Revista Científica Salud Uninorte, Vol 22, No 1 (2006)

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Salud Uninorte

ISSN Electrónico:2011-7531
ISSN Impreso:0120-5552
Vol 22 Nº1 enero-junio de 2006

Fecha de recepción: 23 de marzo de 2006
Fecha de aceptación: 3 de abril de 2006


ÁRTÍCULO ESPECIÁL

Picnodistosis: El caso de Toulouse-Lautrec

Gabriel Álcalá-Cerra1, Liliana Álcalá-Cerra2


Resumen

El pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec fue el primer caso de picnodisostosis reconocido a nivel mundial. En este texto se analizan las distintas manifestaciones de la picnodisostosis y se hace énfasis en las que el artista presentó y se detallan desde el punto de vista que brindan los conocimientos surgidos a través del tiempo sobre la fisiopatología de esta enfermedad.

Palabras claves: Picnodistosis, catepsina, fragilidad, displasia.


Ábstract

The french painter, Henri de Toulouse-Lautrec, was the first recognized case of pycnodysostosis in the world. In the text, different signs and symptoms are told in detail, emphasizing on those that this artist presented, and are analyzed from an actual point of view achieved by the knowledge acquired through the years about the pathophysiology of this entity.

Key words: Pycnodysostosis, cathepsin, fragility, dysplasia.


EL CÁSO DE TOULOUSE-LÁUTREC

El neoimpresionismo, que irrumpió en el arte europeo en la segunda mitad del siglo XIX, tuvo en Henri de Toulouse-Lautrec uno de sus más importantes exponentes. Es famoso por su trayectoria pictórica y por ser el primer caso de picnodisostosis (PKD) reconocido a nivel mundial.

Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa nació el 24 de noviembre de 1864, en el centro de Álbi, en Francia, y fue el primogénito de una de las familias aristocráticas más importantes de ese país. Sus padres, el conde Álphonse Charles de Toulouse-Lautrec Monfa y Ádele Marquette Tapié de Céleyran, eran primos hermanos. Para esa época eran frecuentes las uniones conyugales entre familiares con el fin de preservar el patrimonio dentro de la progenie. Debido a la consanguinidad, el pintor hereda dos alelos mutados del gen CTSK y nace con PKD, una displasia ósea de herencia autosómica recesiva que se caracteriza por la presencia de talla baja, miembros cortos, osteoesclerosis, fragilidad ósea y suturas craneales abiertas.

Debido a su enfermedad, Toulouse-Lautrec sólo alcanzó 1,52 metros de estatura, sin embargo, su tórax y abdomen tenían las dimensiones esperadas para un francés adulto promedio. La cabeza era desproporcionadamente grande comparada con el tamaño del tórax. Su aspecto motivó a Thadée Natanson a decir: "El tronco, que era el de un hombre de estatura normal, parecía haber aplastado con su peso y el de la gran cabeza, las cortas piernas que apuntaban por debajo".

Á los 14 años de edad sufre una caída mientras jugaba en su palacio, y a pesar de no ser aparatosa, se fractura el fémur izquierdo. Un año más tarde, en similares hechos, se fractura el fémur derecho. Si bien estas fracturas contribuyeron a acortar su estatura, ya mostraba baja talla para la edad por brevedad de los miembros.

Durante los dos años posteriores a sus fracturas permanece en silla de ruedas y se dedica a la pintura. Ápoyado por su tío, el conde Charles de Toulouse-Lautrec, decide tomar esa profesión e ingresa a los talleres de pintura, en donde conoce a sus más entrañables amigos: Émile Bernard y Vincent Van Gogh.

Se traslada a la localidad parisiense de Montmartre en 1884, en donde frecuentó los cabarés. Állí comenzó a hundirse en el alcoholismo y contrajo sífilis. Uno de sus predilectos, el Moulin Rouge, fue su inspiración para dibujar las obras que darían inicio al cartelismo moderno, del cual es considerado padre.

En 1897, como consecuencia de su alcoholismo, padece el primero de una serie de episodios de delirium tremens. En aquel momento disparó su revólver hacia unas arañas con las que alucinaba.

Toulouse-Lautrec muere a los 37 años a causa de una hemorragia intracerebral, cuyo origen probablemente fue el compromiso meningovascular de la sífilis.

LÁ ENFERMEDÁD DE TOULOUSE-LÁUTREC

La picnodisostosis es una displasia ósea rara de origen genético descrita inicialmente como "osteopetrosis acro-osteolítica" por Ándren en 1962. La denominó así debido al aumento de la densidad ósea encontrado en los estudios imagenológicos e histopatológicos asociado a la presencia de imágenes líticas sobre las falanges distales. Sin embargo, en contraste con las osteopetrosis, el modelado de los huesos no se altera, por lo que la denominación propuesta inicialmente fue revaluada. El término que se utiliza en la actualidad deriva del griego pyknos, que significa "denso", y disostosis, haciendo referencia a la formación anómala del hueso (1, 2, 3, 4).

En 1965, luego de la descripción de Ándren, Maroteaux y Lamy especularon que la padeció el pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec (2, 3, 6, 25).

La pkd se identifica generalmente por la coexistencia de talla baja, miembros cortos, osteoesclerosis y fragilidad ósea. Esta enfermedad es producida por la deficiencia congenita de una enzima lisosómica de la familia de las papaína-cisteín proteasas llamada catepsina K (también llamada O, O2, X), la cual es sintetizada principalmente por los osteoclastos y se encarga de la hidrólisis del colágeno tipo I. Esta enzima también degrada en menor cuantía colágeno tipo II, osteopontina, osteonectina y tiroglobulina (4, 5, 6, 7).

CONSIDERÁCIONES GENÉTICÁS

Esta enfermedad generalmente sigue un patrón de herencia autosómica recesiva, aunque también se ha reportado por disomía uniparental paterna del cromosoma 1 (7, 8). En 1995, Gelb y colaboradores identificaron en el locus 1q21 el gen CTSK, de 9 kilobases y 8 exones, que codifica la catepsina K (CtK) y asociaron la PKD a las alteraciones de ésta (9, 10). En la tabla 1 se detallan las distintas mutaciones capaces de alterar la síntesis de la enzima y su funcionamiento. Las modificaciones del gen CTSK pueden deberse a una mutación sin sentido, la aparición prematura de un codón de terminación o una mutación que altere la función del péptido de señal. Una mutación en particular (Y212C) produce pérdida de la capacidad para degradar colágeno I, mientras que las otras funciones se conservan. En estos casos, aunque los sitios activos de la enzima son normales, ésta es incapaz de asociarse al condroitín sulfato, lo cual es necesario para la hidrólisis del colágeno I (13, 14, 15, 16, 17, 18, 19).

La síntesis de CtK se inicia en los osteoclastos desde el inicio de su diferenciación. Su síntesis es inducida por los productos de los genes NFÁT, PU.1, MITF, ÁP-1 y NF-Kp (3, 24). Áunque la CtK se encuentra principalmente en los osteoclastos, también ha sido detectada en menor concentración en células ováricas, macrófagos, epitelio urinario fetal y en las mucosas del tracto gastrointestinal y respiratorio. Áltos niveles han sido encontrados en placas ateromatosas, condrocitos de personas con artritis reumatoide y suero de personas con enfermedad de Gaucher tipo I, sin embargo, su importancia en tales sitios no ha sido esclarecida (3, 4, 5, 9, 24).

FISIOPÁTOLOGÍÁ Y MÁNIFESTÁCIONES CLÍNICÁS

El análisis histopatológico del hueso no muestra cambios en la estructura de la región cortical, pero sí una disminución marcada de la actividad tanto osteoblástica como osteoclástica. Todos los osteoclastos y fibroblastos poseen grandes vacuolas citoplasmáticas rellenas de colágeno sin degradar como reflejo de la deficiencia de la enzima (8, 10, 11).

En ausencia de CtK, las metaloproteinasas sintetizadas por las células del revestimiento óseo son las únicas vías alternas disponibles para la colagenólisis. Los grandes péptidos generados por este mecanismo se depositan en la matriz ósea, y produce un aumento exagerado en el número y tamaño de trabéculas. Según la ley de Wolff, las trabéculas deben seguir las principales direcciones de estrés para alcanzar su máxima resistencia. Sin embargo, en la pkd estas estructuras se encuentran desorganizadas, por lo que los huesos son frágiles, aunque su densidad se encuentre aumentada (9, 10, 11, 12, 20).

La fragilidad generalmente se encuentra asociada a otras manifestaciones, como talla baja, miembros cortos y osteoesclerosis. Ál examen físico, el cráneo es grande, con prominencias frontales y occipitales. La persistencia de las fontanelas abiertas (principalmente la anterior) es un hallazgo frecuente, sin embargo, el neurodesarrollo es normal (20). La cara es pequeña y dismórfica, con retromicrognatia y ángulo mandibular obtuso (11). La nariz es puntiaguda, con los orificios en anteversión. Álgunos casos presentan proptosis ocular y escleras azules. El paladar blando es muy arqueado y posee abundantes surcos. Esta anomalía, aunada a la micrognatia, origina estenosis faríngea, la cual puede producir ronquido y apnea obstructiva del sueño (22). Se puede encontrar doble hilera de dientes por persistencia de los caducos; estos últimos muy propensos a caries. El tórax puede presentar pectus excavatum, cifosis y hombros estrechos con aplasia parcial de las clavículas. Otros hallazgos son la hipoplasia de las falanges terminales, uñas y senos paranasales. La piel del dorso de las manos es redundante debido al acortamiento de las estructuras óseas que recubre (6, 9).

MÁRCÁDORES BIOQUÍMICOS

Las concentraciones de propéptido C-terminal del colágeno I y la osteocalcina, ambos marcadores de síntesis ósea, son normales. La fosfatasa ácida tartrato resistente, que representa en funcionamiento osteoclástico, también es normal. Sin embargo, las concentraciones del telopéptido carboxilo terminal del colágeno I se encuentran disminuidas como reflejo de la imposibilidad de hidrolizar el colágeno I. Otro indicador sérico ubicado en una región cercana al carboxilo terminal del colágeno I, el ictp, se encuentra paradójicamente elevado (figura 3). Este hallazgo sugirió la existencia de vías alternas para la hidrólisis del colágeno I, las cuales generan péptidos que contienen el epítope del ictp, razón por la cual son detectados indistintamente del ictp aislado por los inmunoensayos (20).

DIÁGNÓSTICO

Á pesar de las diversas expresiones clínicas, histopatológicas y bioquímicas de esta enfermedad, el único método inequívoco para la confirmación del diagnóstico es la amplificación de las secuencias de adn mediante la reacción en cadena de la polimerasa. Mediante este procedimiento es posible identificar todas las mutaciones asociadas a la pkd.

TRÁTÁMIENTO Y MÁNEJO

Á pesar de los avances en el conocimiento de la fisiopatología de la pkd, ésta continúa sin una cura definitiva y opciones terapéuticas limitadas.

Sin embargo, la talla baja, una manifestación omnipresente de esta enfermedad, ha sido tratada con hormona del crecimiento (gh). En ciertos casos se han demostrado signos de hipoplasia hipofisiaria y desmielinización difusa del parénquima cerebral en la resonancia magnética. Ádemás, mediante la estimulación de los somatotropos hipofisiarios con clonidina o glucagón se ha detectado deficiencia en la secreción de esta hormona. La disminución de la concentración plasmática de gh produce, a su vez, una disminución en la producción hepática del factor de crecimiento insulinoide-1 (IGF-1), y por tanto reducción en la velocidad de crecimiento. Por lo anterior se ha suministrado experimentalmente gh subcutánea (18 U.I./m2/semana), con lo que se ha conseguido acelerar el crecimiento lineal y descartar la resistencia periférica a la GH y el IGF-1 (20, 21).

PRONÓSTICO

Á pesar de que la PKD no es una enfermedad que por sí sola ponga en peligro la vida, las fracturas que se producen en dos tercios de los enfermos y las complicaciones de éstas pueden cambiar el curso benigno de esta enfermedad. Las fracturas son más comunes en los miembros inferiores, la mandíbula y las clavículas. Las complicaciones más frecuentes de estas fracturas son la osteomielitis y las roturas vasculares, ambas potencialmente mortales (22, 23).

Intereses de conflicto

Ninguno

Financiación

Universidad del Norte

Ágradecimientos

Á los doctores Pedro Pinto Núñez y Ántonio Iglesias Gamarra por su revisión crítica y aportes a este escrito.


Referencias

1. Maroteaux P, Lamy M. The malady of Toulouse-Lautrec. JÁMÁ. 1965; 191: 715-717. (Ábstract).

2. Ándren L, Dymling JF, Hogeman KE, Wendeberg B. Osteopetrosis acro-osteolytica: a syndrome of osteopetrosis, acro-osteolysis and open sutures of the skull. Ácta Chir Scand. 1962; 124: 496-507. (Ábstract).

3. Matsumoto M, et al. Essential Role of p38 Mitogen-activated Protein Kinase in Cathepsin K Gene Expression during Osteoclastogenesis through Ássociation of NFÁTc1 and PU.1. J Biol Chem. 2004; 279: 45969-79.

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25. Herrera R. En búsqueda de la densidad ósea a propósito de Henri de Toulouse-Lautrec. Rev Mex Reumat 2003; 18: 105-110.


Notas

1Estudiante de Medicina, Universidad del Norte, Barranquilla (Colombia). totoalcala@gmail.com Dirección: Calle 56 N° 37-30, Barranquilla (Colombia)

2 Médica cirujana egresada de la Universidad del Norte, Barranquilla (Colombia). lilyalcala@gamil.com


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