Investigación & Desarrollo, Vol 22, No 1

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Investigación & Desarrollo. Revista Latinoamericana de ciencias Sociales y Desarrollo Humano
Revista Investigación y Desarrollo

ISSN Impreso 0121-3261
ISSN Electrónico 2011-7574
vol. 22 n.° 1, enero-junio de 2014
Fecha de recepción: agosto 26 de 2011
Fecha de aceptación: agosto 22 de 2013
DOI: http://dx.doi.org/10.14482/indes.22.1.3078


ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN / RESEARCH ARTICLE

Determinantes de la informalidad laboral: Un análisis para Colombia *

Determinants of labor informality: An analysis for Colombia

Raúl Quejada Pérez**
Martha Yánez Contrerasa***
Kelly Cano Hernándeza****
Universidad de Cartagena (Colombia)

**Economista de la Universidad de Cartagena (Colombia). Magíster en Ciencias en Económicas de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor titular del Programa de Economía, líder del Grupo Mercado Laboral y decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Cartagena (Colombia).ceconomicas@unicartagena.edu.co

***Economista de la Universidad de Cartagena (Colombia). Magíster en Economía y en Economía del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de la Universidad de los Andes (Colombia). Profesora asociada del Programa de Economía y miembro del Grupo Mercado Laboral de la Universidad de Cartagena (Colombia).yanezmartha@hotmail.com;myanezc@unicartagena.edu.co

****Economista de la Universidad de Cartagena (Colombia). Joven Investigador Col-ciencias. Miembro del Grupo Mercado Laboral de la Universidad de Cartagena, (Colombia).kelly87i6@hotmail.com

Correspondencia:Universidad de Cartagena, Sede Piedra de Bolívar, Av. El Consulado, Calle 30 N° 48-152. Teléfono: 6754453. Cartagena (Colombia).


Resumen

La informalidad representa una alternativa de fuente de ingresos ante la falta de oportunidades que tienen las personas de obtener un empleo en el sector formal. Este artículo muestra los resultados de una revisión sobre la informalidad y sus determinantes, y destaca que el desempleo es la principal causa de esta situación, además de factores sociodemográficos, tales como el nivel educativo y el género. Por su parte, en el ámbito económico se encuentran factores asociados a la globalización, desarrollo industrial, ciclo económico y tipo de cambio real, mientras que en el aspecto institucional la regulación del mercado de trabajo son los elementos determinantes de la informalidad y sus correspondientes consecuencias.

Palabras clave:Informalidad laboral, desempleo, estructuralismo, institucionalismo, globalización, modernización, tipo de cambio real.


Abstract

Informality is an alternative source of income to the lack of opportunities people have to get a job in the formal sector. This article presents the results of the review concerning informality and its determinants, noting that unemployment is the main cause, as well as demographic factors such as educational level and gender. On the one hand, the economic factors are associated with globalization, industrial development, economic cycles and real exchange rate, while the institutional aspects of labor market regulation are the determinants of informality and the corresponding implication.

keywords:Labor Informality, Unemployment, Structuralism, Institutionalism, Globalization, Modernization, Real Exchange Rate.


1. Introducción

Ante la falta de capacidad del sector formal de absorber toda la mano de obra disponible, la informalidad ha significado para cierto grupo de la población la salida de escape para la generación de ingresos.

Los empleos informales se caracterizan por ser de baja calidad e ingresos, y se agrega a esto la inestabilidad económica que crean en el individuo por no recibir un salario justo y fijo para atender sus necesidades primarias. Esto indudablemente afecta las condiciones de vida de la población, y desencadena un ciclo de pobreza y exclusión social. Por lo anterior, es necesario identificar aquellos factores que inciden en que una persona pertenezca al sector informal, de manera que sean contrarrestados, y se propicien las posibilidades de ingresar al sector formal, a partir de estrategias que incrementen la capacidad de este último sector de emplear un mayor número de personas.

En la literatura que existe alrededor de este tema se establecen una serie de variables que condicionan la informalidad en la sociedad, y que tienen que ver con factores estructurales, institucionales, económicos, e inclusive aspectos del orden social. La mayor atribución a la informalidad es un reflejo del alto nivel de desempleo, lo cual conduce a que las personas se vean obligadas a ingresar al sector informal como medio de subsistencia, enfrentando diferentes barreras, como edad, nivel educativo, género, reformas laborales y apertura económica, entre otros. Precisamente, en este último punto se encuentra la mayor divergencia de los efectos sobre la informalidad.

Este documento consta de siete secciones; la primera corresponde al marco introductorio del trabajo, en la segunda parte se exponen los aspectos históricos y conceptuales de la informalidad, luego se abordan los diferentes enfoques de la informalidad, en la tercera parte se analizan los referentes empíricos de la relación entre informalidad y estructuralismo. Posteriormente, se revisan las evidencias entre informalidad e institucionalidad, luego se analiza la relación que existe entre la informalidad y el desempleo. Por último, se aborda la informalidad asociada a las circunstancias de globalización y política económica.

2. Aspectos históricos y conceptuales de la informalidad

La informalidad no es un concepto nuevo, pues sus inicios datan de finales de la década de 1960, dada la mayor importancia que cobraba este fenómeno en la sociedad de las economías desarrolladas. Pero solo a partir de 1971, con la publicación del libroInformal Income Opportunities and Urban Employment in áfrica,del investigador inglés Keith Hart, surgieron los primeros intentos de estudio (Gómez, Gómez & Borraez, 2005). Otros autores destacados en esta temática fueron Singer, Tokman, Klein, Loayza, Maloney y Heck-man y Pagés (Gómez, L. G., 2007).

En América Latina, el término informalidad comenzó a emplearse en 1973, con un estudio del Programa de Empleo para América Latina (PREALC) en Paraguay (Departamento Administrativo Nacional de Estadística-DANE, 2009). Bajo este marco, el PREALC de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue el precursor de los estudios empíricos y postulados teóricos de la informalidad.

En 1978, el PREALC (DANE, 2009) redefinió el concepto de empleo informal, de acuerdo con lo establecido en 1973, considerando como trabajador informal a los empleados con las siguientes características: 1) Empleados particulares y los obreros que laboran en establecimientos, negocios o empresas que ocupan hasta diez personas en todas sus agencias y sucursales, incluyendo al patrono; 2) Trabajadores familiares sin remuneración; 3) Trabajadores sin remuneración en empresas o negocios de otros; 4) Empleados domésticos; 5) Trabajadores por cuenta propia; 6) Patrones de empresas de hasta diez trabajadores. En este mismo orden de ideas, en Colombia, en 1993, de acuerdo con recomendaciones del grupo DELHI1, el DANE, tomando como referencia la definición planteada por PREALC para la definición de informalidad, determinó no considerar informales negocios de hasta diez trabajadores sino hasta cinco, incluyendo el patrono. De esta manera, la definición de informalidad del DANE quedó establecida de la siguiente manera: 1) Los empleados particulares y los obreros que laboran en establecimientos, negocios o empresas que ocupan hasta cinco personas en todas sus agencias y sucursales, incluyendo al patrono; 2) Trabajadores familiares sin remuneración; 3) Trabajadores sin remuneración en empresas o negocios de otros; 4) Empleados domésticos; 5) Trabajadores por cuenta propia; 6) Los patrones de empresas de hasta diez trabajadores.

En términos generales, otros autores como Herzer, Di Virgilio, Rodríguez y Redondo (2008) consideran la informalidad como un fenómeno que representa a un cierto grupo de la población que tiene limitaciones para integrarse a los nuevos modelos económicos y sociales. Para Castells, Portes y Benton (1989) y Tokman (1994), los empleos informales se caracterizan por su baja productividad, uso de tecnologías obsoletas y trabajo no calificado.

En este apartado se ha conceptualizado y contextualizado el fenómeno de la informalidad laboral, dejando en claro que no tiene una definición única, sino que por el contrario tiene una pluralidad de términos, clasificaciones y distinciones. Diferentes autores y entidades se han dado a la tarea de definir el término informal o informalidad, cada una con su propia particularidad y aporte.

3. Enfoques de los determinantes de la informalidad

En los diferentes estudios acerca de la informalidad se han identificado una serie de factores que inciden en la agudización de este fenómeno, es decir, las diversas fuentes que existen y que acrecientan esta problemática social. La teoría ha dividido las diferentes causas de la informalidad, por lo que han surgido una serie de enfoques o corrientes de esta. Dentro de los enfoques de la informalidad se hallan diversos enfoques como el dualista, el estructuralista, el neoclásico, el institucionalista y el ortodoxo. Cada una de ellas agrupa, desde diferentes puntos de vista, las fuentes de la informalidad. Algunas corrientes dualistas definen la informalidad como

(...) residuos de los modos de producción precapitalistas, que han sobrevivido hasta nuestros días. Otros como un fenómeno nuevo, creciente y relacionado directamente con la pobreza: frente al escaso desarrollo de la economía en países en desarrollo, que no logran absorber toda la mano de obra en el mercado formal, entonces los trabajadores buscan garantizar su sobrevivencia generando su propio empleo informal. (Miranda & Rizo, 2009, p. 11)

Esto lo explica principalmente el fundamento del enfoque dualista que se halla en la teoría de la dependencia, el cual establece que los mercados internos de los países en desarrollo están subordinados a los mercados internacionales de los países desarrollados.

El enfoque estructuralista analiza aquellos factores que provocan que no se ajuste la demanda y la oferta de trabajo, generada en algunas ocasiones por factores sociodemográficos o por el escaso desarrollo industrial de la estructura económica (García, 2008).

Entretanto, Miranda y Rizo (2009) exponen que la escuela de economía clásica, basada en la ley de Say, rechaza la idea de escasez de vacantes o de barreras en el mercado formal para absorber a todos los individuos, por lo que la informalidad se debe más bien a que las vacantes disponibles en el sector formal no cubren las expectativas de los trabajadores. Establecen que el desempleo se debe a tres factores: 1) Factores friccionales que llevan a los individuos a estar subempleados por periodos cortos mientras encuentran un trabajo formal; 2) Desempleo voluntario, situación en la que el individuo no encuentra un trabajo con un salario que satisfaga sus expectativas; 3) Las externalidades o fallas del mercado, que impiden el equilibrio entre oferta y demanda de trabajo.

El primer factor mencionado por la escuela neoclásica también puede ser visto como un excedente estructural de fuerza de trabajo, por lo que existe un desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo. Mientras que el segundo factor hace referencia a que la tasa de salario aplicada por las empresas no es suficiente para satisfacer las necesidades de la fuerza de trabajo, por lo que cubren esta diferencia con salarios informales (Fayman, 2001).

Concretamente, el enfoque neoclásico del mercado laboral parte del supuesto implícito de que las características del trabajador (condiciones de la oferta) son los determinantes de las decisiones laborales individuales, lo que implica que los agentes escogen voluntariamente entre sus opciones: participación o inactividad, empleo o desempleo, trabajo formal o informal; etc. Esto con base en la maxi-mización del bienestar sujeto a las restricciones, tiempo disponible, dotaciones iniciales de riqueza y de capital humano. Por tanto, para el enfoque neoclásico la estructura de la economía y la demanda laboral son irrelevantes y con impacto poco significativo; el supuesto es que el trabajador individual siempre puede escoger, ya que la demanda laboral se supone amplia y diversa. En este sentido las decisiones de los agentes se consideran racionales y solo dependen de sus propias características. El problema entonces se reduce a modelar la probabilidad de que el individuo tome una decisión, empleando un modelo de escogencia binaria para las decisiones individuales vistas en forma secuencial: inactividad, desempleo, trabajo informal y trabajo formal. De esta manera, el modelo neoclásico de ocio-consumo muestra cómo un individuo, ante la disyuntiva de participar o no del mercado de trabajo, logra un equilibrio al tomar una decisión que maximiza su nivel de utilidad sujeta a las restricciones de presupuesto y tiempo (Uribe & Ortiz, 2006).

Ahora bien, desde la microeconomía neoclásica, el hecho de que un trabajador haga parte del sector informal es el producto de una entre varias decisiones de tipo laboral que puede tomar dicho agente. La primera es la participación o no en el mercado laboral. Una vez que participa, la búsqueda de un trabajo le posibilita la recepción de ofertas laborales que puede rechazar o aceptar, decidiendo ser desempleado u ocupado. Finalmente si acepta ser empleado, puede optar por una entre dos decisiones: ocuparse en el sector formal o en el informal. Habiéndose decidido por el sector informal aún es posible su elección entre informal unipersonal, familiar o microempresario (Uribe & Ortiz, 2006).

Por otro lado, el enfoque institucional de la informalidad laboral plantea que las cargas fiscales y tributarias representan una barrera a la formalidad, pues la evasión de estas normas legales conduce a que las personas se empleen en trabajos de carácter informal (García, 2009).También se ha distinguido otro enfoque relacionado con el institucionalista y es el llamado ortodoxo, el cual plantea que el empleo informal es una consecuencia directa de la intervención del Estado, que hacen de la legalización de las empresas o negocios un proceso de alto costo (Cimoli, Primi & Pugno, 2006).

4. Informalidad y estructuralismo

Se han identificado una serie de factores, como género, nivel educativo y edad, los cuales condicionan la probabilidad de que un individuo haga parte del sector formal o informal. Por ejemplo, las personas que laboran como informales se caracterizan principalmente por tener bajo nivel educativo y por pertenecer al género femenino, esto último se explica principalmente por el doble papel que cumplen las mujeres de atender el hogar y además aportar ingresos, por lo que necesitan trabajos con horarios flexibles, que precisamente son ofrecidos por el sector informal (Ochoa & Ordoñez, 2004).

Ortiz, Uribe y García (2007) encuentran que, en el Valle del Cauca, factores tales como un año adicional en la edad, laborar en ramas de actividad, como comercio, transporte, restaurantes y hoteles, incrementan la probabilidad de ser informal, mientras que un año adicional en educación, pertenecer al género masculino, antigüedad en el puesto de trabajo, realizar actividades industriales y en establecimientos financieros reducen la probabilidad de ser informal (Ortiz, Uribe & García, 2007). Por su parte, el estudio de Bernal (2009) sustenta los resultados anteriores al encontrar que en Colombia la población más joven y el bajo nivel educativo aumentan la probabilidad de ser informal.

Laborar en el sector informal está condicionado al género, pues se ha revelado que las mujeres tienen mayor probabilidad de pertenecer a este sector (Banco Mundial, 2007; Bernal, 2009); Flo-rez, 2002; Ortiz, Uribe & Garcia, 2007; Uribe, Ortiz & Correa,2001). Estos resultados se respaldan con cifras de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) de informalidad según género, que evidencian que a nivel mundial las mujeres participan con 64% en los empleos informales y los hombres con un 36% (Bueno, 2009). Pero, lo contrario se plantea en un estudio realizado en México, en el que se observa que el trabajo informal por cuenta propia se ha incrementado en mayor medida para los hombres que para las mujeres (Huesca & Camberos, 2009).

Por otra parte, en Barranquilla, Cartagena y Montería variables como edad, educación, estado civil y jefatura del hogar reducen la probabilidad de ser informal (Uribe, Ortiz & García, 2008). Se destaca, además, la importancia de incentivar la culminación de los estudios secundarios y el diseño e implementación de estrategias o planes; que faciliten la entrada de la población juvenil en el mercado laboral (Vasquez & Ospino, 2009). Resultados acordes con los obtenidos en un estudio realizado en Argentina, en el que se analiza la relación entre la informalidad y la pobreza, y se resalta el hecho de que el fenómeno de la informalidad es propio de las economías en desarrollo, y que es una respuesta de la incapacidad del sector formal de ocupar toda la mano de obra disponible, y la educación es considerada un factor fundamental a la hora de diferenciar y seleccionar un individuo para un empleo formal (Beccaria & Groisman,2008).

Bajo esta misma línea, también se ha concluido que el efecto marginal de la educación sobre la informalidad es negativo (Uribe, Ortiz & Correa, 2002), además de establecer que las personas que desempeñan actividades informales carecen de educación formal (Menni, 2004). Al respecto, el estudio de Gasparini y Tornarolli (2009) destaca que los trabajadores informales, precisamente por su bajo nivel educativo, ganan en promedio un 30% menos que los empleados en el sector formal en América Latina.

Contrario a lo planteado por los anteriores autores, en un trabajo sobre informalidad en Guatemala, en el que se revisan los informes de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se destaca que la educación por sí sola no puede asegurar que las personas ingresen a una actividad económica formal, pues entre 1989 y 2004 en Guatemala los mayores incrementos en la informalidad se dieron en la población con estudios de educación secundaria y educación superior (Paz Antolín, 2008).

5. Informalidad e institucionalidad

La institucionalidad, vista como el conjunto de normas o leyes formales que rigen el comportamiento humano2, también incide en la informalidad. Por ejemplo, el tamaño del sector público, medido por el número de empleados públicos por habitante, incide de manera directa en la informalidad, pues entre más grande sea este indicador se incrementa la probabilidad de emplearse en este sector, porque en aquellas ciudades con altos índices de burocratización estatal, generan más trabas a la decisión de formalizarse por parte de las empresas y los hogares (García, 2006).

Otro aspecto de relevancia es el origen de la informalidad desde la regulación del mercado de trabajo. Por ejemplo, el PREALC argumentó que entre 1980 y 1989 en América Latina el crecimiento del sector informal fue de 6,7%, mientras que el del sector formal fue de 3%, causado por: 1) El reemplazo de la jornada completa por la jornada parcial de trabajo; 2) La expansión del empleo en la pequeña empresa; 3) La subcontratación por parte de las grandes empresas (Guevara, 2003). La regulación laboral ha representado un factor esencial en el mercado de trabajo, al considerar que la rigidez de dicho mercado es la principal causante de los excedentes de mano de obra (Herrera, 2002; Sánchez, Duque & Ruiz, 2009). Además, la no regulación y la evasión de impuestos dan a la informalidad ventajas en costos que compensan la baja productividad, propio de las actividades informales (Farrell, 2004).

El marco normativo vigente no ha estado exento de generar efectos negativos en el empleo y consecuentemente incentivar la informalidad en Colombia. La Ley 50 de 1990 estableció una serie de "beneficios" que deberían haber conducido a reducir la tasa de desempleo, pero, por el contrario, lo que ocasionó fue elevarla del 8% al 22%; además, la ley tenía como objetivo la flexibilización en el régimen de contratación, de despidos y los mecanismos de fijación de salarios, terminar con la doble retroactividad, aumentar la licencia de maternidad, terminar con los incentivos a las empresas de servicios temporales y facilitar la creación de nuevos sindicatos (Guevara, 2003).

Los anteriores resultados no son congruentes con los obtenidos en la implementación de la Ley 789 de 2002 que entró en vigencia en 2003 en el mercado laboral colombiano. Esta ley tuvo efectos positivos sobre la probabilidad de encontrar un empleo en el sector formal, y por ende reducir los niveles de informalidad, a través de aspectos relacionados con los costos de despido y fle-xibilización de la jornada laboral. Se destaca además que existen sectores económicos específicos como Servicios y Comercio que han flexibilizado sus jornadas laborales para aumentar su producción de bienes y servicios, incrementando igualmente el número de empleos (Amarante, Arím & Santamaría, 2005). Por esta razón se dice que las políticas públicas se constituyen en un factor esencial para mitigar la economía informal, a través de la formulación de estrategias que permitan fortalecer diferentes aspectos en la sociedad, tales como programas educativos, fomento de la creación y formalización de empresas (Osta, 2007).

No obstante, las cargas fiscales y las regulaciones excesivas -impuestas por el Estado- conducen a que un cierto número de empresas operen de manera "temporal" en la informalidad, por la incapacidad de sostener las cargas impositivas, destacando además que las empresas dejan de alcanzar su potencial crecimiento y mayor eficiencia en sus procesos (Perry, Maloney, Arias, Fajnzylber, Mason & Saavedra-Chanduvi, 2007). Lo anterior es afirmado por otro estudio en el que se ha atribuido a la rentabilidad de las actividades económicas una de las principales causas de la informalidad. Esto se explica por la menor capacidad de pago de las empresas para cubrir sus obligaciones administrativas y tributarias por la baja productividad y rentabilidad propio de los negocios informales (Banco Mundial, 2008).

Otros estudios afirman que la existencia de la informalidad laboral se debe a la evasión de la regulación que impone el Estado, y que se relacionan con aspectos como contratación laboral, aportes a seguridad social e inclusive el no cumplimiento de normas de higiene y seguridad (Castells, Portes, 1989) en (Bayón, Roberts & Saraví, 1998). Pero, por otra parte, se ha indicado que la no intervención estatal genera "residualismo", la cual representa la informalidad en una sociedad (Del Valle, 2010). Entre los principales determinantes de la informalidad se han encontrado la estructura tributaria y la evasión fiscal (Cardenas & Mejía, 2007). Además, se ha planteado la existencia de una relación positiva entre esta última y la informalidad laboral (Nuñez, 2002).

En términos legalistas, los informales son aquellos que desempeñan actividades por fuera de la legalidad, colocándose de esta manera a consideración de la necesidad de un proceso de "extensión de la franquicia económica", de manera que sea posible la incorporación de empresas y trabajadores informales al sector formal, por medio de la reducción de rigidez del mercado laboral (Loayza & Rigolini, 2011).

6. Informalidad y desempleo

La modernización agrícola y el crecimiento demográfico generan desplazamiento de la población hacia las ciudades, mientras que el proceso de industrialización exige ciertas cualificaciones que excluyen a trabajadores no preparados desde el punto de vista educativo. Estos fenómenos incentivan el desempleo, y por ende la pobreza, lo que provoca el surgimiento de empleos informales, como una respuesta para la generación de ingresos. En Colombia, las altas tasas de desempleo de los últimos años han sido un aliciente para la informalidad. Además, se destaca que la no protección del sector agrícola, ante la falta de verdaderas reformas agrarias que se traduzcan en mayor empleo y mejor calidad de vida para las poblaciones rurales, ha generado pobreza y desempleo en el campo, situación que se traduce en un incremento de la fuerza laboral (Gómez L. G., 2007).

En Argentina, por su parte, se estableció que los procesos de urbanización e industrialización han incentivado el desempleo y por ende la informalidad, pues este nuevo modelo económico ha generado exclusión a ciertos grupos de la población que no pueden acceder al mercado de trabajo (Herzer, Di Virgilio, Rodríguez, & Redondo, 2008).

Bajo esta línea, se ha considerado el desempleo como el principal factor que incide en la informalidad, como una salida de escape, que puede ser transitoria o permanente, cuestión que está ligada a decisiones personales e inclusive al comportamiento del ciclo económico. Por ejemplo, en México a través del análisis de las cadenas deMarkovpara el período 1987-1999 se observaron los estados de transición laboral, y se concluyó que la probabilidad de estar en la formalidad son menores cuando el origen es la informalidad respecto al estado de desempleo (Aguilar, Hernández & Ramírez, 2010).

La informalidad como puerta de escape o exclusión corresponde al engranaje conceptual que rompe con el modelo neoclásico. Se reconoce en general en las diferentes definiciones de empleo informal que este agrupa trabajadores excluidos de puestos de trabajo mejor remunerados y protegidos en el sector formal. Ello responde tanto a la insuficiencia en el ritmo de creación de empleos, como a la segmentación que existe en el mercado de trabajo, por la inadecuación de la legislación que inhibe la entrada de nuevas unidades productivas, y la estrategia de descentralización de las empresas para disminuir costos tributarios y de regulación (Comisión Económica para América Latina-CEPAL. Tokman, 2008). De esta manera, de acuerdo con varios autores, la informalidad es generada por la exclusión de los beneficios del Estado y las decisiones voluntarias de escape que resultan de cálculos de costo-beneficio de los agentes individualmente, lo que hace de la informalidad un equilibrio social subóptimo (Banco Mundial. Perry, Maloney, Arias, Fajnzylber, Mason, Saavedra, 2007).

Los conflictos armados a nivel rural han tenido igualmente una gran incidencia en el desarrollo de la informalidad, pues estos generan, al igual que la modernización agrícola y el crecimiento demográfico, desplazamientos de la población hacia las ciudades, lo cual aumenta la fuerza laboral que no puede ser absorbida por el mercado de trabajo y crea así una mayor tasa de desempleo. En Colombia, la presencia de grupos al margen de la ley, con presiones para el dominio de la tierra y el cobro de los "impuestos de guerra", conducen al desplazamiento de la población a otras zonas del país, lo que desencadena exclusión social, pobreza y desempleo (Kruijt,2008).

7. Informalidad, globalización y política económica

La informalidad laboral en Colombia ha estado relacionada con factores asociados a la globalización, la industria y la política económica. Se ha evidenciado que el desarrollo industrial tiene una relación negativa con la informalidad, es decir, un aumento en el indicador de desarrollo industrial, medido como la proporción del Producto Interno Bruto Industrial dentro del total, reduce la probabilidad de ser informal (García, 2006).

El lento desarrollo de la industria puede generar que su crecimiento y por ende la creación de oportunidades de empleo no corresponda con el incremento de la fuerza de trabajo, circunstancias que afectan los niveles de ocupación (Fleury, 1994).

El proceso de apertura económica de principios de los años noventa ha estado igualmente relacionado con la informalidad, pues de acuerdo con un estudio realizado de manera conjunta entre la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), aquellas economías más cerradas al comercio internacional tienen una mayor presencia de empleos informales respecto a las que están más abiertas al comercio con otros países, explicado principalmente por las mayores oportunidades de empleo (OIT & OMC, 2007), lo cual está en concordancia con lo planteado por el Consenso de Washington, en el que se establecen una serie de programas o lineamientos que los países Latinoamericanos deben aplicar para procurar el desarrollo; uno de ellos es la liberalización al comercio internacional. No obstante, también se ha establecido que la liberalización de las economías lo que genera es el incentivo de la informalidad (Jeannot Rossi, 2007), planteamiento acorde con el postulado que señala que la globalización, al incentivar el desarrollo tecnológico, es el principal factor generador de excedente de mano de obra, la cual se ve impulsada a emplearse en el sector informal (Peréz, 1998). Otro estudio revela conclusiones similares al considerar que, en muchos países, la globalización ha desencadenado un surgimiento cada vez mayor de la informalidad y un declive del sector formal (Sainz, 1998; Tardanico & Menjivar-Larin, 1997).

Igualmente, diversos autores sustentan que el desarrollo de la informalidad precede los procesos de globalización, pues se ha evidenciado la existencia de "cadenas de subcontratación" en algunos países, aspecto que está estrechamente relacionado con la informalidad laboral (Beneria & Roldán, 1987; Birberck, 1978; Bromley,1978; Pérez-Sáinz, 1991), según se cita en Itzigsohn (1998).

Otra evidencia de la relación que existe entre la apertura económica y la informalidad se dio en Argentina, en 1991, con la implementación del Plan de Convertibilidad, el cual contemplaba tres aspectos básicos: privatización de empresas públicas, desregulación de la economía y la apertura externa. La implementación de este plan generó desequilibrios en el mercado laboral aumentando significativamente las tasas de desempleo a mediados de la década de los noventa en este país (Golovanevsky, 2002).

La informalidad laboral también está relacionada con el entorno macroeconómico, específicamente con el tipo de cambio real. Un estudio realizado para Colombia evidencia que el proceso de apreciación del tipo de cambio real amplía la informalidad laboral (Mora Cortés, 2008). Por otra parte, la inversión que se ve afectada por el aumento de las tasas de interés desestimula sectores de gran importancia para la economía, como la construcción, por ejemplo, hecho que conduce a la reducción del número de puestos de trabajo ofrecidos (Gómez L. G., 2007).

Es importante anotar que el comportamiento del ciclo económico tiene un efecto en la informalidad, pues en períodos de recesión económica la existencia de desempleo aumenta las probabilidades de emplearse en el sector informal, al ser considerado como una etapa de transición hacia la formalidad y no estar en el desempleo, el cual es una "condición no deseable" (Aguilar, Hernández, & Ramírez, 2010).

8. Consideraciones finales

La revisión de literatura relacionada con informalidad y sus determinantes exponen una serie de conclusiones significativas. Ini-cialmente, se ha identificado al desempleo como el principal determinante de la informalidad, pues ante la falta de una fuente de ingresos que sostenga los gastos, ingresar al sector informal se constituye en el camino de escape.

Pero a su vez, la condición de que una persona se encuentre desempleada se ha atribuido principalmente al nivel educativo, es decir, entre menor sea el grado de educación o escolaridad de una persona su acceso a un empleo formal es más limitado, conclusión opuesta a otros estudios en los que se establece que la educación por sí sola no puede garantizar la obtención de un empleo en el sector formal.

La globalización se ha relacionado con la informalidad laboral, pero el efecto de dicha relación ha generado controversia, pues diferentes autores plantean que la apertura económica, precisamente por el mayor comercio con otros países, genera mayores oportunidades de empleo, contrario a lo que otros estudios afirman, y es que la globalización incentiva la informalidad en el sentido de no estar preparados para afrontar este tipo de procesos.

Por otra parte, también se han destacado otros factores económicos institucionales determinantes de la informalidad, como la regulación del mercado de trabajo y el tamaño del sector público, además de variables como el tipo de cambio real y ciclo económico.


Pie de pagina

*Este artículo es resultado de la pasantía de la estudiantes Kelly Cano Hernández como Joven Investigador e Innovador Colciencias de la Convocatoria No. 510 "Virginia Gutiérrez de Piñeres".

1Grupo de expertos en estadísticas del sector informal de las Naciones Unidas. El objetivo de este grupo es promover entre las instituciones estadísticas, la adopción del concepto de sector informal, evaluar la experiencia de los países en esta temática y discutir la manera de integrar las estadísticas del sector informal en los sistemas de información nacionales.

2Concepto emitido por el Grupo de Investigación Institucionalidad y Desarrollo Rural de la Universidad Javeriana.


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Investigación & Desarrollo
Revista Latinoamericana de ciencias Sociales y Desarrollo Humano
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Universidad del Norte
Barranquilla (Colombia)
2014
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