Psicología desde el Caribe, No. 22: Jul-Dic 2008

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Psicología desde el Caribe

ISSN 0123-417X
e ISSN 2011-7485
n.° XXII, julio-diciembre de 2008


Editorial

Como parte de las reflexiones que surgen cuando intentamos elaborar de la mejor manera el programa o plan de trabajo para una asignatura específica, es relevante mencionar las inquietudes que se presentan en relación con las estrategias de enseñanza que permitan poner en práctica los conocimientos y también los intereses más genuinos que podemos teer como profesores: lograr un verdadero aprendizaje en nuestros estudiantes, y revertir lo anterior en una labor docente más adecuada y acorde con la realidad de los alumnos y en un desarrollo integral de todos los actores del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Creemos en la investigación como un excelente pretexto para tener compañía en el arduo trabajo de construir conocimientos y desarrollar competencias científicas como el razonamiento lógico, sistemático y riguroso, la lectura comprensiva, la expresión adecuada de las ideas, el pensamiento crítico, y actitudes como la pasión por el trabajo, la motivación por indagar (que bien podríamos llamar avaricia por saber), la responsabilidad ante los compromisos, la apertura ante las diferencias y, en suma, la tenacidad para insistir en la tarea de darle vida a la ciencia y sostener la vocación interna hacia el descubrimiento.

El proceso de formación investigativa coincide en sus principios e intenciones con los fundamentos del aprendizaje constructivo, contex-tualizado, autorregulado, que debemos tener como propósito y aspiración. A pesar de que aprender conocimiento científico implica una complejidad diferente que aprender lo que nos demanda la vida cotidiana para poder adaptarnos y ser funcionales, es necesario pensar en las posibilidades del ser humano y, consecuentemente con ello, preocupamos por ser parte activa de un proceso de aprendizaje que se caracterice por la necesidad de elevar nuestras mentes hasta la conciencia total del proceso mismo de aprender, y por engranar esos conocimientos científicos construidos con el conocimiento cotidiano hasta encontrarle significado.

En este esfuerzo de largo aliento, algunos elementos del proceso de enseñanza-aprendizaje, que se sintetizan a continuación, cobran particular importancia y aparecen como fundamentos de la propuesta de innovación pedagógica presentada en 2007 por los profesores Marina Llanos, María Amarís, José Aparicio y Consuelo Angarita en el marco de la convocatoria interna de la Universidad del Norte:

- No hay esfuerzo con fines de aprendizaje ni construcción de conocimiento sin motivación: es fundamental desarrollar el espíritu científico en el estudiante, aprovechando los vínculos del conocimiento científico con la vida cotidiana.

- Es necesario brindar al estudiante lo que Ausubel llama organizadores previos y anclar el nuevo conocimiento en los conocimientos que ya posee, teniendo en cuenta que en el estudiante no siempre lo previo es de carácter científico.

- Es importante una comunicación docente-alumno coherente con el lenguaje y los significados cercanos a este último. Y en este sentido, es necesario incluir actividades creativas y estrategias específicas en el aula de clase. Desde la presentación del programa utilizar nombres amigables y estimulantes para las unidades de contenido, es decir, romper con el esquema tradicional del lenguaje científico, lo cual se constituye en otro factor motivacional.

- Una forma efectiva de afianzar el aprendizaje (según Ausubel) es utilizar lo aprendido en contextos específicos y distintos. En esta línea de ideas, la capacitación en la acción es una buena alternativa.

- Cuando hay continuidad en las estrategias de enseñanza se puede lograr la integración de los conocimientos, la posibilidad de retomar lo aprendido para darle mayor solidez y evidenciar cierta unidad de criterios en los procesos de enseñanza que potencian las capacidades del estudiante para aprender, porque el proceso se aprecia organizado, coherente y claro.

- Cuando el aprendizaje se concibe como un gran proceso pensado para varios semestres que tienen objetivos parciales, pero que apuntan a un objetivo común, se logra generar verdaderamente actitudes que resultan difíciles de cambiar en espacios académicos más reducidos en términos de tiempo.

- El proceso de enseñanza - aprendizaje comienza con el profesor, que es quien en su calidad de experto debe servir de guía en este proceso, pero debe transferírsele progresivamente el control del aprendizaje al estudiante. Ello no es posible de llevarse a cabo en un semestre, lo cual hace necesario el trabajo coordinado de los profesores durante un período de tiempo suficiente para lograr el objetivo.

- El proceso de aprendizaje no debe estar centrado solamente en el manejo de contenidos verbales, sino que debe incluir contenidos procedimentales y actitudinales. En lo referente a las competencias, esto supone hacer un trabajo coordinado en torno al saber, saber hacer y saber ser, pues nuestra visión enfatiza en que el aprendizaje de la ciencia debe implicar sobre todo un cambio de actitud ante el conocimiento y ante el valor y el aporte de lo científico al desarrollo humano.

Consuelo Angarita Arboleda
Kary Cabrera Dokú

Editoras


Psicología desde el Caribe
Revista de psicología de la Universidad del Norte
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Barranquilla (Colombia)
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