Psicología desde el Caribe, No. 2-3: Ene-Jun 1999

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Psicología desde el Caribe ISSN 0123-417X
e ISSN 2011-7485
No. 2-3, enero-junio 1999
Fecha de recepción: Diciembre 18 de 1998

Las redes sociales ¿Para qué

Raimundo Abello Llanos,* Camilo Madariaga Orozco

* Psicólogo. Doctor en Educación. Investigador de la línea de Redes Sociales del Centro de Investigaciones en Desarrollo Humano, ClDHUM. de la Universidad del Norte. (E-mait:rabello@guayacan.uninorte.edu.co).

" Psicólogo. Doctor en Educación. Investigador de la linea de Redes Sociales del ClDHUM, Universidad del Norte. (E-mail: cmadari@guayacan.umnorte.tdu.co).


Resumen

Este artículo es el resultado de un análisis sobre investigaciones de redes sociales que se generaron en una línea de investigación en esta misma temática. Se tomaron como base investigaciones previas sobre redes sociales llevadas a cabo durante varios años en sectores pobres de la Costa Caribe colombiana.

Como dichas investigaciones fueron realizadas de manera independiente, se hizo necesario recopilarlas, ordenarlas y organizarías de manera que constituyeran un solo cuerpo coherente, para facilitar la comprensión y la interpretación del fenómeno de las redes sociales.

Las diversas redes investigadas conformaron una muestra de las redes que se desarrollan en estos sectores de Colombia, y con ellas se pudieron ordenar elementos teóricos que pueden ser de utilidad no sólo a psicólogos, sino también a sociólogos, políticos administradores públicos, todos intetesados, aunque desde diversos puntos de vista, en el comportamiento social del individuo, en la conformación, naturaleza, efectos de las redes sociales, y en su aprovechamiento, no sólo en beneficio particular e individual, sino en el de las comunidades en general.

Palabras claves: Redes sociales, pobreza, políticas sociales.


Abstract

This article is the result of an analysis about the research of social networks that were generated from a research line in this same topic. Previous research about social networks and which were carried out for several years in poverty stricken sectors in the north coast of Colombia, were used as a basis. Since these studies were carried out independently, it was necessary to compile, order and organize them in order to make one coherent paper, which facilitates the understanding and the interpretation of the phenomenon of the Social Networks.

The various networks studied constituted a sample of the networks that are developed in those sectors of Colombia and they helped to organize theoretic elements that could be useful not only for psychologists , but for sociologists, politicians, and public administrators as well, who are interested from different points of view in the social behavior of the individual , in the organization of, nature and effects of social networks , and their usefulness not only for the individual and particular benefit, but for the benefit of the communities in general.

Keywords: Social nets, poverty, social politics.


Antecedentes teóricos

El redescubrimiento de las redes sociales ha sido uno de los mayores logros de la Psicología Social en la ultima mitad de este siglo. Ciertamente, el interés común y la formación de redes sociales de ayuda aparecieron en fases muy tempranas de la evolución de las sociedades humanas, y hoy como entonces se encuentran ampliamente extendidas, lo cual ha facilitado la supervivencia del hombre. La tendencia a buscar el apoyo' de otras personas, particularmente en ciertas situaciones, ha caracterizado al ser humano durante toda su vida.

En momentos de temor o incertidumbre para buscar seguridad y estabilidad, o en épocas de grandes carencias físicas y materiales, o cuando las personas han necesitado alimento o habitación, la red social siempre ha sido la estructura desde la cual se ha dispensado el apoyo social para satisfacer necesidades en materia de salud y ajuste psicológico y social.

Ahora bien, el apoyo social y la ayuda mutua pueden surgir espontáneamente o estimulados a través de distintas iniciativas formales o informales.

Así, aveces las interacciones aprecen en la red personal e incluyen alternativas, entre las que se encuentran la familia inmediata y extensa, las amistades y vecinos, y hasta los miembros de la comunidad. En otros casos, por el contrario, se establecen sobre diversos vehículos, o programas de carácter social, político o gubernamental.

En realidad, son muchas las personas involucradas en estas redes sociales, en las cuales la ayuda es una actividad que implica dos direcciones: tanto recepción como provisión de ayuda. Esta es parte de un intercambio mutuo, continuo, que constituye un sistema amplio de derechos y obligaciones dentro del grupo.

Cada vez es mayor el consenso acerca de que las necesidades humanas, especialmente las de las poblaciones más vulnerables, no pueden ser satisfechas en su totalidad sino a través de la red social. Por eso las redes sociales pueden ser fácilmente reconocibles en las barriadas marginales de los países tercermundistas y en sus áreas rurales, cuyo nivel de desarrollo es semejante en todas ellas.

Auslände y Litwin1 señalan que el desarrollo del pensamiento sobre redes tuvo dos orígenes: Primero surgió como un concepto sociológico al final de la década de los cuarenta, y sirvió para definir las interrelaciones entre un sistema social, como modelo alternativo para la entonces dominante perspectiva de acción estructural funcíonalista. Desde este enfoque se hizo énfasis en las características de los lazos de unión entre la gente, a partir de las estructuras de la red. El segundo parte de los desarrollos de la teoría de campo adaptada por Lewin2, en la cual la conducta es vista como la función de una persona en una situación social. Esto significa que el entendimiento de una acción individual depende tanto del sistema social general en que se desarrollan las acciones como de las relaciones sociales de ese individuo con ese sistema social.

Por otro lado, la gama de definiciones que los diversos autores han propuesto acerca de las redes sociales permite conformar una amplia visión de la evolución de éstas. En primer lugar, se puede definir la red social como un conjunto de relaciones humanas que tienen un impacto duradero en la vida de cualquier persona. La red social está conformada por los sujetos significativos cercanos al individuo y constituye su ambiente social primario. Está constituda por los miembros de la familia nuclear, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y conocidos de la tomunidad.

Con base en diversas investigaciones, J. Barnes3 afirma que las redes sociales poseen características cuantitativas y cualitativas. Las primeras tienen que ver con la cantidad de miembros integrantes de una red, el tamaño mismo de ésta, la frecuencia de contacto entre los miembros; la homogeneidad en cuanto a sexo, edad, raza; el grado de simetría en el contacto entre los miembros. Las segundas tienen que ver con la amistad, la intimidad, la tolerancia, el confort.

Así mismo, el uso de una red social desempeña varias funciones básicas para la supervivencia de sus miembros. Estas dependen de la clase de transferencia o intercambio que se produzca en la red. El uso de una red social busca la supervivencia para satisfacer necesidades básicas, desarrollo que se utiliza para mejorar la calidad de vida de sus integrantes y también para buscar y mantener el vínculo social.

Considerando otro aspecto de la red social, José Amar4 explica que una red social es el campo relaciona! total de los individuos dentro de su representación espacio-temporal, el cual se caracteriza por los vínculos sociales de las personas que se conocen unas a otras, se gustan o se disgustan y se dan o se piden cosas recíprocamente.

Estas redes sociales que se establecen en forma natural dentro de la sociedad son un apoyo emocional, especialmente para dar y recibir amor y afecto, y también son ayuda instrumental, porque pueden proporcionar servicios, bienes, información y situaciones agradables de vida. Así, entonces, lo que confiere identidad a una comunidad, lo que permite definir si se está ante una comunidad, no es el conjunto de instituciones creadas, sino el conocimiento de la gama de relaciones y vínculos sociales que se establecen entre los miembros de un contexto geográfico delimitado.

Mitchel5 especificó las características de las redes sociales como morfológicas o patrón de las redes, las cuales incluyen:

  • Anclaje: El punto de orientación de la red o la persona focal de ésta.
  • Alcanzabilidad: El grado en el cual un miemtro de la red puede contactar a los otros miembros, o el número de personas entre el anclaje y el punto más lejano.
  • Densidad: El grado en el cual los miembros de la red pueden conocer a cada uno.
  • Rango: Número de contactos directos que tienen los individuos. Otras características morfológicas son:
  • Tamaño: Número de personas con las que cada miembro de HTred puede entrar en contacto.
  • Homogeneidad: Grado en el que los miembros de la red pueden tener características similares, como sexo, edad, ocupación, etc.
  • Dispersión geográfica.

De otra parte, las características interaccionales incluyen:

  • Contenido: Los significados ligados a las relaciones.
  • Dirección: Extensión en la cual las relaciones son recíprocas.
  • Durabilidad: Si la red es constante o si se moviliza sólo en situaciones limitadas.
  • Intensidad: Valor o importancia de las relaciones. Otros autores incluyen:
  • Multiplicidad: Grado en que las relaciones involucran más de un tipo de contenido.

Es importante tener en cuenta las interrelaciones entre estas características como elementos fundamentales que deben ser considerados. Al respecto, en términos de cooperación, Auslander6 encontró que la intervención en redes aumentaba ostensiblemente al compartir tareas entre las redes formales e informales de un territorio geográfico definido.

En esta misma línea, Hammer7 exploró la importancia de la extensión de la red, en la cual el personal inmediato de ésta es estudiado en sentido de rango y alcanzabilidad.

Gravoveter8, por su parte, observó los lazos débiles frente a los fuertes, intensidad y rango. Estos hallazgos indican la necesidad de ir más allá del rango y frecuencia y de explorar simultáneamente características distintas de la red social.

Una de las principales características de las redes sociales la constituye el hecho de que éstas se pueden convertir en sistemas de apoyo social que promueven la salud y que a la vez constituyen un elemento indispensable para amortiguar el status psico-social.

Para Gerard Caplan,9 el apoyo social es «una función básica de la red social que tiende a mantener la integridad fisica y psicológica del individuo».

Sin embargo, existen contradicciones entre algunos autores acerca de la relación que hay entre el apoyo social y lá interacción que provee la red. Quizá la mayor divergencia en lo que respecta a la teoría de las redes radica en la relación entre el funcionamiento de la red, la interacción social y el apoyo social. La necesidad de diferenciar estos dos constructos es cada vez más evidente.

Pearlin10 ha enfatizado que ser parte de una red social es sólo el primer paso para recibir apoyo positivo, de hecho, hay algunas redes que son poco eficaces para ser positivas como apoyo, esto es, aquellas relacionadas con la prevención de conductas patológicas.

El apoyo que proporcionan las redes consiste básicamente en dos aspectos: Apoyo emocional y ayuda instrumental. El apoyo emocional es aquel que se brinda en situaciones emocionales, tales como la pérdida de un familiar, enfermedades graves; ayuda apara clarificar situaciones familiares que amenazan con romper el equilibrio interno del hogar. La ayuda instrumental hace referencia a aspectos como proporcionar dinero, cosas agradables, servicios varios e información necesaria.

Las redes sociales ayudan a suplir algunas necesidades básicas humanas, además de que proveen cada uno de los elementos necesarios para dar y recibir amor y afecto.

Por otro lado, Abello, Madariaga y Sierra11 han encontrado que "este tejido de relaciones se ha fortalecido a medida que sus miembros aumentan la confianza en ella y los procesos de comunicación se han ampliado".

No se pueden desconocer en ningún momento los altos índices terapéuticos de la familia y de la red social, teniendo en cuenta que mediante ellos el individuo puede manifestar su totalidad, con todas sus habilidades, sentimientos y facultades. Todo lo anterior va creando vínculos sociales estables, y a la vez permite mantener el apoyo social y la aceptación de sí mismo por parte del paciente.

De igual forma, el ambiente social desintegrado o la ausencia de uno adecuado generará conductas, actividades, sentimientos complejos en el individuo que en momentos de intensa crisis pueden conducirlo a estados mentales deplorables.

Porrit12 ha indicado que los vínculos sociales no solamente pueden actuar como un sistema de apoyo para mantener la salud, sino que también pueden prevenir un trastorno físico o mental y un mal ajuste en tiempos de intensa dificultad.

Existe un tipo de red social definido por relaciones de intercambio recíproco de bienes y servicios. Las redes de esta clase están conformadas por un conjunto de individuos entre los cuales se produce una cierta regularidad, una categoría de puentes de intercambio. Debido a la frecuencia de tales eventos y a su importancia social y económica, el conjunto de redes de intercambio constituye una estructura social de considerable fluidez y valor adaptativo a distintas situaciones urbanas, que no se restringen necesariamente a las de marginalidad.

Para fijar ideas, es importante considerar una variable llamada intensidad de intercambio, que se define como la medida del flujo recíproco de bienes y servicios, tanto en cantidad y frecuencia como en su valor social, en un intervalo de tiempo dado. Por ejemplo, en la barriada se observa muy a menudo un intercambio bastante intenso entre parientes cercanos que conviven en una misma unidad doméstica.

Lomnitz13 considera que en lo primero lo que se presenta es una red egocéntrica, es decir, un conjunto de individuos con quienes se intercambian recíprocamente bienes y servicios. La intensidad del intercambio se rige en cada caso por cuatro factores: a) Distancia social; b) distancia física; c) distancia económica y d) distancia psicológica.

 Distancia social En toda sociedad se establecen categorías que conllevan ciertas prescripciones de intercambio, tales como las obligaciones de padres e hijos, que están sujetas a una reciprocidad durante toda la vida de éstos. En general, existen intercambios prescritos por la cultura para cada caso de distancia social entre hermanos, entre compadres, entre amigos, etc.

  • Distancia física. En la situación de marginalidad, la mera consanguinidad no es condición suficiente para el intercambio recíproco. Es necesario que exista además una vecindad física que permita el flujo continuo y recíproco de intercambios. Cuando el pariente vive lejos, la intensidad del intercambio disminuye, y puede llegar a cero cuando es necesario utilizar medios de transporte urbano para mantener el contacto. En cambio, la vecindad, aun entre individuos no emparentados, puede generar relaciones de intercambio recíproco suficientemente intensas como para llegar a oficializarse mediante el compadrazgo o parentesco ficticio.
  • Distancia económica. En cada momento, la situación que origina Ja falta de recursos y de carencias determina las necesidades y la intensidad de intercambio. Cuando la balanza de necesidades se inclina insistentemente a favor de uno de Jos participantes en la relación, puede afectarse la simetría del intercambio, lo cual terminará por modificar su base de reciprocidad. Así, por ejemplo, se observa que cuando cambia el nivel económico relativo entre los individuos, tiende a interrumpirse su relación de reciprocidad, o bien se convierte en una relación asimétrica de patronaje.
  • Distancia psicológica. Aquí es importante mencionar una variable psicosocial llamada "confianza," que consiste en el deseo y la disposición para entablar y sostener una relación de intercambio recíproco entre dos personas. La confianza implica familiaridad; cercanía social; oportunidad; cercanía física y conocimiento de las mutuas necesidades y carencias; cercanía económica.

Así, la interacción dinámica entre los cuatro factores mencionados constituye el proceso que regula la intensidad del intercambio recíproco en el contexto urbano.

En las redes exocéntricas o redes a secas, lo característico no es el intercambio con un individuo determinado, sino el intercambio de todos con todos.

En algunos casos la red exocéntrica es al mismo tiempo un grupo social formalmente constituido, tal como una familia extensa. En otros casos es simplemente un grupo de parientes o vecinos unidos por una relación social de cooperación. Además, cada miembro de una red exocéntrica puede mantener relaciones diádicas de intercambio con individuos fuera de esta red.

Aunque el intercambio puede adoptar muchas formas, está dirigido comúnmente por la norma de la reciprocidad. Cuando alguien le hace a otro un favor o le regala algo de valor, la reciprocidad exige que se le devuelva con bondad. Los vínculos sociales creados por estos sentimientos de obligación mutua son intangibles pero muy fuertes. La reciprocidad es la forma fundamental de la interacción humana, un adhesivo que ayuda a mantener unida a la sociedad. No es necesario que lo que se intercambie en el proceso de reciprocidad sea igual. Aunque estos regalos se retribuyan mediante la reafirmación de su status social y de sus sentimientos de dignidad propia, ellos mantienen viva la interacción, pues crean nuevas obligaciones sociales.

El apoyo social como substrato de la red de intercambio

Buscar compañía en otras personas es una tendencia natural que el ser humano comparte con otras especies, lo cual, desde el punto de vista funcional, es de gran importancia para la salud, el ajuste y el bienestar. La tendencia a buscar el apoyo de otras personas, particularmente en momentos de estrés, ha caracterizado al ser humano a través de toda su vida. Se inicia desde la infancia, en las relaciones con los padres, y continúa con los amigos, los miembros de la comunidad, los compañeros de trabajo.

Los estudios sobre filiación desarrollados por la psicología social ilustran no sólo esa tendencia del ser humano a buscar la compañía de otras personas, sino también sobre los efectos que ésta tiene en el ajuste a situaciones estresantes. Se ha logrado establecer que después de períodos prolongados de aislamiento, las personas presentan con frecuencia síntomas importantes de ansiedad y otras sintomatologías. También se ha observado que personas que se encuentran en una misma situación de estrés buscan la compañía unas de otras, y se ha afirmado que el deseo de buscar compañía en esta situación especial se debe a la necesidad de establecer un proceso de comparación social, a través del cual se puede obtener información acerca de la situación estresante, lo que permite reducir la incertidumbre, y validar las propias reacciones comparando sentimientos y conductas.

Es precisamente la idea de que determinadas relaciones sociales pueden prevenir y evitar los efectos negativos del estrés lo que ha despertado el interés de los investigadores y profesionales en un nuevo campo: el apoyo social.

Estudios realizados independientemente, pero que a la larga han producido resultados complementarios, han permitido establecer que el apoyo social puede ser considerado como aquella información que lleva a la persona a creer que es querida y cuidada, estimada y valorada, y que forma parte de una red de relaciones que implican relaciones mutuas. Pero además el sistema de apoyo implica un patrón duradero de vínculos sociales continuos o intermitentes que desempeñan un papel significativo en la protección de la integridad física y psicológica de la persona, al promover el dominio emocional, proporcionar orientación cognitiva y consejo, y proveer recursos naturales.

Caplan fue el primero en dar importancia vital al concepto de apoyo social, pues consideró que proporciona los elementos indispensables para que el individuo logre un nivel adecuado de adaptación.

El apoyo social constituye uno de los agentes terapéuticos necesarios para cualquier paciente, ya que el medio ambiente, quienes lo rodean, quienes giran a su alrededor, pueden influir en el individuo de manera positiva. Gracia fue quien aclaró definitivamente el asunto cuando dijo que la red social hace referencia a las características estructurales de las redes sociales, mientras que el concepto de apoyo social se refiere a las funciones que desempeña la red y a sus posibles efectos en el bienestar individual. El concepto de red social es mucho más amplio, porque contempla el total de las relaciones sociales del individuo, mientras que la red de apoyo se refiere sólo a la parte de esas redes que proporciona apoyo. Es por toda esta variedad de conceptos y apreciaciones que un proceso de sistematización tiene sentido.

Elementos substanciales de las redes sociales en sectores de pobreza

En todas las redes sociales investigadas puede apreciarse cómo las relaciones surgen de manera espontánea para satisfacer necesidades del hombre. Como lo expresa Henderson —en cita ya anotada— la red social «es el conjunto de conductas que tienden a fomentar las relaciones interpersonales en un sitio y momento adecuado, alrededor de uno o más individuos, con el objeto de facilitar el suficiente apoyo social y lograr un equilibrio psico-emocional...»

Es más, cuando adquieren un status formal es porque en la base existe un entramado de relaciones que puede ser utilizado para cumplir un fin específico que se le ha señalado externamente.

En el mundo moderno, la persistencia de la red es más clara en las condiciones de marginalidad, que no difieren mucho de las condiciones primitivas de lucha del ser humano por sobrevivir. Por eso en las redes investigadas se aprecia esta condición primordial, la necesidad de apoyo en un mundo cada día más hostil. Entre las diferentes comunidades investigadas, cada individuo busca en el otro el apoyo para satisfacer una necesidad.

Ahora bien, por ser las necesidades urgentes, el apoyo debe estar al alcance, esto quiere decir que la red se va constituyendo entre las personas que comparten un espacto físico. Por eso la primera red es la familia, y la mayoría de las redes investigadas encuentran en la estructura familiar la base para la construcción de la red. A la red nuclear se le van incorporando parientes y vecinos que generalmente son muy cercanos físicamente porque se comparte con ellos la vivienda. En estas comunidades de estratos bajos, sobre las cuales se ha investigado, con frecuencia varias familias comparten una misma casa, o por lo menos la vivienda se comparte con abuelos, tíos, primos, e inclusive con algún amigo.

La relación de compadrazgo es muy particular en estas culturas. Se inicia con una interacción frecuente y se sella adquiriendo el status formal de compadre. Esta figura, tal como se puede apreciar, va desempeñando roles cada vez más activos dentro del grupo, y adquiere mayor importancia entre las familias incompletas, porque éstas van buscando el equilibrio perdido por la falta de uno de sus miembros incorporando amigos, vecinos y parientes, con los cuales establecen una interacción frecuente.

El análisis cualitativo de las redes sociales investigadas es mucho más homogéneo en su conjunto. Todas ellas corresponden a niveles bajos de condición socioeconómica. Por lo tanto, están localizadas en barrios populares o marginados, donde las condiciones de existencia son precarias.

Algunos sostienen que son precisamente las condiciones de marginalidad las que dan origen a las redes. Esto ocurre porque el ser humano tiene que satisfacer imperiosamente una serie de necesidades y busca apoyo en otros para obtener lo que le hace falta. Ciertamente, quien tiene los recursos económicos necesarios paga para obtener todo aquello que necesita y puede comprar, pero quien no ios tiene debe buscar formas alternativas para proporcionárselo, ya que su propia condición de ser humano no le permite prescindir de ello.

El nivel socio-económico característico de sectores de pobreza es un factor básico del cual surgen, como producto de la falta de capacitación y educación, el subempleo o el desempleo y las viviendas insalubres y estrechas. La gran mayoría de estas familias poseen luz y agua en algunos casos, pero carecen de alcantarillado. Sus casas son de concreto y con piso de cemento, pero por lo general son habitadas por un número de personas que rebasa su capacidad.

En la mayoría de los casos, el nivel educativo de estas personas no supera la primaria, y carecen de formación para desempeñarse en una actividad específica. Generalmente aprenden de la experiencia diaria, y esto conduce al desempleo, y en el mejor de los casos al subempleo. Como sus ingresos mensuales son insuficientes para cubrir sus necesidades mínimas, recurren entonces a la familia, a los amigos y vecinos para sobrevivir. Debido a que existe una lógica relación entre el nivel educativo y el nivel de ingresos, estas personas mantienen su condición de marginalidad. Si no han tenido oportunidad de recibir una educación adecuada, tampoco pueden realizar un trabajo que les provea de los ingresos mínimos para sostenerse a sí mismos y proveer a sus familias de suficientes instrumentos de subsistencia.

La necesidad de supervivencia los obliga entonces al intercambio entre unos y otros. Las llamadas transferencias son indispensables porque son las que proporcionan la necesaria ayuda material e inmaterial.

La intercomunicación alcanza una alta frecuencia, lo mismo que sucede con la transferencia. Esto se debe a que en las viviendas se dispone de escaso espacio físico, las cuales generalmente son construidas con la ayuda de amigos y parientes. Esta es la condición básica fundamental para la formación espontánea de las redes de apoyo de carácter familiar que ayudan a estas comunidades marginadas a sobrevivir en medio de condiciones sociales y económicas adversas.

Por eso dice Henderson que la red social hace referencia al conjunto de conductas que tienden a fomentar relaciones interpersonales en un sitio y momento adecuado. Puede afirmarse que las redes surgieron como un fenómeno espontáneo y para satisfacer necesidades del ser humano, que siempre tiende a buscar el apoyo de sus semejantes. Por supuesto, el hombre se ha valido de ellas y en ocasiones las ha conformado, pero siempre sobre la base de satisfacer una necesidad común.

La mayoría de las redes investigadas tienen como elemento estructural a la familia, el parentesco y la vecindad, porque es de las familia y de los individuos cercanos a ella de donde la red surge originalmente. Con frecuencia se establecen lazos más fuertes con los vecinos y amigos. Esto se debe a que la menor distancia física condiciona la confianza y aumenta la interrelación. La primera red social, se ha dicho ya, es la familia. En ella se establecen los primeros lazos que originados por el parentesco y la cercanía física darán lugar a una interacción constante de sus miembros, los cuales podrán satisfacer así sus más perentorias necesidades de subsistencia. A los parientes próximos se suman los amigos y vecinos que se encuentran cerca y que en las familias de condiciones socio-económica bajas comparten el techo.

Otras, en cambio, son redes con carácter formal, porque surgen de programas especiales, como el de Madres Comunitarias, auspiciado por el Instituto de Bienestar Familiar; la Red de Intercambio entre los programas del Centro Integral de Atención a la Familia y Núcleos familiares de los Niños que asisten a dicho centro. Estas redes no han surgido espontáneamente sino como complemento a ciertos programas institucionales. Porque las redes pueden ser creadas para que cumplan con un fin determinado, y cuando ya existen pueden ser aprovechadas para que desempeñen una función específica de carácter social.

Es interesante observar que las redes sociales de familias en desventaja económica cuyo intercambio se relaciona con niños menores de 2 años presentan algunas peculiaridades. Aunque la madre es el foco de la relación, la interacción más frecuente se presenta con el padre. Esto ocurre porque él es el proveedor de la familia y a su alrededor se establece la red de intercambio, aunque sea la madre quien la canalice hacia el hijo. La red de intercambio se establece primordialmente en la misma casa, debido a que por lo general estas personas conviven con parientes y aun con personas que no son de la misma familia, y porque la familia nuclear no siempre coincide con la unidad residencial.

En las familias incompletas a veces se observa un mayor grado de confianza con vecinos o parientes no muy cercanos, porque debido a su vecindad o localización física están más disponibles. La ayuda que se recibe y brinda es de carácter material e inmaterial. La material está representada en alimentos, vestido y hasta drogas para los niños; la inmaterial, en cuidado y seguridad, porque son elementos esenciales para la salud física y mental del niño.

En este tipo de redes se presenta un ligero cambio, consistente en que los intercambios se dirigen particularmente a los bebés, porque en ellos se concentran las necesidades más urgentes; el intercambio no es de todos con todos, sino que se canaliza hacia el padre, y de éste a la madre y el niño. También se aprecia aquí que en muchos casos la comunicación no se produce directamente como en Jas otras redes familiares en que el intercambio se establece entre todos. Esto significa que son redes cerradas en que la interacción se realiza principalmente por un canal. Además, esta red no funciona permanentemente, porque sólo se activa cuando el niño requiere algo.

Alrededor de los niños se suele conformar una gran cantidad de redes de apoyo y soporte, tanto de familiares como de amigos, porque la mayoría de estos hogares se conforman por uniones libres e inestables que refuerzan la asistencia de amigos y parientes. Estas redes de apoyo tienen un alto nivel de confianza y solidaridad. Asombra al investigador la forma como las familias subsisten en condiciones tan precarias. Esto puede constituir quizá la mayor prueba de su efectividad.

Los beneficios que obtiene el niño como consecuencia de los intercambios que realiza su familia tienen que ver con el cuidado de su salud física y mental, beneficios éstos que son altamente significativos. La salud de los niños en los sitios donde se adelantaron las investigaciones sobre redes cuyos intercambios están relacionados con niños de 0 a 2 años es precaria, porque las comunidades tienen problemas de saneamiento básico.

Medianamente significativa es la posibilidad de satisfacción de las necesidades alimenticias, afecto y vestido de los niños, como también los cuidados especiales que deben prodigársele. Aunque el niño necesita tener a su lado a la madre para que le brinde compañía, cariño y caricias que le ayuden a su equilibrio emocional, con frecuencia aquélla debe ausentarse temporalmente del hogar para satisfacer las necesidades de él y del resto de la familia. La red puede satisfacer escasamente estas necesidades de carácter afectivo.

En menor y muy baja significación se sitúa la capacidad de la red para aportar beneficios relacionados con el crecimiento del niño, su educación y formación. Y resulta obvio que no pueda ofrecerlos por la sencilla razón de que sus miembros también carecen de ellos. Los niveles educativos encontrados aquí difícilmente superan la primaria, y en general las personas no cuentan con una instrucción específica.

Particularmente se destaca el hecho de que cuando se trata de buscar ayuda y apoyo para un niño, la red se moviliza, incluso las personas más distantes si se les solicita ayuda, porque los niños en general suelen despertar un alto grado de solidaridad.

En cuanto a la permanencia de este tipo de red, ésta se empieza a conformar desde el momento en que la madre queda embarazada y continúa durante la primera infancia. El niño se convierte en el eje alrededor del cual se organizan las redes; pero en principio la red sólo se pone en funcionamiento cuando el niño necesita algo.

La mayoría de los intercambios se producen cuando el niño se enferma, cuando la madre no tiene dinero o alimentos, cuando debe ausentarse temporalmente del hogar y cuando necesita consejos sobre la crianza. Los elementos que más se intercambian son medicina, alimentos, ropa para el niño y en algunos casos juguetes. Y en cuanto a los bienes no materiales, compañía, consejos, comprensión, cuidados y recreación. Los consejos constituyen el bien inmaterial de mayor intercambio, seguramente porque la red tiene conciencia de que los niños tienen que satisfacer no sólo necesidades de carácter físico, sino emocional para que su desarrollo sea armonioso.

En las redes investigadas se observa un punto hacia el cual convergen las actividades o una persona que las canaliza. En algunos casos es la madre, en otras el padre, las madres comunitarias o las jardineras en el caso del Centro de Atención Educativo. Esto es lo que se denomina anclaje, y es una especie de direccional, un orientador que evita la dispersión del esfuerzo y de los instrumentos obtenidos. Las redes se van constituyendo por el contacto de un miembro con otro. En algunas redes se aprecia que cada miembro puede ponerse en contacto con otro cualquiera de manera directa. En estas redes la actividad suele ser intensa, porque el contacto es directo y frecuente. En otras, en cambio, el contacto se hace en forma indirecta, como sucede entre los miembros de la Red del Centro de Atención. En este caso, los padres tienen contacto diario con las jardineras, y los niños, diario y continuo, pero los padres entre sí son canalizados por el director o por la misma jardinera. Por eso mismo, la red que surge entre padres y jardineras es dinámica y muy efectiva, al contrario de lo que sucede con la del director y los padres, cuyo trato no es frecuente y muy pocas veces directo. Las redes que involucran niños o que se constituyen alrededor de ellos presentan un alto grado de densidad. Esto quiere decir que los miembros tienen un intercambio frecuente y continuo.

La red típica tiene entre 8 y 10 miembros. Todas las redes investigadas lo son, aun cuando algunas pueden alcanzar un número mayor. Esto es típico de estas culturas, en las que la familia deja de tener un sentido nuclear para expandirse, incluyendo los parientes hasta cierto grado.

Algunas redes investigadas están constituidas por personas con características similares. Esto ocurre con la Red de Adolescentes, en la cual todos sus miembros son jóvenes, e inclusive cuando la red involucra excepcionalmente a parientes, éstos suelen ser adultos jóvenes. Es propio de esta edad involucrarse más íntimamente con personas de edades semejantes, porque en éstas ven el reflejo de sus propias vidas y experiencias y, por lo mismo, pueden compartir con ellas a un mismo nivel. Ahora bien, sobre todo este entramado de relaciones que interactúan surge el apoyo social como un sustrato o fundamento de la red. Desde el punto de vista funcional, el apoyo social es importante para la salud, el ajuste y el bienestar. Por eso en todas las redes se aprecia un intercambio recíproco de bienes, servicios y afecto muy activo. Los estudios sobre filiación desarrollados por la psicología social ilustran sobre los efectos que el apoyo ejerce sobre las personas. Aunque los individuos no lo entiendan así, buscan información en otras personas para validar sus propias experiencias y reacciones; para compartir esas experiencias o reacciones con otras personas que se encuentran en la misma situación.

Se puede apreciar la efectividad de la red en su capacidad de ayuda al individuo a sobrellevar su propia existencia, prestándole ayuda material e inmaterial. En la investigación se pudo observar cómo los miembros de las redes que tienen una actividad duradera y más extensa son capaces de enfrentar mejor sus problemas de orden físico, material y emocional. La red actúa positivamente sobre el estrés que produce en los padres de familia el desempleo y la falta de alimento, medicinas ropa para los niños, porque proporciona en alguna medida estos recursos. También lo hace cuando ayuda a los adolescentes a aprender de sus propias experiencias y a compartirlas, y cuando contribuye a que los ancianos se sientan útiles porque apoyan a los demás de la red proporcionando consejos, ayuda y compañía cuando los necesitan, y como consecuencia de esto, los ancianos mejoran su calidad de vida.

Pero la red también puede convertirse en un instrumento social de gran utilidad en las comunidades. Por ejemplo, la Red Social de Madres Comunitarias y las Redes de Intercambio Social entre programas de Atención a la familia fueron creadas formalmente con el propósito de proporcionar todos aquellos elementos indispensables para el desarrollo de los niños. La actividad de estas últimas va más allá, pues se relaciona con el proceso educativo y formativo de los niños y de sus familias.

Esto prueba que las redes pueden ofrecer una perspectiva social de potencial muy poderoso para las comunidades. Cuando una comunidad actúa como una red puede alcanzar un alto grado de cohesión, el cual se constituye en una fuente de poder que puede ser utilizada en su propio beneficio.

En fin, las redes han estado allí siempre, y han funcionado de ia misma forma desde que el hombre empezó a vivir en comunidad. La moderna psicología a empezado a utilizarlas como instrumentos potenciales para ayudar a aquellas personas que no han alcanzado un nivel adecuado de adaptación.

En muchas comunidades existen formas autóctonas de trabajo grupai para resolver sus necesidades comunes o expresar sus sentimientos de solidaridad, las cuales actúan como grupo de trabajo o grupos de presión capaces de transformar el medio en el que se desenvuelven. Algunas comunidades están conscientes de este potencial, y lo aprovechan de manera más o menos eficiente; otras no sea han dado cuenta de esta capacidad, y es aquí donde el psicólogo y el sociólogo pueden ejercer su labor aprovechando sus conocimientos para abrir nuevas perspectivas en su propia función y en las comunidades. Ambos pueden contribuir al desarrollo del sentido de identidad cultural y grupai de estas comunidades, a su promoción para dar dinamismo a los grupos, al desarrollo de los valores culturales y a su capacitación para organizarse y elaborar planes y programas de acción que los ayuden a resolver sus problemas y para hacer efectivos sus derechos sociales y políticos.

El estudio profundo de las redes sociales permitirá que se sigan fortaleciendo las estrategias democráticas que permiten el desarrollo de los sectores de niveles socioeconómicos bajos y marginados. Pero la discusión acerca del desarrollo social y humano es un asunto interdisciplinario que concierne a las diversas ciencias sociales, es decir, a la psicología, la economía, la sociología y la política. Todas deben aportar sus instrumentos para la construcción y adopción de políticas de desarrollo que fortalezcan las redes de intercambio social.

Como los hechos demuestran que no se puede seguir pensando en programas asistenciales puntuales para resolver problemas de carácter social permanente, es preciso que estas necesidades estén referidas a prácticas sociales, formas de organización, modelos políticos y valores imperantes en la sociedad, para lo cual las redes sociales constituyen un instrumento fundamental. Si se potencializa su capacidad, podrán contribuir de manera eficiente al desarrollo social y humano de los individuos dentro de las comunidades de este país.

A pesar de que esta etapa investigativa ha concluido en este punto, el tema de las redes sociales no está agotado, por supuesto, y por el contrario, es un fenómeno de estudio reciente cuyas posibilidades en materia científica y social apenas se vislumbran. En el primer aspecto hay mucho campo para profundizar, especialmente a nivel terapéutico, que es lo que interesa a la psicología social. Y en el aspecto social, por su parte, sería interesante ver cómo funcionarían estas redes sociales ya investigadas si se las estimulara en una dirección específica. Por ejemplo, si las redes informales buscaran un propósito, un objetivo. Las posibilidades que se ofrecerían aquí a nivel de desarrollo de las comunidades serían incalculables, sobre todo cuando la mismas comunidades se percataran de que ellas pueden ser instrumento y fin dentro de su proceso de transformación.


1 AUSLANDER, C. y LITWIN. // The Parameterto New York Intervention. A Social Work Application. Chicago, 1987.

2 LEWIN. K. Field Theory in Social Science. New York. 1951.

3 BARNES, j. A. Citado por LOBO, b. y NARVÁEZ, E Redes Sociales en la población de la tercera edad en la Zona Negra. Barranquilla, 1987. Tesis (psicólogo). Universidad del Norte, Departamento de Psicología, p. 10.

4 AMAR, José. "Infancia y calidad de vida." Anuario Científico, Vol. H, Universidad del Norte, Barranquilla, 1989.

5 MITCHELL, Sandra y BEE, Helen. Etapas de su vida. 2' ed. México, Harca, 1987, p. 42.

6 AUSLÄNDER, op. cit.. p. 45.

7 HAMMER, M. Cere and Extended social Net Work in relation to health and illness, 1983.

8 GRAVOVETTER, M. The Strength ofwewk tires. 1973.

9 CAPLAN, Gerard. Citado por LOBO, p. 23.

10 PEARLIN, et al. "The Stress Process", 1981. En Jornal of health and social behavior, 1983.

11 ABELLO, MADARIAGA y SIERRA. "Relaciones entre redes sociales y dinámica familiar de mujeres trabajadoras." En Revista Psicología Contemporánea, año 5. Vol. 2, 1998.

12 PORRIT, D. Citado por LOBO. p. 21.

13 LOMNITZ, Larisa, op. (it., p. 27-28.


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Psicología desde el Caribe
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