Recibido: 5 de diciembre de 2023
Aprobado: 11 de mayo de 2024 (traducción al español 10 de septiembre 2025)
DOI: https://dx.doi.org/10.14482/eidos.45.330.862
TRADUCIR - LEER, OTRESCRIBIR (SCHLEIERMACHER, DERRIDA, GARDI, ETC.)
Translating - Reading, Writing Otherwise (Schleiermacher, Derrida, Gardi, etc.)
Bettine Menke
Universidad de Erfurt (Alemania) bettine.menke@uni-erfurt. de ORCID ID: 0009-0001-8822-250x
R E S U M E N
Partiendo del concepto de la traducción como lectura del texto traducido, la contribución que sigue focaliza la diferencia en la traducción como repetición distinta en otro lugar y en otro tiempo. En contra de los conceptos convencionales de la traducción, que conciben a esta como traducción a partir de una lengua homogénea, cerrada en sí misma, hacia otra lengua del mismo carácter, el foco recae en la multilingualidad, no (solo) de las muchas lenguas contables, que pueden ser delimitadas unas de otras, sino más bien en cada lengua que parece ser 'una'. Con esto, se subvierte el concepto de lengua en términos de la unidad de un territorio, un pueblo (o cultura) y una lengua. Aquello domina ininterrumpidamente en el fantasma de la "lengua materna" (Muttersprache alemana), la lengua que esta metáfora distingue como naturalmente una. De acuerdo a Schleiermacher (en su ensayo de la traducción), únicamente esta posibilita la producción originaria porque está "arraigada" en la "profundidad del suelo (Boden) del pueblo (Volk)". Estos conceptos se vuelven virulentos en las exclusiones sintomáticas que acarrean y se estabilizan en las recusaciones de todas las lenguas 'mixtas', la 'confusión' de lenguas y de quienes las hablan. Se examinan las atribuciones heterónomas descalificantes a partir del ejemplo de la palabra alemana Kauderwelsch. Estas están al servicio de la afirmación de la supuesta unidad de la lengua nacional. En contra de aquello, es enfocada la otra lengua del otro, que no es la de los 'señores' (coloniales). Esto se vuelve urgente ahí donde son tantos los que no hablan ni escriben en su primera lengua: minorías, desplazados, refugiados, emigrados. Tales situaciones lingüístico-políticas se vuelven productivas en una escritura que (se) enajena (de) la lengua en la que se escribe, una invención de escritura desposeedora como estrategia de no-pertenencia (a ningún idioma, a ninguna identidad), que se opone a las obligaciones de 'pertenencia'. Como ejemplo actual de semejante escritura del/en alemán, se lee brevemente Broken German de Gardi.
Palabras clave: traducir, lectura, lengua 'materna', lengua del otro, palabras extranjeras, diferencia en traducir.
A B S T R A C T
Starting from the notion of translation as the reading of a text, the article focuses on the difference within translation. In contrast to conventional notions of translation, which conceive it as translation from one homogeneous, self-contained language into another, I foreground the multilingualism of the language I am writing in. Consequently, this, in turn, makes it possible to refute the notion of language as territorial, closed and homogeneous. I focus on the notion of "Muttersprache" (mother-tongue), privileged by Schleiermacher in his treatise on translation, along with its specific metaphoricity of being inherently one by nature, of 'rootedness,' related to the 'soil' of one 'Volk'. These terms are particularly symptomatic of the devaluation of any non-native, non-homogeneous language from worthy poetic production. In order to promote the construct of national languages, non-homogeneous languages are dismissed as mishmash-languages as non-languages, nobody's mother tongues, as mere babble. In opposition to this, we need to focus on the unaccountable inherent diversity of other languages within each language, on the language of the Other, another language of the Other which is not that of the master or colonizer (Derrida). This is becoming increasingly more urgent in times when so many write and speak a language that is not their own: minorities, displaced persons, and refugees (Deleuze/ Guattari). Furthermore, such linguistic and political situations have been transformed into productive strategies of not-belonging (to no language, no identity). To give a contemporary example, I will provide a (short) reading of Gardi's Broken Deutsch.
Keywords: translation, reading, 'mother '-tongue, language of the other, foreign words, difference in translation, non-identity.
Traducir un texto es leerlo y esa lectura es, como todas, una repetición (diferente). La lectura no repite algo presuntamente predado, primario; más bien, habrá producido lo que presuntamente ya habría estado ante uno en tanto leído. Una traducción hablando con otras palabras es una lectura del texto traducido como repetición diferente en otro lugar y otro tiempo. Al igual que el leer, el traducir 'actualiza' los textos en tanto no idénticos consigo mismos, no cerrados en sí, incluso puede encontrarse (al revés) siendo "tematizado" por estos (Frey, 1990, p. 39). Traducir articula y es medio de la historicidad de los textos, o, en palabras de Benjamin: de la "pervivencia" (Fortleben) de las "obras", en la que son disociadas (Benjamin, 1921, pp. 10-15, 17-18). El traducir dice lo que dice por segunda vez (Frey, 1990, p. 40). Leyendo, repite de otra manera, en otras palabras, acaso como una paráfrasis o un comentario que, en tanto lectura, se escribe al lado de un texto. Con la fórmula en un título de libro de Umberto Eco, Quasi / 'En cierto modo' lo mismo con otras palabras, esta ha apuntado lo que convertiría al traducir en tarea imposible (Eco, 2006, pp. 9-11).
La palabra "traducir" en alemán [Übersetzen] habla de un movimiento (en otro uso de la composición entre prefijo y verbo:
über-setzen) también del cruzar o pasar a la otra orilla o por sobre un río (como el que se cruza en el Hades) o un obstáculo: desde aquí, hacia algo separado allá, desde allí, por sobre una distancia, hacia acá. Así mismo, translatio, que es como Quintiliano tradujo el metaphora griego, habla del transporte, a saber, aquel que transporta las palabras desde su lugar presuntamente 'propio', donde la palabra está en su sitio, proper y proprium: propiamente tal y apropiado, y le adviene un significado llamado proprium, hacia otro lugar, que la palabra transferida ocupa [ein-nimmt] de manera más o menos usurpatoria, más o menos violenta, en el que, prestada, es usada con un significado impropio. Esto tradicio-nalmente ha de ser sostenido y amortiguado por una relación de semejanza de los significados, que ha de asegurar la comprensión de lo transpuesto, transducido, en el sentido de lo 'propiamente' significado [des 'eigentlich' Gemeinten], en otro lugar.
Sin embargo, los significados, como es consabido, se constituyen en cada caso en las relaciones de contextos correspondientes donde pueden ser subvertidos. El traducir, empero, parece sustituir las palabras del original. En ello, las traducciones, así lo considera Sara Kofman, "(según la concepción tradicional)" presuponen el sentido o contenido como predado (idéntico a sí mismo), que el traducir si bien deja a merced de [preisgeben] otras palabras, otras monedas, pero que tendría que "restablecer [...] en otra lengua" con tal de "restituir por completo la culpa frente a la lengua original - sin resto" (Kofman, 1990, pp. 48-49; el destacado es de BM). Ahora bien, la recuperación sin resto es imposible, así como lo es, de acuerdo a este modelo, medido por el significado perdido, la traducción abandonada, después de Babel, desde la construcción inconclusa de la torre (Derrida, 1985). La traducción no es capaz de ello, por desgracia �se trata de un falso "ideal", según Ricoeur (2017, p. 14)�. Y por suerte, en lugar de que el traducir esté comprometido con un ideal, al que solo puede fallar, siempre de nuevo, y ello solo de manera culpable, hace algo otro, no se atiene a ningún sentido independiente de la lengua, que no está dado en ningún lugar, que tradicionalmente es conjurado como perdido, sino que practica un trabajo de traducción no-finito (siguiendo a Freud hablando por ejemplo de la "Traumarbeit" y la "Witzarbeit", Ricoeur, 2017, pp. 6-14). Hace frente a otra tarea en la que, en lugar de reemplazar la expresión lingual del original obliterándola, dirige la atención sobre las relaciones entre diferentes textos y diferentes modos de hablar y escribir (cfr. Benjamin, 1921, pp. 12, 14; Frey, 1990, pp. 41-50).
El antiguo juego de palabras ¡tradutore - traditore!, que ha sido discutido por Freud, lo que comenta Kofman (Menke, 2021, pp. 453-55, 458), vuelve sospechoso al traducir. A los personajes de dudosa reputación que han de modelar el traducir entre lenguas pertenece, entre los otros muchos como viajeros, enviados, negociantes que desde siempre realizan múltiples relaciones de trueque entre las lenguas, el espía (Ricoeur, 2017, p. 22) y el cambista potencialmente estafador. Estos deberían actuar de modo distinto, incluso opuesto: el espía es sospechoso de que pueda divulgar en otro lugar, lo que y donde (propiamente tal) no pertenece, lo que ahí, como es consabido, no debe ser conocido, pero sí temido: (se supone) la verdad, por consiguiente, aquel presumiblemente no desfiguraría, pero quizá si aumentara, también inventara. Como si fuera un cambista de dinero, el traductor, en el cambiar de las palabras hacia otras, hacia otra moneda, en cualquier momento podría cambiar su valor: disminuirlo, engañar, endilgar a quienes dependen de las operaciones de cambio, con la otra lengua/ moneda algo de lo que no saben y sin que lo puedan controlar. Ambos deben fingir la sospecha del poner en riesgo lo propio y la propiedad. En esto, los espías, al igual que los enviados, están comprometidos a un respectivo territorio de lo propio y a una pertenencia propiamente tal, que es abandonada y lesionada exponiéndola. Así, en un sentido negativo se apela al orden territorial de la unidad de lengua, cultura, comunidad, invocada por la construcción de la torre de Babel y que es resaltado en el fantasma contemporáneo de la lengua nacional. En cambio, los traductores, viajeros, nómades, vendedores ambulantes transfirientes, que se trasladan a ellos mismos y a otro (la mercancía), desde otro lugar ante y en contra de esta obligación realizan movimientos que, en tanto quienes transgreden fronteras de manera no confiable, deben ser desechados o estrictamente reglamentados por el postulado del orden territorial.
Los transmisores, transferentes o "tránsfugos" que, en otro lugar, 'al que no pertenecen', se convierten en otros, así la sospecha de Schleiermacher (1813, p. 64), no garantizan certeza alguna sobre su quehacer. Esto Schleiermacher rechaza y busca a excluirlo, cuando apunta a "métodos del traducir" (1813, pp. 4769). Los comprende en el campo meta- fórico de los movimientos espaciales entre "dos personas que están del todo separadas una de la otra, así como lo es su compañero de lengua [la del traductor] desconocedor de la lengua del escritor y el escritor mismo", como dos movimientos exactamente opuestos: o el traductor traslada al escritor extranjero desde la lejanía de los espacios, tiempos, culturas, lenguas hacia el lugar de quienes lo leen ahora. Este procedimiento es caracterizado por Schleiermacher como 'método' anticuado, imposible y fallido. O los leyentes son movidos por la traducción hacia lo "extraño", sin que sean "forzados a salir del círculo de la lengua materna", al menos no por completo, sino tan solo desplazados hacia el lugar 'mediano' del traductor que comprende [verständige] (Schleiermacher, 1813, pp. 45, 47). Este es el primer método de Schleiermacher, para él, el único sostenible. El traducir, de acuerdo con la intelección de Schleiermacher, debe exigir al lector ajenidad en la "lengua propia" y, por ende, extranjerizarla.
De tal modo que en el texto traducido está inscrita la operación del traducir, al igual que la relación textual que es el traducir. En tanto la intelección en Schleiermacher es "esencial e interiormente, el pensamiento y la expresión son del todo lo mismo", erra todo concepto de traducción que quiera desprender el contenido del original de la expresión lingüística, con tal de vestirlo, por así decir, con la vestimenta de otra lengua, con otra expresión (Schleiermacher, 1813, p. 60). Es decir, una lengua "no está adherida exteriormente a través de una correa"; es reducida por Schleiermacher, sin más, a que uno "no querrá separar" a "un hombre de su lengua innata", de su "lengua materna" (Schleiermacher, 1813, p. 60). Esta es por naturaleza y naturalmente solo sería una y "uno" con la "Eigenthümlichkeit des Volkes" ("la propiedad del pueblo"). 'Producir' 'lo originario', así decreta Schleiermacher, a cada quien solo le es posible "en su lengua materna", "donde los pensamientos con fuerza brotan de la raíz profunda de una lengua propia", "kräftig aus der tiefen Wurzel einer eigenthümlichen Sprache hervortreiben" (eigentümlich tiene que ver con propiedad, y 'tümlich' es un sufijo muy especial: Volks-tümlich - to be avoided); únicamente esta entraña la "profundidad del Dasein" y "Volkseigenthümlichkeit" (la "propiedad", lo que es propio a/ de un pueblo: más bien en el sentido de "ethnos") (Schleiermacher, 1813, pp. 62-63). El habla metafórica de "tierra" ("Erde"), suelo, "raíz profunda" funda, naturalizando, la norma que no se extiende únicamente a la lengua y que desecha la (supuesta) falta de raíces (Wurzellosigkeit) que, como es sabido, era y es una denegación amenazante.
Con el traducir que, tampoco en Schleiermacher puede coincidir con la fijación (y, entonces, acuñado paternamente) a lo propio ni lo propiamente tal (cfr. Schleiermacher, 1813, p. 55), quiero acentuar aquellos aspectos de las lenguas y del acontecer lingual, con las cuales se socavan los presupuestos usuales del traducir. Si convencionalmente el traducir es supuesto como un movimiento desde una lengua cerrada, homogénea en sí, hacia otra lengua, presuntamente igual de homogénea. Entonces, la pluralidad de las lenguas es solo limitada en tanto las lenguas diferentes unas de otras, limitadas entre sí, pero en sí homogéneas. A ello puede y hay que rechistar, en la medida en que en la lengua respectiva también es leída/escuchada la insoluble otredad de la lingualidad (Anderssprachigkeit) (Stockhammer et al., 2007), el multilingüismo no contable (Derrida, 1985).
El juego de palabras ¡tradutore- traditore! evidencia que las palabras en su repetición son otras, ya fueron otras y no pueden ser comprometidas a ningún significado respectivo. No transportan un conocimiento estable �tampoco el mentado juego de palabras�, sino que ponen en juego a todo conocimiento, y sea el conocimiento negativo del traductor como del traidor, arrojándolo al juego de los significantes, y, de tal modo, siempre lo ponen en riesgo. Al no ser controlables por ningún 'master' o señor, por ninguna intención hacia la significación, los significantes, los sirvientes en tanto pícaros, pueden endilgar todo lo im-/posible, cualquier cosa como sentido. Las palabras, en todo momento, se muestran dispuestas a darse a escuchar y a leer como otras palabras, y, en ello, no se atienen a los límites de una lengua, presuntamente, en cada caso, una. Por esto, dado que son remitidas a los significantes, son disociadas en letras, las etimologías no pueden ser distinguidas de juegos de palabras o puns, estas cancelan los fantasmas de la genealogía o de las raíces (Blanchot, 1980, pp. 116-122).
La incontable multiplicidad lingüística es rechazada, por ejemplo, en tanto "Kauderwelsch", desestimándola como chá-chara ajena, como un desorden de voces y lenguas siempre de los otros; es rehusada "como peligro". En la versión alemana de After Babel de George Steiner (2004, pp. 64, 66), "Kauderwelsch" aparece como traducción del inglés "endless gibberisch" (1996, pp. 59-60), con lo que explícitamente se habría traducido la palabra española "algarabía" (en el uso de J. L. Borges); es la 'adopción' adversa de la palabra árabe al- 'arabyya para la lengua árabe, en el castellano figurativamente para la lengua �incomprensible" ("de los moros") como "griterío confuso" (Diccionario I, 98). La palabra "Kauderwelsch" resulta ser "intraduisable" en el sentido de Barbara Cassin (2019, pp. XVII-XVIII, una categoría a la que también pertenece "traduire", 2019, pp. 1305-1320); en lugar de traducirlo semánticamente (acaso con "galimathias", que remite al contexto de la Sorbonne) o transferirlo a conceptos, se debe seguir la palabra (como a las palabras de otras lenguas, cuya traducción aparece, cfr. Deleuze/Guattari, 1975, p. 33; 1976, pp. 27-29), leyendo, una y otra vez, 'literalmente', más bien desintegrando la unidad de la palabra en sus partes y en sus re-configuraciones.
De acuerdo con el Deutsches Wörterbuch, que no registra ninguna palabra extranjera, las pruebas más antiguas de kaudern conducen hacia los jornaleros opuestos a los propietarios de la tierra que se habían asentado en un lugar (DW, col. 308). Así como al temprano nuevo alto alemán küder, estopa, a saber, de valor inferior, y asimismo significa "dedicarse al comercio intermedio", así como usura a menor escala (DW col. 307-310). Lo anterior es sostenido por la (segunda) parte de la palabra, -welsch, que es no solo la antigua designación alemana de las lenguas romances, sino del habla "incomprensible" de los comerciantes, vendedores ambulantes y cambistas (por lo visto) 'italianos' (DW, col. 310).
En ese sentido, con la palabra "Kauderwelsch" se evoca, de manera peyorativa, el hablar incomprensible, así como el comercio de los pequeños comerciantes de lino que vagan desde la lejanía, aquí y allá, como sonidos desarticulados, como los emitidos por los animales, es decir, ninguna lengua, debido a la mala pronunciación, las formas equivocadas, el entremezclamiento con lenguas ajenas, el "hablar o cotorrear cosas inútiles e incomprensibles" tal como el "cotorrear de los italianos chapurreando" (DW, col. 308-309), de los otros vagando sin posibilidad de fijarlos. Es sospechosa en tanto la lengua: heimlich-unheimlich (subrepticiamente - siniestro), de los pillos, de los tahúres (guess what:) judíos (cfr. Schestag, 2004. p. 50), de los pequeños comerciantes ambulantes y cambistas, que deben figurar las incertidumbres acerca de los valores en el cambio de las palabras o monedas, entre distintas monedas y lenguas, y, con ello, el posible perjuicio o estafa. "Kauder/n", expresión despectiva que designa la estopa [Werg] enredada o hilaza desechada [Abwerg], desperdicios o restos (DW, col. 306307) significa, figurativamente, lo "confuso", cosas embrolladas, confundidas, pensamientos "que son enredados o que enredan" (DW, col. 308). En ello, la misma entrada en el Deutsches Wörterbuch, en lugar de entregar una raíz etimológica, siguiendo las distintas implicaciones de las palabras, consiste en fil(ament)os enredados cuyo 'sentido' únicamente consiste en la devaluación y desestimación.
Asqueado, Schleiermacher rechaza la "mezcla" que sería "Kauderwelsch", "confundente", incluso "repulsiva" ("widerlich" Schleiermacher, 1813, pp. 67, 62). Bajo el requisito de la "lengua materna" y al servicio de su dignificación, así dictamina el discurso del siglo XIX en adelante, debe ser excluida. El fantasma de una "lengua materna", "innata", dada naturalmente, es uno de los fantasmas poderosos, muy eficaces de la unidad, la comunidad, etc. (para referencias actuales cfr. Grjasnowa, 2021, pp. 46-50; Czollek, 2023, pp. 56-60, 41-53). Se manifiesta como mandamiento, establece fronteras, delimita y desecha. Aunque �¿acaso tiene que ser dicho?�, "[l]a llamada lengua materna [...] nunca es puramente natural, propia, habitable" (Derrida, 1997, p. 25, 33, cfr. Deleuze, 2000, pp. 14-17). Lo que 'naturalmente' ha de hacer de 'origen' o 'fondo' (la "profundidad" de la "tierra") de lo 'propio', de la unidad fantasmática: "Muttersprache" (lengua materna), "Volk" (pueblo) y, así, aquella de la pertenencia, solo debe ser producido por operaciones culturales: la una "lengua materna" 'alemana', invocada como algo natural: "innata", tuvo que ser producida a través de decisiones y excreciones durante los siglos XIX y XX. Y así, en tanto lengua que excluye y desestima, es que opera en Schleiermacher. Él excluye, entre otros, al bilingüe que va contra la naturaleza [Unnatur], decretando (¿o constatando?): Así como en un país, también en una lengua o la otra, el ser humano debe decidirse a pertenecer o está suspendido, sin sostén alguno ("haltungslos"), más bien sin postura y posición alguna, en medio - desagradable ("in unerfreulicher Mitte") (Schleiermacher, 1813, pp. 63-64; cfr. Frey, 1990, pp. 33-37), como un tipo desconfiable, inconsistente (haltlos), un fantasma de sí mismo, sin 'suelo' ni certeza, ni de sí mismo ni para los demás. Lo que no pertenece a ninguna parte (que no está arraigado ni aquí ni allá), lo no-idéntico, es conjurado y/o expulsado a través de la decisión. La metafórica de la "lengua materna" 'profundamente arraigada' en la "propiedad del Volk" [�Eigenthümlichkeit des Volkes"] es paradigmática para los fantasmas de la unidad de suelo territorial, lengua y cultura, pueblo (Volk) y vida, que son producidos violentamente de manera excluyente �y que, a su vez, hacen que se olviden estas operaciones constituyentes�. Al valerse, con gestos de fijación desechante de los otros, de la 'posición dominante' ("Dominanzposition", Czollek, 2018, p. 10), a partir de la que estos son producidos como los otros � también antes (o después) de que se manifestaron la exclusión y la 'depuración' como violencia asesina�.
La devaluación en nombre de la "lengua materna" está destinada, sobre todo, a las llamadas lenguas mixtas, con tal de establecer, por vía de la segregación, la unidad de la 'lengua del Volk/pueblo' o 'lengua nacional'. Con palabras como Kauderwelsch, al servicio de los constructos de la 'lengua materna' o la lengua nacional de la 'patria', el habla de los otros es discriminada como algo que ni siquiera es una lengua y desechada como un embrollo que confunde y, "cambiando", estafa.
En contra de eso, en lo degradado de tal modo como Kauderwelsch se puede y hay que darse cuenta en la lengua de un multilingüismo no contable, no finalizado. Aquello que fue rechazado con disgusto al servicio de los fantasmas de la unidad de la "lengua materna" y la territorialidad "patria", puede ser leído afirmativamente, como lo hace, por ejemplo, Kafka hablando de la "jerga" (el "Jargon" o el yiddish, como se dice (primero en inglés, después en francés y en alemán) desde principios del siglo XX y en las ediciones contemporáneas de Kafka). El hablar en tanto el vaivén de los vendedores cambiantes, que se trasladan de aquí para allá, que hacen negocios menores como intermediarios, los jugadores, los que 'toman con rapidez (de la mano)', no se apropia de las palabras (Kafka), no las fija ni establece, deja que las palabras se pierdan en sus juegos en la 'movida de la lengua' ["Treiben der Sprache" (Kafka)].
Kauderwelsch, al igual que el Jargon, como lo expone Kafka, ocasionan la renuncia a los conceptos de pertenencia a comunidades lingüísticas, que sean constituidas por exclusiones (es decir, siempre violentamente) en términos biologistas, etnicistas (völkisch), o culturalistas o del Estado-nación, entregándolas a los movimientos que atraviesan insaciablemente las lenguas, la lengua presuntamente 'propia'. Constituyen una otredad de la (e interior, inscrito en la) lengua incontrolable, fijada a lo más temporalmente, y hacen audible o legible palabras (ya y siempre) latentemente otras, lo que habla diferente, incluso 'en contra' en el 'propio' hablar (Hamacher, 2010, pp. 29-31).
Dichas posibilidades de lectura son aportadas por el concepto de Adorno, de las "palabras desde la lejanía" ["Wörter aus der Fremde"], que se resisten a la asimilación, se oponen al fantasma de un crecimiento presuntamente orgánico de la lengua y que, más bien, hacen previsible una "lengua sin tierra" ["Sprache ohne Erde"] (Adorno, 1959, p. 224). Esta perspectiva da y dio el habla de quienes huyen, los exiliados, los migrantes, los que son cada vez más y que, en contra de todo veredicto al modo de Schleiermacher, sin arraigo alguno, no hablan ni escriben en su 'primera' lengua, sino en otra: las minorías, los exiliados, los hablantes de "lenguas menores" o "en devenir" (Deleuze/Guattari), como también de aquellos a los que la lengua que hablan les es impuesta o, viceversa, negada como la lengua de los "señores" (coloniales), mediante sometimientos, prohibiciones y violencia colonialista, racista, antisemita (Derrida, 1997, pp. 20-35).
A este respecto, Derrida no solo relata su singular situación lingüístico-política: un judío argelino de habla francesa en la Argelia colonizada por los franceses, al que el régimen francés de Vichy le quitó su ciudadanía francesa y lo expulsó del colegio francés; quien escribiendo 'inventa' una escritura en la lengua interdicta (el francés), (la) escribe al "interior" del francés, en un "gesto" del rascar o grabar y del arrimarse, en deformaciones e injertos, para las cuales la lengua en la que se escribe (en contra de prejuicios lingüísticos) está "abierta" (Derrida, 1997, pp. 3538). Muchos autores y autoras del siglo XX y de hoy día escriben en una lengua que no es su primera lengua y escribiendo 'hacen' algo con la lengua en la que escriben (Deleuze/Guattari, 1976, pp. 28, 37-39, Deleuze, 2000, pp. 147-148), la escriben como 'otra lengua' que no está ya comprendido (que no se comprende 'automáticamente', por así decir), inscriben en una 'lengua dada' "aperturas" hacia otra (Derrida, 1997, pp. 39-40).
Ahora, en lugar de seguir recurriendo a los ejemplos conocidos, leamos en Broken German de Tomer Gardi (2016, invitado al concurso Ingeborg Bachmann; Gardi con anterioridad, había escrito, entre otros, una novela en hebreo; el 2021 apareció la "novela" Un asunto redondo, una mitad escrita en alemán por Gardi, la otra mitad traducida al alemán desde el hebreo por Anne Birkenauer, que en 2022 obtuvo el premio de la Feria del libro de Leipzig). En Broken German se trata explícitamente del escribir que retorna a palabras, las expone y las disocia.
¿Qué es lo que quería decir? Perdón. Mis disculpas [Entschuldigung]. Disculpe [Entschuldigen Sie mir bitte] a mí, por favor.
¿Ve lo que pasa cuando uno escribe? ¿Ve al qué [zum was] lleva el escribir? Nunca antes me lo di cuenta, o sea, esto ahora para mí es completamente nuevo, es para entonces la primera vez que yo doy cuenta. Como en alemán el perdón [Entschuldigung] está conectado a la culpa [mit dem Schuld]. Culpa [Schuld] y antes un 'des' [Ent]. ¿Qué quiere decir ese des [Ent] exactamente [genau heisse]? Es decir, que hace [tuht es zum Schuld] con la culpa? ¿Qué más en alemán tiene ese [diese], como se llama, prefijo?, o? Efecto de distansiamiento parece ser. Deseo de distansiamiento. O? Entonces, des-ajenar [Ent-fremden], des-(a)lejar [Ent-fernen]. Des [Ent], Des [Ent], des-cidir [Ent-scheiden] [literalmente: desseparar]. ¿Qué significa separar [Scheiden] en alemán? Despedida [Ent-lassung], des-tancia [Ent-fernung]. Ya teníamos. [...]
Des [Ent], Des [Ent], de-colorar [Ent-fárben]. Des-grasar [Entfetten]. Vaciar [Ent-leeren]. No. Una climax así de bajo. Dis-cúlpe [Ent-schuldigen Sie], por favor. [...] No. Des [Ent]. Des de aquí [Ent von hier]. Des de acá [Ent von hier]. Rápido. [...] En el espejo me mira. Fuera acá [Raus von hier]. Pasó. Fuera acá. Des [Ent], Des [Ent], Des [Ent], por fin [endlich] fuera. (46, trad. NB).1
En la escritura, (¿el "prefijo"?) Ent, disociándolo, no es leído tan solo como una toma de distancia (como en Ent-lassen/ -fernen/ -scheiden/-leeren, etc., es decir, despedir, alejar, decidir, vaciar), como un "deseo de distansiamiento" [Distansierungswunsch] inscrito en el alemán, como el deseo de deshacerse de 'ello'. Esta lectura sucede, a su vez, en la medida en que, al escribir, se practica el tomar distancia, inscrita por el trazo (-) que puede separar, así como también vincula. El dis-culpar que, de tal modo, se distancia de la culpa, al mismo tiempo, nunca se desprendió de ella, sino que adhiere a ella (fijamente). Se juega con las posibilidades de "Ent de aquí. [...] Ent, Ent, Ent", sin fijación (ni constatación) alguna; "por fin (endlich) hacia fuera" - esto aquí (en este pasaje del texto) está localizado (en un ab-locus), es de una ambigüedad indisoluble: grotesco, con ganas en lo vil, y en el jugar (con él hasta el end-).
La "des-cisión" [Ent-scheidung] en lo que sigue de la novela, es retomada en un interrogatorio policial, vuelve como aquella que puede tomarse desde una posición de poder: "Des [Ent], Des [Ent], proceso de toma de des-cisión [Entscheidungsfindung literalmente: des-encuentro de separación]. [...] Por supuesto que dije que no he matado [getötet], asesinado a nadie, es que ustedes tienen cadáveres en el cuarto de la limpieza [ihr habtja ein Leichen in Besenkammer], y empecé a reír" (99). En ello, se cor-responde [ent-sprechen: des-hablar] al deseo estatal de información con una contemplación autorreferencial: ¿qué "(le) hace" ("tuht"), el "Ent", al hablar?
Dije que soy un inmigrante laboral en la lengua alemana [in der deutsche Sprache]. Un inmigrante laboral de la prosa una lengua extranjera [in der Prosa eine fremde Sprache]. Que aquí tengo que hacer cosas hacia la prosa esta lengua. [Dass ich hier Sachen in die Prosa diese Sprache zu tuhn habe.] O sea, en la prosa esta lengua tengo trabajo que hacer [in die Prosa diese Sprache Arbeit zu tuhn habe]. El trabajo negro [schwarze Arbeit es una alusión de Schwarzarbeit, trabajo clandestino] solamente. Es decir, no miedo. No quito su trabajo de literato alemán. [Ich nehme keiner Deutsche Literat sein Arbeit weg.] Entonces, no miedo. [Also keinen Angst.] Es decir, no miedo. [Also, keinen Angst.] El trabajo negro solo hago. Y por eso tuve que entrar en Museo Judío [Und desshalb musste ich in der Jüdische Museum rein], seguí diciendo. Y por eso tuve que abrir Museo Judío puerta del cuarto de la limpieza [Und deshalb musste ich das Jüdische Museum Besenkammer Tür aufmachen.]. Para trabajo negro. Hacia la lengua alemana. [Ins deutsche Sprache.]. (101, trad. NB)
Ahora bien, escribir "en la" lengua alemana opera, in(des) cidiblemente, como un traducir (tra-ducir, un trasporte) "hacia la" o "esa", o "al lengua alemana". En esto, recuérdese la caracterización derridiana (no solo) de su escritura en tanto "traduction interne (franco-française) jouant de la nonidentité � soi de toute langue" (Derrida, 1996, p. 123), a saber, tanto con miras a la traducción, la "franco-française", que desgarra el francés, así como al juego de la no-identidad (de la lengua con y de si 'misma'). En la misma línea, Broken German de Gardi traduce escribiendo "en la" lengua alemana, una lengua "no dada" "hacia la ["in die"] o "hacia la lengua alemana" ["Ins deutsche Sprache"] y juega con su no-identidad (con esta misma) que está abriendo. Esta escritura es un "trabajo", ejecutado repetitivamente, recitando, de un "migrante laboral en (a) la prosa (de) una lengua extranjera", un (trabajo) "negro", no permitido, no autorizado, trabajando clandestinamente, "hacia la prosa de esa lengua" ("in die Prosa diese Sprache'), lo que no hace "ninguno literato alemán". Se ejecuta como "trabajo quebrado" [broken] que escribe las palabras alemanas disociándolas.
Es el 'escribir disocia(n)do', que el mismo Paul Celan, escribiendo en el alemán, en la lengua de los asesinos, denomina en su poema ENGFÜHRUNG: "Gras,/ Gras auseinandergeschrieben" ("Hierba. / Hierba escrita disociada") (Celan, 1959 / 1986, p. 204). ("Gras" hace leíble el 'gas', y alude a la hierba, que, según una frase proverbial alemán crece sobre (algo, que se olvide!): "da wächst Gras drüber" (como un césped), en español parece ser "echar tierra sobre algo", con connotaciones bastante distintas. -To be continued elsewhere). Celan escribe el alemán como una lengua no-idéntica a sí misma, ajena a sí misma, hace legibles las palabras como otras (incluso de otras lenguas), inscribe aperturas (según escribía) a otros y hacia otro (cfr. Hamacher, 2009, pp. 54, 74).
Es asunto de toda la literatura escribir una lengua que no se entiende (por así decir) automáticamente (o que no se sobreentiende). Pero con la indistinguibilidad indisoluble de que las desviaciones gramaticales no son simplemente errores, Broken German por lo visto le exigió demasiado a la crítica literaria 'alemana' (cfr. la discusión del jurado del concurso Bachmann (2016). Esta indecidibilidad debería ser soportada y sostenida. "¡Todos deberían tener permitido escribir alemán!", así Gardi (en la entrevista con Hannah Lühmann, Die Welt, 18 de agosto 2016; cfr. Grjasnowa, 2021, p. 37). Al leer, uno se encuentra con la lengua presumiblemente 'propia' enajenada, disociándose en sí misma en cada palabra, 'tomando distancia' de sí, que latentemente en cada una de sus palabras es otra.
El jugar con y en la lengua, y lo político de la escritura, por lo visto, están entrelazados (cfr. Derrida, 1996, pp. 123-125). Su rasgo político consiste en analizar, invertir o subvertir los fantasmas naturalizantes de 'unidad' y pertenencia como nación y Volk, los que son establecidos en desprendimientos y exclusiones de los (llamados) otros. La actualidad de esto se cualifica no solo porque los patrones de las asignaciones, tal como fueron mostrados en el Diccionario alemán (DW) y en Schleiermacher, aparentemente son efectivos de manera duradera. Empero, las contraescrituras suspenden tanto los conceptos de pertenencia que, en nombre de la "lengua materna", a través de campañas públicas, conducen a un actuar político y administrativo con determinación furiosa, al igual que los compromisos a pertenencia. Estos se vuelven insostenibles, desintegrados lúdicamente [zerspielt], ridículos.
1 "Was wollte ich sagen? Verzeihung. Entschuldigung. Entschuldigen Sie mir bitte.
Sehen Sie was passiert wenn man schreibt? Sehen Sie zum was das Schreiben bringt? Nie vorher hab ich gemerkt, also, das ist jetzt für mich total neu, das ist für also das erste Mal das ich merke. Wie auf Deutsch das Entschuldigung mit dem Schuld verbunden ist. Schuld und vorher ein Ent. Was soll dieses Ent genau heisse? Also, was tuht es zum Schuld? Was noch auf Deutsch hat diese, wie heisst das. Prefix?, oder? Distansierungseffekt, scheint es zu sein. Distansierungswunsch. Oder? Also, Ent-fremden. Ent-fernen. Ent, Ent, Ent-scheiden. Was bedeutet Scheiden auf Deutsch? Ent-lassung. Ent-fernung. Hatten wir schon. [...] Ent, Ent, Ent-färben. Entfetten. Ent-leeren. Nein. So ein niedrige Klimax. Ent-schuldigen Sie bitte. [...] Nein. Ent. Ent von hier. Ent von hier. Schnell. [...] Raus von hier. Ent, Ent, Ent, endlich raus." (46)
Referencias
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