad institucional y buenas políticas, algo precisamente crítico en los países en vía de desarrollo.

Más allá de análisis estrictamente económico, también se discute sobre los efectos relacionados con lo que se ha denominado seguridad humana, impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desde 1994, reconfigurando la definición de seguridad más allá de lo estrictamente militar.

3. METODOLOGÍA Y ORIGEN DE LOS DATOS

El análisis del impacto de la actividad minero extractiva se realizó a partir de información secundaria clave de entidades que registran la información macroeconómica colombiana, como el Banco de la República, el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), Fedesarrollo y Proexport.

Además, se incluyó información de entidades relacionada con la inversión canadiense en Colombia y la vulneración de derechos humanos y laborales, entre otras, como la Cámara de Comercio Colombo-Canadiense (CCCC). Aunque se revisó el comportamiento histórico del sector extractivo y la IED procedente de Canadá, el estudio hace énfasis en información relevante desde el año 2000 a 2013. Los impactos de la inversión extractiva, especialmente canadiense, se analiza a la luz de la teoría económica y la seguridad humana.

Por último, para los casos de las empresas canadienses estudiadas se realizaron entrevistas a los diferentes actores que hacen parte de la actividad extractiva: Estado, empresa, trabajadores y habitantes cercanos a las zonas de explotación. Para las entrevistas se construyó un instrumento semiestructurado para cada tipo de actor. La información se procesó y validó. Para el caso de Pacific Rubiales Energy se utilizaron los reportes de diarios de campo de la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), y para la información de Pacific Coal Resource se tomó información disponible en la página web de la empresa y entrevista a habitantes y líderes de las comunidades de Chancleta y Patilla en el departamento de La Guajira.

4. EL SECTOR EXTRACTIVO Y LA IED CANADIENSE EN COLOMBIA

4.1. LA MINERÍA Y EL PETRÓLEO EN LA ECONOMÍA COLOMBIANA

Heredada de la época de la Colonia, la explotación del oro se constituyó en la principal actividad minera que poseía Colombia, y se realizaba principalmente en los departamentos de Antioquia y Chocó. La mayor parte del oro lo extraían compañías norteamericanas y unas pocas inglesas (Poveda, 2005, p. 162).

Por su parte, la explotación del petróleo solo adquirió importancia hasta 1910, debido a la presión norteamericana por la búsqueda de nuevos yacimientos y la intención del gobierno colombiano de estimular la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país.

A pesar de ello, a lo largo del siglo XX, el sector extractivo fue muy variable, y la principal actividad productiva de Colombia se centraba en la agricultura, especialmente en la producción de café, que aunque se consolidó a lo largo de ocho décadas no impidió que el sector agrícola perdiera progresivamente participación en la economía nacional al punto que pasó de representar el 59 % del producto en 1925 a tan solo un 7 %, en 2012.

Bernal (2012, p. 21) considera que IED en Colombia se puede dividir en cuatro grandes periodos: el primero se da entre 1900 y 1956; el segundo, en el lapso 1957 y 1979; el tercer periodo inicia en 1980 y finaliza en 1999, y el último periodo inicia en 2000. En dichos períodos se observa un crecimiento de la actividad minera y petrolera a partir de la inversión extranjera en Colombia.

En los dos periodos más recientes, la actividad minero extractiva comienza a participar de manera más activa en la economía con las concesiones en las minas de carbón de El Cerrejón, en el departamento de La Guajira, y de ferroníquel, en Cerro Matoso, en la región de Córdoba, y los descubrimientos de los pozos petroleros de Apiay-Suria en 1981, Caño Limón en 1983 y Cusiana en 1989, entre otros. Más recientemente, desde el año 2001, el auge de la minería y el petróleo ha estado impulsado no solo por nuevos yacimientos, sino igualmente por los altos precios de este tipo de bienes en el mercado internacional y la suscripción de Tratados de Libre Comercio (TLC), en los cuales la inversión extranjera en Colombia es un tema importante dentro de la negociación.

En este sentido, se mantienen fuertes expectativas de que los sectores minería y petróleo crezcan aún más debido al aumento de solicitudes de exploración, los posibles ingresos de inversión extranjera vía TLC y la apuesta del gobierno a impulsar la "locomotora minera" como factor económico que puede generar crecimiento y empleo en el país (DNP, 2011).

En todo caso, tanto el carbón como los hidrocarburos comienzan a registrar un volumen de producción récord en Colombia. Se espera en 2013 que la producción de carbón supere, por primera vez, los 100 millones de toneladas métricas, mientras que la explotación de petróleo se estima que sobrepasará el umbral de producción del millón de barriles diarios. El principal destino de esta producción es el mercado internacional. De tal manera que la producción generada por la minería y los hidrocarburos ganan cada vez más participación en las exportaciones colombianas. Por ejemplo, en el año 1997 la participación de este sector (minería, hidrocarburos y otros minerales) correspondió al 32,52 % del total exportado; mientras que desde 2009 este grupo han superado el 50 %, especialmente en 2012 y 2013 (enero - agosto), cuando representaron sobre el total de las exportaciones un 66, 9 % y 67,1 %, respectivamente, mientras pierde participación de forma progresiva el grupo de no tradicionales, como el pequeño sector industrial exportador.

4.2. LA IED Y LA INVERSIÓN CANADIENSE EN COLOMBIA

La IED hacia Colombia se ha concentrado principalmente en los sectores extractivos desde principios del siglo XX; sin embargo, desde 1970 se ha trabajado en la promoción hacia sectores de segundo renglón, como los manufactureros (Bernal, 2012, p. 73). Según Bernal, en el año 2010 Colombia contaba con un acumulado de IED de US$87.160,3 millones, en el que el sector petróleo participa con 25,7 % del total acumulado y el sector minas con el 23,3 %, es decir, alrededor del 46,0 % de la IED en Colombia es en este sector.

De acuerdo con los registros de IED del Banco de La República, desde la década pasada los flujos de capital provenientes del exterior se están dirigiendo especialmente al sector petrolero y minas. En el primer semestre de 2013, los flujos de IED representaron el 59 % de estas inversiones.

Aunque la llegada de las empresas canadienses a la economía colombiana data de los años cincuenta, cuando dos de sus firmas operaban en el país, en realidad es en los años noventa cuando comenzaron a llegar en mayor número para la exploración y explotación minera, gracias a las reformas petroleras que se gestaron en Colombia. Así lo señala un estudio realizado por la organización Censat — Agua Viva:

Estas reformas se presentaron en países no miembros de la OPEP, en los que se trataba ahora de favorecer y de facilitar la vinculación de capital extranjero, con medidas que tendieran a desregular y a disminuir el control estatal sobre el sector de los hidrocarburos (...). Los países miembros de la OPEP, por el contrario, nuevamente se unieron en torno a propuestas de corte nacionalista frente al mercado, con lo que lograron el incremento en el precio de los últimos dos años (Castaño & Navas, 2001, p. 3).

Sin embargo, desde el año 2000 se da un aumento sostenido de nuevas empresas canadienses en Colombia. Castaño y Navas (2001) señalan que, por un lado, tiene que ver con el hecho de que a nivel mundial el mercado petrolero estaba manejado por cuatro grandes multinacionales (Shell, British Petroleum, Chevron y Exxon), por lo cual resulta atractivo un país como Colombia para empresas pequeñas sin experticia, interesadas en explorar territorios vírgenes; y segundo, tiene que ver con el panorama de conflicto interno del país, el cual no es un elemento de confianza para grandes inversionistas.

De acuerdo con la corporación para el desarrollo de las exportaciones de Canadá (EDC: Export Development Canada): "Canadá se ha convertido en el país inversionista líder en Colombia". En este sentido, las inversiones procedentes de este país se han centrado en el sector de hidrocarburos y minero en un 64 %, para 2012.

Otro aspecto que explica el incremento de la inversión canadiense en el mercado colombiano es la activa participación de Canadá en la construcción de la legislación minera de Colombia; por ejemplo, tanto en 1997 como en 2006, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) y el Canadian Energy Research Institute (CERI)

han tenido que ver en la construcción del marco normativo del sector minero en Colombia, lo que le ha facilitado a las empresas canadienses petroleras la entrada al territorio.

La injerencia de Canadá en los asuntos normativos de Colombia, tales como las políticas que promueven el aumento de las inversiones extranjeras en el país y la firma del Tratado de Libre Comercio en agosto de 2011, han permitido el aumento de la participación de Canadá en la industria extractiva colombiana, constituyendo el 65 % del total de empresas canadienses presentes en el país. Las empresas mineras se encuentran localizadas en 20 departamentos de Colombia y el departamento de Antioquia es el de mayor concentración de explotación, con 10 firmas con proyectos mineros (50 % sobre el total) que operan en su territorio.

Ver Tabla 1

Ver Tabla 1 Parte 2

En cuanto a la exploración y explotación de hidrocarburos, los Llanos Orientales (Meta y Casanare) son los territorios de mayor concentración petrolera y de gas de las empresas canadienses en Colombia.

Ver Tabla 2

Ver Tabla 2 Parte 2

5. EFECTOS DE LA ACTIVIDAD EXTRACTIVA EN COLOMBIA

5.1. EFECTOS EN LA ECONOMÍA COLOMBIANA

Síntomas de "enfermedad holandesa": Este fenómeno ha sido frecuentemente señalado en la economía colombiana (Ocampo, 2011). El auge del sector petrolero y minero que vive el país desde mediados de la década pasada, al parecer ha afectado negativamente al resto de la economía. El efecto inmediato es la súbita abundancia de divisas, lo que reduce la tasa de cambio y hará que el resto de la economía pierda competitividad en los mercados internacionales y en el nacional frente a los productos importados. En el caso de Colombia, un seguimiento a la evolución de la tasa de cambio permite observar una lenta pero progresiva revaluación de la moneda colombiana frente al dólar. En 2003, la tasa de cambio de pesos por dólar se encontraba en la paridad $ 2.845 por dólar. Desde 2009, la tasa de cambio nominal ha estado entre $1.750 y 2050, gracias a los esfuerzos del Banco de la República, pero ha estado cerca de los $ 1.700.

Para tener evidencias de qué puede estar causando este efecto re-valuador, se contrasta la tasa de cambio nominal frente a los precios del barril de petróleo y de la tonelada métrica de carbón en dólares. Los resultados muestran una relación inversa en los últimos 10 años.

Efecto en la industria y el empleo: Mientras el sector minero-energético crece al 11 %, la producción industrial decae. (Agosto 1,9 %). PIB industrial pasó del 15 % (1998) a 12 % (2011). El empleo industrial pasó del 23 % del empleo total hace una década, al 13 %. En todo caso, existe la escasa relación con la industria o encadenamiento productivo que generan el oro y el carbón en Colombia, debido a que son exportados en bruto casi en su totalidad, 99 % del oro y entre 92 y 95 % del carbón. A pesar del aumento en el número de zonas de explotación minera y petrolera, y el incremento notable de la producción de carbón e hidrocarburos, este sector se ha mantenido como el que menor personas emplea en Colombia. Según datos del Dane, entre 2002 y 2013, emplearon el 1,2 % de las personas del país.

La balanza comercial negativa (X - M): Si se quita el sector minero energético, el déficit comercial se acerca a los 30.000 millones de dólares, según cifras de 2011.

Efecto negativo en la tributación y el recaudo: Una de las razones más importantes que se suelen nombrar para resaltar los beneficios de la actividad minera en el país es que es una fuente importante de impuestos y regalías que permiten financiar buena parte de las inversiones que se requieren para el desarrollo. Tal afirmación está muy lejana de ser cierta, pues buena parte de esa financiación se logra en Colombia a través de los impuestos directos e indirectos que generan las demás actividades económicas.

Otro aspecto es el tema de la regalías. Según los artículos 332 y 360 de la Constitución Política de Colombia, estas constituyen la participación del Estado en el beneficio que resulta del aprovechamiento de los recursos naturales no renovables, como contraprestación por sus derechos como propietario del subsuelo. No son, por tanto, ni un impuesto, ni un costo de producción sino una participación del Estado en la inversión productiva (Garay, 2013). De acuerdo con Soler (2012), las exenciones tributarias a la gran minería que se han venido adelantando con la Ley 285 de 2011 disminuyen en más de un 40 % los importes por regalías de las actividades mineras. Según Rudas (2010, citado por Soler, 2012), las exenciones tributarias para la gran minería en especial la minería metálica, por impuesto a la renta entre los años 2007 y 2009 pasó de 0,14 a 1,39 billones de pesos; además, en el mismo periodo las regalías aportadas por el mismo sector disminuyeron de 0,39 a 0,32 billones.

Garay (2013, pp. 145-146) encuentra en su estudio importantes ventajas tributarias de las empresas mineras en Colombia en el impuesto de renta, como son las deducciones especiales por inversiones en activos fijos, por pago obligatorio de las regalías, por depreciación de activos fijos y por amortización de inversiones. Pero más allá de estos beneficios, llama poderosamente la atención la diferencia entre las tasas nominales de impuesto y las realmente aplicadas. Según Garay (2013), mientras que entre los años 2007-2010 existían tasas nominales del 33 % sobre la renta gravable, en la práctica el sector minero (excluyendo hidrocarburos), terminó pagando tasas efectivas de solo el 10 %. A partir del año gravable 2011, con la eliminación de las deducciones especiales por adquisición de activos, las tasas efectivas son cerca de un 15 %, menos de la mitad de las tasas nominales del 33 %.

5.2. EFECTOS EN EL MEDIO AMBIENTE Y LA SALUD

De acuerdo con el Global Climate Risk Index, en 2010 Colombia fue el tercer país más afectado del mundo por efectos del cambio climático, y la actividad minera en zonas como páramos, ríos, ladera y zonas de reserva natural ha sido uno de sus principales factores que ha incidido negativamente. Según un estudio realizado en 2010 por Naciones Unida, en áreas urbanas de los municipios de Remedios, Segovia y Zaragoza (Antioquia) se encontró que los niveles de mercurio en algunas pueden llegar a ser hasta mil veces más elevado que los aceptados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente unas 100 toneladas del mineral en esta zona y unas 180 en toda Colombia (Garay, 2013, p. 107). Según el informe, la contaminación por este mineral ha causado enfermedades de tipo renal entre la población y problemas de atención, memoria y lenguaje entre los niños, al punto que afirma que sólo en Segovia se realizan anualmente 15 trasplantes de riñón. Según Soler (2012), situaciones como estas han hecho que Colombia sea el tercer país que más contamina con mercurio, después de China e Indonesia.

La explotación de carbón al norte de Colombia, en los departamentos de La Guajira y el César, ha mostrado varios indicios de afecciones respiratorias e infecciones en la piel a los habitantes de estas zonas (Fierro, 2012). El Plan de Trabajos y Obras de Cerromatoso (Nativa, 2012, citado por Garay, 2013) indicó que dos muestras de agua de la zona minera registraban valores en mercurio por encima de los límites máximos establecidos por la OMS.

6. CASOS DE EMPRESAS CANADIENSES EXTRACTIVAS

A continuación se describe información relacionada con dos empresas canadienses en Colombia, Pacific Rubiales Energy y Pacific Coal Resource, las cuales guardan un vínculo entre sí. Ambos casos exhiben consecuencias negativas de sus acciones en las zonas de explotación, diluyendo la idea clásica que genera la llegada de grandes inversiones como elemento potenciador del desarrollo y de mejoramiento del bienestar, tanto de los habitantes de las zonas aledañas al proyecto como de los que trabajan en ellos.

6.1. PACIFIC RUBIALES ENERGY: PETRÓLEO

El departamento del Meta es hoy el principal productor de petróleo del país, con el 47,1 % del total de la producción nacional seguido de Casanare y Arauca. En conjunto, las empresas extranjeras explotan el 31,5 % de la producción nacional de petróleo, de la cual es partícipe como asociada Ecopetrol, excepto en los campos que explota petrominerales, que son contratos de concesión, en los que el Estado no participa sino recibe simplemente regalías.

En este departamento, más de 100 empresas contratistas desarrollan actividades relacionadas con Ecopetrol S.A., una de ellas es Pacific Rubiales Energy Meta Petroleum Corporation (PRE), compañía canadiense con sede en Toronto (Canadá) y oficinas en Bogotá (Colombia). Pacific Rubiales Energy se dedica a la producción y explotación de crudo pesado y gas natural. La empresa es el segundo productor de gas y petróleo del país y tiene una amplia cartera de exploración. A fines de 2009, Pacific Rubiales operaba 35 bloques petroleros en Colombia (siete de producción y 28 de exploración). Rubiales, su principal campo petrolero, cuenta con unos 80 pozos productores de petróleo. Pacific Rubiales es propietaria de las empresas de petróleo y gas, Pacific Stratus y Kappa Energy Holdings, así como de Meta Petroleum, una compañía petrolera colombiana que opera los campos petroleros de Rubiales y Piriri en la Cuenca de Llanos, en asociación con Ecopetrol.

La Unión Sindical Obrera (USO), sindicato de la industria del petróleo, fundado en 1922 hace presencia desde 2009 en Barranca de Upía y en Puerto Gaitán Meta, pero de manera permanente desde junio de 2011. La decisión de permanencia se logró por solicitud de los trabajadores de la región, ya que a partir de esta fecha se han presentado permanente graves violaciones a los derechos laborales y sindicales por parte de esta compañía. Las principales violaciones a los derechos humanos y laborales que denunciaron los trabajadores a la Comisión Colombiana de Juristas consistían en violación de la jornada máxima de trabajo que excede hasta 18 horas diarias; 40 días de trabajo continuo sin descanso; no pago de salarios a trabajadores en periodo de prueba; no pago de salarios a un grupo de trabajadores por un tiempo mayor a dos meses que pertenecen a una cooperativa de conductores (empresa subcontratista); desconocimiento del pago de bonos prometidos a trabajadores; condiciones insalubres y antihigiénicas de los alojamientos; discriminación en el salario y duración del contrato entre los trabajadores de la región y los que vienen de otras regiones del país; irregularidades con la firma de los contratos, ya que se cambian las condiciones pactadas de manera unilateral por la empresa, como, por ejemplo, el desarrollo de las actividades definidas en el contrato es distinta a la que realizan; no se afilia a trabajadores a la seguridad social; discriminación por parte de la empresa respecto a trabajadores que se encuentran afiliados a la USO1.

Las tensiones con los trabajadores en el campamento Rubiales han hecho que este prácticamente permanezca militarizado desde 2011.

6.2. PACIFIC COAL RESOURCE: CARBÓN

Los altos precios de los commodities como el carbón y el impulso estatal que se le ha dado al sector extractivo, a través de lo que se ha denominado la "locomotora minero-energética", han creado los incentivos para que se dinamice esta actividad económica a lo largo y ancho de Colombia. La zona de El Cerrejón es la más importante al poseer el 90 % de las reservas del carbón del país y, de acuerdo con la UPME (2005), su carbón es de buena calidad desde el punto de vista de su poder calorífico, estimado en 27,02 MJ/Kg (11.600 BTU/ lb) en promedio, conocido como carbón bituminoso alto en volátiles, competitivo en el mercado internacional.

El Cerrejón se encuentra dividido en tres áreas: Norte, Central y Sur, en las cuales operan, explotando el carbón, empresas transnacionales. Dentro de la zona Central se encuentra La Caypa, una mina de carbón a cielo abierto. Las operaciones de explotación de carbón en esta mina son realizadas por la compañía Carbones Colombianos del Cerrejón S.A (CCC). Desde el 6 de mayo de 2010, CCC es propiedad de Pacific Coal Resources Ltd. (PCR),2 una empresa minera con sede en Canadá. Actualmente se producen 1013 Kt de carbón térmico anuales. A menos de 800 metros de esta mina se encuentran las Comunidades de Chancleta y Patilla, que juntas albergan 25 familias.

Varios elementos moldean las relaciones entre estas pequeñas comunidades y PCR. Por un lado, las externalidades negativas afectan fuertemente a sus habitantes3: emisiones atmosféricas de carbón, la alteración del paisaje, afectación de los ecosistemas y la disputa por los recursos, se entremezclan con la falta de acciones reales de responsabilidad social bajo un compromiso ético en las actividades productivas. Las emisiones atmosféricas son una situación de todos los días. El polvillo de carbón afecta la calidad del aire que respiran los habitantes de Chancleta y Patilla. En los períodos de mayor dinámica de la mina La Caypa es fácil observar el polvillo del carbón sobre las hojas de los árboles, el suelo, los enseres domésticos e, incluso, sobre el agua. Como consecuencia, buena parte de la población presenta quebrantos de salud que se manifiestan en tos seca, bronquitis, rinofa-ringitis, afectación ocular, mareos y dolores abdominales.

Según las estadísticas del Hospital Nuestra Señora del Pilar de Barrancas, el 15 % de las consultas realizadas en el año 2013 por habitantes de Chancleta y Patilla obedecen a alguna de estas patologías. Aunque a primera vista parezca solo una pequeña parte de la población, hay que tener presente que muchos de los afectados solo acuden al hospital cuando no pueden tolerar la enfermedad. Para contrarrestar el efecto negativo de carbón en el aire, la PCR ha implementado un plan de riego y humectación las 24 horas del día. La estrategia consiste en regar agua con carrotanques a lo largo de los tres kilómetros de vías de acceso a la mina cada una hora, con lo cual se alcanza a minimizar la suspensión aérea del polvillo del carbón que, por efecto del transporte y el viento, cae en la vías y por el tránsito continuo de tractomulas tiende a diseminarse en el aire.

Esta solución conlleva a nuevos problemas que atentan contra la seguridad humana: la disputa de un recurso como el agua del río Ranchería. Cada hora de riego requiere de 10.000 litros de agua que son tomadas por medio de motobombas del río Ranchería, lo que no solo amenaza la disponibilidad de este líquido vital en estas poblaciones que no poseen un servicio de acueducto, sino que afecta indirectamente la riqueza natural de este afluente. Por su parte, la afectación paisajística, la conformación de botaderos y la pérdida de la capa vegetal por las actividades de minería deterioran la calidad de vida y los ecosistemas.

Debido a que gran parte de la explotación de las zonas Norte, Sur e, incluso, la parte Central son explotadas por la empresa Carbones del Cerrejón Limited (CCL), estos últimos han implementado desde el año 2007 planes de reubicación, sin lograr un consenso total sobre los habitantes de Chancleta y Patilla; por ello, aún permanecen en esta área las 25 familias. Esta situación ha hecho que PCR solo se limite a brindar algunos programas asistencialistas a la población.

7. REFLEXIONES

Es importante revisar cuidadosamente el papel de la explotación minera y petrolera en Colombia, pues por ahora los resultados no son los mejores. La flexibilización de la legislación colombiana para propiciar la inversión extranjera en el país y la firma de los TLC ha incentivado a que se desborde capital foráneo en la economía, como el canadiense, enfocado básicamente en actividades extractivas.

Empresas como Pacific Rubiales Energy, procedentes de un país con gran respeto y ética en la explotación minera, en vez de propiciar un ambiente de trabajo digno se ha convertido en una de las empresas que más quejas generan por la vulneración de derechos y afectación de la seguridad humana. Pacific Coal Resource, por su parte, tampoco ha asumido la responsabilidad ética con el entorno; por el contrario, ha permitido que se generen tensiones entre los habitantes de las comunidades cercanas al afectarles el medio ambiente y su modo de vida tradicional.

La falta de instituciones de calidad y las débiles políticas han afectado en algunos aspectos la economía colombiana, el medio ambiente y los derechos laborales. Los casos del explotación petrolera en el Meta y de carbón en La Guajira evidencian: un débil marco institucional colombiano para hacer frente a estas situaciones, una escasa disposición de la empresa para realizar conductas éticamente responsables y poblaciones afectadas como poca capacidad de hacer valer sus derechos básicos. Se requiere fortalecer el marco normativo e institucional que ha permitido que la industria privada mantenga este tipo de acciones y que se sigan violando los derechos laborales de los trabajadores colombianos, lo que hace cada día la situación más crítica. Solo de esta manera no se considerarán nuestros valiosos recursos naturales como una maldición.


1 La información corresponde a textos extraídos de los informe de campo de Comisión Colombiana de Juristas.

2 Construido a partir de los documentos consultados de Pacific Coal Resources Ltd.

3 Corresponde a los expresado en las entrevistas realizadas a Wilmer Palmesano, Jesús Pérez, Manuel Maestre y Remedios Palmesano, en los corregimientos de Chancleta y Patilla.


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