Recibido: 27 de diciembre de 2023

Aprobado: 17 de octubre de 2024

DOI: https://dx.doi.org/10.14482/eidos.45.300.567

Esa espantosa traducción

That Awful Translation

Niklas Bornhauser

Universidad Andrés Bello (UNAB) (Chile) nbornhauser@unab. cl ORCID ID: 0000-0001-5655-4668


R e s u m e n

Uber die verschiedenenMethoden des Ubersetzens se ha convertido en una referencia canónica del debate contemporáneo en torno a la traducción. Con el paso del tiempo, se ha establecido una lectura hegemónica que resalta el par extranjerización-domesticación como su hipótesis central, y, al mismo tiempo, denuncia el nacionalismo de Schleiermacher. A través de un close reading del texto se demuestra que esta no es la única lectura posible ni necesariamente la más correcta, ya que no consideraría ni el resto de su pensamiento ni su propia relación con las lenguas. En lugar de esta lectura, se resaltan ciertas figuras del pensar de Schleiermacher, entre ellas, la figura del Entsetzen.

Palabras clave: traducción, Schleiermacher, extranjerización, domesticación, dislocación.


A b s t r a c t

Uber die verschiedenen Methoden des Ubersetzens has become a canonical reference in the contemporary debate on translation. Over time, a hegemonic reading has been established that highlights the foreignization-domestication pair as its central hypothesis and, at the same time, denounces Schleiermacher's nationalism. Through a close reading of the text, it is shown that this is neither the only possible nor necessarily the most correct reading, as it would not consider either the rest of his thought or his own relation to languages. Instead, certain figures of Schleiermacher's thinking are highlighted, among them the figure of the Entsetzen.

Keywords: translation, Schleiermacher, foreignization, domestication, dislocation.


Introducción

Las siguientes reflexiones arrancan de un acontecimiento reciente: en el marco del lanzamiento de un libro originalmente escrito en alemán y traducido al castellano, el autor del libro, que habla ambas lenguas con fluidez, en un gesto de aparente complicidad se dirige al traductor felicitándolo por "esa espantosa traducción"

[diese entsetzliche Übersetzung]. Del contexto de su intervención se desprende que se estaba refiriendo, al menos en un sentido consciente, al exigente trabajo de traducción que el texto original, una tesis doctoral, demandaba. Entre las complejidades del texto se encontraban múltiples referencias a autores clásicos, entre ellos, Platón, Aristóteles, Cicerón, Epicuro, Lucrecio y Plotino, para nombrar solamente a algunos. Como sabe cualquier traductor, las traducciones del griego y del latín difieren, a veces radicalmente, no solo entre las diferentes lenguas �sobre todo si se trata de una lengua romance, procedente del latín hablado, por un lado, y de una lengua germánica occidental, por el otro�, sino incluso al interior de una misma lengua. Más allá de estas complejidades, que forman parte del quehacer cotidiano �aunque invisibilizado y, por supuesto, no remunerado� del traducir, las interpretaciones del respectivo adjetivo aplicado a la traducción en cuestión no se agotan en esta primera posibilidad.

La deriva etimológica, que bien puede resultar en un desvío, se ofrece como una primera vía para despejar algunas de las traducciones viables �y acaso fiables� de entsetzlich. Al consultar el diccionario de los hermanos Grimm, por ejemplo, se encuentran, los siguientes sinónimos: "horrendus, nefandus, schrecklich, fürchterlich" (Grimm y Grimm, 2023). Horrendo es lo que causa horror, o repugnancia, incluso al hablar de ello (Asociación de la Academia de la lengua española, 2023), estrechamente emparentado con horrible, horroroso, espantoso, terrible, tremendo, es decir, una serie de calificativos en los que resuena el horror �o el susto, la angustia o el miedo�. La primera entrada con la que los hermanos Grimm ilustran el significado de entsetzlich mediante un recuento pormenorizado de sus apariciones y usos es la siguiente: "Judas, Judas! entsetzlicher jünger, du hast ihn verrathen! Messias 6, 546" (Grimm y Grimm, 2023). Lo anterior se podría traducir como: "¡Judas, Judas! Discípulo espantoso, lo delataste [en este caso, el Verrat, como sabe todo conocedor de la historia bíblica, corresponde a una traición]". La cita proviene del sexto canto de Der Messias de Friedrich Gottlieb Klopstock, un epos religioso que no solo le abrió el camino a una nueva generación de creadores literarios, sino que, en su momento, le dio impulsos significativos a toda la lengua alemana. Mientras que Gotthold Ephraim Lessing elogiaba la belleza poética del Messias que, según él, se expresaba en su lenguaje y la armonía de su sonoridad, algunos de sus contemporáneos fueron más críticos en su juicio, ya sea por su carácter poco plástico, poco gráfico, dado a la abstracción [Unanschaulichkeit] o el riesgo, considerado por algunos injustificado, de haber redactado un poema heroico en hexámetros (Behrmann, 1989). Véase, por ejemplo, la siguiente carta de Johann Heinrich VoΒ a Johann Martin Miller, del 28 de septiembre de 1788, en la que dice:

"Nuestro Mesías, antaño tan celebrado, también desde ese lado (el que no soporte la luz de la crítica) se me vuelve cada vez más chocante. No solo que el plan es un verdadero monstruo [Scheusal], sino también la ejecución de lo individual a menudo es tan enredado y oscuro que uno no puede encontrar su camino a través de ella. (Stosch, 2012, p. 234)

Resulta llamativo que la figura del "discípulo espantoso", con la que arranca la entrada del diccionario de los hermanos Grimm, aparezca en un texto que VoΒ calificaría como algo que, a su vez, causa repugnancia [Abscheu] o espanto [Entsetzen]. En el caso de Judas Iscariote, según narra el respectivo episodio bíblico, es debido a su traición que se convierte en un discípulo monstruoso, denostado. Dicha traición consiste en develar el paradero y, un beso y el respectivo saludo como 'Rabi' o 'maestro' mediante, la misma identidad del Mesías. El resto de la historia es conocido. En el mismo Wörterbuch de los Grimm, pocas líneas después, se encuentra la expresión "ein entsetzlicher mensch! Ein scheusal", o sea, "¡un hombre espantoso! ¡Un monstruo!". Scheusal en tanto objeto de la repugnancia [Abscheu], del asco, no se refiere al uso contemporáneo de scheu como 'tímido, retraído', sino a su significado antiguo como aquello que espanta, escarmienta, respectivamente al significado anterior de Scheu como Schreckbild, como imagen de terror, que causa disuasión, que desalienta. Esto, en principio, que no debería causar demasiada sorpresa, ya que el verbo entsetzen, documentado desde el siglo XVI, releva el Entsitzen anterior que significaba causante de angustia, malestar, escarmiento, feo [scheu] o temor, habitual hasta entonces. De este modo, una traducción entsetzlich es, también, una traducción abominable, repugnante o que sabe mal [scheuΒlich].

Vemos, entonces, cómo esta primera acepción de entsetzlich hablaría de una traducción horrorosa, que debido a su forma monstruosa causa espanto. Los monstruos, del latín monstrum, literalmente signo o señal de advertencia, derivado de monstrare, mostrar, indicar, y monere, advertir, recordar, amonestar, suelen ser Gebilde, es decir, algo que posee una forma o Gestalt determinadas, en ocasiones ambigua, poco clara y que solo puede ser descrita de manera imprecisa. Su carácter monstruoso sería el resultado de la conjunción de diferentes partes individuales (Dudenredaktion (ed.), 2013), incluso de malformaciones [Missbildungen] (Dederich, 2007, p. 89), por lo que resultarían contranaturales, en su mayoría feos, que ocasionan miedo. En alemán también se conocen como Ungeheuer o Unget üme, una expresión empleada para aludir a criaturas, por regla general animales imaginarios, producto de la fantasía, es decir, Untiere, que se destacan por su tamaño, fuerza o fealdad. Ungeheuer se deriva del alto alemán antiguo ungehiuri, esto es, unheimlich, inquietante, ominoso, siniestro, aterrador, opuesto a geheuer, confortable, manso, pacífico. Este último, a su vez, proviene de hiuri, calmo, y designa espíritus (o su estado) pertenecientes al mismo poblado o a la misma comunidad, la Hausgemeinschaft o maisonnée (Kluge y Götze, Etymologisches Wörterbuch der deutschen Sprache, 1975, p. 804). En ese sentido, el monstruo vendría a ser aquel que pertenece, y, no obstante, perturba la calma convivencia de la comunidad que habita una determinada casa. Por lo general, la convivencia pacífica de varias Wohnparteien, las partes habitantes o inquilinos (ya sea individuales o colectivos) que residen en una misma casa dependerá de que estas reconozcan, obedezcan y aseguren la sobrevida de las house rules. En la medida en que esa casa a ser habitada no es sino la lengua, dichas leyes son leyes ling üísticas. Seguirlas al pie de la letra es el deber de todo inquilino, y, a su vez, la aparición de los monstruos, por un lado, ilustra los peligros de desviarse del camino de la rectitud legal y transparencia; y, por el otro, a través de su deformidad desfigurada interpela la validez irrestricta de la representación ideal (en este caso, también de la traducción).

Pese a lo anterior, la aplicación estricta y al pie de la letra de dichas reglas puede generar efectos monstruosos, entsetzlich. Hablando esquemáticamente, cada Hausgemeinschaft, en un primer momento inaugural, reconoce y reproduce, aunque no siempre conscientemente, la ley universal del lenguaje; mientras que, en un segundo instante, que se vuelve posible gracias al primero, establece sus propias reglas que aplican a su lengua particular y vela por su cumplimiento. De este modo, toda relación entre diferentes households supone siempre una relación entre lenguas y su respectiva regulación, la ley mediante.1 Estos encuentros, a su vez, suponen una serie de negociaciones en la frontera entre lo familiar y lo extranjero, entre aquello que pertenece a la casa y lo que no pertenece a ella, según revela su aspecto entsetzlich, fuera de lugar. Dichas negociaciones en las fronteras de la Setzung pueden tomar distintos derroteros, entre ellos, reforzar y cristalizar los antagonismos existentes, o, en caso de que los esfuerzos traductivos toman un cauce más receptivo, más dialogante, entregarse al juego entre la afección y el dejarse afectar por sus respectivas fuerzas. Este vaivén dinámico ha sido pensado por diferentes autores y a través de diferentes figuras, cuya diversidad reinante, al menos en lo relativo a la tradición moderna occidental, coincide en identificar el escrito Ueber die verschiedenen Methoden des Uebersetzen de Friedrich Schleiermacher como uno de suspoints de capitón. Este texto ha sido recepcionado profusamente en distintas lenguas, desde diferentes perspectivas y con rendimientos desiguales, como ha mostrado, con distintos énfasis, los trabajos de Michael Schreiber (2015), Larisa Cercel y Adriana Serban (2015) o Martin Ohst (2017).

Más allá de la diversidad de lecturas existentes, la literatura especializada coincide en diagnosticar cierto énfasis en la relación con lo extranjero [das Fremde] (Seryta y Miranda Justo, 2016), respectivamente, con lo que cierta tradición, refiriéndose, la mayoría de las veces de manera general y en passant al texto en cuestión, ha denominado extranjerización. Esta Verfremdung, en la medida en que supone, primero, un tránsito, un proceso, acaso un devenir-otro, y segundo, un cambio de posición o de (re) emplazamiento, puede ser pensada a partir de la categoría de la Setzung y la Entsetzung.

A propósito de la primera de ellas, la noción de Setzung, el sustantivo correspondiente al verbo setzen, a su vez, una formación causativa de sitzen, estar sentado, posado, hallarse o simplemente estar, recorre prácticamente toda la historia del pensamiento en Occidente. Concretamente, aparece en Kant (aunque de manera más bien asistemática, bajo la forma de una presuposición hipotética) en adelante, pero también en la filosofía trascendental de Fichte (donde se convierte en la forma de actuar, que todo lo determina, de la inteligencia y que es idéntica al ser del yo), el idealismo de Schelling (como la producción originaria de la individualidad) y Hegel (asociado a que algo es llevado hacia la existencia, ya sea conceptual o real, o, más tardíamente, a la transición del ser hacia el concepto). A partir de estos antecedentes se afianzó su uso como terminus technicus en el campo de las humanidades; se difundió e hizo virulento (Ritter et al., 2005). En tanto concepto específico, asociado a un discurso especializado, acaso una de las prácticas discursivas mencionadas con anterioridad, señala una actividad y un rendimiento fundadores, una operación que emana desde la autonomía y espontaneidad de un sujeto, detrás de las que, a su vez, siempre actúa una cierta intención de la voluntad, independientemente de cuál sea su naturaleza y constitución. En su extensa y bifurcada trama genealógica convergen, entre otros, las ideas de TiBévai y Béoic, pero también deponere ypositio. Aparte de lo anterior, debido a sus propiedades aglutinantes y la amplitud significante de sus potenciales composita conforma una serie de expresiones (entre ellas, voraussetzen, ansetzen, entsetzen, widersetzen, übersetzen, es decir, presuponer, aplicar/colocar/ preparar/fijar, horrorizar/dislocar, oponer, traducir) como setzen, que está asociado �muy estrechamente y de manera diversa� con su uso cotidiano, común y corriente, como parte de la lengua del día a día en diversos contextos. Como consecuencia de esta doble inscripción, se podría decir que, por un lado, se desplaza por un horizonte proto o predisciplinar, ante el que establece toda clase de articulaciones y ligazones, cuyo campo de significación es diverso, abierto y altamente dependiente del respectivo contexto de inserción, mientras que, por el otro lado, ante el horizonte disciplinar propiamente tal, dicha función decanta y se materializa a través de conceptos específicos en el pensamiento de algunas corrientes y autores en particular. Debido a esta tensión, resulta difícil �por no decir imposible y no necesariamente deseable� distinguir un empleo si bien no único, al menos consistente, complejidad a la que se suma su proximidad ling üística y semántica con Satz, Satzung, Gesetz y Voraussetzung (o sea, con proposición/ principio, estatutos, ley y presuposición), lo que le aporta aún más densidad y poliestratificación a un vocablo ya considerablemente polisémico. Su articulación con el prefijo ent potencia y multiplica esta dispersión.

En consecuencia, la pregunta en cuestión es: ¿de qué aspectos de la traducción, y del traducir en particular, da cuenta das Entsetzliche, ya sea sintomática o estructuralmente? Y, relacionado con ello, ¿de qué maneras el texto de Schleiermacher da ciertas pistas o incluso performa aquel Entsetzen? ¿Existe una estrategia entsetzend de traducción? A propósito de lo anterior, el objetivo de las reflexiones subsiguientes es este: a partir de la proliferación de significados asociados al vocablo entsetzlich, incursionar en el texto de Schleiermacher con tal de mostrar ciertas derivas interpretativas que consideren dicha multiplicidad en el contexto del argumento de Schleiermacher y de su dimensión ling üística en particular. Por esto último se entenderá un registro del razonamiento que, con cierta autonomía respecto de su articulación conceptual, se despliega a través de las asociaciones posibles que puedan ser establecidas a nivel de la materialidad de la lengua en la que está escrito. Este énfasis se sigue de cierto sesgo en la discusión contemporánea que ha tendido, primero, a extraer del texto de Schleiermacher ciertas conclusiones, a estas alturas devenidas canónicas y, por ende, prácticamente invariables, y al mismo tiempo excluir otras interpretaciones; y segundo, a leer el texto a partir de sus respectivas traducciones, lo cual si bien no tendría por qué representar un problema como tal, favorece determinadas lecturas, más alejadas de la manera particular en cómo el argumento se abre paso en el texto en alemán. En cuanto al segundo punto, se examinará, a modo de antecedente para la lectura propuesta con ulterioridad, el caso de Lawrence Venuti. La hipótesis a probar es que aquello que se muestra en el efecto del Entsetzen de ciertas traducciones en particular guarda relación no exclusivamente con su carácter entsetzlich, sino con una operación más 'profunda', no siempre manifiesta, del traducir como tal, a saber, su carácter entsetzend. Dicha propiedad impropia del traducir, su Entsetzen, habría sido concebida bajo otras oposiciones conceptuales, otras figuras o imágenes del pensar, que arrancan de la recepción �y traducción (y, con ello, de una determinada manera de lidiar con la cohesión entre pensamiento y lengua)� de Ueber die verschiedenen Methoden des Uebersetzen.

En concreto, se propone una (re)lectura del mentado texto de Schleiermacher que, por la vía de un close reading, examina críticamente lo que cierta tradición del pensar ha resaltado como su aspecto central, a saber, el par domesticación-extranjerización. De este par ha cobrado particular notoriedad la idea de foreignization, vinculada a la producción escritural de Venuti, y que ha sido leída por aquel como el resultado de una intención (históricamente motivada, en parte política, con acentuadas connotaciones nacionalistas y elitistas) de Schleiermacher. Concretamente, la lectura propuesta, sin desestimar la validez y pertinencia de esta interpretación, aspira a traer a la luz un aspecto 'oculto' o encubierto por esta, y que preliminarmente puede ser pensado como aquel dislocar desfigurante [Entsetzen] originario, que da origen a la diversidad de las lenguas y que es actualizado, en cada caso, en toda traducción.

Anstoss de lo extranjero ...

En términos generales, si bien en la actualidad a la hora de mencionar los antecedentes canónicos de la reflexión sobre el traducir hace parte del buen tono aludir al texto de Schleiermacher, este sigue siendo un texto poco leído, frecuentemente resumido o parafraseado. Se suma a lo anterior que es difícil de encontrar, incluso en alemán, al menos hasta su reedición en 2022.2 Como es consabido, el escrito en cuestión fue redactado en no más de tres días para ser leído el 24 de junio 1813 en la clase filosófica de la Academia de las Ciencias y ser repetido el 3 de julio en la sesión pública.3 En una carta escrita el mismo 24 de julio, Schleiermacher le dice a su mujer:

Ayer no pude escribirte, porque estaba hasta las masas con el tratado que leí hoy en la Academia. Trata de cosas [Zeug] bastante triviales, pero justamente por ello las personas lo encontraron ingenioso [geistreich, literalmente: rico en espíritu] y bello, y quisieron que lo lea en la sesión pública. (Schleiermacher, 1860, p. 300)

La comprensión exhaustiva del texto requeriría, por un lado, una reconstrucción lo más completa posible del contexto histórico, lo que implicaría aludir, entre otros, al debate intelectual de la época,4 y, más precisamente, del instante en el que fue escrito, a la respectiva situación geopolítica5 y a su lugar en el pensamiento de Schleiermacher, específicamente, con respecto a su propia actividad como traductor y sus textos sobre crítica y hermenéutica.6Ante la imposibilidad, no solo pragmática, de aspirar a semejante comprensión total, en este lugar, de acuerdo con el objetivo propuesto, el texto se revisará, su respectivo close reading, con miras a las luces que puede arrojar sobre la pregunta de lo entsetzlich y su relación con la traducción. Lo anterior no implica desconocer ni cuestionar la validez de los aspectos históricos, culturales, políticos o incluso biográficos que influyeron en la escritura del texto, sino, ante el horizonte conformado por estos, priorizar una lectura que se detenga en el examen de la lengua y nada más.

En esa línea, Christian Berner ha reparado en que, según el mismo Schleiermacher, la traducción debe ser comprensible, y, al mismo tiempo, "anstöΒig" (2015, p. 81). En otras palabras, la traducción ha de ser chocante, ofensiva, obscena, del orden de lo que despierta AnstoΒ, molestia, disgusto, incluso escándalo; debe corresponder al saque, empujón, por ejemplo, un puntapié inicial en un partido de fútbol. Por ejemplo, en Ueber die verschiedenen Methoden, a propósito de la musicalidad de las letras Schleiermacher dice que, por virtud de la semejanza material de tono y ritmo, lo que en una lengua se reproduce de un modo tanto sencillo como liviano [leicht] y "natural", en otra solo puede resultar difícil y pesado, a la vez que chocante, lo que incide en que la impresión en su conjunto deba ser completamente distinta. Es precisamente debido a ese carácter de interpelación que va de la mano de lo anstöΒig que uno repara en ciertas palabras que pasarían inadvertidas en otra lengua, ya sea por las propiedades musicales del texto �en ese caso, su armonía y eufonía� o su "naturalidad", es decir, el grado de familiaridad, acaso resultado de la familiarización. Ahora bien, la ruptura de la melodía de un texto, en principio percibida con molestia [AnstoΒ nehmen], es precisamente lo que suscita un reparo en lo que transcurre y, por consiguiente, permite dar inicio, el respectivo puntapié a una reflexión (se habla de DenkanstoΒ, empujón, impulso para pensar). Es decir, es justamente aquello que es capaz de sacar intempestivamente a un hablante de una situación familiar, de suspender lo que ha devenido natural o comprensible de suyo, y de esta forma, interrogar, desde otro lugar, lo que se imponía debido a su familiaridad. En consistencia con esto, Berner subraya que "AnstoΒ es una palabra digna de consideración [beachtenswert], que Fichte reclama para explicar cómo el yo, en la relación con una fuerza que se le opone, es llevado hacia la autorreflexión y que juega un rol esencial en su teoría de la intersubjetividad. El AnstoΒ es, por ende, una determinada relación con lo extraño" (Berner, 2015, p. 54), a saber, aquella relación en la que uno, el habitante nativo o autóctono [Einheimischer] se deja afectar por lo ajeno hasta el punto de que llega a ser descolocado respecto de su quieto morar en lo familiar. En el texto de Schleiermacher, este coup d'envoi gatilla la alteración del "bienestar patrio", familiar, hogareño, es decir, la perturbación de un modo naturalizado de habitar (de) la lengua que se ve confrontado, de golpe, sin aviso previo, con la evidencia de un "espíritu ajeno, extranjero" (Schleiermacher, 1963, p. 56). Es por esta vía que no solo se adquiere conciencia de la fragilidad engañosa del sentimiento de estar en casa en un ámbito familiar, conocido, transparente ante nosotros, y que más bien la lengua, convertida en morada del hombre, es un hogar alojado por un espíritu foráneo, la mayoría de las veces silenciado, pero que en el instante menos esperado nos asalta recordándonos nuestra calidad de inquilinos en lo que asumíamos que era de nuestra propiedad. La traducción pone al descubierto ese espíritu e interpela al traductor a establecer una relación que no pase por su mera represión y que, en su lugar, parte por enunciar un juicio de existencia positivo al respecto. De este modo, el traducir, en la medida en que presta atención [beachten] a este espíritu extraño, en que deja que tome la voz, en lugar de silenciarlo, y asume el desafío de respetarla [achten] en su extrañeza sin renunciar a su mediabili-dad, constituye el mismo gesto del pensar. El tránsito propuesto por Schleiermacher, que va desde lo propio hacia lo ajeno, y viceversa, caracteriza al traducir como el movimiento propio del pensamiento que se extiende entre la apertura a dejar que el otro toque los pensamientos de uno, así como uno tiene que salir de sí y extenderse hasta alcanzar el pensamiento del otro con tal de comprender, sin asimilarlo, en su individualidad irreductible. Así, despendiendo de la orilla en la que uno se encuentre, y de la respectiva relación con lo propio y extraño que se establezca desde esa morada, lo que a uno le pueden parecer "cosas triviales", otros las consideran "ingeniosas, agudas". El traducir, por consiguiente, en la medida en que escucha �y hace escuchar� la voz del otro, al traducir una lengua se abre a la extrañeza y racionalidad del otro, no excluyendo ni exponiéndolo como lo radicalmente otro, sino dejando que evoque la ajenidad de la lengua propia. Tanto el traducir como el pensar son caracterizados, entonces, como genuinos gestos del dejarse dislocar y desfigurar, un AnstoΒ mediante, por la otredad, acaso volviéndose anstöΒig, entsetzlich.

Domestication-extranjerización: formas de lidiar con lo Fremde

Se ha convertido en un lugar común decir que Schleiermacher en Ueber die verschiedenen Methoden contrapone el método de domesticación a aquel de la extranjerización (Stolzis, 2011; Gile, 2009; Bernofsky, 1997). Sin embargo, en estricto rigor, no se encuentra ninguno de los dos términos, al menos no literalmente.7 Más allá de lo anterior, al resaltar esta oposición que, por muy productiva que haya resultado, no es sino un aspecto instrumental, además, del texto, se está favoreciendo que pase al olvido el razonamiento de fondo, en particular, la relación de la traducción con la hermenéutica, la dialéctica y la ética.

Respecto de lo primero, los términos con los que actualmente se suelen designar los dos 'métodos' en cuestión, a saber, domestication yforeignization, fueron introducidos por Lawrence Venuti en The Translator's Invisibility. A History of Translation (Hrnjez, 2017). En efecto, los lugares en los que Venuti alude a este par conceptual son varios. Por ejemplo, en el apartado titulado 'The violence of translation' del capítulo "Invisibility", Venuti hace alusión al célebre �y archicitado� pasaje de Schleiermacher en el que dice "[e]ither the translator leaves the author in peace as much as possible and moves the reader towards him; or he leaves the reader in peace, as much as possible, and moves the author towards him" (Lefevere, 1977, p. 74; 2008, p. 15). Este antecedente, a saber, la constatación de dos 'métodos' que implican, en cada caso, un movimiento padecido ya sea hacia el autor o hacia el lector, le basta a Venuti para inferir la existencia de dos prácticas traductivas, a saber:

A domesticating practice, an ethnocentric reduction of the foreign text to receiving cultural values, bringing the author back home, and a foreignizing practice, an ethnodeviant pressure on those values to register the linguistic and cultural differences of the foreign text, sending the reader abroad. (Venuti, 2008, p. 15)

Dos cosas llaman poderosamente la atención: primero, que Venuti extraiga de este célebre pasaje �que, en palabras de Snell-Hornby (2015), ha llevado una especie de Eigenleben, a saber, de vida propia, autónoma�, sin mayor trabajo de texto, su dicotomía foreignisation/domestication; segundo, que este brevísimo fragmento extraído de una extensa conferencia, al mencionar la guerra francoprusiana si bien es contextualizado históricamente, no sea situado respecto de la historia de la discusión a partir de y en torno a la traducción. Además, Venuti ignora o al menos no menciona el hecho de que el estilo de Schleiermacher es ante todo metafórico y el texto está escrito en un tono general, carente de cualquier ejemplo. Verbigracia, los dos methods que advierte Venuti en el texto son Wege, es decir, caminos o senderos, a lo largo de los cuales se trata de mover [bewegen] ya sea al autor o al lector en dirección al otro �y no ejercicios metodológicos con carácter etnocéntrico o etnodesviante�.

A propósito del segundo punto, el curso del debate de la traducción, Mary Snell-Hornby ha resaltado que tanto el problema de la práctica como el de la teoría del traducir durante el Romanticismo alemán se encontraba en un "apogeo espiritual sorprendentemente estable en medio de tiempos de inseguridad política" (2015, p. 14). La autora remite a la intervención de Schleiermacher al debate entre Johann Heinrich Voss y Christoph Martin Wieland: el primero, conocido por sus traducciones de Homero, se orientaba más según la escuela de la Ilustración �lo que tenía como efecto que sus "traducciones, mientras con mayor consecuencia procediera, a sus contemporáneos le parecieran cada vez más extrañas [befremdlicher], 'menos alemanas'" (Tgahrt, 1982, p. 269)�; el segundo, que adquirió cierta notoriedad sobre todo a partir de sus traducciones de Shakespeare, aspiraba a presentar al autor a ser traducido "tal como hubiera cantado si nuestra lengua alemana hubiera sido su idioma [materno]" (Tgahrt, 1982, pp. 269-270). Otro antecedente relevante que aporta Snell-Hornby es el elogio fúnebre, leído por Goethe el 18 de febrero de 1813 en honor a Wieland. Dice en este:

Hay dos máximas traductivas: una de ellas exige que el autor de una nación extranjera sea traído hacia nosotros hasta tal extremo que podamos considerarlo uno de los nuestros; la otra, en cambio, nos confronta con la demanda de que debemos trasladarnos hacia [hin über begeben] lo extraño y buscar nuestro lugar en sus condiciones [de vida], su modo de hablar, sus peculiaridades. (Tgahrt, 1982, p. 270)

El parecido con el pasaje de Schleiermacher es pasmoso.

Le relevancia de la cita se expresa en que se repite textualmente en el capítulo 'Nation' de The Translator's Invisibility. Si bien hay algunas alusiones puntuales a ciertos pasajes del texto en alemán �"zu einer fremden Aehnlichkeit hin übergebogen" (p. 85) [queda la duda de por qué en el primer Umlaut Venuti (2008) adhiere a la dicción antigua (ae), mientras que en el segundo opta por la alternativa moderna ( ü)], "die gesammte Geistesentwikkelung" (p. 86), "seiner vermittelnden Natur" (p. 86)�, estas, salvo la primera, no son mayormente comentadas ni trabajadas, al menos no de manera pormenorizada. Más bien, Venuti realiza una lectura tan productiva como teleológica �en la medida en que configura una doctrina (no ajena a juicios de valor y a una marcada tendencia establecida a priori) que está orientada a causas finales� de la traducción de Lefevere del texto de Schleiermacher, resaltando ya sea los aspectos advertidos por Antoine Berman o las conclusiones que le impone la grilla interpretativa foucaultiana que antecede y condiciona su lectura de Ueber die verschiedenen Methoden. No es el propósito de estas reflexiones cuestionar la pertinencia ni validez del enfoque de Venuti, un abordaje, por lo demás, que ha movilizado una discusión tan nutrida como relevante, sino de emprender justamente ese desvío, ese camino indirecto, por lo general más largo que la línea recta, a saber, ese Umweg que Venuti no da y que consiste en la lectura de ciertos pasajes del texto en alemán. Ello supone leer a Schleiermacher a partir de Schleiermacher, de su lengua �y en contra de ellos�.

Lo anterior se vuelve particularmente relevante, si se considera que, de acuerdo a lo dicho, entre las lecturas didácticas de Schleiermacher que, con el paso del tiempo, se han vuelto dominantes, ha sido dicho quee, a diferencia de Lutero, defendía el principio de una traducción extranjerizante, verfremdend �y no alienante, entfremdend�, donde la traducción debe estar orientada, en la mayor medida posible, hacia y según el original (Koller, 2004, p. 44). Asimismo, ha sido afirmado que, de acuerdo a Schleiermacher, esta segunda modalidad de la traducción debía transmitir el "espíritu de la lengua" del original y que esto solo podía lograrse por el precio de cierta "Ungelenkheit en la expresión", es decir, cierta falta de agilidad y plasticidad que hace que el texto parezca tieso o rígido, falto de articulaciones [Gelenke] (Stolzis, 2011, p. 27). Esta idea, la de cierta angularity o lack of flexibility, una idea que de ahí en adelante ha sido recogida por otros autores, sin que se hayan dado el trabajo de corroborar si efectivamente figura tal cual en Uber die verschiedenen Methoden, es el resultado de que el texto ha sido flectado hacia una "semejanza ajena o extraña". La aludida rigidez tiene, en la conferencia de Friedrich Schleiermacher, como equivalente ciertas "ausländische und unnat ürliche Verrenkungen" (Schleiermacher, 1963, p. 55), a saber, contorsiones extranjeras y antinaturales. La comprensión no solo de esta expresión, sino de por qué y cómo dichas contorsiones siquiera se presentan en el texto requiere dar un paso hacia atrás y emprender un breve rodeo, que es justamente el desvío que se ahorra Lawrence Venuti y con él, una parte importante de los defensores de la extranjerización.

Siguiendo lo planteado por Schleiermacher, al acercar el lector al lugar o mundo del autor, en la medida en que el texto es despojado de su carácter familiar y conocido, aquel sería expulsado de su morada. Esto implica cierta torcedura, incluso dislocación �en cuanto a su hogar, su hogar, su casa� y desfiguración �respecto de sus formas habituales�, que se manifiestan en su aspecto torpe, tosco, poco ágil, incluso monstruoso; ergo, entsetzlich, tanto por el desalojo como por su aspecto. Por ende, la idea de lo entsetzlich, leída desde Schleiermacher, sirve no solo para explicitar el antagonismo irrebasable de estos dos métodos, sino para ilustrar cómo hay una zona fronteriza, poblada por Ungeheuer, Grenzgänger Grenzverletzer, cuya consideración pormenorizada no solo subvierte los pares opuestos anteriormente evocados, sino que se ofrece como un terreno más fértil, y, sobre todo, menos prejuicioso, menos policiaco para la reflexión sobre la traducción. Con ello no se está sugiriendo que la discusión contemporánea acerca de la traducción, que ha alcanzado tales niveles de ramificación y diversidad que simplemente resulta imposible referirse a esta como un todo sin incurrir en sobresimplificaciones groseras y absurdas, responda a estas oposiciones, sino que se está planteando que estas, sobre todo luego de haber sido exorcizadas, suelen retornar �enmascaradas, disfrazadas, travestidas� con mayor fuerza que en vida. Tanto la idea de la frontera como de las reglas �y de su transgresión� son consustanciales no solo al traducir, sino a la manera en que el hombre habita, poéticamente, o no, la lengua.

La tarea del traductor, aquel que se desplaza entre lenguas, se plantea, entonces, de la siguiente manera: ¿cómo propagar, reimplantándolo [fortzupflanzen], en quienes tendrán acceso únicamente a su traducción justamente ese sentimiento de estar ante algo foráneo, extranjero? La solución de este problema se relaciona directamente con las contorsiones y las consecuentes luxaciones y, por ende, con lo Entsetzliche, pues "cuanto más se ciñe [anschlieΒen], con la mayor exactitud posible, la traducción a los giros [Wendungen] de la escritura originaria [Urschrift], de manera tanto más extraña evocará en el lector su recuerdo, interpelándolo [gemahnen]" (Schleiermacher, 1963, p. 55). Se advierte, en este lugar, algo que a primera vista ha de parecer una paradoja, a saber, el hecho de que una traducción, en su esfuerzo por adherir, sin lagunas ni discontinuidades, a los giros (lingüísticos) del texto a ser traducido, reproducirá justamente el sentimiento de lo foráneo en la lengua "de destino". Valgan las siguientes observaciones: primero, con tal de lograr la procreación [Forpflanzung] del sentimiento de lo extranjero, de acuerdo a lo constatado por Schleiermacher, algunos textos se unen, adhieren, dando la razón a través de su adhesión, en otras palabras, se suman a un enunciado en curso, asumiéndolo sin clausurarlo [abschlieΒen]. Así establecen una conexión, eventualmente una anexión [AnschluΒ] y (se) aseguran, fijándose, con la mayor precisión posible, al escrito original �y, quizá, incluso a su escritura� al establecer una especie de calco de este último. Segundo, aquello a lo que se pliegan replicándolo, o, mejor dicho, engendrando su descendencia, son las Wendungen, las locuciones en tanto frases hechas, que consisten en giros o volteos de la lengua, resultado de su propiedad de curvar o torcerse. Leído así, toda lengua tiene determinadas formas de girar (sobre sí o en otra dirección), de doblar, no solo de recorrer una curva (por ejemplo, un viraje en 'U') ya predibujada, sino de torcer la misma lengua y de sacarla de su forma (original, correcta, pre-dada) y de su emplazamiento [Setzung]. Las metáforas reproductivas se continúan no solo a través de la idea de procreación sexual, sino también de la expresión "wenden a un bebé" que alude a la acción de cambiar la posición del bebé, acaso invirtiéndolo, con tal de facilitar el trabajo de parto.

Dichas con(tra)torsiones, sean copias fieles o reproducciones torcidas, al retornar desde el exterior, instando al lector, conmemorando en tanto una variante más insistente del gedenken, recuerdan [gemahnen] �con lo que evocan el Mahnmal asociado a los monstruos� la Entsetzung originaria de la lengua. El camino privilegiado por Schleiermacher, su senda del pensar, por consiguiente, en su esfuerzo por potenciar y movilizar la extranjería se expresará en una traducción que mientras más se apegue a las torsiones de la lengua a ser traducida, más parecerá "escarpada, áspera y tiesa, rígida", y, por lo tanto, hará que se considere al traductor "torpe, poco hábil", incluso entsetzlich.

A propósito de lo anterior, el rechazo categórico, de parte de Schleiermacher, ya sea de todo "camino intermedio" o "mediador" [Mittelweg] o de toda "mezcla" o "mixtificación" [Vermischung] parecen no solo políticamente incorrectos �lo que no sería un problema per se�, sino incluso inconsistentes e incluso contradictorias si se considera el curso del argumento del texto. Si se toma en cuenta la naturaleza de la conferencia, probablemente su mérito consista en haber advertido un determinado problema, nombrar e intentar delimitarlo mediante un sistema binario. Tal descubrimiento, lejos de resolver el problema que advierte, obliga a recepcionar el hallazgo en cuestión de manera histórico-crítica, lo que en el caso de Schleiermacher implica, por ejemplo, no reducirlo únicamente al conflicto bélico con el vecino francés, sin siquiera hacer alusión a la tradición imperante de las belles infid�les con Nicolas Perrot D'Ablancourt a la cabeza.

ENTSETZTE SPRACHEN VERSUS LENGUAS ATADAS [GEBUNDEN]

La representación de lo extraño en la lengua es, entonces, una de los principales y más difíciles tareas �más de un siglo antes de Walter Benjamin, Schleiermacher ya habla de la Aufgabe� de todo traductor; en particular si se considera que das Fremde no puede florecer por igual en todas las lenguas. Sobresalen, a propósito de lo anterior, aquellas lenguas que "no están presas de los lazos demasiado estrechos de una expresión clásica, fuera de la que todo es reprochable [verwerflich]". Verwerflich significa reprochable e inaceptable en términos morales, aquello que debe ser desestimado [verworfen]; abortado, literalmente, desarrojado, entsetzt. En cambio, serían justamente las lenguas que buscan la ampliación de su territorio mediante la colonización �en este punto la consideración del aludido contexto histórico y las correspondientes escuelas de la traducción resultan imprescindibles� las que suelen apropiarse obras ajenas a través de copias o traducciones del 'tipo calco'. Sin embargo, la modalidad traductiva que Venuti casi dos siglos después distinguirá como foreignización se vería favorecida a las "lenguas más libres, en las que las desviaciones e innovaciones son más toleradas, de modo que, a partir de su acumulación, bajo determinadas circunstancias, puede generarse un determinado carácter" (Schleiermacher, 1963, p. 56). El forjamiento de lo que Schleiermacher llama el carácter de una lengua dependería de su tolerancia, su permisividad a la hora de convivir con desviaciones, con aquello que se aleja del camino trazado e innovaciones, lo que surge cuando lo transmitido y consagrado por una tradición es torcido. Cabe preguntarse, en este lugar, si cualidades como la transigencia respecto de las deformaciones son, en efecto, propiedades inherentes a una lengua �o una nación� o si dependen de otros factores.

La forma de traducir distinguida a posteriori como extranjerización solo tendría cierto valor si no se ejerce de manera individual o azarosa, ya que su fin no se reduce a que un espíritu ajeno en general [überhaupt fremder Geist] roce, como si fuera una brisa, al lector. No basta con que obtenga la sensación del todo indeterminada [die ganz unbestimmte Empfindung] de que lo leído no suena del todo nativo [ganz einheimisch], perteneciente al hogar [Heim], a la patria o tierra natal [Heimat], sino que debe evocar en este el sonido de algo otro determinado. Dos son las dificultades que se oponen a este camino del traducir: uno, el comprender obras extranjeras debe ser un estado conocido y deseado; dos, a la misma lengua nacional, familiar por sentirse en casa [heimisch], debe concedérsele una cierta flexibilidad, cierta aptitud para doblarse.

El otro camino del traducir, al que Schleiermacher se refiere como:

Método opuesto, que, sin exigirle molestias ni esfuerzo a su lector, quiere transportar, como por arte de magia, al autor ajeno hacia su presente [Gegenwart: también, presencia] inmediato y quiere exhibir a la obra tal como sería si el mismo autor la habría escrito en la lengua del lector. (Schleiermacher, 1963, pp. 58-59)

Con posterioridad sería bautizado como domestication y habría de responder a la siguiente regla: no permitir(se) nada que no sea permitido en toda escritura originaria, perteneciente al mismo género o especie [Gattung], en la lengua heimisch. El deber que va de la mano con esta regla es el de aplicar la misma "prolijidad [Sorgfalt] para la purificación y el perfeccionamiento de la lengua" (Schleiermacher, 1963, p. 59), el mismo cuidado [Sorge] por su limpieza y terminación. Schleiermacher apenas hace el esfuerzo por ocultar su escepticismo respecto de la viabilidad de este camino, pues:

Una cosa es captar correctamente el influjo que un hombre ha ejercido sobre su lengua y representarlo de alguna manera y otra, del todo distinta, es querer saber cómo sus pensamientos y su expresión se habrían encaminado [gewendet] sus pensamientos y su expresión si hubiera estado acostumbrado a pensar y expresarse originalmente en otra lengua. (Schleiermacher, 1963, pp. 59-60)

Su escepticismo inicial �que se deriva de la convicción, desarrollada en sus textos abiertamente "filosóficos" o "hermenéuticos"� acerca de que "esencial e íntimamente, pensamiento y expresión son del todo lo mismo" (Schleiermacher, 1963, p. 60), no tardará en adoptar un tono más decidido, pues si se suscribe la premisa anterior, la meta de traducir tal como si el autor hubiera escrito originalmente en la lengua de la misma traducción, "no solo es inalcanzable, sino nula [nichtig] y vacía" (p. 60). Esta tajante sentencia se justifica no solo a partir de la capacidad representativa de la lengua que es modelada alrededor del hablante, en la medida en que es conformado adhiriendo a esta [angebildet], se apuntala en esta y que sería distinta en cada caso según las propiedades de esa lengua, sino que además se fundamenta a partir de su fuerza creadora [bildend] materializada en el habla, que es la que permite superar el uso mecánico e irreflexivo de la misma. Schleiermacher usa como imagen de esta ilusión de una lengua denotativa, que puede ser empleada de manera maquinal, la de una yunta o tiro con la que el hablante puede colgarse y eventualmente cambiar por otra, soltando las respectivas correas con las que se sujeta. En contra de esta concepción mecánica y exterior de la lengua, insiste en que cada uno solo puede producir original y originariamente [urspr ünglich] en su lengua materna, por lo que la misma pregunta por cómo habría escrito en otra lengua sencillamente no da a lugar.

Si ya en la vida cotidiana y en el uso de la respectiva lengua del día a día son pocas las palabras de una lengua que se corresponden completamente a otras, pertenecientes a otra lengua �donde por correspondencia [Entsprechung] se entiende que una determinada palabra despliega los mismos efectos en todos los casos en los que es empleada, puesta en el mismo plexo articulado de conexiones como otra�, en el caso de los conceptos que poseen un cierto contenido "filosófico" esto se cumple aún menos.8 Es que la lengua, así lo considera Schleiermacher, contiene un sistema de elementos que justamente por tocar, unir, vincular y complementarse en la misma lengua es un todo �estructurado, articulado, ensamblado por relaciones de reciprocidad que se rigen por reglas y leyes propias de cada una�, cuyas partes individuales, arrancadas del retículo relacional en el que se encuentran, no pueden corresponder, al menos no en el sentido anteriormente esbozado, a otras partes del sistema de otras lenguas. Esto vale incluso para lo universal por antonomasia que, si bien se encuentra fuera del ámbito de lo particular o singular [Eigent ümlichkeit],9 es iluminado y teñido por cada lengua de manera particular e irrepetible. Manfred Frank ha relacionado dicha Eigent ümlichkeit con la noción de estilo que, para Schleiermacher, consistía en lo que el hablante "aporta, trayendo consigo, la manera original, que le es propia [eigent ümlich], de concebir el objeto [...] a la aplicación y, con ello, también al tratamiento de la lengua" (1838/1977, p. 168).

Así pues, la "manera combinatoria propia [eigentümlich]" del estilo consiste en "la manera en cómo entrelaza a estas [palabras]" (1838/1977, p. 168) y es a través de esta que puede llegar a insinuarse ex negativo la "esencia de la individualidad" (1838/1977, p. 168), donde esta última ha de ser distinguida de toda regla, norma o prescripción que apela a la lengua como un concepto universal. Tal combinatoria es lo que emplaza los signos universales en el sentido respectivo, en cuya luz estos, en tanto parte de esa combinación singular, quedan inmersos. Eigentümlichkeit, que también ha sido traducido como "originalidad", "particularidad significativa" y "propia" de alguien, se opone en ese sentido a lo idéntico, es decir, parafraseanado a Frohne (1884/2018), lo que conceptualmente es igual y común a todos de manera originaria. Al mismo tiempo, singularidad, rareza y rasgo característico son siempre desviación, distinción o separación de lo común para poder dar cuenta de lo propio [eigen] o remitir a la propiedad [Eigentum] de alguien.

KAUDERWElSCH

La correspondencia exigida entre el texto originario y su traducción que, como resalta Hamacher (2010) pasa por establecer una relación entre dos lenguas sin referirse a un tercero que pueda hacer de referencia o mediación, debe considerar esa singularidad propia de toda lengua �y de todo estilo�, producto de su oposición al dictamen coercitivo la identidad y su alejamiento de la imposición de las reglas tanto gramaticales como estilísticas. Separar y distanciarse [enfernen] de las vías de la lengua prescritas por el principio de identidad implica abrir otros caminos que, por un lado, se alejan, toman distancia de algo o alguien [sich entfernen], en este caso del camino recto, y al mismo tiempo eliminan o remueven algo, se preocupan de que algo o alguien ya no esté [entfernen].10 Este movimiento desviante, primero, se sale del camino proyectado linealmente por la regularidad de la lengua, y, segundo, elimina ese ideal y toda aspiración a este. Si el traducir, como dice Hans Jost Frey, es una repetición como cualquier otra lectura, y si dice lo que dice por segunda vez (Frey, 1990, pp. 39-40), entonces, según dice Bettine Menke en un texto titulado "Lesen - Wiederholen - Übersetzen": "Traducir es leer un texto (otro) que se escribe al lado. Leyendo repite de otra manera, en otras palabras [...]" (Menke, 2023). Daneben-schreiben, escribir a lado, escribir junto, pegado a, pero también �en un sentido más coloquial� escribir transgrediendo las normas, desacertando, y, por último, escribir otra versión más.

Al leer repite de otra manera y en este acto se acentúa la otredad de la lengua traducida, así como de la lengua hacia la que se traduce. Menke lee el texto de Schleiermacher sobre los distintos caminos del traducir a partir de la noción de Kauderwelsch que, sin aparecer como tal en Über die verschiedenen Methoden des Übersetzens, se remite al incontable poliglotismo, al desorden de voces y lenguas, siempre de otro. Kauderwelsch, una palabra documentada a partir del siglo xvi, coloquialmente se emplea como designación de un modo confuso de hablar, una mezcla ininteligible de diferentes lenguas o una lengua extranjera incomprensible. La segunda parte de la palabra, welsch, es una designación alemana antigua para las lenguas romances y sus hablantes. La primera ha generado distintas explicaciones etimológicas: primero, de acuerdo a los diccionarios especializados (Kluge, Landmann y Wolf), la palabra proviene de kaudern, que significa "hacer comercio intermedio o negocios de intermediario". Así welsch remitiría a la lengua de los comerciantes y cambistas italianos o, en general, a la lengua secreta, Rotwelsch, que ya aparece en La nave de los necios de Sebastian Brant como designación de una distinción ling üística y caracterológica de los mendigos, y que, por ende, es incomprensible, de los comerciantes y vendedores ambulantes. El diccionario de los hermanos Grimm incluye, además, la referencia a "hacer glogló [kollern] como un pavo" y "cotorrear, parlotear, hablar de manera ininteligible". Esta primera deriva lo relaciona, por tanto, con el oficio y la lengua los comerciantes, tan despreciados por Schleiermacher y al mismo tiempo tan vinculados con la práctica del traducir y del intercambio en general. Luego, vía el Narrenschiff y otros textos literarios, lo vincula con los mendigos, los sociolectos de grupos marginales, entre ellos, los pordioseros, el fahrendes Volk (literalmente: el pueblo errante, vagante), las "profesiones deshonestas", los locos y los criminales. Y, finalmente, lo asocia con las aves, los pavos en particular, y su kollern, su emisión de sonidos borboteantes, como si estuviera haciendo gárgaras o arrullando. Las connotaciones difícilmente pueden ser más peyorativas y excluyentes.

Segundo, según el Etymologisches Wörterbuch der deutschen Sprache, Martin Lutero habría remitido la palabra a las lenguas retorromances ("der Chauderwelschen oder Churwallen kahle Glossen" (Kluge y Seebold, Etymologisches Wörterbuch der deutschen Sprache, 1995, p. 434), de modo que welsch originalmente significaba la lengua de los habitantes de Chur en Graub ünden, Churwelsch, Churer-Welsch y luego habría adoptado el significado más general de lengua incomprensible o ininteligible. Esta acepción neutra, geográfica, en Lutero alterna con el empleo de rotwelsch en su prefacio al Liber vagatorum, editado alrededor de 1510, una especie de recopilación de los tipos de mendigos y pordioseros deshonestos, sus mañas y trucos, donde lo asocia a la lengua secreta y, por lo tanto, incomprensible para los no iniciados, de los timadores y bribones.

Tercero, se remontaría al nuevo alto alemán küder, actualmente Werg, también Werch, Abwerch, Werrig, Hede o Kauder, a saber, una calidad menor de fibras generada como desecho en el procesamiento �al trabajar los filamentos, en el Werk� de fibras de rafia o hilaza, como lino, cáñamo o yute. Puede consistir en trozos de fibra muy cortas y o gruesas, así como de fibras confusas, revueltas, sin una orientación dominante o privilegiada [Wirrfasern]. Los filamentos revueltos, que hacen que lo dicho parezca compuesto por puros disparates, remiten a su vez al carácter llamativamente confuso [verwirrend] o incluso repugnante que Schleiermacher la atribuye a la mezcolanza entre traducción y copia, producto de la adhesión incondicional a la prescripción de traducir como si el autor hubiera escrito el texto original en la lengua hacia la que se traduce. Si recordamos que el planteamiento inicial de Schleiermacher consiste en interrogarse por los caminos que puede tomar el traductor si realmente quiere acercar a estas dos personas, completamente separadas, el autor y su lector, y "ayudar al último, pero sin esforzarlo a que abandone el círculo de su lengua materna, a una comprensión y disfrute, lo más correctos y completos, del primero" (Schleiermacher, 1963, p. 47), todo el desarrollo de los dos caminos para lograr este acercamiento recíproco está basado en la oposición entre una lengua materna, la única en la que, según la argumentación desplegada en el texto, sería posible la producción original propiamente tal, y una lengua extranjera, ajena, no familiar. "El fantasma de la 'lengua materna' única, 'innata', dada naturalmente", recuerda Bettine Menke:

Hace parte de los fantasmas más poderosos, en cuanto a sus efectos, de la unidad, la comunidad, etc. Se manifiesta como mandamiento, instituye fronteras, limite y desecha. Y, no obstante �¿acaso tiene que decirse?� "[l]a llamada lengua materna [...] nunca es puramente natural, propia, habitable". (Derrida, 1997, pp. 33, 25; Menke, 2023)

La lengua materna "alemana", por ejemplo, invocada como única y natural, según recuerda Menke, en el curso del siglo xix (y xx) primero tuvo que ser conformada a través de decisiones y emisiones. Y así, es decir en tanto desestimante, opera en Schleiermacher. Esta última acepción de Kauderwelsch, la de un Wirrwarr, lo relaciona, por la vía de la analogía, con el embrollo, la maraña del texto en tanto tejido y se conecta con el ombligo del sueño, aquella parte incluso de los sueños mejor interpretados que el intérprete ha de dejar permanecer a oscuras, porque se encuentra ahí con un ovillo de pensamientos oníricos que no quiere desenredarse, pero que tampoco entrega más aportes al contenido onírico. Este es, concluye Freud, "el ombligo del sueño, el lugar en el que está montado sobre [aufsitzt] lo no conocido" (Freud, 1900/1942, p. 530). Los pensamientos oníricos con los que se llega a parar mediante la interpretación tienen que permanecer sin clausura ni conclusión alguna y zarpar desbordándose [auslaufen] en todas las direcciones, sin privilegiar ninguna, �y no "dentro" como traduce Etcheverry (Freud, 1900/1986, p. 132)� hacia la maraña rizomática del mundo de pensamientos. "Desde un lugar más espeso [dichteren] de ese tejido se eleva, luego, el deseo del sueño como el hongo de su micelio" (p. 132). Con esta analogía botánica, Freud concluye este célebre pasaje.

Antes de proseguir por esta vía, aparentemente un camino sin salida de la interpretación, retomemos el texto de Schleiermacher donde lo habíamos abandonado al toparnos con el problema de la Eigent ümlichkeit y las exigencias que de su consideración se desprenden para la traducción. Así pues, la alternativa que surge tras haber descartado la vía de traducción que luego sería bautizada como "domesticante", no solo por ser imposible, sino por considerarla irrelevante, fútil, sin valor y vacía, es por ende aquella de dobl(eg)ar [beugen] la lengua de la traducción, en la medida de lo posible, según la lengua original. Es a propósito de esta flexión de la lengua, que promete insuflar por completo a la obra traducida el espíritu de una lengua que le es extraña, que Schleiermacher puntualiza:

Toda lengua tiene lo suyo particular también en los ritmos, tanto en prosa como en verso; y que si quisiera enunciarse la ficción de que el autor también podría haber escrito en la lengua del traductor, también habría que dejar que se presente en los ritmos de esta lengua, con lo cual su obra se desfiguraría [entstellt] aún más, y el conocimiento de su particularidad propia, que permite la traducción, se limitaría aún en mucho mayor medida. (Schleiermacher, 1963, p. 67)

Conclusión

La traducción [Übersetzung], en tanto operación compleja, integrada por varios estratos o sedimentos, es irreducible a un gesto macizo, monolítico, que establece de manera inequívoca el tránsito desde un punto, radicado en una lengua, a otro, ubicado en otra lengua. Si bien esto dista de ser una novedad, aún persiste, incluso en círculos ilustrados, cierta concepción �preconceptual, intuitiva, espontánea� del traducir como un acto mecánico, irreflexivo, que, tal como se desprende de ciertas lecturas de su verbo troncal setzen, poner, asentar o emplazar, se resuelve de manera definitiva, sin restos ni residuos. Sin embargo, su prefijo über-, sobre, más allá, trans, sugiere que se trata de un gesto que dista de agotarse en un ejercicio de la mera Setzung.

A propósito de lo anterior, la experiencia del traducir, lejos de transcurrir de manera edificante y complaciente, suele advertir cierta inadecuación, cierta no-correspondencia, cierto desfase no solo entre las lenguas, sino incluso al interior de ellas. Al respecto, el atributo de lo entsetzlich, es decir, aquello que causa horror [Entsetzen] y disloca [entsetzt], no sería solo una característica de ciertas traducciones, acaso las que son particularmente malogradas o desafortunadas, sino una propiedad que acompaña a todo acto del traducir. Específicamente, el traducir deja al descubierto tanto la condición dislocada del morar del hombre en la lengua, es decir, la inadecuación entre la palabra y el ser, así como la imposibilidad de una correspondencia exacta entre la palabra en la lengua original y en la lengua de llegada. Este indicio es una posibilidad, a saber, de la toma de conciencia de un desencaje originario, en otras palabras, parafraseando a Hamacher, del hecho de que "al inicio está lo torcido, lo curvo, incluso lo deshonesto [dasKrumme]" (2014) �y no lo recto ni lo que está en sintonía, al menos no exclusiva ni principalmente�.

El discurso ante la Academia de Friedrich Schleiermacher, lejos de reducirse al par domesticación-extranjerización o al fervor nacionalista de su autor, es un texto comprimido y sobredeterminado, tanto por la discusión �no siempre explicitada� de la que hace parte, su estilo metafórico, a ratos abstracto, carente de ejemplos, así como por ciertas contradicciones internas de las que no alcanza a hacerse cargo. La mentada distinción de las dos vías traductivas no solo no es una idea original de Schleiermacher �pues ya aparece en Cicerón y es desarrollada por Goethe en el mismo año de Ueber die verschiedenen Methoden�, sino que tampoco resume la complejidad del razonamiento ahí expuesto, ya que es, más bien, un aspecto puntual del razonamiento de Schleiermacher sobre el comprender y el interpretar que ha de ser leído a la luz de sus textos sobre hermenéutica y dialéctica. El archicitado pasaje en cuestión que se suele repetir, no siempre acompañado de la necesaria reflexión crítica, ni funciona de manera aislada, pues no contiene un enunciado dogmático, que hable por sí solo y exima al lector de su respectiva comprensión, ni es un fragmento resolutivo, ya que responde a una discusión existente, sin siquiera pretender resolverla, y luego entra en contradicción con el carácter excluyente que le ha sido atribuido a los dos 'caminos'.

La gran mayoría de las distintas lecturas de Ueber die verschiedenen Methoden suelen tratarlo como un texto programático, autónomo que funciona aisladamente. Sin embargo, como revela un examen más pormenorizado, menos dado a asumir el carácter concluyente de ciertas lecturas hegemónicas, al ser un texto situado, extraordinariamente sujeto no solo al contexto histórico más inmediato �con el que sí ha sido puesto en relación�, sino al pensamiento del mismo Schleiermacher �es decir, a lo desarrollado en otros textos a propósito de la filosofía, la dialéctica y la ética, por ejemplo�, así como a su propia relación con la lengua. Mientras que lo primero, a saber, su puesta en relación a su pensamiento es una tarea más ambiciosa, la lectura inmanente al texto, atenta a la lengua de Schleiermacher, expone otros elementos, distintos a los considerados por la tradición. Por ejemplo, el traducir, como se desprende a partir de una lectura próxima al texto, incluso intra o infratextual, de Ueber die verschiedenen Methoden, es siempre un extravío, un descarrío. Con ello, la traducción es repensada y revalorizada como un movimiento dislocado y dislocante, a través del cual retorna algo anterior al establecimiento del orden de la familiaridad.

Das Fremde, tal como aparece en Schleiermacher no es tan solo lo extranjero, entendido como lo que pertenece a otra lengua, sino como lo desconocido, lo que pertenece a una suerte de extranjería interior: lo no conocible. A pesar de cierta doxa establecida al respecto, no se trata, al menos no necesaria ni exclusivamente, de dos métodos en el sentido estricto, sino de una relación con lo Fremde. El encuentro con ello, más allá de cierta diversidad, es siempre dislocante, entsetzend. Claro que también es posible que todo lo anterior no sea sino una racionalización para no hacerse cargo de lo entsetzlich de aquella traducción en particular con la que arranca este texto.


1 Cfr. al respecto las consideraciones de Peter Fenves acerca del Hausfreund en '§ On a Seeming Right to Semblance: Schiller, Hebel and Kleist' en Fenves, Peter. Arresting Language. From Leibniz to Benjamin (129-151). Stanford, CA: Stanford University Press, 2001.

2 La falta de una edición histórico-crítica de las obras completas de Schleiermacher ha sido un impedimento sistemático para su recepción y comprensión más diferenciadas. Recién con la publicación en curso de Die Kritische Schleiermacher- Gesamtausgabe que aspira no solo a reunir la totalidad de sus escritos y correspondencias, sino a aportar un aparato editorial crítico que permita y facilite su estudio, se viene a subsanar, con considerable retraso, un problema crucial que ha condicionado la lectura y discusión de su obra al favorecer el predominio de determinadas interpretaciones dominantes. Cfr. al respecto Mancilla (2021).

3 Según Werner Heidermann (2008), el público estaba conformado por tan solo siete personas.

4 Este debate debería considerar, mínimamente, el antecedente de Goethe, las posiciones de Johann Heinrich Voss, Christoph Martin Wieland, así como el antagonismo con la tradición francesa.

5 En mayo 1913, las tropas prusianas y rusas en GroΒgörschen (Lützen) y Bautzen sufrieron dos derrotas consecutivas contra Naopoléon. En consecuencia, el 4 de junio 1813 se negoció un armisticio. Es justamente en estos días, que constituían una afronta entsetzlich para el orgullo patriótico, marcados por un alza del ánimo nacionalista y antinapoleónico (Nowak, 2001), que Schleiermacher redactó su conferencia sobre el traducir. Toda lectura del texto que no considere la oposición alemán-francesa -que se extiende, entre otros, al respectivo modelo de universidad- como el antagonismo constituyente del texto, sería necesariamente una lectura parcial, incompleta. Cfr. Berner, C. (2015). Das Übersetzen verstehen. Zu den philosophischen Grundlagen von Schleiermachers Vortrag �Über die verschiedenen Methoden des Übersetzens". In L. Cercel y A. Serban (Ed.), Friedrich Schleiermacher and the Question of Translation (pp. 43-58). Berlin, M ünchen, Boston: De Gruyter.

6 Cfr. Mancilla, M. (2022). Ética dialética da Interpretacäo: A hermenéutica romántica de Friedrich Schleiermacher. Trans/Form/Aqäo, 45(3)179-200.

7 Schleiermacher en varias ocasiones hace alusión a "fremd" �lo que puede ser traducido como "foráneo", "forastero" o simplemente "desconocido", y no solamente como "extranjero"� ya sea como adjetivo ("fremder Boden" (39), "suelo foráneo", "fremde Sprache" (40), "lengua ajena" o "fremdartig" (46), "forastero"), ya sea bajo su forma sustantivada ("das Gef ühl des Fremden" (45), "el sentimiento de lo extranjero"). Sin embargo, dicho atributo no aparece bajo la forma de la Verfremdung, a saber, como un proceso que promueve o intensifica el atributo en cuestión. Lo que en principio puede parecer un detalle, introduce la distinción entre una propiedad o característica, por un lado, y una estrategia para producir dicha cualidad, por el otro. Si bien Schleiermacher insiste en recurrir a la metáfora del movimiento y, en particular, de mover al lector u autor en una determinada dirección, a saber, hacia el otro, más precisamente: hacia su lugar [Stelle] o incluso hacia su mundo, no se encuentra formulada expresamente, al menos no como concepto, la idea de una extranjerización, un volver o hacer extranjero. La lectura de Venuti, por muy lúcida y productiva que sea, es una lectura posible entre varias y que necesariamente resalta algunos aspectos �en este caso, el conflicto geopolítico señalado y los aspectos dinámicos, relacionados con relaciones de poder y estados de dominación� y deja afuera o excluye a otros - por ejemplo, la dimensión dialéctica o hermenéutica del pensamiento de Schleiermacher.

8 Dicha correspondencia, en caso de suponer una relación de proporción o de equivalencia, como es exigido por algunas definiciones canónicas �entre ellas, por ejemplo, la del diccionario de Jean Dubois�, al ser llevada al límite no solo se aproximaría asintóticamente al concepto de "identidad", sino que, como afirma Andrés Claro, llevaría a su vez a la fórmula de la traducción absoluta. Esto supondría una correspondencia tan perfecta entre las partes de manera tal que no haya rasgo, tono o matiz que no se encuentren en la respectiva traducción, tanto en lo relativo a lo semántico como a lo estilístico �si es que se quiere insistir en mantener esa distinción�. La traducción resultante sería "tan ponderada como para no quitar o añadir nada �ninguna paráfrasis, explicación o variante� lo que, paradójicamente, llevaría a repetir exactamente el texto original" (Andrés Claro, 2011, "El contrato de transporte y el naufragio del sentido: las concepciones lingüístico-trascendentales de W. von Humboldt". Grifo, 21: 19).

9 Esta misma palabra, de difícil traducción, es empleada a propósito de Lutero, quien habría fundamentado su rendimiento lingüístico en el dialecto proveniente de MeiΒen, la lingua franca de su tierra natal, su vocabulario y Eigent ümlichkeit sonora, que usaba y conservaba en su mayor parte (Schmidt, 2008).

10 En-fernen, si es empleado transitivamente, significa eliminar, extirpar, extraer; si es utilizado reflexivamente, alejar(se), irse, marcharse; aparte de estas dos acepciones también se usa en el sentido de remover la distancia [Ferne].


Referencias

Asociación de la Academia de la Lengua Española. (12 de octubre de 2023). Versión electrónica de la 23° edición del 'Diccionario de la lengua española'. Obtenido de https://dle.rae.es/nefando

Behrmann, A. (1989). Hexameter und elegisches Distichon. En A. Behrmann, Einführung in den neueren deutschen Vers. Von Luther bis zur Gegenwart. Eine Vorlesung (pp. 89-104). Stuttgart: J.B. Metzler.

Benjamin, W. (1991). Erkenntnistheorie. En W. Benjamin, Gesammelte Schriften (Vol. VI, pp. 45-46). Frankfurt a. M.: Suhrkamp.

Berner, C. (2015). Das Übersetzen verstehen. Zu den philosophischen Grundlagen von Schleiermachers Vortrag, Über die verschiedenen Methoden des Übersetzens. En Adriana Serban y Larisa Cercel (eds.), Friedrich Schleiermacher and the Question of Translation (pp. 43-58). Berlin: De Gruyter. doi:https://doi.org/10.1515/9783110375916

Bernofsky, S. (1997). Schleiermacher's Translation Theory and Varieties of Foreignization. The Translator, 3(2), 175-192,.

Cercel, L., & Serban, A. (2015). (hrsg.) (2015), Friedrich Schleiermacher and the Question of Translation. Berlin.

Cercel, L., & Serban, A. (2015). Friedrich Schleiermacher and the Question of Translation. Berlin, M ünchen, Boston: De Gruyter. https://doi.org/10.1515/9783110375916

Dederich, M. (2007). Körper, Kultur und Behinderung. Eine Einf ührung in die Disability Studies . Bielefeld: transcript. https://doi.org/10.1515/9783839406410

Dudenredaktion (ed.). (2013). Duden, Das Herkunftswörterbuch. Etymologie der deutschen Sprache (Vol. 5° edición). Berlin/Mannheim/Z ürich: Dudenverlag.

Freud, S. (1900/1986). La interpertación de los sueños. En S. Freud, Obras Completas (Vol. V). Buenos Aires: Amorrotu.

Freud, S. (1900/1942). Die Traumdeutung. En S. Freud, Gesammelte Werke (Vol. II/III). Frankfurt a. M.: Fischer.

Frey, H.-J. (1990). Der unendliche Text. Frankfurt a. M.: Suhrkamp.

Frohne, A. (1884/2018). Der Begriff der Eigent ümlichkeit oder Individualität. London: Forgotten Books.

Gile, D. (2009). Basic concepts and models for interpreter and translator training. Amsterdam, Philadelphia: John Benjamins Pub. Co.

Grimm, J., & Grimm, W. (12 de octubre de 2023). Deutsches Wörterbuch von Jacob Grimm und Wilhelm Grimm, digitalisierte Fassung im Wörterbuchnetz des Trier Center for Digital Humanities. Obtenido de https://www.woerterbuchnetz.de/DWB?lemid=E05609

Hamacher, W. (2001). Intensive Sprachen. En C. L. Hart Nibbrig, Übersetzen: Walter Benjamin (pp. 174-235). Frankfurt a. M.: Suhrkamp.

Hamacher, W. (2010). Kontraduktionen. En G. Mein, Transmission -Übersetzung, Übertragung, Vermittlung (pp. 13-34). Viena: Turia + Kant.

Hamacher, W. (2014). Das Krumme vor jedem Geraden. En Z. Kulcsár-Szabó, & C. Lörincz, Signaturen des Geschehens: Ereignisse zwischen Öffentlichkeit und Latenz (pp. 21-36). Bielefeld: transcript. https://doi.org/10.1515/transcript.9783839426067

Heidermann, W. 2. (2008). Die Lust am Übersetzen im Kreis der deutschen Romantik. Eine Hommage. Mitteilungsblatt der Universitas (3), 7-12.

Hrnjez, S. (2017). Wie viel Fremdes in einer Übersetzung? Über zwei übersetzungsbezogene Paradigmen der Fremdheit. En G. Tidona, Fremdheit. Xenologische Ansätze und ihre Relevanz f ür die Bildungsfrage (pp. 79-92). Heidelberg: Mattes. doi:i0.60497/opus-i647 fatcat:kb4 o3lk4znft3o6hxaodpkllt4

Kluge, F., & Götze, A. (1975). Etymologisches Wörterbuch der deutschen Sprache (20 ed.). Berlin/New York: De Gruyter.

Kluge, F., & Seebold, E. (1995). Etymologisches Wörterbuch der deutschen Sprache (23 ed.). Berlin: Walter de Gruyter.

Koller, W. (2004). Einf ührung in die Übersetzungswissenschaft (7 ed.). Freiburg: Quelle & Meyer. doi: 10.36198/9783838551579

Mancilla Muñoz, M. (2021). La actualidad del método hermenéutico de Friedrich Schleiermacher. Escritos, 26(62), 56-72.

Menke, B. (2023). Lesen - Wiederholen - Übersetzen (Schleiermacher bis Gardi u.a.). En M.-O. Carl, M. Jörgens, & Tina Schulze, Literarische Texte lesen - Texte literarisch lesen, Festschrift f ür Cornelia Rosebrock. Berlin: Springer.

Nowak, K. (2001). Schleiermacher. Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht. Nowak, K. (2001). Schleiermacher. Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht. Ohst, M. (2017). Schleiermacher-Handbuch. T übingen: Mohr Siebeck. https://doi.org/10.1177/0040563918819916d

Ritter, J., Gr ünder, K., & al., G. G. (2005). Historisches Wörterbuch der Philosophie (Vol. 9). Basel: Schwabe Verlag. doi: 10.24894/HWPh.7965.0692

Schleiermacher, F. (1838 /1977). Hermeneutik und Kritik. Mit einem Anhang sprachphilosophischer Texte Schleiermachers. Frankfurt a. M.: Suhrkamp.

Schleiermacher, F. (1860). Aus Schleiermachers Leben: in Briefen (Vol. tomo 2). Berlin: Reimer. https://doi.org/10.1515/9783111431598

Schleiermacher, F. (1963). Ueber die verschiedenen Methoden des Ue-bersetzens. En H.-J. S. (ed.), Das Problem des Uebersetzens (pp. 38-70). Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft.

Schmidt, W. (2008). Deutsche Sprachkunde (8 ed.). Paderborn: IFB Verlag,.

Schreiber, M. (2015). Zur Rezeption Schleiermachers in der heutigen Translationswissenschaft. Am Beispiel deutscher, englischer, französischer und italienischer Einf ührungen. En L. Cercel, & A. S. (eds.), Friedrich Schleiermacher and the Question of Translation (pp. 197-213). Berlin: de Gruyter. https://doi.org/10.1515/9783110375916

Seryta, T., & Miranda Justo, J. (. (2016). Rereading Schleiermacher. Translation, Cognition and Culture. Berlin/Heidelberg: Springer. doi:10.1007/978-3-662-47949-0

Snell-Hornby, M. (2015). Verstehen und Verständlichkeit: Schleiermachers Akademierede aus der Sicht einer Leserschaft von heute. En L. Cercel, & A. Serban, Friedrich Schleiermacher and the Question of Translation (pp. 11-22). Berlin, M ünchen, Boston:: De Gruyter. https://doi.org/10.1515/9783110375916-003

Stolzis, R. (2011). Übersetzungstheorien. Eine Einf ührung (7 ed.). T übingen: Narr.

Stosch, M. v. (2012). Der Briefwechsel zwischen Johann Martin Miller und Johann Heinrich VoΒ. Berlin, Boston: De Gruyter. https://doi.org/10.1515/9783110234176

Tgahrt, R. (1982). Weltliteratur. Die Lust am Übersetzen im Jahrhundert Goethes. Eine usstellung des Deutschen Literaturarchivs im Schiller-Nationalmuseum Marbach am Neckar. M ünchen: Kösel. https://doi.org/10.1007/978-3-476-03656-8_172

Ven u t i , L. (2 0 0 8). The Translator's Invisibility. A History of Translation (2 ed.). London/New York: Routledge. https://doi.org/10.4324/9780203360064