Recibido: 12 de enero de 2024
Aprobado: 24 de mayo de 2024
DOI: https://dx.doi.org/10.14482/eidos.45.302.451
Traducción e in-mediatez: El Schleiermacher en Benjamin
Translation and Im-mediacy: The Schleiermacher in Benjamin
Douglas Kristopher Smith
Universidad Católica de Temuco (Chile) douglas.smith@uct.cl ORCID ID: 0000-0003-1304-0362
R e s u m e n
Este trabajo explora los nexos entre Friedrich Schleiermacher y Walter Benjamín, específicamente en torno a sus respectivas teorizaciones sobre la traducción. El artículo revisa algunos de los planteamientos que dan por sentado la impronta del primero en el pensamiento del segundo, y arroja luz sobre los aspectos clave de la traductología de Schleiermacher. De igual manera, investiga las referencias explícitas a Schleiermacher en la obra de Benjamin, las que giran en torno al romanticismo, así como los puntos de encuentro nocionales, como con respecto a la inmediatez. El artículo plantea como conclusión que en lo que más se distinguen los dos pensadores es en el nivel de desarrollo histórico de una cultura lingüística burguesa en su contexto social, pero comparten el afán de mostrar el potencial de la traducción como algo que instaura lo nuevo en la lengua de llegada a partir de lo "extranjero".
Palabras clave: Friedrich Schleiermacher, Walter Benjamín, traducción, romanticismo, inmediatez, lo nuevo.
A b s t r a c t
This study explores the connections between Friedrich Schleiermacher and Walter Benjamin, specifically regarding their respective theorizations on translation. The article points to some of the affirmations that presuppose the impact of the former on the thought of the latter, and sheds light on key aspects of Schleiermacher's thinking on translation. Moreover, it also examines the explicit references to Schleiermacher in the work of Benjamin, which are mostly related to Romanticism, as well as the notional intersections; an example of which is the matter of immediacy. The article concludes that what most differentiates the two thinkers is the level of historical development of a bourgeois culture of language in their social contexts, and what they share is, above all, a commitment to highlight translation's potential in the establishment of newness, stemming from the "foreign," in the target language.
Keywords: Friedrich Schleiermacher, Walter Benjamin, translation, romanticism, immediacy, newness.
Traducción e in-mediatez: El Schleiermacher en Benjamín*
La parole est irréversible, telle est sa fatalité. Ce qui a été dit ne peut se reprendre,
sauf � s'augmenter.
�Roland Barthes, "La bruissement de la langue"
Palabras preliminares
¿Qué hay de la traductología de Friedrich Schleiermacher en las reflexiones de Walter Benjamin sobre la traducción? El presente trabajo busca dilucidar cómo los planteamientos traductológicos del primero llegan a hacerse presentes, e incluso a expandirse en su alcance teórico, en la obra de este último. Ya son muchos los y las que han señalado las similitudes entre ambos, o más específicamente aquellos elementos que se podrían atribuir a Schleiermacher hallados en el pensamiento de Benjamin, sin necesariamente desentrañar cómo se produjo tal nexo, en qué consiste y hasta qué punto incide en el trabajo de este. Esto es, justamente, lo que este estudio pretende hacer, por lo que a continuación se examinan, en ambos autores, sus planteamientos en torno a la traducción, así como las nociones subyacentes y bisagras a dichos planteamientos respecto del uso de la lengua. Es que �como veremos más adelante� lo que tienen en común es una orientación para con las lenguas que no presupone el lenguaje como medio, sino el lugar en que las formas y sus posibles sentidos se fraguan una y otra vez, en el entramado de idiomas (incluso dentro de cada uno) que, por más que busquen distinguirse los unos de los otros, se percuden entre sí. Si bien se consideran varios textos de y sobre los dos pensadores, con énfasis en aquellos que tematizan lo anterior, el enfoque reside principalmente en el discurso de 1813 "Sobre los diferentes métodos de traducir", y el ensayo de 1916 "Sobre el lenguaje en general y el lenguaje de los humanos" junto con el prólogo de 1923 "La tarea del traductor". Todo esto se explora a través del siguiente interrogante: ¿de qué manera la escisión entre traducción e interpretación que plantea Schleiermacher le sirve a Benjamin como punto de partida sobre el cual profundizar? ¿De qué manera radicaliza dicha escisión?
Cabe señalar, primero, que este estudio debería entenderse como un primer acercamiento que deja cabos sueltos para futuras investigaciones. Siendo una profundización en algo que resulta muy patente y, al mismo tiempo, insuficientemente analizado, este estudio no pretende exhaustividad alguna �dada la inmensidad de textos que se pueden atribuir a estos dos intelectuales�, sino que invita a seguir la pista que aquí se teje. Por último, el carácter inacabado del presente trabajo no solo reside en el estado de avance de una investigación, sino en los límites impuestos por el manejo lingüístico,1 una realidad que todo pensamiento sobre la traducción que sea digno de ese nombre debe admitir.
La ligereza con la que se vinculan
El problema principal que motiva esta investigación dice relación con la afirmación de que en la obra Benjamin, de alguna manera, se puede percibir una influencia o una continuidad respecto de varios elementos del pensamiento traductológico de Schleiermacher. Es que resulta hasta un lugar común el hecho de que haya fuertes similitudes en la manera en que ambos pensadores articulan sus ideas sobre el tema, y que Benjamin tome y profundice en muchas de las ideas inicialmente planteadas por el teólogo, filósofo y hermeneuta. Sin necesariamente poner semejante aseveración en duda �lo contrario, de hecho�, cabe preguntar: ¿cuáles son los estudios en los que se plantea la existencia de tal conexión y cómo es que la presentan? Por otra parte, ¿qué nos dice lo anterior sobre la recepción o interpretación de la obra de Benjamin?
Para empezar, si bien existen muchos ejemplos en los que se señala el nexo entre ambos, hay quienes lo mencionan como anécdota y otros que lo plantean como un elemento bisagra en las reflexiones de Benjamin; quienes lo afirman sin más y otros que lo intentan explicar o al menos situar. En lo que sigue se desplegarán varios ejemplos �los que no son exhaustivos, sino sintomáticos� de tales afirmaciones. En el comentario introductorio a su traducción al inglés del ensayo de Schleiermacher de 1813, en un libro que este edita para dar a conocer el pensamiento alemán sobre la traducción, André Lefevere plantea que la obra de Benjamin es hereditaria de varios elementos característicos del hermeneuta en torno a la palabra sagrada y poética, al igual que un estilo muy denso en la presentación de sus ideas (1977, p. 66). En realidad, lo que plantea es indicativo de un supuesto que aparece por doquier en los translation studies (al menos los que se enmarcan en las humanidades), sin que necesariamente se explicite el vínculo, algo que comparten varios de sus mayores exponentes, quienes como Lefevere han hecho valiosos aportes a la traductología. Por ejemplo, en el año 2000, Lawrence Venuti plantea que lo que hace Benjamin en "La tarea del traductor" es, al menos en parte, "resucitar la noción schleiermachiana de una traducción extranjerizante", como algo que sucede cuando el lenguaje puro se libera; es decir, cuando la lengua original trastoca la de llegada (pp. 11-12).
Ahora bien, no es que esta lectura de Benjamin solo se aloje en el seno de los estudios de traducción producidos o con mayor circulación en países anglófonos, pues en una antología multilingüe, publicada en Alemania como parte del Schleiermacher-Archiv de la editorial De Gruyter, cuyos autores provienen principalmente de Europa continental, también se encuentra la noción de una "línea directa" en algunos de los capítulos. Por ejemplo, Nadia D'Amelio cita la introducción del mencionado libro de Lefevere para señalar que, para este, la tradición alemana de pensamiento sobre la traducción se divide entre "predecesores", "pioneros", "maestros" y finalmente "discípulos" (siendo estos últimos, una vez establecida una tradición, los críticos internos) (Lefevere, 1977, p. 1). Entre los citados coloca a Schleiermacher como uno de los varios maestros y a Benjamin uno de los discípulos. No obstante, D'Amelio plantea una relación aún más estrecha, en la que Benjamin estaría profundizando particularmente en las ideas de Schleiermacher y no solo en la tradición intelectual que lo antecede (2015, p. 173).2 Pese a lo anterior, D'Amelio termina dejando a Benjamin como continuador de una línea de pensamiento germano �en donde a Schleiermacher le acompañan Goethe, Humboldt, Novalis, los hermanos Schlegel y sobre todo Hölderlin�, pues lo que le interesa a esta es el cambio paradigmático ocasionado por el trabajo de Schleiermacher, señalando así el impacto que seguramente tuvo en el plano sincrónico a través del ejemplo de los estilos de traducción literalistas que surgen en Francia, como con la traducción que Chateaubriand hace de John Milton (2015, pp. 177-179).
Quizás el capítulo más interesante al respecto es el de Michael Schreiber, quien interroga la recepción de Schleiermacher en la traductología de hoy, tanto en alemán como en inglés, francés e italiano (enfocándose en cuatro traductólogos de cada lengua). Lo que el recorrido de Schreiber muestra es que pensar la existencia de una impronta de Schleiermacher en la obra de Benjamin es algo relativamente difundido a lo largo de las distintas tradiciones lingüísticas, apareciendo en un ejemplo de cada idioma salvo el francés. Por ejemplo, en alemán, Radegundis Stolze sitúa a Benjamin como parte de una sucesión de representantes de teorías relativistas de la traducción que parte desde Schleiermacher y Humboldt, llegando hasta Jacques Derrida (2015, p. 201), mientras que, en inglés, Jeremy Munday, cuando resume las ideas de "La tarea del traductor" en un libro sobre los translation studies, menciona brevemente la influencia que Schleiermacher habría tenido en las ideas desplegadas en dicho ensayo (2015, p. 204). Por último, entre los traductólogos italianos, Massimiliano Morini repara en la preferencia que comparten Schleiermacher y Benjamin por las "metodologías extranjerizantes", pero sin sugerir una influencia directa del primero sobre el segundo �al menos según reza la descripción de Schreiber� enfocándose en las diferencias entre las propuestas de ambos (2015, p. 209); diferencias a las que volveremos más adelante.
Cabe recordar que el que haya semejante nexo no está en discusión en este trabajo, sino justamente cómo es que se puede sostener aquello, más allá de la similitud temática y formal de las ideas. Antes de esbozar un primer intento a una respuesta, habría que mencionar, primero, a algunos observadores que han hilado más fino en torno a esta cuestión. Es que, en general, estos han tendido a enfocarse, y con razón, en el vínculo tácito entre ambos pensadores como parte de una constelación de ideas provenientes del primer romanticismo, del círculo de Jena. Al respecto, uno de los pocos participantes del ámbito de los estudios de traducción que han tratado de mirar esta conexión más de cerca es Douglas Robinson, quien sostiene que el texto de 1813 está atravesado por el "el misticismo romántico que más adelante florecería en Walter Benjamin"3 (2013, p. 177), razón por la cual tilda de "sorprendente" el hecho de que Benjamin no mencione a Schleiermacher ni una vez en "La tarea del traductor", dado lo mucho que toma de la tradición romántica (2023, p. 172). Siguiendo a Robinson, se sobreentiende que pensar la traducción desde el romanticismo alemán pasa inevitablemente por Schleiermacher. Mariana Dimópulos también sitúa a este último y su aporte a la traducción como parte del romanticismo, tanto en su analítica como en la práctica y su impacto en la lengua propia, como algo que ha de considerarse a la hora de leer a Benjamin (2017, pp. 174175). Otro estudio que sugiere �aunque no afirma� la conexión entre el pensamiento romántico sobre la traducción y la obra de Benjamin es la intervención de Boris Buden y Stefan Nowotny en la revista Translation Studies en 2009, acerca de las controversias en torno al concepto de "traducción cultural" acuñado por el crítico literario poscolonial Homi Bhabha, cuya idoneidad para pensar la traducción, sobre todo en stricto sensu, se ponía en tela de juicio. Estos plantean, y con razón, que en paralelo a ciertas líneas de pensamiento sobre la traducción y, por extensión, la cultura �las que dieron paso al multiculturalismo liberal� ha existido otra tendencia de no pensar la cultura como algo esencial o sustantivado, sino aquello que se configura y que se vuelve a disputar y a modificar a través de los usos del lenguaje �en donde la traducción sería uno de los escenarios más importantes de transformación� que se puede trazar desde el romanticismo alemán (con Schleiermacher y Humboldt), a Walter Benjamin y Roman Jakobson, hasta Homi Bhabha y algunos de sus contemporáneos (pp. 198-201). Ahí no está claro cómo todos estos se relacionan, más allá del hecho de que todos estén refiriéndose a lo que la traducción llega a establecer trabajando sobre el estado actual de la lengua, en vez de lo que simplemente comunica.
Ahora bien, mucha tinta ya se ha derramado en torno a la relación entre Benjamin y el primer romanticismo �y a veces, aunque de manera muy marginal, se ha hecho hincapié en el lugar de Schleiermacher en este círculo intelectual y artístico�, pero lo que llama la atención es que rara vez son los estudios que se adentran en la traducción los que reparan en ello. Por eso volverá a aparecer el romanticismo como punto de encuentro entre Schleiermacher y Benjamin en la medida en que examinemos la bibliografía pertinente.
De todas formas, lo que está claro es que el vínculo entre las ideas de ambos pensadores en torno a la traducción se ha asentado como un hecho asumido a distintos niveles del saber;4 en otras palabras, se suele leer a Benjamin ya asumiendo cierta impronta schleiermachiana, independiente de lo que quien lee sepa sobre los derroteros bibliográficos de este. Por lo mismo, quizás sean las afirmaciones de Antoine Berman y Nora Catelli las más acertadas por su debido reconocimiento y, al mismo tiempo, sobriedad intelectual para con el lugar de ambos pensadores. Por ejemplo, Catelli, en su estudio introductorio a una nueva edición bilingüe y retraducción de "La tarea del traductor", sitúa a Schleiermacher como "movimiento inaugural" en el "andamiaje teórico" que se suele emplear para pensar la traducción desde mediados del siglo XX, como alguien que hizo los primeros intentos que solo más tarde se tomarían en serio, pues hasta ese momento la traducción seguía considerándose como una "actividad natural en cualquier intercambio entre sociedades humanas" (2021, p. 21). Lo anterior se refiere a una manera más mecánica de conceptualizarla que va a entrar en tensión con lo que veremos más adelante acerca de la diferencia entre "traducción" e "interpretación" en Schleiermacher, y el "enfoque burgués del lenguaje" en Benjamin.
A su vez, Antoine Berman �con quien Catelli dialoga en extenso en el mencionado estudio introductorio� sostiene que Schleiermacher sirve como telón de fondo para el ambiente en el que Benjamin opera, pero siempre desde la perspectiva (es decir, retrospectiva) del presente, pues plantea, en un libro que despliega un comentario muy agudo sobre "La tarea del traductor", que Benjamin es para el siglo XX lo que Schleiermacher fue para el XIX; a saber:
Consideramos este texto como el texto central del siglo XX sobre la traducción. Quizás cada siglo solo produzca un texto de este género: un texto insuperable, del que debe partir cualquier otra meditación sobre la traducción, aunque más no sea para levantarse contra él. (2015, p. 21; énfasis del original)
Y anexa a esta afirmación una nota al pie de página añadiendo que: "Así, el siglo XIX tuvo la conferencia de Schleiermacher" (2015, p.21).
En torno a la traductología de Schleiermacher
Antes de examinar dónde, efectivamente, se puede percibir la impronta de Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher en la obra de Walter Benjamin, habría que, primero, explicar brevemente qué se entiende por una traductología schleiermachiana, cómo es que aquí se posiciona al respecto y cuáles son los aspectos de esta que resultan particularmente relevantes para con el pensamiento de Benjamin.
Cabe señalar que, al indicar que se trata de un recorrido breve, esto significa que la obra de Schleiermacher contempla un conjunto de textos y discursos transcritos que abordan temas relacionados con la filosofía, variadas cuestiones en torno a la lengua y a la producción textual �de las cuales se encuentran los primeros esbozos de lo que hoy se le atribuye como el inicio de la hermenéutica moderna�, y, sobre todo, acerca la religión cristiana. Por consiguiente, esta sección no pretende, ni puede, hacerle justicia a tan amplia obra en la que una cantidad no menor de indicios en torno a la traducción inevitablemente se encontrarían en textos cuyo tema central es otro. Semejante revisión quedaría para otro estudio dedicado enteramente a la obra de Schleiermacher. No obstante, considerando que buena parte de las ideas traductológicas de este pensador se condensan en el ensayo de 1813 "Sobre los diferentes métodos de traducir", nos enfocaremos en esto último, en conjunto con algunos otros textos clave que pueden complementar lo que allí se halla.
De hecho, el texto en cuestión �que hoy nos llega en forma de ensayo� no nace como un escrito a secas, sino como un vector de oralidad, habiéndose compuesto para ser leído a los colegas de la sección de filología de la Academia de las Ciencias de Berlín, el centro de la institucionalidad erudita de Prusia, el 24 de junio de 1813, y luego nuevamente al pleno de la Academia en 3 de julio del mismo año (Hermans, 2019, p. 25). Este aspecto de oralidad �en donde operan elementos performáticos y retóricos como la ironía� es, a todas luces, algo que no debe perderse de vista, ya que el texto en cuestión adolece de una historia de lecturas más bien literalistas en las que el ensayo se entiende, superficialmente, como la presentación de dos "métodos" excluyentes a partir de una afirmación que se cita mucho y se lee poco, esta es: "O bien el traductor deja al escritor lo más tranquilo posible y hace que el lector vaya a su encuentro, o bien deja lo más tranquilo posible al lector y hace que vaya a su encuentro el escritor" (2000, p. 47). Esta afirmación ya ha sido objeto de férreos debates, normalmente en torno a la inconmensurabilidad entre traducciones que les facilitan la comprensión a los lectores versus aquellas que dejan percibir las particularidades �culturales, estilísticas, lingüísticas, etc.� del autor; o lo que hoy se suele caracterizar como domesticación versus extranjerización.
No obstante, pareciera que Theo Hermans tiene razón �aunque, en el caso de este estudio, las razones son otras� cuando sostiene que la lectura tradicional que presenta una elección entre dos maneras opuestas de traducir es descontextualizada y mal enfocada5 (2019, p. 17). Mientras Hermans pone énfasis en la importancia del trabajo hermenéutico y de las ideas sobre la irracionalidad de las lenguas del filósofo para entender su traductología, la interpretación que ofrece el presente estudio es aún menos ambiciosa: que para entender la famosa cita de Schleiermacher, es preciso no verla como la afirmación de un hecho, pues prácticamente toda traducción emplea un conjunto de estrategias y técnicas de distinta índole, sino como una detallada explicación que incluye una toma de posición al respecto, de las lógicas muy distintas que subyacen a los diferentes modos de traducción.
Para desentrañar en qué se basa esta diferencia tan fundamental, es necesario detenerse en la reinterpretación que despliega Schleiermacher (al principio del texto, como antesala de la presentación de los diferentes métodos) entre traducción e interpretación. En otras palabras, no solo hay dos métodos distintos, sino que, y quizás de mayor importancia, existen dos "dominios diferentes" (2000, p. 25) que hacen que el teólogo postule que "la traducción difiere por completo de la simple interpretación" (2000, p. 35). En este sentido:
El intérprete, en efecto, ejerce su oficio en el terreno de los negocios; el verdadero traductor, principalmente en el dominio de la ciencia y del arte. Si alguien considera arbitraria esta definición de los términos, puesto que, en general, más bien se entiende por interpretación la oral, y por traducción, la escrita, discúlpela en atención a su comodidad para lo que ahora nos importa. (2000, P- 25)
Aquí confiesa el filósofo que, incluso en su tiempo,6 existe un consenso de que la diferencia en el traslado interlingüístico radica en su soporte �escrito u oral�, actividades que se llaman en alemán "Übersetzung" (traducción) y "Dolmetschen" (interpretación). Aun estando consciente de esto, este nos invita a repensar dicha división, pues tal vez lo que más importa es la lógica con la que se elabora un texto o discurso oral, incluso antes de que uno se ponga a traducir. Para Schleiermacher: "En la vida comercial se trata casi siempre de objetos que están a la vista, o, al menos, son los más concretos posible" (2000, p. 29). En otras palabras, la interpretación giraría en torno a las cosas, en donde los referentes culturales y marcos conceptuales ya están compartidos en ambos lados de la brecha lingüística, por lo que la tarea principal sería la de encontrar los equivalentes que ya existen comunicándolos de modo adecuado al contexto. Es por eso que sostiene que varios escritos que relatan hechos, como en el periodismo �o "Zeitungsartikeln und gewöhnlichen Reisebeschreibungen"�, podrían considerarse muchas veces como parte del ámbito de la interpretación (2000, pp. 26-27). En cambio, "muy otra es la situación en el dominio del arte y la ciencia, y donde quiera que predomine el pensamiento, que se identifica con la expresión, y no la cosa" (2000, p. 33). A esta luz, no debemos perder de vista que por ciencia se entiende algo distinto de lo que suele rezar la definición dominante de hoy �sobre todo en inglés y español�, la cual sería algo así como un sistema de pensamiento complejo y riguroso, más que solo la replicabilidad empírica de experimentos procedimentales o realidades objetivas del mundo material. Por lo mismo, el enfoque de Schleiermacher es muy distinto: en vez de la comunicación efectiva, la traducción tiene que ver, más bien, con la expresión del pensamiento singular, la que se funda en una lengua �aunque esta lengua lleve la impronta del contacto con muchas otras lenguas� que se establece primero como algo nuevo o novedoso en el idioma en el que se compone. En este sentido, cualquier traducción que se haga de esto último tendría que partir desde la base de que todavía no existen equivalencias, de que, una vez forjadas, estas no revisten alguna, siendo un trabajo "unendlich schwer und verwickelt" (2000, p. 32); un matiz que se pierde en algunas traducciones de Schleiermacher. Por ende, hace falta la misma sensibilidad creativa requerida en el establecimiento de lo nuevo, pero a partir de la materia prima de otro idioma, la que le da la posibilidad de algo por venir.
Si bien muchos autores han reparado en esta reconsideración de la diferencia entre traducción e interpretación �incluyendo varios de los que acá se citan�7 a menudo aparece como una anécdota sui generis que llama la atención, o un raro anexo que puede servir para explicar otros aspectos de su traductología, pero que no dice mucho en sí. Una de las pocas excepciones se halla en el trabajo de la filósofa Barbara Cassin, quien sitúa esta diferenciación entre "Dolmetschen" y "Übersetzung" como una pieza fundamental para entender los dos caminos que Schleiermacher señala �el de dejar tranquilo al escritor, o al lector�, pues el camino de la Übersetzung es el que deja atrás la estabilidad de los significados entre lenguas; es el que no solo inquieta al o a la lectora, sino aquel en que las lenguas se inquietan entre sí (2016, pp. 49-50). Otra excepción es lo que señala Antoine Berman en L 'épreuve de l'étranger; a saber: hay traducción cuando hay expresión singular que modifica la lengua, cuando hay espesor y no solo designación indiferente de un contenido (1995, p. 233).
Para ir cerrando, habría que añadir que la particularidad de la Übersetzung en Schleiermacher (al igual que en Benjamin) tiene que ver con una manera de entender la relación entre lengua y pensamiento que resulta muy estrecha, que no subordina la primera al segundo. Al respecto, en un texto de 1810 sobre el futuro de la universidad en Alemania, el hermeneuta señala que la ciencia �aparte de algunas ramas más empíricas como la ciencia natural o exacta� resulta prácticamente intraducible:
Pues la ciencia que se crea y se expone en el seno de una lengua participa de la naturaleza particular de esa lengua", aunque resulta muy necesario ir eliminando estas barreras lingüísticas, como "una tarea en la cual el estudio científico de las lenguas encuentra, tal vez, su más alto fin. (1959, p. 121)
Y si bien uno podría sostener que esto solo representa un momento en la vida intelectual del teólogo, por la cercanía de las fechas de ambos textos, se observa que, en 1831, en un texto sobre la idea de Leibniz de una lengua (o lenguaje) universal para la filosofía, Schleiermacher canaliza esta intimidad entre lengua y pensamiento hacia las posibilidades que promete la traducción �algo no tan distinto de pensar lo productivo de lo "intraducible", lo que no se deja de (no) traducir (Cassin, 2016, p. 24)�, pues posee el potencial de ir dotando paulatinamente a los distintos idiomas de otras herramientas expresivas que permitirían que la ciencia se leyera con facilidad en la lengua propia (1999, p. 113). No obstante, nuevamente surge, implícitamente, la Dolmetschen cuando ofrece la acotación de que quizás las ciencias positivas �curiosamente, o mejor dicho sintomáticamente, llamadas "realen" Wissenschaften en el alemán� sí puedan lograr establecer una lengua universal, siendo estas capaces de "poner sus objetos en evidencia" y, además, reducir aquello que se examina a un cálculo, así satisfaciendo "las exigencias de nuestro Leibniz" (1999, pp. 108-109).
Es justamente esta tematización de la traducción como algo fundamentalmente distinto �de ninguna manera excluyente o separable� de la interpretación, lo que nos permite, en la última sección, rastrear algunos nexos más implícitos y/o formales entre este y Benjamin, ya que una obra literaria o artística, como el arte y ciencia para Schleiermacher, no es un objeto extralingüístico, sino algo cuyos componentes se configuran a partir de una(s) lengua(s).
Lo patente en la obra de Benjamín
Como veremos, hay muchos elementos �profundizados, a veces refutados, pero siempre recompuestos� de la traductología desplegada en la sección anterior que se pueden encontrar en la obra de Walter Benjamin. En eso, el presente estudio no presenta ningún desacuerdo. Pese a las afirmaciones que casi siempre se dan por ciertas, a continuación se buscar arrojar luz sobre las manifestaciones más textualmente explícitas de Schleiermacher en los escritos de Benjamin, en pos de interrogar los nexos y brindar mayor espesor, a partir de los antecedentes, a la necesaria tarea interpretativa de pensar este vínculo, desde las manifestaciones más concretas hasta las más fugaces.
Considerando que la traducción �junto con los asuntos colindantes, tales como el lenguaje y el diálogo con los pensadores del romanticismo de Jena, del que Schleiermacher formaba parte� cobra mayor protagonismo en la obra más temprana de Benjamin, no hay lugar más propicio para partir que los primeros escritos de los que hay registro, los cuales remontan a 1910. En un texto de 1912, publicado póstumamente, Benjamin dialoga con un interlocutor (identificado simplemente como "él" o "el amigo") sobre arte, y, principalmente, religión, incluyendo las sensaciones que se derivan de ambas, lo cual lleva a este a enfatizar la sensación corporal que se experimenta cuando uno vive su ser espiritual personal, planteando la similitud de esto con la idea de "dependencia absoluta" de Schleiermacher (2011, pp. 78-79).
Si bien esta breve mención fue la única vez que Schleiermacher aparece en estos primeros escritos que datan del final de los estudios secundarios y sus primeros años de universidad, no deja de ser interesante el hecho de que haya varios textos en los que el joven Benjamin escribe sobre el romanticismo. Lo anterior resulta importante porque el ensayo "Sobre el lenguaje en general y el lenguaje de los humanos", que sirve como trasfondo teórico para "La tarea del traductor" siete años más tarde, se publica en 1916, justo antes de dedicarse a estudiar el romanticismo en profundidad, en donde el filósofo deja entrever una cierta orientación para con el lenguaje y la traducción que resuena con los pensadores de Jena.8 Benjamin no solo se refiere al romanticismo en diálogo con el arte y la religión, sino que publica dos textos en 1913 en el periódico Der Anfang (2011, pp.101-106; 2011, pp. 132-134) en los que aboga por el romanticismo como una voluntad particular, que le da un "sello ético" a la historia, la que ha de caracterizar a la juventud y a la cultura estudiantil (2011, p. 105).
Existe otro nexo tangible hallado en las cartas de Benjamin, particularmente en su correspondencia con Gershom Scholem y Ernst Schoen, entre los años 1917 y 1918.9 En estas, el filósofo explica la investigación que decide llevar a cabo para su doctorado en la Universidad de Berna, en donde cambia el objeto de análisis inicial en torno al pensamiento de Kant, a la obra del primer romanticismo alemán. Es que, como explica a su amigo Scholem, la obra de Kant resulta demasiado vasta para lo que pretende hacer en su tesis doctoral, por eso posterga a Kant para enfocarse en Friedrich Schlegel, después en August Wilhelm Schlegel, Novalis e "incluso" Tieck y, "más adelante, si es posible, Schleiermacher" (1994, p. 88). Además de requerir más tiempo para abordarlo, algunas de las cuestiones que le interesan a Benjamin con respecto a Kant �la historia y la religión, así como la forma de esta� se encuentran trabajadas en el romanticismo, ambas solapadamente en relación al pensamiento propio (1994, pp. 88-89). Si bien otros ya han reparado en esta carta a Scholem,10 existen dos más dirigidas a este último y tres a Schoen en las que Benjamin menciona a Schleiermacher por su nombre, pero en tres de ellas �carta 59 a Schoen (1917 o 1918),11 60 a Scholem (13 de enero de 1918) y 68 a Scholem (1de febrero de 1918)� se habla del filósofo como un quehacer "periférico" a su propio proyecto; específicamente, una exigencia curricular del seminario con Paul Häberlin en donde Benjamin debió estudiar la parte de la obra del teólogo que trata sobre la psicología, la que encuentra "estéril" (1994, p. 109), por ser un conjunto de apuntes y charlas "sin base filosófica" (1994, p. 111), cuya revisión no fue divertida, sino "aburrimiento puro" (1994, p. 116).
No obstante, ya se vislumbra un matiz desde la misma carta 60 a Scholem, en la que, a pesar de que estos apuntes y charlas le fastidien a Benjamin, al menos considera "negativamente interesante" la teoría del lenguaje que allí se encuentra (1994, p. 111). Y como existen muchas versiones de cualquier pensador con una extensiva obra sobre variadas temáticas, la actitud de Benjamin en torno al teólogo sigue evolucionando una vez que lo encuentra como parte de los textos propios del primer romanticismo alemán, pues comenta a Schoen que en su lectura de la revista Athenäum, editado por los hermanos Schlegel entre 1798 y 1800, las reseñas de A. W. Schlegel sobre Bürger y Schleiermacher sobre Garve "son maravillosas" (1994, p. 127). A partir de ahí pareciera que la lectura directa a Schleiermacher va en disminución, pues en la carta 72, también a Schoen, Benjamin expresa la necesidad de leer algunos textos clave, entre los cuales está la biografía de Schleiermacher escrita por Wilhelm Dilthey (1994, p. 136), que, precisamente, termina siendo la fuente principal del diálogo (al menos en el sentido explícito) con aquel en la tesis que resulta de sus estudios en Berna.
Si bien es cierto que Benjamin no hace alusión a Schleiermacher en el texto de 1916, ni tampoco en el de 1923, en donde justamente la cuestión de la traducción se protagoniza, hay ciertas manifestaciones más sutiles que tienen que ver con la aparición intertextual del hermeneuta a través de terceros. Por ejemplo, en El concepto de crítica de arte en el romanticismo alemán (2000) �título del libro publicado a partir de la ya mencionada tesis de doctorado�, se menciona a Schleiermacher varias veces, pero siempre a través de fuentes escritas o reeditadas por Wilhelm Dilthey. Casi todas las menciones al teólogo tienen que ver con la revisión de las ideas de Friedrich Schlegel que hace Benjamin a partir de su correspondencia con Schleiermacher (2006, p. 68), salvo una sola excepción: una cita en torno a la intuición y autointuición, idea schleiermachiana que Benjamin encuentra parecida a la perspectiva de otro romántico, Novalis (2006, p. 37). Más adelante, en la década de 1930, Schleiermacher aparece de nuevo en otro texto, Deutsche Menschen, como parte de un epistolario de cartas fechadas entre 1783 y 1883, las cuales constituyen una ventanilla hacia el ambiente sociocultural de la emergencia de la burguesía alemana (2002a, p. 167).
En un libro reciente de Douglas Robinson, Translation as a Form �un texto que hace la pregunta por el ensayo de Benjamin a los cien años de "La tarea del traductor"�, el autor dedica una parte de su comentario al tema de Schleiermacher, señalando que es a través de los textos de Dilthey que el hermeneuta llega a la obra de Benjamin. Pero él, en lugar de solo enfocarse en las citas textuales, demuestra que existe un diálogo con las formas conceptuales de la obra de Dilthey, quien, justamente, fue uno de los continuadores de la hermenéutica de Schleiermacher. Por ejemplo, Robinson apunta al uso de la expresión "Zusammenhang des Lebens" en "La tarea del traductor" �que puede ser, dependiendo de la traducción, un "vínculo vital" (2021, p. 67) o una "relación" que también es "vital" (1971, p. 129)� como una formulación que Benjamin pide prestada a Dilthey, a la que le da un giro trascendental para no quedarse en el plano fenomenológico de este último (Robinson, 2023, pp. 39-40).
Aunque pueda haber mucho más por indagar en términos de otros aspectos de la obra de Dilthey, al igual que la de otros escritores con los que Benjamin entabla un diálogo implícito, con lo anterior debe quedar más clara la relación entre Benjamin y las ideas de Schleiermacher. Por eso, antes de interrogar la envergadura de este cruce de ideas cabe señalar que, de acuerdo a lo que se ha recopilado hasta aquí, es evidente que Benjamin conocía la obra de Schleiermacher, tanto indirectamente por su inmersión en la producción textual del romanticismo alemán como directamente por sus propias lecturas y estudios. No obstante, no está claro qué tan a fondo la había explorado, con qué textos en torno al lenguaje y a la traducción estaba familiarizado y tampoco hasta qué punto tal familiaridad se encontraba mediada por la interpretación de exponentes, o continuadores, posteriores como Dilthey. Por último, si bien estas discusiones cobran una importancia mayor en la obra temprana de Benjamin, haría falta preguntarse por la presencia schleiermachiana en su obra más tardía, pues tiene escritos que tratan sobre la traducción hasta al menos 1936.12
Encuentros nocionales y desencuentros temporales
Habiendo puesto sobre el tapete los elementos explícitos, hace falta, ahora, hundirse debajo de la superficie a fin de atender a otro nivel: la hondura en la que las ideas se constituyen y desde dónde sus efectos conceptuales se pueden interrogar. Pues, si bien no está claro si había leído alguno de los textos que aquí se citan, no cabe duda de que Benjamin estaba inmerso en una constelación de ideas de las cuales el teólogo era uno de los generadores, y �en lo que concierne a la traducción� uno de sus mayores exponentes. Volviendo al inicio, se hizo la pregunta, por una parte, de qué manera la escisión entre traducción e interpretación que plantea Schleiermacher le sirve a Benjamin como punto de partida sobre el cual profundizar y, por otra, de qué manera radicaliza dicha escisión.
Tal vez la primera parte de esta pregunta ya se haya respondido antes de llegar a este punto, pues, como es sabido, el connotado texto de Benjamin, "La tarea del traductor" ya parte con una declaración de que son las malas traducciones las que solo se dedican a "transmitir una comunicación" (1971, p. 127), ya que estas, si nos enfocamos más de cerca en el alemán, no pueden hacer nada más que eso; es decir: "nichts vermitteln als die Mitteilung" (2021, p. 51). En cambio, una obra literaria �en donde lo literario se entiende como una relación con lo poético, con la Dichtung� comunica "muy poco a aquél que la comprende. Su razón de ser fundamental no es la comunicación ni la afirmación" (1971, p. 127). Por eso, aquí, la Übersetzung se encuentra operando en su plenitud, desplazando a cualquier protagonismo de la Dolmetschen, la que solo se emplearía en la medida en que sea necesaria para apoyar la primera, para sostener la traducción y su tarea, cuyo norte no es la comunicación de un mensaje o hacerse entender.
Dada la omnipresencia de reflexiones y análisis en torno a "La tarea", sería más fecundo prestar atención a un concepto clave en dicho texto, pero que nace en otro, rodeado de otras cuestiones altamente relevantes para pensar cualquier nexo que se pueda trazar con el pensamiento de Schleiermacher; a saber: el "lenguaje puro". Este concepto, que sin duda porta una carga nocional que anima las ideas de Benjamin, es lo que le permite hablar del parentesco entre las lenguas, el cual se hace patente en la traducción misma, pues, la relación no sería la de semejanza entre "copia" y "original", sino la "supervivencia" de la obra gracias a la traducción, ya que ningún idioma por sí solo �sobre todo dos idiomas que se han encontrado a lo largo de la historia� "puede satisfacer recíprocamente sus intenciones, es decir el propósito de llegar al lenguaje puro" (1971, pp. 132-133). En este sentido, es muy ilustrativa la explicación de Andrés Claro, quien sostiene que el lenguaje puro "no se remite a una sustancia lingüística acabada y presente", sino que es justamente lo que ocurre cuando hay traducción, cuando se producen los innumerables contagios a partir de esta "operación activa" y performática (2012, p. 883). En otras palabras, el "lenguaje puro" (o "reine Sprache")13 no sería una lengua como tal,14 sino lo que se puede percibir en una lengua luego de que esta se encuentre con otra. Por lo mismo, lo fundamental de la tarea del traductor, según Benjamin, "es rescatar ese lenguaje puro confinado en el idioma extranjero, para el idioma propio, y liberar el lenguaje preso en la obra" (1971, p. 141).
Pues bien, esta manera de entender la traducción remite, en última instancia, a la manera en que Benjamin plantea qué es, y para qué sirve, el lenguaje mismo, a contrapelo del "sentido común", ya bien instalado en su época y dominante hasta hoy. Y el ensayo "Sobre el lenguaje en general y el lenguaje de los humanos" de 1916 es precisamente el texto en donde hace los primeros esbozos del concepto, el que luego desarrollaría en mayor profundidad en 1923: "El hombre es el nombrador; en eso reconocemos que desde él habla el lenguaje puro" (1991, p. 63).
Pero ¿a qué se refiere con eso de nombrar? Para Benjamin, la manera en que los humanos utilizan el lenguaje es al nombrar las cosas con las que se relacionan, es decir, "el lenguaje de los humanos habla en palabras. Por lo tanto, el hombre comunica su propia entidad espiritual, en la medida en que es comunicable, al nombrar a las cosas [...] la naturaleza de los hombres radica en su nombrar de las cosas [...] en el nombre, la entidad espiritual de los hombres comunica a Dios a sí mismo (1991, pp. 62-63; énfasis del original). Pero lo que le pesa a Benjamin -de manera parecida a la interpretación o Dolmetschen que, para Schleiermacher, domina en el ámbito de los negocios, independiente de que esta sea escrita u oral- es que en la sociedad burguesa prevalece la idea de que "la palabra es el medio de la comunicación, su objeto es la cosa, su destinatario, el hombre" (1991, p. 62). Benjamin denomina esto el "el enfoque burgués del lenguaje", el cual restringe la traducción, entendida como Übersetzung -esta línea divisoria según Schleiermacher-como instauración de nuevas formas desde una lengua a otra, pues, considerando que "la función comunicativa es posterior a la nominación", la traducción "muestra lo que hay de precario en lo comunicativo dentro del lenguaje" (Catelli, 2021, pp. 32-33).
Aquí, la correlación con Schleiermacher es que la Übersetzung se desenvuelve en el lenguaje, y la Dolmetschen a través de esta, pues, como plantea María Rita Moreno, la diferencia entre el "en" y el "por medio de" radica en que "el segundo hace referencia a la exterioridad entre elementos que se vinculan, el primero alude a una completa intimidad bajo la figura de la inmediatez" (2019, p. 132). Pero, como asevera Benjamin, "el lenguaje en su entidad comunicativa es imperfecto desde el punto de vista de su universalidad" (1991, p. 64). De ahí que la traducción se torne fundamental, como un concepto que se fundamenta "en el estrato más profundo de la teoría del lenguaje", pues, Benjamin está pensando en lo nuevo como objetivo de toda traducción que no sea solo comunicación15 de aquello que ya se conoce, al postular que: "La traducción es la transferencia de un lenguaje a otro a través de una continuidad de transformaciones. La traducción entraña una continuidad transformativa y no la comparación de igualdades abstractas o ámbitos de semejanza" (1991, p. 69).
Lo que comparten Schleiermacher y Benjamin, y lo que los distingue de los lugares comunes disciplinarios y de los sentidos comunes profesionales, es que rehúsan ver la traducción como un espacio fundamentalmente de mediación; de ahí la noción de Überführung en la que la traducción, al moverse entre idiomas, ejerce una incidencia directa y direccionada dentro de la materia lingüística que transitamos (Benjamin, 2019, p. 23). Este elemento de inmediatez resulta clave para ambos. En el texto de 1813, Schleiermacher juega con lo inmediato, con lo directo o unmittelbar a lo largo, mientras que en la obra de Benjamin viene siendo una cuestión de primer orden;16 por ejemplo, Robinson �en diálogo con Chantal Wright y Werner Hamacher� señala que Benjamin la asocia con la intención del poeta como algo distinto de lo que hace el traductor, cuyo punto de vista se enfoca en el idioma entero y que surge como parte del acto de liberar el lenguaje puro, donde las intenciones albergadas como parte de cada lengua se encuentran (2023, pp. 109-110; 113-114). Aquí, lo que está en juego es la inmediatez (Unmittelbarkeit) del lenguaje no burgués, en donde, parecido a lo que dice Roland Barthes en el epígrafe con el que parte este texto, la traducción �en el sentido inmediato de Benjamin y Schleiermacher, y dentro de la materialidad de la letra y sus infinitas configuraciones� contribuye al aumento de lo que se ha dicho ofreciendo nuevas maneras de decir que no eliminen las anteriores.
Entonces, la pregunta que se impone aquí es: ¿qué transmite una traducción, si un sentido no tiene sentido sin la forma que lo vio nacer? Benjamin, en un corto texto menos conocido de 1936 �quizás su último escrito en torno a la traducción� lamenta el hecho de que, al encontrarse con un ejemplar de un libro de Nietzsche en París, este no solo estuviera trasladado al francés, sino que los horizontes que lo ambientaban se volvieran propiamente franceses; él no reconoció el libro y el libro tampoco a él. Pero esto, según Benjamin, no es necesariamente producto de una deficiencia de la traducción, sino probablemente uno de sus méritos. Lo que lamenta, precisamente, es que gran parte de las traducciones de su contemporaneidad �es decir, desde el siglo xviii en adelante� ya no buscan representar la lengua extranjera en la lengua de llegada �para este, la finalidad última de la traducción�. Por eso en estas no se percibe la "diferente situación lingüística", la cual nos muestra el mundo de pensamiento en el que la obra se llevó a cabo (2002b, pp. 249-51). Este "mundo de pensamiento", como bien dice Schleiermacher, requiere que el lector viaje, incluso si lo está leyendo en una traducción, pues si de traducción se trata, la extrañeza constitutiva de todo idioma se debe entrever.
No obstante, no hay que olvidarse de que sí existen importantes diferencias entre Schleiermacher y Benjamin, entre sus ideas y lo que procuraban hacer con estas. Si bien gran parte del vínculo entre ambos pensadores tiene que ver con el trabajo de Benjamin con el primer romanticismo, esta relación resulta ambigua.17Otro asunto no menor, relacionado al anterior, es la cuestión de las tensiones entre un proyecto hermenéutico versus un esfuerzo intelectual crítico.18 Miradas desde las principales preocupaciones intelectuales de cada uno las diferencias son significativas,19 pero quizás la manera en que ambos abordan la traducción hace que esta distinción se vuelva borrosa.20 Tampoco coinciden en torno a otro elemento central de sus respectivas obras: la religión.21 Finalmente, existe una diferencia importante en torno a la naturaleza de sus reflexiones, pues, como señala Antoine Berman, "La tarea del traductor" es, ante todo, un prólogo, no una obra de teoría ni tampoco un ensayo, "como el discurso de Schleiermacher que sí es un ensayo sistemático sobre la traducción �sobre todo el campo de la traducción� (2015, pp. 44-45)".
Pero en lo que más se distinguen dice relación con los diferentes momentos históricos en los que se encontraban, en donde su objeto de crítica fue mutando de un siglo a otro, a saber: la cultura burguesa. A principios del siglo XX, la sociedad burguesa ya tenía su hegemonía indiscutiblemente instalada a lo largo del mundo, generando sensaciones de decadencia y hartazgo que instarían a alguien como Benjamin a intentar pensar más allá de sus marcos referenciales. En la época de Schleiermacher, en cambio, se trata, no del apogeo, sino de la emergencia de algo que gozaba de protagonismo, pero que compartía el escenario social con otros elementos y actores que contribuían a la consolidación del o de los Estados naciones germanos.22 Aun así, la preponderancia de una noción de lenguaje como aquello que comunica algo por lo cual ha de existir referentes de antemano entre los distintos interlocutores �consolidándose para Schleiermacher, consolidada para Benjamin� les resulta preocupante, en el sentido en que opaca la importancia de la instauración de lo nuevo en la cultura en la que uno participa, sobre todo con respecto al arduo trabajo de traducir aquello que ofrece más que un mero mensaje, datos o información. En el fondo, 100 años los separan; por lo demás, unos 100 años que le parecían claves a Benjamin hasta la década de 1930, pues su Deutsche Menschen retrata justamente el apogeo y decadencia de la burguesía alemana de ese período (2002a, p. 167). Pese a esta separación �y tal vez debido a esta�, Benjamin logra rescatar y profundizar, despojada, eso sí, de las ataduras del contexto de nacionalismo intelectual que marca la época de Schleiermacher, la noción de la traducción como fenómeno transformador de la lengua a la que se traduce.
A pesar de las diferencias, lo que le da algo de continuidad es el protagonismo de la potencia de la traducción como ente instaurador de lo nuevo y no solo como camino de transporte de significados que se constituyen por fuera. Se trata, en la obra de ambos, de lo que puede el lenguaje, el lenguaje que se despliega en lenguas, cuyas posibilidades se materializan en la medida en que sus extrañezas externas e internas, se colisionen directamente.
* Este texto se enmarca en el proyecto de investigación "Comunicar o establecer: La traductología de Schleiermacher y sus legados teóricos contemporáneos", ANID-FONDECYT-Postdoctorado, no 3230477.
1 Tratándose de textos en su mayoría escritos originalmente en alemán, se hizo un esfuerzo por incluir bibliografía en esta lengua, cosa que sí se pudo hacer con mayor precisión en inglés, español y francés. Dadas las limitaciones en el manejo del alemán en el momento en que este trabajo fue preparado, es probable que falten algunos estudios clave.
2 Al respecto, Lefevere dice lo siguiente: "Thus Schleiermacher's well-known maxim that the translator should either leave the reader in peace and move the author towards him, or vice versa, appears first in Bodmer and then in Goethe, whereas Benjamin's essay «The Task of the Translator*, much glorified in an Anglo-Saxon world ignorant of the ramifications of the German tradition in translating literature, turns out to be an elaboration on certain thoughts to be found in Herder, Goethe, Schleiermacher, and Schopenhauer" (1977, p. 2). Por su parte, D'Amelio sugiere que "Schleiermacher occupies the position of a master whose most famous disciples are Walter Benjamin and later Antoine Berman, together with «many German theorists of literary translation writing today»" (2015, p. 173). Si bien Lefevere habla con más matices en torno a la larga tradición que antecede a Benjamin, este también �como ya se mencionó arriba� traza una línea bastante directa entre ambos (1977, p. 66).
3 Toda cita en castellano de un texto en otro idioma, como el inglés de este caso, son traducciones del que suscribe.
4 Llama profundamente la atención que, en la traducción inglesa de L 'Age de la traduction de Berman, hecha por Chantal Wright, en una parte donde se mencione a Friedrich Schlegel (tanto en el francés como en la traducción española), el inglés reza así: "Benjamin talks about Friedrich Schleiermacher in terms of «mystical ter-minology»" (2018, p. 35). Lejos de criticar esta buena traducción, lo interesante aquí es que la conexión entre Benjamin y Schleiermacher se ha fraguado a tal nivel que surge como algo evidente, ya sea desde el inconsciente de quien traduce o desde las combinaciones probables en el software de corrección y edición de textos.
5 Además, al leer el texto de 1813, hay que tener en cuenta que Schleiermacher tenía conocimiento práctico de otros idiomas y de la traducción, pues tradujo a Platón al alemán (Robinson, 2013, p. 41), dejando entrever que, si bien su nivel de abstracción le da un alcance que no se agota en la práctica, no se trata de una reflexión desconectada de la actividad traductora.
6 Cabe recordar que, antes de la época de Schleiermacher, además de Übersetzung y Dolmetschen, había al menos unos ocho términos en alemán para referirse al traspaso, ya sea oral o escrito, entre idiomas. De hecho, fue el texto de Schleiermacher �por el trabajo de demarcación que despliega� uno de los aportes que lograron que el alemán de aquel entonces se quedara principalmente con dos términos, como ya es común en tantos idiomas. Además, hay un claro puesto en valor de la Übersetzung, de sus especificidades y de sus potencias, frente al espectro de Martín Lutero, quien hablaba de su traducción de las Sagradas Escrituras en el siglo XVI como Dolmetschen, pues, para Lutero, su trabajo escritural consistía, de modo similar al del intérprete oral, en la transferencia de significados dentro de un alemán ya ampliamente entendible para la época. En cambio la Übersetzung por la que aboga Schleiermacher desplazaría la comunicación de lo ya dado para abrirse al desafío del pensamiento (Seruya, 2016, p. 128; Apter, 2014, p. xiv; Delisle y Woodsworth, 2012, pp. 41-42).
7 Véanse, además de aquellos que se citan en la nota anterior, Hermans (2019, pp. 25-26) y Venuti (2008 p. 116; 2016, p. 52). Al parecer, este aspecto no ha sido tan soslayado en la investigación académica germanófona. A modo de ejemplo, tan solo en la ya referida antología multilingüe, publicada en Alemania como parte del Schleiermacher-Archiv, esta cuestión aparece en los trabajos de Mary Snell-Hornby (Cercel y §erban, 2015, p. 19), Christian Berner (Cercel y §erban, 2015, p. 46) y Holger Siever (Cercel y §erban, 2015, pp. 155-162), así como en varios otros capítulos escritos en inglés o francés. Y en el ya mencionado estudio de Schreiber del mismo libro, el deslindamiento entre Übersetzung y Dolmetschen aparece en tres de los cuatro traductólogos reseñados por este del ámbito lingüístico alemán, a saber: Werner Koller (2015, p. 198), Heidemarie Salevsky (2015, p. 200) y Radegundis Stolze (2015, p. 201). Por último, Miriam Leibbrand �quien coloca a Schleiermacher en un grupo de pensadores decisivos que incluye a Lutero, Goethe y Benjamin (2015, p. 231)� reflexiona sobre el ensayo de 1813 desde la perspectiva de la interpretación oral y el impacto de los planteamientos de Schleiermacher en torno a la Dolmetschen en el estudio académico de la interpretación; un trabajo en donde recorre la obra de varios traductólogos de habla alemana que aparecen en otras partes del libro como Snell-Hornby, Koller y Siever, así como Hans Vermeer (2015, pp. 233-240). Y, pese a que el objetivo sea el de tomar en serio lo que dice Schleiermacher sobre lo particular de la interpretación, como algo que aporta a la traductología, no dista demasiado de cómo el presente estudio entiende dicha distinción: "Wahrend das Denken und Sprechen mit Bezug zum Geschäftsleben ein mechanisches ist, ist es mit Bezug zu Kunst und Wissenschaft ein schöpferisches" (2015, p. 243).
8 Winfried Menninghaus ha señalado que en el ensayo de 1916 Benjamin recurre a la palabra "magia" para referirse a ciertos aspectos del lenguaje, lo cual es muy probablemente algo que pida prestado a los románticos (2002, p. 28).
10 Cabe señalar que estas cartas apuntan a otros elementos en el horizonte tra-ductológico del pensamiento temprano de Benjamin, los que exceden el alcance del presente texto, pero que son muy relevantes para la discusión del tema y para futuras reflexiones. A modo de ejemplo �de nuevo, solo entre 1917 y 1918� en varias cartas, Benjamin menciona las traducciones de hebreo realizadas por Scholem, las que no es capaz de comentar por falta de conocimiento del idioma (1994, p. 90; 1994, pp. 120-121; 1994, p. 135). Por otra parte, en una carta a Schoen, este lamenta la tendencia de los "expertos" en literatura de su época de considerar la traducción como un modo inferior de producción (1994, p. 133).
10 Uno de los textos más importantes que la menciona, justamente en torno al romanticismo en el pensamiento de Benjamin, es el de Philippe Lacoue-Labarthe de 1986 (p. 16).
11 Dada la ilegibilidad del matasellos, no está claro si la carta es de 28 de diciembre de 1917 o 28 de febrero de 1918.
12 Véase "La Traduction-Le Pour et Le Contre", un diálogo en alemán (aunque se titule en francés) escrito entre 1935 y 1936 �el mismo año que se publica el mencionado DeutscheMenschen, en donde Schleiermacher aparece en el epistolario de la época, además de unas alusiones a la traducción (2002a, pp. 167-235)� publicado póstumamente, y traducido al inglés como "Translation-For and Against" (2002b, p. 251).
13 Dada la maleabilidad interpretativa de Sprache como lengua o lenguaje, y de reine �en la manera en que pueda calificar esto último en lenguas latinas� otras traducciones han dado otras formas para la reine Sprache. La retraducción en castellano de 2021, hecha por Robert Caner-Liese en el libro editado por Nora Catelli, lo deja como "lengua pura" (Benjamin, 2021, p. 77), al igual que en el texto de Mariana Dimópulos cuando cita a Benjamin (2017, p. 174). Y es difícil no verle un guiño a Antoine Berman en tal gesto, ya que este relata que en su traducción del concepto al francés, luego de considerar la correlación entre la "langue pure" o "langage pur" y la reine Vernunft de Kant (2008, p. 24), se decide finalmente porpure langue, argumentando que al colocar reine antes de Sprache mantiene el mismo orden que el alemán y enfatiza la palabra pure (2018, p. 128). No obstante lo anterior, se ha optado por "lenguaje puro", traducción de Héctor Murena en la versión de 1967, que es la más difundida en español. Además, más que lengua o lenguaje, pareciera que lo que quedaría por desentrañar es la carga semántica de reine, pues la Reinheit y la pureza, por más que se hayan encontrado gracias a las permanentes traducciones que las han dejado como equivalentes, remontan a etimologías que seguramente apuntan a diferencias interesantes.
14 Llama la atención que Antoine Berman no opte por langage, pues plantea que no es el lenguaje presente en todas las lenguas, sino una lengua en sí; una de un mundo prebabélico que se perdió y una que podría reconstituirse en el futuro en la medida en que las lenguas se converjan (2018, pp. 128-129). Si bien el presente explica el concepto como una no lengua, no se descarta la sugerente afirmación de Berman, pues la lengua a la que este se refiere carece de "nombre y apellido", carece de lo concreto que solemos asociar a las lenguas �en plural�, dejándola así como la potencia de una lengua perdida que acecha el horizonte del porvenir. No obstante, acá se sostiene que el lenguaje puro sí incide en todo idioma, no como omnipresencia, >sino en los repetidos momentos en los que la lengua se encuentra con la diferencia, ya sea propia o ajena, y se deja afectar.
15 Además, cabe señalar que tanto Benjamin como Schleiermacher no utilizan la palabra comunicación en los textos en alemán. Ahora bien, es más entendible en la época de Schleiermacher, porque la palabra Kommunikation en alemán se instala en el idioma junto con las ciencias de la comunicación, pero cuando en castellano o inglés aparece comunicación o comunicar, en el alemán lo que hay es Mitteilung o mitteilen. Esto es importante porque, si bien Mitteilung y comunicación han tenido una relación de equivalencia durante siglos, lo que está en juego en alemán no es la transmisión efectiva de un enunciado, como en la comunicación, sino el literal sentido de compartir con, razón por la cual no debe sorprenderse que el sustantivo Mitteilung se traduce a veces como "mensaje", y que, en una traducción en portugués de los "métodos" de Schleiermacher, el verbo mitteilen se traduce como partilhar (2011, p. 14), que en español podría ser compartir, partir o participar. Incluso, en la traducción más difundida en castellano del texto de 1813, hecha por García Yebra, la comunicación se sobrepone a otras nociones alemanas, como la de eröffnen (2000, pp. 38-39).
16 La cuestión de los medios y la inmediatez en la obra de Benjamin no solo se aplica a los asuntos específicos tratados en este artículo, sino a su pensamiento en general. Véase, Ritter (2019).
17 La afinidad de Benjamin con el romanticismo de Jena es innegable, aunque, como plantea varsos, también lo desestabiliza, sobre todo con respecto al supuesto vínculo entre lengua y cultura (2007, pp. 168-169). A su vez, Fernández, argumenta que el enfoque de Benjamin para con el romanticismo es el de "una intempestiva reanimación en el corazón del presente, desarticulándolo, distorsionándolo, abriéndolo a un porvenir no contenido en las formas dominantes" (2021, p. 15)
18 Quisiera agradecer el comentario de Maximiliano Gonnet, quien me hizo considerar esta significativa tensión, y que luego fui explorando en la bibliografía, cuando presenté una versión preliminar de este trabajo en un congreso en Buenos Aires el 3 de noviembre de 2023.
19 Como plantea Andrés Claro: "Al negar que la traducción sea comunicación de algo a alguien [...] Benjamin impone una resistencia anticipada a la «teoría de la recepción», cuya matriz epistemológica es precisamente la hermenéutica" (2012, p. 147).
20 Difícil sería afirmar que la traductología de Schleiermacher gire en torno a la comprensión acabada de la obra extranjera y su contexto, ya que el foco está puesto en la naturaleza activa y creativa del acto de traducir, un acto que, según el método que se elija, termina complicando la comprensión de una manera u otra. Por otra parte, resulta sintomática que hay quienes vinculan a Benjamin a las teorías de traducción denominadas "hermenéuticas" (Cercel, 2013, p. 49; entre otros). Si bien está claro que la obra de Benjamin no pretendía aquello, la coincidencia en torno a la traducción llega a tal punto que, con o sin razón, los esfuerzos mayores de cada uno se confunden.
21 Los escritos de Benjamin están repletos de referencias al judaísmo. Schleiermacher, en cambio, mantenía una postura en la que el Antiguo Testamento, como producto de la religión judía, no debía tener autoridad alguna en el cristianismo, más que un referente histórico (Capetz, 2009, pp. 300-301).
22 Los elementos nacionalistas en la traductología de Schleiermacher han sido examinados por varios investigadores; por ejemplo, Hrnjez (2017) ha indagado en aquello para comparar el trato con lo "extranjero" en las reflexiones traductológicas de Benjamin y de Schleiermacher.
Referencias
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