Revista científica Pensamiento y Gestión, No 29

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Revista científica Pensamiento y Gestión

ISSN electrónico: 2145-941X
ISSN impreso:1657-6276
Nº 29 julio-diciembre de 2010

Fecha de recepción: Diciembre de 2009
Fecha de aceptación: Diciembre de 2010


Reflexiones entorno de las relaciones internacionales, la economia y algunos aspectos de los negocios*

Reflections around international relations, the economy and some business issues

 

Néstor Sanabria Landazábal
nestor.sanabria@uac.edu.co

Sociólogo, Universidad Autónoma Metropolitana; Magister en Economía y política internacional. Investigador-docente de la Universidad Autónoma del Caribe (Colombia).**


Resumen

Las relaciones internacionales muestran no sólo cambios fundamentales en sus paradigmas explicativos, también un comportamiento muy dinámico en sus actores tradicionales y los emergentes, en razón al acceso a la información derivada de las nuevas condiciones tecnológicas. Estos han transitado de un liberalismo clásico a un neoestructuralismo y neoliberalismo hasta una "sociedad internacional". En estos espacios también se redefinieron negocios, esquemas de aplicación de la democracia como modo de vida, además de la tradicional concepción politica. En este ensayo se presenta un estado del arte del pensamiento en torno a estos problemas de naciones, sociedades e individuos en la actual fase de la globalización.

Palabras clave: Relaciones internacionales, desarrollo, negocios, paz.


Abstract

International relations show, not only fundamental changes in their explanatory paradigms, also a dynamic behavior in their traditional and emerging players, due to access to information derived from the new technological conditions. These have shifted from classical liberalism to neo-structuralism and neo-liberalism to an "international society". These spaces also redefined business, layout implementation of democracy as a way of life, besides the traditional concept of politics. In this essay aims to provide an state of the art of thinking about these problems of nations, societies and individuals in the current phase of globalization.

Keywords: International relations, development, business, peace.


1. INTRODUCCIÓN

El entorno de los negocios y las relaciones internacionales en la primera década del siglo XXI está marcado por: 1. La crisis financiera; los problemas derivados de las expediciones militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán, las crisis de estabilidad regional en América Latina, los problemas originados en el cambio climático, la emergencia de nuevos reclamos a los esquemas de la democracia en el sentido de los derechos de las minorias y la búsqueda de aceptación para sus exigencias, entre otras de las circunstancias por las que transita el escenario internacional; 2. Una clara incapacidad de la institucionalidad internacional para resolver los problemas más urgentes suscitados en las relaciones entre naciones y sociedades; y, 3. Los problemas estrictamente locales derivados de la exposición internacional o su injerencia directa o indirecta a partir de la masificación de las TIC y su impacto en las percepciones e intereses geoestratégicos y geopoliticos.

Por otra parte, y en buena medida, a consecuencia del incremento de las relaciones comerciales a partir del nuevo volumen y rapidez del intercambio de información, el comercio ha ganado en independencia respecto de la producción, constituyéndose formalmente en un factor diferenciado de los clásicos capital y trabajo, al igual que las finanzas. Con ello, los negocios realizados a partir de las habilidades empresariales adquieren una importancia trascendente en la búsqueda del cambio en la calidad de vida de paises y sociedades. Esta competencia se finca en la capacidad de procesamiento de la información proveniente, fundamentalmente, de los mercados más dinámicos y estos tienen una estrecha correlación con las decisiones en el marco de las relaciones internacionales (RI). También es trascendente en este marco que las determinaciones endógenas, como subsidios a la producción de bienes de origen agricola que impactan en los mercados internacionales y de suyo, en los nacionales, afectan las estrategias de competitividad, principalmente de los paises con menor desarrollo y por tanto son motivo de controversias y disputas.

Al tiempo que se registran estos acontecimientos, simultáneamente se puede apreciar el cambio sustancial en los paradigmas explicativos. Estos cambios son explicables por la propia dinámica del sistema ciencia y por la evolución de los escenarios y su gran dinámica expresada a través de la complejidad de la actual fase de la globalización, una de cuyas manifestaciones corresponde a las nuevas agendas de los paises en relación con medio ambiente y construcción de democracia, entre otras. Es decir, en las adaptaciones evolutivas del proceso civilizatorio (Elias, 1987).

A partir de estos entornos se desarrolla este ensayo cuya finalidad es establecer las variaciones en las teorias de las relaciones internacionales como resultado de los cambios en lo denominado por Luhman (1998) entorno del sistema, y mundo de la vida por Habermas (1987) y, de manera simultánea, por los cambios en las concepciones y su impacto como constructor de realidad. Asi este espacio es resultado de múltiples interacciones e iteraciones, el cual es definido como la base compleja de la realidad y su teoria.

2. ALGUNAS TEORIAS Y DEBATES

2.1. El marco de la tradición

La larga tradición clásica hunde sus raices en el hemisferio occidental, en los asuntos politicos de la Antigua Grecia y, en Oriente, en las actuaciones de los hoy paises como la India, China y Japón. En estas épocas se organizaron los intereses de la construcción de sociedades e imperios, como la griega, el romano y las dinastias orientales, a partir del pensamiento mitico sin construcción legitima basada en normas preexistentes. Serán muchos aios en los cuales la extinción fisica, la subordinación o la derrota del adversario será la norma con la cual se establecerán las uniones politicas.

En esta aproximación histórica de los fundamentos de las Relaciones Internacionales-RI, pero dentro del esquema de adversarios descrito en el párrafo anterior, se puede dar un gran salto hasta Maquiavelo y sus expresiones en El Principe y en Thomas Hobbes y su Leviatán en tanto que se puede entender que estos autores intentan sistematizar la conducta del regente y el contrato social con el cual se regulan las relaciones hacia adentro, pero dejan margen a entender las correspondientes con otras sociedades. Posteriormente, desde el pensamiento sociológico y económico, la escuela liberal se inicia en el siglo XVII con la reflexión económica, politica y filosófica de autores destacados como Adam Smith, en sus libros La riqueza de las naciones y Teoria de los sentimientos morales, Jhon Locke, David Hume y otros muchos que darán la base teórica y paradigmática a la modernidad que tendrá, desde la perspectiva de la construcción de las naciones, una capital importancia. A partir de ellos se va a concretar esta escuela de pensamiento que, influida por la idea ricardiana (Ricardo, 1993), asumirá que lo internacional es un escenario positivo de progreso y de construcción de paz en virtud de los acuerdos politicos, el avance de la ciencia que unido a la ideologia liberal, posibilitará la búsqueda de la prosperidad, en un marco en el que la cooperación internacional permite implementar el bienestar de las naciones. Son muchos los autores relevantes que desde finales del siglo XIX y los inicios del XX aportarán a la construcción de la escuela clásica. Este venero del pensamiento es importante porque desde la construcción de ventajas comparativas se aportará al entendimiento de los escenarios internacionales y serán la base explicativa de lo reseiado en la historia como los periodos coloniales que colapsarán con la Primera Guerra Mundial.

Más tarde, y con el refinamiento civilizatorio de las maneras y modos de conducir las relaciones entre sociedades y, en el hecho de la existencia de fronteras definidas con mayor claridad y estabilidad a partir de las coaliciones politicas con un gran componente estratégico militar, se irian organizando las naciones y las relaciones internacionales basadas en instituciones legitimas1. Serán los hechos de Westfalia, Waterloo, la Primera y Segunda Guerra Mundial, y muchos más los que moldearán inicialmente las RI. En una gran división esquemática hasta aqui, los esquemas del escenario internacional serán construidos a partir de la tradición, o de otra manera, era la práctica la que generaba la teoria. Se puede resaltar que el concepto que organizaba los esquemas era el de la confrontación entre adversarios o la subordinación de unos a otros.

Aunque las RI, en sus pasos iniciales, a partir de la emergencia de las naciones no van a permanecer estáticas, en lo que podria asumirse como su núcleo inicial teórico de explicación no van a tener un cambio fenomenal como el acaecido posterior a los hechos de la Segunda Guerra Mundial. Es en este periodo en el cual se puede asumir para Occidente que las RI van a escindirse de sus núcleos politicos fundantes y se transformarán en una disciplina suficientemente argumentada y con paradigmas propios, a partir de delinear estrategias basadas en el concepto de cooperación en múltiples formas y acepciones. Esto explicará las posturas fundantes de la posterior disciplina académica que se organizarán desde concepciones como el statu quo, el mantenimiento del poder como opción preferente de la politica y los importantes flujos comerciales descritos desde la perspectiva ricardiana y los posteriores aportes descritos en el modelo Heckscher-Ohlin2.

En los aportes metodológicos en este momento de la historia de las RI, y a partir de los elementos politicos, resultado de la Primera Guerra, Woodrow Wilson presentará su Declaración de los 14 puntos en 1918, que posteriormente dará paso a la Liga de las Naciones y después a la ONU. De manera contemporánea, Zimmern (1931) hará su aporte metodológico acerca de los paradigmas y la relación entre teoria y fenómeno buscando la aceptación de que es necesario construir espacios inter y transdisciplinarios para explicar la realidad, bases sobre las cuales posteriormente se delineará la disciplina. Estos aportes serán la base del planteamiento de Toynbee y Somervell (1959) acerca de las sociedades y las civilizaciones como las bases históricas para comprender las formas en que se establecerán naciones y las relaciones entre ellas. Es a partir de esta base metodológica que se organizarán las incipientes escuelas de pensamiento de las RI como se describe a continuación.

Se le reconocerá a una de estas escuelas de pensamiento como realismo politico y tendrá como bases: a) una postura teórica normativa enfocada al entendimiento y resolución de aspectos prácticos de la relación entre las superpotencias emergentes de la Segunda Guerra Mundial; b) la aceptación del conflicto como parte de la actividad humana; c) se rechaza el equilibrio o la búsqueda de este priorizando los intereses particulares de las naciones; y, d) su objetivo práctico se puede resumir como de cooperación en la búsqueda del incremento del poder internacional para los Estados o interés nacional, subordinando a este los principios morales (Arenal, 1990).

Uno de los autores más representativo de esta corriente es Hans Morgenthau (1978) a quien se le adjudica, a través de su texto Politics Among Nations, el primer estudio sistemático de las RI y gran organizador de las ideas del realismo. Se pueden citar también entre los autores que delinearán esta escuela a George Kenan (1957) y sus argumentaciones dentro de los esquemas de la Guerra Fria y a favor de la contención de la URSS. De igual manera, Henry Kissinger (1964), a partir de su texto A World Restored -Europe After Napoleon: The Politics of Conservatism in a Revolutionary Age.

Por los lados de la variante inglesa, en el mismo esquema del realismo politico se destaca Rymond Aron (1962) y sus aportes de las acciones y resultados contingentes e imperfectos. Con ello se formaliza la aceptación "realista" de las cosas y hechos sobrevinientes en las RI desde perspectivas no reduccionistas o moralistas. En esta misma linea, y posteriormente, aunque no se les distinga claramente con la escuela inglesa, descuellan Viotti y Kaupi (1987) y sus aportes a las doctrinas de los derechos naturales, las guerras justas, la seguridad y los intereses nacionales, en los cuales se puede encontrar identidad de intereses con los "realistas" y sus llamados a la aceptación del pluralismo.

Es entendible cómo los agudos conflictos por control de materias primas del final de la época colonial y el control politico de los mercados en la Segunda Guerra Mundial, son los principales componentes del gran conflicto. A partir de ello se van a repensar y recomponer las RI y permitirán organizarse a las escuelas del neorrealismo y el neoliberalismo como núcleos teóricos explicativos de la coyuntura, basados en lo que se denominó posteriormente la Guerra Fria. Ambas corrientes, con agendas de investigación similares, avanzarán en grandes debates teóricos descritos en Knorr y Rosenau (1969). Asi, es posible ubicar el inicio de la relación y consolidación de estas escuelas a partir de los juicios a la conducción liberal de las RI (Carr, 1989) en relación con las posturas alrededor de la influencia y posterior influencia del nazismo en Europa.

Los posteriores sucesos de la Guerra Fria van a permitir el afianzamiento de las dos posturas, las cuales se pueden describir como: por un lado, el neorrealismo y su aceptación del statu quo internacional en relación con la hegemonia compartida; y, por otro, con menor fuerza por ahora, la escuela neoliberal y su posturas acerca de la construcción y expansión del mercado y la democracia como las mejores posibilidades civilizatorias en el sentido de Elias (1987).

La predominancia del neorrealismo será clara hasta las crisis derivadas de los conflictos económicos y politicos en la década de los sesenta y parte de los setenta. En ellas se puede citar a lo acaecido en el sudeste asiático, principalmente Vietnam, y lo correspondiente a la crisis de los precios del petróleo en la misma época. Estos eventos y, posteriormente, los problemas de la deuda pública internacional y la caida de la URSS relanzarán y consolidarán temporalmente la idea neoliberal de las relaciones internacionales. El escenario es servido a partir de la estructura neoclásica de la economia y su impacto como nuevo paradigma basado en una alta formalización y sus posibilidades de explicación de la realidad y, una aceptación fundamentalista del mercado a partir del capital en sus diversas presentaciones. Algunos de sus mejores exponentes, desde el terreno económico, son Sargent (1971, 1978, 1979, 1981), Sargent y Sims (1977) y Lucas (1972, 1973, 1976, 1978) y sus propuestas, que terminarán siendo el soporte de lo que después se denominarán modelos de apertura e internacionalización de las economias. Estas se pueden caracterizar como una refundación del libre comercio de la época clásica en otros ambientes de productividad y competencia, esencialmente resultados del esfuerzo industrial y cientifico hecho en el periodo 1940-1945 y de las ampliaciones de mercado desde finales del siglo XIX. Serán los redisenos de ventajas comparativas por los de ventajas competitivas los que reconstruirán los escenarios, dejando de lado la visión politica de las relaciones internacionales para comprenderlas de otra manera, en la cual los planteamientos de Zimmern son esclarecedores en tanto que se suma al esquema de las comparativas la acción del Estado y, por sobre todo, la comprensión estratégica de la información y las comunicaciones como los conceptos articuladores entre naciones, sociedades e individuos.

En el campo de la disciplina, unos de los autores destacados en el escenario de las RI que tenderán puentes entre las escuelas del neorrealismo y el neoliberalismo, en la coyuntura de final de los setenta y comienzos de los ochenta, son Kehone y Nye (Kehone & Nye, 1977; y Kehone, 1984) y su propuesta de interdependencias simple, compleja, simétrica y asimétrica, las apuestas por un renovado libre comercio, asi como la redefinición de los escenarios de juegos del poder basado en las relaciones transnacionales y, en menor medida, en las capacidades de los Estados Nación de imponer las reglas de juego de manera unilateral.

Aunque con menos fuerza, también aparece en estas fechas una alternativa académica de RI. Esta se organiza con la participación de los denominados "reflectivistas" (Lapid, 1989), quienes desde el pensamiento posmoderno tercian hacia posiciones como las "posturas criticas o los feminismos". Algunos de sus pensadores, en especial desde la filosofia, son Gilles Deleuze, Gianni Vattimo, Jacques Derrida, Jean-Francois Lyotard, Michel Foucault y muchos más que reivindican el desencanto por los grandes esquemas ideológicos, entre ellos la propuesta liberal clásica y neoclásica en lo económico y lo politico, en especial a la idea de progreso y, en general, a las utopias sobre las cuales se construyó el mundo bipolar posterior a la Segunda Guerra. También se revalora el medio ambiente y se relativiza la verdad, entre otros de los postulados de esta forma de pensar emergente que no tiene una clara estructura conceptual unificada.

Esta última escuela se ubica en el análisis posmoderno y se coloca en el extremo critico de las RI, predican conceptos contrarios a la idea de la modernización, la racionalidad, la ciencia y, en general, expresan el total desencanto con lo formulado hasta ahora (Lyotard, 1984; Derrida, 1996; Borradori, 2006). Su valor, por ahora, es estrictamente académico y no ejercen una influencia decisiva en los acontecimientos internacionales. A partir de su esquema metodológico narrativo-desconstructivista se intenta problematizar los problemas y, según esta corriente, esto permite analizar el estado actual de las RI. Otro de los grandes de esta escuela es Foucault (1980, 2007) y su aporte metodológico conocido como "análisis genealógico". Es percibible cómo las RI son consideradas en esta escuela como un metarelato más allá del relato del Estado. De igual manera, mediante el análisis textual se pueden abordar, según estos autores, el estudio de las instituciones propias de las RI. Asi, mediante la comparación de las narraciones se pueden inferir algunos elementos importantes para entender la orientación de las posiciones de los actores dentro de las RI. Son razonamientos analógicos que permiten, revisando una postura o actuación, comprender otra que no sea estrictamente similar.

Se puede asumir que el debate entre estas grandes escuelas gira en torno al papel de los Estados y los mercados en las RI. Para unos, desde el laissez faire, laissez passé; para otros, la intervención mediante contención para garantizar los intereses estratégicos del Estado. Para otros, el esquema de pensamiento que asume la interdependencia y que retoma algunos postulados de los anteriores y, finalmente, la que no acepta con criterios de verosimilitud y falsación lo formulado por los anteriores.

Retomando el hilo conductor presentado párrafos atrás y concordante con los adelantos tecnológicos de la década de los ochenta y la ya cercana caida de la URSS, las definiciones acerca de las RI se establecerán, aceptado por todas las escuelas descritas, el concepto de "regimenes internacionales". Este se puede resumir en dos asuntos esenciales: por un lado, el reconocimiento de la existencia de un sistema internacional; y, por otro, que cada nación tiene sus propias especificidades con las cuales participa y que, de suyo, son respetables (Keohane & Nye, 1977). Esta forma de ver el panorama de lo internacional dará paso al realismo estructural (Buzan, Jones & Little, 1993).

Especial mención requieren en este recorrido los conceptos y las ideas expuestas por Gilpin (1975, 1981) y Waltz (1979). Para el primero de ellos, las RI deben dinamizarse a partir del reconocimiento y aceptación de las estructuras hegemónicas y las reglas e instituciones que las soportan. Estos análisis son simultáneos a la popularidad de los modernos desarrollos institucionales en la economia de la cual se cuentan autores de la talla de North (1995), Buchanam y Tullock (1962), Buchanam (1973, 1999) y muchos otros. Aunque aparentemente pueden divergir en razón a su objeto de estudio, estas corrientes de pensamiento se orientarán desde el análisis neoinstitucional o de nueva economia politica para la comprensión de las RI. Para el segundo autor, Waltz, el problema se establece a partir de la construcción rigurosa de una teoria de las RI y su evidencia empirica, tomando como conceptos definitorios los espacios de poder internacional de manera independiente y sin ejercer sobre esto una clara subordinación a las estructuras nacionales. Es decir, en la aceptación de que si bien son conceptos complementarios, la propia dinámica de la construcción de las naciones ha dado una gran independencia relativa a ambos ámbitos.

Por su parte, y desde la teoria de juegos, Keohane y Martin (1995) van a construir escenarios probabilisticos con dos grandes alternativas: una, armonia en la cual existe identidad de intereses y, otra, cooperación en la cual puedan existir conflictos. Con ello se denotan dos conceptos muy importantes; uno, el reconocimiento de que son los Estados los actores de primera linea de las RI; y, dos, el reconocimiento de que las RI pueden ser caóticas, con lo cual se aproximarán a las escuelas económicas que plantean "fallas de mercados".

Este acercamiento teórico va a marcar las escuelas explicativas de las RI. Será un periodo de gran influencia neoliberal con una definición institucional muy cercana a los postulados de North en el sentido de las reglas y los contratos (North, 1995) e intereses. El interrogante que se trata de resolver en esta perspectiva estriba alrededor de responderse, de manera clara, la real capacidad de los Estados de eliminar los riesgos inmanentes derivados de las relaciones caóticas basadas en la anarquia de intereses, como lo formuló Krasner (1996). En este sentido, otro de los problemas —desarrollado desde los aportes de la microeconomia— es si las búsquedas en las RI corresponden a subóptimos paretianos. Ello implicaria redefiniciones en las estructuras de comprehensión y explicación, a partir de las posibilidades de obtener grandes agregados de información y el acceso a niveles claramente definitorios de los poderes internacionales.

En este norte se podrian resolver los siguientes interrogantes: ¿cuáles son los benefícios de la cooperación?;El objetivo estratégico es el mantenimiento de statu quo?;La solución de las RI implica la construcción y/o ampliación del poder y la riqueza? Son los incógnitas que están al final de este debate y aún sin resolver en ese momento. Será Europa la que, posteriormente, mostrará alternativas: por un lado, dominando a la institucionalidad de la Comunidad a través de los Estados a partir de la convergencia de sus intereses; y, por otro, con el control por los Tribunales de Justicia y un amplio y claro derecho comunitario (Keohane, Nye & Hoffmann, 1993; Taylor, 1991, 1996).

La reaparición de conflictos regionales, el terrorismo y el narcotráfico fueron posiblemente unas de las mayores causas de los cambios de agendas en la RI de finales del siglo XX e inicios del XXI y, con ello, la aparición de otros modelos explicativos de las mismas (Neufeld, 1995; Waever, 1996; Smith, 1992), sin que por ello los anteriormente descritos, en el momento de este recorrido, hayan perdido vigencia. Se presentarán como nuevos aportantes al debate escuelas como el Instituto de Investigación Social que lidera Habermas (1997). Este autor presenta, a partir de los análisis posteriores a la reunificación alemana, alternativas metodológicas para comprender el espacio de las RI. Reconoce los intereses por satisfacer necesidades materiales, las normas como base de las interacciones nacionales y los imperativos de los individuos. Con ello se separa de la escuela realista contemplando diversos intereses nacionales y estructuras de poder politico y social, históricamente determinados y con validez resultado de un consenso intersubjetivo de los individuos construidos a partir de la acción comunicativa (Habermas, 1987, 1999). Esta postura será desarrollada también por autores como Cox (1987), Linklater (1990) y otros que retoman las ideas marxistas y gramscianas para intentar resolver el problema de la justicia y equidad de las RI.

También y en las alturas de la década de los noventa las teorias acerca de las RI tendrán la influencia de las corrientes filosóficas y epistemológicas que, cercanas de alguna manera a la teoria de la complejidad, buscan encontrar la solución interpretativa de manera inductiva a partir de los datos de la realidad y entendiendo cada fenómeno como único e irrepetible (Ruggie, 1998). Su tendencia de pensamiento se denominará "constructivista" y sus posturas retoman algunos aspectos del neorrealismo y del neoliberalismo. Entre ellos, las estructuras nacionales de distribución de poder y la existencia de instituciones en los niveles internacionales, solucionando metodológicamente con el uso de la teoria de juegos y las propuestas microeconómicas, en especial las formuladas por Nush (1950a, 1950b, 1950c, 1953), a partir del reconocimiento de un statu quo representado teóricamente por el régimen internacional.

En la perspectiva de la escuela "constructivista", las acciones de control por los actores, asi como los problemas de seguridad, si bien hacen parte de un sistema, son contingentes y sobre esta base se debe hacer la construcción empirica, propuesta por su metodologia. Con ello, en términos de probabilidades, se dota de mucha flexibilización a las RI y se coloca en su centro a los intereses de sus actores, siendo estos dinámicos y cambiantes de manera permanente y sujetos a las coyunturas de alianzas y ordenamientos institucionales (Wendt, 1999). Con ello, metodológicamente se acercan a la técnica denominada estudios de caso.

A estos últimos aportes a la compresión del fenómeno y, desde una perspectiva desarrollada principalmente por la academia espanola en la década de los noventa y con fuerte influencia en lo trascurrido del XXI, se puede formular otra manera de concebir las RI. Corresponde a la denominada "sociedad internacional" (SI). Esta parte de la sociologia se junta con las estructuras del análisis institucional y retoma algunos de los aspectos resenados en los párrafos anteriores. Se basa en los siguientes conceptos: la SI es una estructura descentralizada, no jerarquizada y basada en consensos. Con ello no se aceptan utopias ideológicas, ni los aspectos deterministas del cuantitativismo neoclásico y se acercan a una postura inter y transdisciplinar sobre la base de reglas e instituciones. Su génesis parte de Arenal (1978, 1990), Barbé (1987) entre otros, y en épocas más recientes Castell (2002, 2003, 2006), Sahagún (1998), Calduch (2009), Truyol (2006), Barbé (2007).

Finalmente, este rápido recorrido de las teorias dominantes y las propuestas de nuevas formas de entender las RI ha derivado en ajustes en relación con los cambios e importancias dentro de las agendas, asi como los compromisos e intereses. Muestra de ello es la potencia de la economia china, la lenta pero gradual recuperación de la economia rusa, el papel en ascenso de actores como Brasil, la persistencia del terrorismo, las aventuras militares en Afganistán e Irak por parte de Estados Unidos y los problemas económicos iniciados en el sector financiero, pero que tocaron con las estructuras internacionales a través de los denominados "contagios". En buena parte se explican las RI por las grandes escuelas; pero, a partir de la consolidación de la Comunidad Europea la escuela de la "sociedad internacional" tiene grandes posibilidades para comprender unas relaciones altamente dinámicas y que expresan hoy no sólo el problema del poder, sino también, y de manera muy importante, las posibilidades de relacionarse en el mundo financiero y comercial a través de los mercados especializados. Ello responde entonces a los disenos adicionales de las competitividades y las nuevas posibilidades basadas en la capacidad de procesamiento de la información más que de la propiedad y posesión de materias primas o bienes.

Se inició este recorrido con la configuración de las naciones en razón a que estas y la fase industrialista de las civilizaciones dejarán atrás a los esquemas productivos y de repartición del mundo por zonas geográficas, una de estas últimas maneras arcaicas fue la "Cortina de Hierro". Se inaugurarán nuevas relaciones entre las naciones basadas en el comercio y las finanzas internacionales. Su declive se dará con las Primera y Segunda Guerra. Pero su reinado será corto en virtud de la emergencia del sector servicios y su alta dinamización por los mecanismos de las telecomunicaciones. En este escenario encuentra su tránsito de tradición (historia) a disciplina las RI. Y, fundamentalmente, cuando asimiló la base epistemológica de la ciencia y se apartó de las consideraciones ideológicas para comprender y explicar su objeto de estudio. Será su fructifero encuentro con otras disciplinas, como la economia y la politica, las que darán un nuevo rumbo a la manera de analizar los conflictos e interacciones de las naciones, las sociedades y los individuos.

2.2. En estos dilemas: la nueva competitividad y lo territorial como alternativas económicas para unas nuevas RI 3

De manera simultánea a lo descrito en relación con las RI, en lo económico se transitará de las ventajas comparativas (escuelas clásicas) centradas en los productos, a las competitivas (escuelas neoliberales y neoestructurales). En estas se asume que, si bien los productos son perfectibles a través de la innovación y que estos están sujetos a normas técnicas, el problema se centra más en la acción de las empresas, empresarios y gobiernos en los escenarios de las RI y de la captura, procesamiento y toma de decisiones en los mercados más dinámicos.

Dos circunstancias pueden ser importantes de tener en cuenta desde estas perspectivas: las nuevas relaciones establecidas desde las regiones y ciudades de gran tamano, en detrimento de los espacios organizados desde las naciones, y las tomas de decisiones sobre la base de un nuevo concepto de lo público que abarca tanto lo privado como lo gubernamental. Con ello el eje nación-soberania se puede entender como de región-globalización.

Asi, y desde la perspectiva de la nueva relocalización empresarial4, en la actual fase de la globalización implica la clara emergencia de nuevas formas de implementar el desarrollo y la participación en los escenarios internacionales sobre la base de la construcción social de región en los espacios subnacionales. Visto de esta manera, la competitividad seria un concepto cuya generación corresponde a una región delimitada fisicoespacialmente a partir de lo cual surgen otras maneras de entender y participar en las RI. Una de ellas está fuertemente marcada por el interés de los actores en la región. Se puede suponer que las expectativas consensualmente construidas de los residentes se establecen a partir de la mirada al resto del mundo y su forma de insertarse a los mercados dinámicos. ¿Cómo es esa inserción? ¿Cuál es ese espacio de las redes globales? ¿Cuál es la relación subnación-competitividad-redes?

Se puede partir de interrogantes sistémicos: ¿cómo establecer la interacción región- globalización? ¿Cuál es el alcance de las RI? Para ello es necesario establecer el encadenamiento que permita organizar las diferentes conexiones y secuencialidades de la ubicación espacial en el sentido de redes enunciado más arriba y la propia prospectiva como región. Rózga (2001) define la relación región-globalización a través de la secuencia orgánica: globalización-redes; redes-ciudades; ciudades-regiones, en las cuales las relaciones se establecen de manera compleja, evitando relaciones lineales y de extremos duales en los cuales el proceso se niega en virtud de resaltar el principio5.

Existen variadas formas de entender la globalización. Ianni (1998) la presenta a partir de subjetivos criterios de validez, expresados como des-territorialización de la actividad económica y el acerbo de conocimiento. Con ello se generarán culturas de la globalización. También son discutibles las percepciones sistémicas basadas en esquemas de internacionalización de la economia como lo entienden Braudel y Wallerstein (en Castells, 2006); para estos autores la categoria que articula el estudio de este fenómeno es la de economia-mundo. En ella se amplian y magnifican, como en una caja de resonancia, los fenómenos históricamente establecidos desde sus origenes por la civilización capitalista sin lugar central6. Si bien esta postura contribuye a explicar el problema, deja de lado el hecho de que no existe uniformidad posible dentro de su concepción de economia-mundo y que el desarrollo es desigual, generándose, como se puede observar mediante la evidencia empirica, la existencia de nodos desde los cuales se cataliza la construcción de las redes globales. Para otros, la globalización es resultado del avance tecnológico y en eso complementan la postura de Wallerstein, como Yip (1997) o Dickens (1994, 1998).

El resultado de estas formas de apreciar la globalización sugiere dos polos, en los cuales uno debe ceder en términos evolutivos, con lo cual se acercan a los postulados del neorrealismo estructural. Una variable a definir, y de capital importancia, es qué se entiende por espacios subnacionales y cómo es el abordaje de su institucionalidad. En las condiciones de lo urbano, esto se define, entre otras, por la politica establecida como de descentralización. Esta ha mostrado grandes avances en el proceso de construcción de la administración pública regional en su eficacia y eficiencia, pero aún presenta falencias. Tal vez la más importante de ellas, es que no ha conducido a que la generación de riqueza se construya en la mayor parte de los municipios y permanezca con concentración en pocas regiones, casi las mismas que existian antes de la politica de descentralización.

Una critica de este proceso se puede encontrar en el manejo politico y la instrumentación cultural de lo subnacional como sistema aparentemente cerrado, o de soberanias nacionales acotadas. Sin embargo, otra mirada mostrará cómo lo nacional, al aparecer como entorno, abre la posibilidad de considerar lo subnacional como sistema abierto, en virtud de la existencia de las redes globales y de la alta tecnologia de la información y de las comunicaciones como el principal elemento fundante. Con ello, la descentralización abre las puertas a mayores progresos, pero requiere de otras maneras de ver la administración pública y de asumir nuevos y muy grandes retos. Son las tensiones descritas en las teorias neoliberal y neoestructural presentadas.

También se puede expresar que el paso de las ventajas comparativas a las competitivas de última generación ha implicado la revalorización de las culturas regionales. Con ello aparecen nuevos actores y esquemas de las RI, los cuales parten de las regiones y las empresas como construcción social territorialmente definidas y se acercan a los planteamientos de la "sociedad internacional". Asi, la región cómo el hábitat donde se construye y reconstruye la actividad ciudadana se ubica como la geografia fisica y social desde donde se puede entender el proceso globalizador.

Ahora bien, las redes no pueden entenderse como un resultado exclusivo de la globalización, sino que ellas, en virtud de la alta tecnologia que hace factible que la geografia-mundo se achate y permite tomar decisiones en tiempo real a los actores independiente de su ubicación fisica, transforma totalmente los escenarios de la economia, la politica y las RI e impacta la construcción social al establecer un nuevo patrón: la información como consumo. Para Castell y Borja (1998: 88 y 505),

[...] aunque la forma en red de la organización social ha existido en otros tiempos y espacios, el nuevo paradigma de la tecnologia de la información proporciona la base material para que su expansión cale toda la estructura social". [Para lo cual sociológicamente se establece que] la caracteristica (de este paradigma) alude a la lógica de interconexión de todo sistema o conjunto de relaciones que utilizan estas nuevas tecnologias de la información. La morfologia de red parece estar bien adaptada para una complejidad de interacción creciente y para pautas de desarrollo impredecibles que surgen del poder creativo de esa interacción. En esta configuración topológica, la red ahora puede materializarse en todo tipo de procesos y organizaciones mediante tecnologias de la información de reciente disposición. Sin ellas, seria demasiado engorroso poner en práctica la lógica de interconexión.

Aparecen entonces dos variables claras para definir la diferencia entre la competitividad basada en las áreas y la nueva basada en las redes y su establecimiento de procesos diferenciados de territorialización y de toma de decisiones. Por un lado, la territorialización supone la adscripción a un territorio de la identidad y la conducta y sobre esta base y en función de la expresión de búsqueda de óptimos y subóptimos. La globalización y la existencia de redes van a representar sistemas de organización no basadas en las geografias fisicas, base de los Estados-nación, sino en el mejor desempeno de los actores incluidos en la red, dentro de reglas de juego en las cuales el dilema de los comunes —que implicaria un desarrollo desde el área (endógeno)— deja de ser un escenario de trascendental importancia, como la tuvo en buena parte del siglo XX, y lo que van a agigantarse son las alternativas al "dilema del prisionero" en tanto la información del mundo está ahi, pero no de manera completa, ni perfectas y el problema esencial es la capacidad de procesarla y ubicarla estratégicamente a favor de los intereses de los agentes y agencias y, en este sentido, del desarrollo7.

Asi, la nueva interacción en los espacios globalizados desarrolla una nueva topografia social: desde individuos, hasta elites, desde empresas hasta holdings empresariales, desde pequenos espacios subnacionales hasta naciones8. Se generan nuevos flujos y nuevas demandas de nueva información en los cuales los nodos se encargarán fundamentalmente de distribuirlos hacia los clientes o usuarios de la red, articulando un nuevo poder al cual se accede o se sale en función de la decisión del policy-maker, de la nueva topografia virtual o, de manera metafórica, "nuevo Estado-Nación" sin definición territorial y con un código no construido sobre estructuras ideológicas, sino sobre estrictos criterios de utilidades. Son el espacio de las nuevas RI que se comprenden y explican por las escuelas "neo" y principalmente por los aportes sustantivos del neorrealismo estructural y la sociedad internacional.

Esto lleva a una aseveración en la cual, frente al modelo construido sobre la base de la integración organizada desde las RI instrumentadas desde el Estado-nación, la globalización ha conducido a redefinir actores y a orientar la concentración de las funciones de dirección y ordenamiento de la información y por tanto de la economia en la red virtual a partir de ciudades y territorios asociados. Es por tanto una sociedad construida sobre la base de lo urbano y sus sistemas metropolitanos y sus proyectos de región (Iracheta, 1999: 29).

Una pregunta que cabe hacerse en este punto es: en el marco de las RI, ¿cuál es la relación determinante? ¿ciudad y globalización o región y globalización? A lo cual podria responderse dejando abierta la respuesta a ambas posibilidades en función de que se globaliza en las ciudades o en la región, en tanto no es la estructura la que se integra sino las comunidades y las personas las cuales tienen una tradición y unos intereses por satisfacer. Tomado como proceso es muy relevante poder determinar no qué se globaliza, si la región o la ciudad, sino qué cambia. Por ello, es también un importante indicador si se establecen y cómo se establecen nuevas funciones para la administración de la empresa privada y pública, qué se pretende y cómo se pretenden las relaciones económicas, cómo se desarrollan las nuevas agendas de conectividad y el papel de las entidades potencialmente ubicables dentro del campo de los mercados globalizados, asi como aspectos de los planes de desarrollo, cambio en el manejo, comprensión y adecuación a las RI, cambio en los niveles de la calidad de vida y de los indicadores de desarrollo humano y todos aquellos aspectos a que hace referencia la agenda gubernamental y la presencia de los actores privados como sujetos y motores del desarrollo (Dickens, 1994, 1998) y, que en últimas, son la base a partir de la cual puede establecerse una estrategia de nueva competitividad.

Asi, la dinámica del proceso competitivo, en el escenario de globalización-región, será establecida en la posibilidad de ganancia-pérdida para la región de adaptarse al cambio, saber jugar desde la mentalidad de ganador, partir de entender las nuevas lógicas basadas no en el predominio ancestral sobre el territorio9 y en la creación de competitividad a través de la generación dinámica social de región, de la cual se puede predicar la necesidad de establecer división intraterritorial e interterritorial del trabajo, y los demás aspectos de complementaridades y de subsidaridades en todas las demás variables necesarias y suficientes para la consolidación del proceso. Dentro de ello requiere especial mención la formación de recurso humano con alto nivel de productividad, extensión de la educación de calidad en todos los niveles, generación de centros de investigación, transferencia y adaptación tecnológica, estimulo a la creación de sociedades de capital de riesgo, establecimiento de cadenas productivas y de clústeres empresariales, entre otros de los resultados de las acciones de públicos y privados.

2.3. Negocios, desarrollo y paz

En las últimas décadas y principalmente a partir de la revolución tecnológica y el acelerado tráfico de información y su impacto en las sociedades nacionales y subnacionales, por un lado, y, por otro, la cesación de la hegemonia compartida y los escenarios de guerra fria y con ello el cambio sustantivo en las relaciones internacionales y también su impacto en los teatros nacionales, el sistema mundo ha presentado un gran cambio en lo que se habia admitido como estabilidad: se redefinieron los escenarios de la competitividad dotando de mayor libertad a los mercados y, en virtud de la tecnologia y la competencia, se acortó el ciclo de vida de los productos; las tecnologias de producción desplazaron a la tecnologia de producto como base de la competitividad; las empresas, en sus decisiones, se internacionalizaron; se expandió la tecnologia del área biológica; se desarrollaron sistemas autónomos inteligentes. Igualmente, se difundió la preocupación ambiental y se redefinió el papel de la mujer, por citar sólo algunos de los cambios que se han producido en los últimos veinte anos. Dentro de estos cambios, también es trascendente revisar cómo el papel del Estado se enfocó hacia la promoción del pluralismo y la democracia, dejándose de lado las salidas de fuerza. Los paises se preocuparon por mejorar la educación en todos los niveles para renovar las bases y capacidades de relacionarse con el resto del mundo.

Como resultado de estos redefinidos escenarios, a escala mundial, se produjo en los últimos treinta anos un fenomenal cambio en las RI, los mercados y las institucionalidades internacionales, y se reestructuraron concepciones e instituciones económicas nacionales con el fin de expandir la participación en las decisiones en todos los órdenes. Dentro de estos cambios es destacable la redefinición de la democracia en el sentido de aceptar la mayoria, como era la tradición, pero también el respeto a todas las minorias y la aceptación inexcusable de sus derechos y garantias. Este es uno de los fundamentos de la Sociedad Internacional y que en los negocios se expresa a través de la aceptación, promoción y mercadeo segmentado con base en la aceptación de las minorias.

Asi, con los cambios también se van adaptando las politicas económicas en la mayoria de paises latinoamericanos en la última década. De pensarse como un instrumento de la soberania nacional, estas se enrutaron a ser un soporte fundamental de los negocios y empresas con capacidad de colocar sus productos en los mercados externos. Aparecieron planes, programas, subsidios e incentivos de apoyo a las exportaciones. Por su parte, el fortalecimiento del sector externo se fundamenta en el objetivo de estimular el progreso de la población gracias al comercio de bienes y servicios transables, el cual al permitir una mejor división del trabajo, explotación de economias de escala y una asignación más eficiente de los ahorros contribuye a un mayor bienestar económico.

Para esta integración se asumió que las separaciones geográfico-económicas se habian acortado de tal forma que lo viable era y es la participación en las diferentes etapas del proceso productivo en diferentes paises y, por tanto, la optimización de la renta no necesita considerar de manera especial las distancias, como era la usanza en los modelos y conductas anteriores a la década de los cincuenta del siglo pasado. De igual manera, a partir de los ochenta es claro que la tendencia en el producto internacional es a la mayor participación del sector servicios y la disminución relativa del manufacturero. Estos procesos son y fueron estimulados por la reducción de barreras arancelarias y para-arancelarias. También, se han dinamizado en las sucesivas rondas de la OMC —conducentes a la desregulación y la promoción de las innovaciones tecnológicas— la disminución de los costos de transporte, de telecomunicaciones y de información. En todo lo anterior, han jugado un papel clave las politicas económicas de reducción de barreras al comercio, desregulación del transporte y las comunicaciones y la liberalización de los flujos de capitales. Todo ello en el marco cambiante de las nuevas RI.

Es asi como va a aparecer una renovada apuesta por la inversión extranjera directa y, en general, la construcción de mecanismos para la captura del ahorro externo a fin de ampliar los mercados internos y la participación en los externos, siendo los lideres en esta estrategia los emergentes "Tigres Asiáticos". Sin embargo, no implica esta redefinición de escenarios el abandono del tradicional negocio de las materias primas por parte, principalmente, de los paises emergentes, sino la urgente necesidad de buscar nuevas opciones principalmente en los mercados más dinámicos. Por otra parte, debe senalarse cómo en los paises industrializados, principalmente en Estados Unidos, los sectores más proclives al proteccionismo, discuten en términos económicos y politicos los efectos de la globalización y los acuerdos comerciales en los salarios, la composición sectorial del empleo y la distribución del ingreso, asi como sus implicaciones para las politicas laborales y para las redes de protección social. Estos actores, con argumentos respetables, también han logrado incidir en la relaciones internacionales y los negocios, y se puede presentar como clara expresión de sus intereses el aplazamiento de la aprobación de los tratados de libre comercio y de politicas en este sentido en la OMC.

Estos cambios, dinamizados por la potencia de la locomotora China, en los últimos veinte anos van contribuir a reordenar el panorama de América Latina. Por un lado, la extraordinaria demanda de este pais de insumos básicos de origen rural permitirá que algunos paises de esta subregión desahoguen su balanza en cuenta corriente, pero por otro, su producción de commodities va a representar un reto dificil de superar en razón a los tamanos de escala del gigante asiático. Igual consideración se puede hacer en referencia al grado de construcción de productos nuevos, basados en tecnologias de punta o conocimientos de alto valor y para los cuales se puede apreciar falencias y rezagos en Latinoamérica. Pero esto en la realidad no implica una imposibilidad sino un reto.

En anos recientes los paises en desarrollo se han preocupado por realizar reformas en las que se ha privilegiado el mejoramiento institucional, la estabilidad macroeconómica, lucha anticorrupción, fortalecimiento del sistema financiero y estimulo a la movilidad de capitales entre paises, aunque los principales flujos son entre paises industriales también han aumentado entre paises emergentes, favorecidos por la liberalización de la cuenta de capitales, desarrollo de mercados de capitales internos y privatizaciones.

Pareciera ser que el escenario de los negocios y las relaciones internacionales se ha aclimatado hacia una complejidad en la cual lo que se puede apreciar son respetos y cooperaciones, aunque se asista aún a demostraciones de fuerza y nuevos actores como el terrorismo y el narcotráfico que desafian las instituciones y las legitimidades. En estos contextos y, de acuerdo con la perspectiva planteada, la pregunta a resolver apunta hacia los aportes a la consolidación de la paz y el desarrollo.

En este sentido, el desarrollo regional es posible si el conflicto se ordena de tal manera que su construcción se aleje del desarrollo empobrecedor (Sanabria & Ortiz, 2005) y se plantee desde improntas éticas que impliquen el crecimiento de la sociedad en su conjunto, aunque se tengan diferentes funcionalidades sociales. Pero que estas se subordinen a los requerimientos de dignidad de la calidad de la vida (Sanabria, López & Vélez, 2009) para todos. Asi, el problema no es el conflicto mismo, porque este es fuente de cambio cultural evolutivo a partir de la construcción del proceso civilizatorio, sino sus salidas extremas.

Desde esta perspectiva, el aclimatamiento de la paz requiere de un acompanamiento decisivo de los ejes propuestos: por un lado, una ampliación de las RI y los negocios internacionales a fin de potenciar las economias subnacionales a partir de una expansión de la producción con nuevos mercados; y, por otra parte, garantizar para estas posibilidades del desarrollo enriquecedor, como lo muestran las sociedades asiáticas y sus apuestas por la exportación. Asi, se requiere de unas redefinidas relaciones internacionales que nos provean nuevos socios, trato justo y respetabilidad en el concierto de las naciones y mercados globalizados. Y, con ello, se quiere formular que el orden y la solución pacifica de la construcción del desarrollo es un problema cultural que se expresa en las formas institucionales.

3. CONCLUSION: ¿Y, LATINOAMÉRICA?

Es apreciable cómo América Latina comenzó a abrir las economias en la década de 1990 variando la estrategia proteccionista, con magros resultados si se compara con los paises asiáticos. Hoy los paises en desarrollo se encuentran decididamente impulsando politicas a favor del comercio libre. Grandes hechos han motivado esta estrategia: China y su ingreso a la OMC y, Rusia y su apertura económica hacia Occidente. Este realineamiento de los negocios es posible mirarlo en la estadistica de la OMC: entre los anos 1985 y 1995 la participación de los paises en desarrollo en el comercio mundial subió de 25% a 29% y en los últimos cinco anos pasó de 29% a 33%. Los paises en desarrollo también han diversificado la composición de las exportaciones entre 1995-2000 y las exportaciones industriales pasaron de un 47% a un 83% del total.

También en América Latina un balance rápido puede mostrar cómo los mercados de capitales son los más integrados, luego los de bienes y servicios y, finalmente, los mercados laborales son los menos. Con ello se puede observar una baja en la participación del empleo en manufacturas tradicionales de la región, lo cual consolida la tendencia de la desindustralización, medida en términos de pesos relativos en la agregación del producto, en bienes que se pueden llamar clásicos, por referencia a la producción de los primeros sesenta anos del siglo XX.

América Latina, en su comportamiento en relación con las RI, se puede explicar desde las escuelas o enfoques descritos a partir de la adaptación a sus intereses y conflictos. Asi, en la década de los sesenta del siglo XX, los procesos de integración en América Latina pretendian constituir una estrategia colectiva para reducir la dependencia politica y económica del exterior. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y el Mercado Común Centroamericano (MCCA) tenian como objetivos eliminar las barreras al intercambio, generar economias de escala y crear un mercado común. Estos fines se hicieron aún más ambiciosos con el Pacto Andino, gestado al interior de la ALALC y concretado en el Acuerdo de Cartagena en 1969.

Con todo, durante los ochenta se produjeron cambios fundamentales en la escena internacional que dieron lugar al surgimiento de los grandes movimientos hacia la globalización económica y el regionalismo abierto, con lo cual el carácter y los propósitos de los esfuerzos de integración en América Latina se transformaron radicalmente. La integración se convirtió en un instrumento para apoyar su inserción en la economia internacional y fortalecer su poder de negociación con el resto del mundo.

La Iniciativa para las Américas propuesta por el presidente Bush en 1990, cuyo antecedente es el Acuerdo de Libre Comercio suscrito entre Canadá y Estados Unidos en 1988, acabó de definir el carácter de los procesos latinoamericanos de integración, que pasaron a formar parte de la estrategia mundial adoptada por Estados Unidos para enfrentarse a las otras potencias que le disputan hegemonia y mercados. Otro paso dado en esta dirección es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA). La idea central es que sobre la base de los acuerdos subregionales y bilaterales existentes se amplie y profundice la integración económica haciéndolos más parecidos y eliminando progresivamente las barreras al comercio y a la inversión.

A diferencia de los modelos anteriores de integración, el NAFTA se orienta abiertamente hacia el exterior y fue concebido como un instrumento con fines estratégicos. En este, Estados Unidos busca asegurar el acceso a los mercados de los paises signatarios, mientras que México intenta refugiarse en la seguridad formal de un acuerdo y proyectar una imagen de pais confiable y solvente. En virtud de lo anterior, el NAFTA se ha convertido en una especie de catalizador e impulsor de las diversas iniciativas en marcha en América Latina, desde el MERCOSUR y el acuerdo de complementación económica entre Chile y México hasta el Grupo de los Tres y el CARICOM.

Los proponentes y defensores de la iniciativa sostienen que se trata de un paso de gran trascendencia hacia la liberación del comercio mundial. Sin embargo, algunos autores senalan que este tipo de acuerdos puede ser contraproducente para la cooperación internacional, pues al responder a objetivos politicos y estratégicos, los intereses de las multinacionales norteamericanas tienden a prevalecer sobre consideraciones de tipo multilateral. En esta perspectiva México se vio forzado a hacer amplias concesiones para lograr la firma del acuerdo. Por ejemplo, en la rama textil las barreras comerciales fueron eliminadas y, dada las exigencias de los mercados más dinámicos, los productos tendrán que elaborarse, en buena parte, con materias primas provenientes de América del Norte.

Entre los paises latinoamericanos, en la década de los ochenta y buena parte de los noventa en comento, no habia consenso en cuanto a la estrategia común para la consecución del ALCA; unos eran de la opinión que conviene fortalecer la integración regional como paso previo a la hemisférica, y otros se inclinaban por la visión de Washington o por tener abiertas varias opciones y no comprometerse con un solo bloque. Resultaba, además, motivo de preocupación que los Estados Unidos insistieran en que el NAFTA constituye el piso y no el techo de los futuros esfuerzos en materia de liberalización comercial, con lo cual los paises latinoamericanos se podrian ver sometidos a mayores tensiones.

En el caso de MERCOSUR, con la firma del tratado de Asunción, el proceso se consolidó. No obstante, se mantienen asimetrias en cuestiones que abarcan las actitudes de los gobiernos y de las sociedades. En Argentina predomina la visión del neorrealismo del proceso de globalización y en Brasil, en cambio, se observan enfoques contradictorios sobre esta cuestión. Brasil ha sido, tradicionalmente, más industrialista y más proteccionista de su mercado y el Estado se asoció preferentemente a cuestiones básicas del desarrollo y del poder nacional, pero con fuerte influencia del pragmatismo neoliberal en sus RI.

Asi, el futuro del MERCOSUR dependerá fundamentalmente de la trans-formación simultánea de sus dos principales socios y del avance en torno a este eje de los otros paises, en el sentido de reproducirse una suerte de relación "centro-periferia" con Brasil a la cabeza y que puede ser incompatible, a largo plazo, con el interés de todos los socios y el crecimiento del sistema.

Es clara la existencia de contradicciones conceptuales sobre el enfoque económico y politico que debe orientar los procesos en los cuales se manejen escenarios de RI, como el planteado para la integración. Estas paradojas tuvieron una debilidad adicional resultado de los altos costos sociales derivados de las politicas de ajuste ortodoxas en la década de ochenta y noventa. Ellas constituyeron un punto de convergencia-divergencia en las negociaciones entre los gobiernos. En el caso de Argentina, los indicadores fueron claros en su momento: el Producto Interno Bruto cayó en un 4.4%, el desempleo fue del 19% y la paridad con el dólar empobreció el nivel de ingresos de la mayoria de la población. Esto produjo un debilitamiento del consenso politico sobre el programa económico, a tal punto que el dividido movimiento sindical organizó su primera huelga general exitosa y cambió el escenario de la "caja de libre convertibilidad", como se denominó al instrumento de equilibrio en la balanza de pagos. En Brasil, en similares fechas, la situación politica lució más estable a partir, fundamentalmente, de un amplio nivel de consenso de la dirigencia politica y el sector empresarial. Sin embargo, el alto déficit comercial y la tasa de desempleo al 16%, junto con el agravamiento de la pobreza absoluta y de la distribución del ingreso, momentáneamente minaron la confianza social en el plan.

El Grupo de los Tres (G3), en un comienzo, fue un mecanismo de concertación politica que sustituyó al Grupo de Contadora a partir de 1990. La apertura económica emprendida por los tres paises (México, Colombia y Venezuela) determinó que se le diera un mayor dinamismo a lo comercial, con lo cual el trabajo del grupo terminó en el compromiso de establecer una zona de libre comercio para el 2004. Sin embargo, la expectativa generada por el ALCA y los compromisos establecidos por México en el NAFTA debilitaron la opción y explican el hecho que cada uno de los paises signatarios buscó oportunidades para diversificar sus relaciones comerciales. A esta circunstancia se puede unir el desconocimiento sobre el acuerdo, la desconfianza de los sectores empresariales y de trabajadores sobre la viabilidad y estabilidad del mismo y los conflictos sociales internos. Esto hizo que la posibilidad del G3 fuera baja comparada con otras alternativas.

El origen del Mercado Común Centroamericano en los anos cincuenta del siglo XX tiene un claro contenido politico, más que la consolidación de las relaciones comerciales existentes. Su reconsideración y recomposición se desarrolla con la crisis de los anos ochenta debido a la incompatibilidad del modelo de desarrollo y el carácter de las instituciones politicas. De hecho, la recomposición efectiva de la integración centroamericana y la redefinición de las RI surge a partir del proceso electoral en Nicaragua en 1990 y de la pacificación en el Salvador en 1992. Estos cambios tuvieron un efecto positivo en Honduras y se concretaron también en Guatemala con la firma de paz entre el gobierno y la insurgencia. En buena medida, el proceso de integración centroamericano está dinamizado por la legitimidad que genera la paz en la región aunque no escapa a los problemas económicos y técnicos propios de este tipo de acuerdos y en general del manejo de las RI en la región.

Como se puede observar, en la década de los noventa las RI regionales se pueden caracterizar por ser muy desiguales y desordenadas: no hay una estrategia común en América Latina y existen, por el contrario, diversas opciones y juegos. Se evidencia también que los gobiernos, en muchos casos, no lograron construir una lógica claramente comunicable en función del interés nacional. Tampoco se evidencia, más allá de posturas ideologizadas, un claro debate entre las presiones de las multinacionales y los organismos multinacionales por un lado, y los movimientos sociales y politicos por el otro.

De lo expuesto en relación con los noventa, hoy en los inicios del siglo XXI, es posible interrogarse acerca de si las expectativas depositadas en estos procesos fueron consistentes. Una evaluación económica y politica de la integración hemisférica muestra altibajos y un cambio sustantivo en agendas y problemas a resolver diferentes, pero con un dilema dificil de resolver: ¿la apuesta de RI permitió mejorar la calidad de vida de la mejor manera posible? No se puede desconocer que ha existido permanente evolución, pero ¿los recursos y acciones comprometidas arrojan un resultado satisfactorio con el nivel de las inversiones públicas? Lo que puede asumirse es que, en general, se jugó dentro del neorrealismo estructural descrito atrás, pero que otras regiones como la asiática con apuestas más cercanas al neoliberalismo hoy reportan mayores avances en la construcción de su desarrollo, aunque ello ha significado alejamientos, en algunos aspectos internos en referencia, por ejemplo, a las consideraciones sobre la democracia y la disminución de las diferencias sociales.

A manera de conclusión provisional, en un salto hacia hoy, en este apretado recorrido por las grandes doctrinas se hace comprensible el papel que hoy juega América Latina en el concierto de las RI. Para ello es importante tener en cuenta los grandes esquemas: el realismo y el liberalismo, con sus dos prefijos "neo". En ellos lo sustancial se resuelve entre poder y dominación versus poder y uso estratégico. Se puede advertir que estas variables se basan en las capacidades y potencialidades regionales a partir de: 1) los pesos económicos y los politicos, 2) que aún la lógica ideológica de las RI formalmente tiene algunas similitudes con el realismo y el liberalismo posteriores a la Segunda Guerra Mundial; y 3) el orden sobreviniente a partir de las dificultades en los procesos de integración implica la necesidad, en primera instancia, de resolver los postulados de la democracia como opción para la construcción y estabilización de los acuerdos internacionales.

Esto permite reconocer que los asuntos sociales de las diferentes naciones no son iguales. Ni la democracia se puede considerar uniforme y, menos, los accesos a los satisfactores como salud, participación politica y muchas más. De esta manera, es posible advertir cómo en la región latinoamericana las promesas hechas desde lo ideológico en las versiones clásicas no han sido cumplidas, en buena parte, por diversas razones. Pero no cumplidas es el balance cierto.

A ello se debe adjuntar los retos consignados en la nueva agenda como el denominado terrorismo que junta nuevas posibilidades; por ejemplo, el uso tecnológico, el cual le confiere mayores capacidades de acción y reacción y, el narcotráfico y su balance de desestabilización politica en paises con poco desarrollo. También en este escenario se debe nombrar el problema nuclear, principalmente de las "potencias medias" y su repercusión por los poderes de desajuste de los equilibrios existentes y la incertidumbre de las construcción de los nuevos.

Uno de los soportes de esos equilibrios se produjo en el regreso a las politicas de apertura comercial y politica, dentro de la estructura neoliberal presentada. Esto va a relativizar las posturas hegemónicas descritas y significarán en América la presencia de otros actores internacionales de gran peso, diferentes a los Estados Unidos. Este último participará en la región con dos momentos claros: el primero dentro de las estructuras y perspectivas coloniales y, el segundo por lo menos en la retórica actual, de privilegio del desarrollo politico y económico, como propuesta de construcción de las RI. En ambos casos desde la pragmática neoliberal.

Es en esta versión del multilateralismo y la creciente influencia de las ONG's en donde se reconfigura la búsqueda de una expansión civilizatoria (Elias, 1987) de la propuesta de sociedad prohijada por los Estados Unidos. Esta choca con lideres regionales latinoamericanos, de Asia y de Medio Oriente que, desde posiciones de búsquedas de hegemonias regionales, desde posiciones populistas o una búsqueda de mejoramiento de las condiciones de pobreza y poco desarrollo de la democracia, hacen sus apuestas regionales o búsquedas de protagonismos de mayor alcance. Igualmente, choca con lo definido en cuanto a las prioridades de manejo politico y económico en razón a la informalización de las relaciones laborales, la defensa cerrada del capital y los retos a las economias emergentes en relación con la creación de conocimiento como soporte del despegue al desarrollo enunciado desde el paradigma neoliberal, aún con amplia fortaleza en las RI.

En la tensión entre neorrealismos y neoliberalismos en América Latina, también es destacable el problema de la seguridad interna de las naciones y la correspondiente a las regiones. Son dos los fenómenos que los apadrinan: terrorismo y narcotráfico. Este último sin una clara solución internacional en razón a debatirse los grandes centros consumidores entre reprimir o un nuevo "dejar hacer... dejar pasar" y, en los centros productores, al no existir tampoco una clara solución para su reemplazo más allá de una guerra al parecer interminable e inmanejable.

Son muchos los retos para las aplicaciones de las RI, los citados, las migraciones, las remesas, el contagio del terrorismo y el narcotráfico en las fronteras, entre otros muchos problemas que, aunque exista una depurada construcción de los dos esquemas, aún no se avizora una solución que, por lo menos, aplaque los conflictos o los aplace hacia una solución definitiva.


* Este articulo toma algunas ideas de una resefia de estado de arte de las relaciones internacionales a propósito de un documento presentado a consideración de CONACES para el registro de un programa en Negocios y Relaciones Internacionales en la Universidad de La Salle. Sin embargo, sus contenidos y su forma de orientar la discusión contenida en este ensayo difiere de manera sustancial del articulo original. El documento original fue escrito en el marco del Proyecto "Negocios y Relaciones Internacionales" en la Universidad de La Salle, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

** En la versión original participó como lector del documento el Dr. Luis Fernando Ramirez de la Universidad de La Salle a quien expreso mis agradecimientos.

1 Para una definición de la legitimidad véase Weber (1997).

2 La literatura sobre el teorema de Heckscher-Ohlin es abundante. Se pueden encontrar referencias en: Chacholiades (1993), Grubel y Lloyd (1975), Hakura (2001), Helpman (1999), Jacobsen (1988), Krugman y Obstfeld (1999), Leontief (1953, 1956), López (2001), Ohlin (1971).

3 Aunque se sigue hablando de relaciones internacionales, el concepto se desdibuja por la emergencia de las grandes ciudades, las redes de telecomunicaciones, las nuevas dinámicas de los mercados globales y, en general, la nueva cultura ciudadana y sus reclamos frente a los gobiernos, otrora claros representantes de las naciones.

4 Un buen ejemplo de ello es el Sudeste Asiático.

5 Estos eran, de manera similar, los interrogantes de Zimmern presentados en párrafos atrás en este escrito.

6 Una caracteristica importante de resaltar es que las anteriores civilizaciones colapsaban en la medida en que su lugar central, por ejemplo Roma y la civilización romana, se desarticularon con la pérdida de capacidad de ordenamiento. No es el caso de la actual civilización en virtud a que su fortaleza se deriva del desarrollo del sistema.

7 Al respecto ver los planteamientos de Stiglitz (2004).

8 Pensado de esta manera, el ordenamiento territorial, la descentralización y todas las polit icas construidas para optimizar recursos, información y decisiones adquieren capital importancia.

9 Como se describió teóricamente en el primer apartado de este texto.


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