¿Llegar para quedarse? La irrupción de las derechas en el movimiento estudiantil secundario en la Argentina reciente (2020-2024)
Coming to stay? The emergence of the right wing in the secondary student movement in Argentina (2020-2024)
Marina Larrondo
Doctora en Ciencias Sociales. Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), con sede en el Centro de Investigaciones Sociales del Instituto de Desarrollo Económico y Social (CIS - IDES), Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTREF) (Argentina).
https://orcid.org/0000-0003-2388-514X
Resumen
Este trabajo analiza cambios y continuidades en el movimiento estudiantil secundario en la Argentina reciente, al tiempo que ilumina cómo el ascenso de la derecha radical ha transformado las políticas juveniles y ha impactado en la conformación de grupalidades con nuevas identidades, demandas y marcos de acción colectiva. Más precisamente, se analizan las organizaciones del movimiento estudiantil secundario y sus formas de intervenir y construir sentido en torno a la educación, el sujeto político estudiantil y las identidades políticas juveniles. Para ello, se estudia el recorrido de dos organizaciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (amba): Estudiantes Organizados (apartidaria pero de cierta orientación centroderecha) y La Libertad Avanza (de derecha radical) durante el período 2020-2024. En el plano metodológico se realiza un análisis de contenido a partir de entrevistas en profundidad a militantes y exmilitantes y se combina con análisis bibliográfico y documental. Los hallazgos evidencian un impacto de la emergencia de las derechas en el movimiento estudiantil en términos de nuevos actores y demandas. Mientras que la centroderecha muestra una agenda que cuestiona los términos en que se han planteado ciertos derechos estudiantiles y avanza en una agenda "joven", los grupos de derecha radical hacen un cuestionamiento integral del saber escolar, en tanto que encuentran el "adoctrinamiento" como el principal problema educativo. Los efectos de estos cambios, tanto en el movimiento estudiantil como en la vida cotidiana escolar, se encuentran en proceso.
Palabras clave: política, juventud, movimiento estudiantil, escuela secundaria.
Abstract
This paper analyzes the changes and continuities in the secondary student movement in recent Argentina, and shows how the rise of the radical right wing has transformed youth politics and impacted the formation of groups with new identities, demands and frameworks of collective action. More precisely, it analyzes what happened to the student's organizations and their ways of constructing meaning of education, the student political subjectivities and youth political identities. In order to do this, the journey of two organizations are studied: the Organized Students group (non-partisan but with a certain center-right wing orientation) and La Libertad Avanza (radical right wing) during the period 2020-2024 in the Buenos Aires metropolitan area. Methodological approach: A content analysis is carried out based on interviews with militants and is combined with bibliographic and documentary analysis.
The findings show an impact of the emergence of the right wing on the student movement in terms of new actors and demands. While the center-right group advances an agenda that questions the terms under which certain student rights have been raised and advances a "young" agenda, radical right groups challenge school knowledge in a comprehensive manner, identifying "indoctrination" as the main educational problem. The effects of these changes on both the student movement and daily school life are ongoing.
Keywords: politics, youth, student movements, secondary schools.
Recibido: 24 de octubre de 2024
Aprobado:3 de julio de 2025
Introducción
El objetivo de este artículo es presentar algunos hallazgos relevantes en relación con las transformaciones del movimiento estudiantil secundario en la Argentina a través de un estudio que recupera lo acontecido en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Más precisamente, se analiza la emergencia de nuevos marcos de acción colectiva y demandas en torno a la educación, la escuela y la juventud impulsados por grupos de derechas que se evidencian como disruptivos y novedosos en la historia reciente del movimiento. Asimismo, se describen los sentidos construidos en torno a lo político, las juventudes y la escuela, lo cual delinea nuevas narrativas identitarias estudiantiles.
Para ello, se consideran dos grupos juveniles del espectro de derechas: la agrupación independiente Estudiantes Organizados, de orientación centroderecha (EEOO), y los estudiantes secundarios que militan en espacios o causas estudiantiles y que son miembros del partido de Javier Milei (La Libertad Avanza-LLA; en adelante, los libertarios), cuya orientación de derecha radical es más marcada. Si bien estos últimos no habían conformado una rama partidaria-estudiantil o una organización de segundo grado, algunos de ellos sí participan en organizaciones estudiantiles o en otras instancias, o bien, referencian en la escuela secundaria y en la cuestión educativa elementos centrales de construcción de su identidad militante. Asimismo, sus ideas están presentes en la discusión del movimiento estudiantil a través de distintas acciones de ciberactivismo que tienen un fuerte impacto en las redes sociales. Hace unas semanas, se conformaron como rama secundaria del partido y se denominan AULAS, pero su creación tan reciente no ha permitido incluirlos como entrevistados.
Ponemos especial énfasis en describir minuciosamente de qué modos estos grupos han colocado en la agenda cuestiones inéditas y, en ocasiones, a contrapelo de lo que han planteado las organizaciones presentes del movimiento estudiantil secundario desde la recuperación democrática en 1983. Es importante destacar que las juventudes de derechas son un campo de estudio en crecimiento en la Argentina de la pospandemia (Vázquez, 2022; 2023; Saferstein y Goldentul, 2022; Vommaro y Cozachcow, 2023; Stacchiola y Seca, 2023; Chervin, 2024), mientras que el estudio de su impacto en la escuela secundaria y en el movimiento estudiantil es mucho menor. Este trabajo se inserta en un campo con grandes vacancias, y desde allí fundamentamos su carácter exploratorio y descriptivo, pero que también intenta avanzar en una comprensión inicial del fenómeno.
Aspectos conceptuales en su contexto sociohistórico
El movimiento estudiantil secundario ha sido un actor menos estudiado en la Argentina en comparación con otros movimientos estudiantiles, como el universitario. En otros trabajos (Larrondo, 2014) mostramos cómo sus organizaciones de segundo grado, las ramas juveniles de partidos políticos y las organizaciones escolares (centros de estudiantes y otros órganos participativos) conforman, a partir de la construcción de marcos de acción colectiva, demandas y repertorios de acción colectiva (Hunt et al., 1994; Gamson, 2013; Mc Adam et al., 1999; Schuster, 2005), un movimiento estudiantil que permite reconocerlo en su singularidad y en su trayectoria histórica. A pesar de las diferencias ideológicas e identitarias, se trata de un actor político que es posible delimitar y comprender. Una de sus características específicas es la volatilidad de la participación, quizás mucho más fuerte que sus vecinas organizaciones universitarias.
Asimismo, desde esta línea conceptual, que retoma aportes del campo de los movimientos sociales, hemos podido identificar, a partir de un análisis diacrónico, algunos cambios y emergencias muy novedosos en los últimos años. Estos son impulsados por grupos juveniles que no habían estado presentes desde los años ochenta y que buscan construir una identidad colectiva (Melucci, 1994) estudiantil desde una cosmovisión de derechas, tanto en su versión más "neutra" (apartidaría) como libertaria/radical. Los cambios no significan que de los marcos y demandas de los estudiantes secundarios mutan en su totalidad, sino que algunos se resignifican y otros son enteramente novedosos.
Aprehender -y nombrar- a estos grupos implica entenderlos no tanto desde una clasificación puramente teórica, sino también sociohistórica, atendiendo a fenómenos locales y globales. Estas emergencias en el movimiento estudiantil y en las identidades políticas juveniles se insertan en el marco de un crecimiento de la pregnancia de las derechas en las juventudes a nivel global, regional y local. Pocos años después de cierta recomposición tras la crisis del capitalismo en 2008, comenzaron a surgir y/o a tener mayor notoriedad -en el norte global inicialmente- posiciones y grupos de extrema derecha y de derecha alternativa muy diversos. La elección de Donald Trump en 2016 y el Brexit fueron de las primeras manifestaciones que evidenciaban que estas ideologías y sensibilidades tenían la capacidad de impactar en las instituciones (Roose, 2021). Cabe aclarar que la confluencia de causas que hacen a este surgimiento y su rápida diseminación asumen una complejidad que no es posible desplegar aquí, aunque sí algunos de sus rasgos más notorios. Estos grupos se presentan como anti statu quo y con una fuerte impronta de "rebelión" ante la "tiranía de la corrección política" (Stefanoni, 2021). Según Nilan y Gentles (2024), la derecha radical se caracteriza por la supremacía blanca, una ideología antiizquierdista virulenta y la desconfianza en las instituciones tradicionales, mientras que la misoginia, la homofobia, el antifeminismo, la islamofobia y el antisemitismo suelen también estar presentes. Estos mismos autores entienden la extrema derecha como un movimiento social amplio que incluye grupos diversos, desde hombres misóginos como los transnacionales Proud Boys, organizaciones ultranacionalistas como Generation Identity en Europa hasta grupos neonazis, por mencionar algunos ejemplos. Siguiendo a estos mismos autores, la atracción de los mensajes de derecha radical por parte de muchos jóvenes se vincula a la "necesidad" de expresarse en contra de un sistema en el que se visualizan como una «generación perdida», dada por un sentimiento de impotencia subjetiva y política. Este mensaje tiene una mayor llegada a varones que atraviesan sus vidas en distintos tipos de precariedad. Los mensajes y la propaganda de extrema derecha -cuya multiplicación y difusión es indisoluble de la centralidad del papel de las redes sociales y plataformas- culpan a un otro o a unos otros (los inmigrantes, el feminismo, la corrección política) de la precariedad y la decadencia moral y se entusiasman con la vuelta a un pasado glorioso en el que se restaurará este lugar perdido. El lugar de influencers, grupos de pares y las posibilidades de agregación que ofrecen las tecnologías explican la enorme difusión de estos grupos. Muchos de estos grupos que adhieren a estas posturas -o algunas de las principales- han aceptado las reglas del juego institucionales de la democracia y participan en parlamentos y cargos ejecutivos o en la dirección del Estado en varios países. En Argentina y en América Latina, este proceso se fue dando, aunque con rasgos específicos, casi en paralelo -aunque más paulatino- y se reflejó inicialmente en el surgimiento de influencers y grupos activistas antprogresistas y antiizquierdistas, la militancia religiosa antiaborto y antifeminista y algunas síntesis que sumaban también la expresión nacionalista. Podemos ejemplificar este último caso a partir del ascenso de Jair Bolsonaro, quien tuvo entre sus apoyos una amplia militancia juvenil con agenda propia y con una fuerte estrategia en redes sociales (Severo et al., 2019). No obstante, en la región, la "explosión" de estos grupos en cuanto a niveles de adhesión juvenil se produjo durante la pandemia de Covid-19, momento en que pudieron, además, sumar el repudio y la crítica a las medidas de aislamiento, las que lograron significar exitosamente como encierro arbitrario y atentado a la libertad. Además de lo mencionado, los estudios sobre juventudes, politicidades juveniles y derechas destacan la importancia de las industrias culturales (más específicamente, la publicación y presentación de libros) en la conformación de movimientos y partidos políticos, en la movilización callejera y, atravesando todas ellas, la centralidad de conformación de grupalidades e identidades a través de redes y plataformas (Pérez et al., 2024; Besen & Walther, 2023; Faundes, 2023; Saferstein y Goldentul, 2022; Vázquez, 2022; Treminio & Pignataro, 2021; Kesler et al., 2021; Stefanoni, 2021 entre otros).
En este contexto cultural y político, clasificamos a los grupos estudiados en este trabajo como de "centro de derecha" y de "derecha radical" a partir de la propuesta teórica y sociohistórica de investigadores que estudian el presente y el recorrido de las derechas argentinas en diálogo con la conceptualización de las derechas a nivel global, tal como hemos referido más arriba y enfatizando la necesidad de comprenderlas en el propio contexto que les da significado a los grupos concretos.
La derecha es un actor clave de la historia política argentina desde el siglo xix, y remite a dos tradiciones: una conservadora liberal y otra nacionalista reaccionaria, que fueron protagonizando enfrentamientos, fusiones o alianzas en distintos momentos históricos. Para Vicente y Morresi (2023), en el presente sería más correcto entender a la derecha libertaria argentina (el espacio partidario de Milei, lla) como "radical", esto es, una derecha que tensiona fuertemente los límites de la democracia y lo democrático y que surge de la radicalización de la centroderecha de tradición liberal conservadora expresada, desde 2003, en el partido pro y sus sucesivas alianzas. El PRO, miembro principal de la alianza Cambiemos -que gobernó la Argentina entre 2015 y 2019-, surgió a partir de una mirada que se pretendía superadora de las visiones "derecha e izquierda", proponiéndose como un espacio promercado pero como una organización política moderna, democrática, con un enfoque en el hacer-managerialista y antipopulista. En cambio, la derecha radical, representada en Milei, se fue diferenciando, por considerar que se realizaban reformas suaves en lo económico y demasiado progresistas en lo ideológico. Como observan estos autores, la ideología de Milei-lla surge por la mixtura de las ideas anarcolibertarias y anticolectivistas -fuertemente inspiradas en Murray Rothbard, populista de derecha- y su afinidad hacia la denominada escuela austríaca con otras demandas y tópicos de la derecha global: el antifeminismo, el anticomunismo ideológico, el antiprogresismo y la opción por los valores tradicionales. Es decir: lla, lejos de representar un corpus coherente e integrado, es una fusión de tradiciones liberales muy distintas entre sí y que incluye, por ejemplo, el uso político y la resignificación de algunas ideas o frases sueltas a las que se adjudica valor de doctrina y que son lo suficientemente amplias como para permitir alianzas entre grupos muy diferentes. Esto sucede, por caso, con la frase de Benegas Lynch que estos grupos (especialmente los jóvenes) recitan como un mantra: "El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, la libertad y la propiedad". Así, esta ala del liberalismo ha podido aliarse con la otra corriente de derecha: la nacionalista reaccionaria, muy cara a la familia militar. Así, esta otra línea le provee al liberalismo local rasgos antipluralistas en los que se azuza la idea de que las verdades y razones deben imponerse por sobre los acuerdos, las trabas institucionales y las fuerzas sociales que las resisten. Dicen estos autores que no hay incoherencias ni contradicciones entre estas derechas, sino una sociedad que parece funcionar: las instituciones democráticas y sus trabas al programa económico y cultural liberal son enfrentadas con una impronta populista de derecha, agresiva, y utilizan como elementos retóricos citas de autoridad que ofician como murallas que permiten una cohesión interna y un enfrentamiento radical con los otros, un discurso adversativo violento con gritos, insultos que reducen toda diferencia a un enfrentamiento maniqueo del bien contra el mal (Vicente y Morresi, 2023). Esto se traslada a las voces militantes, sobre todo, en el marco de las redes sociales. Así, en los videos de TikTok, en los tweets, en las publicaciones de Instagram que realizan los jóvenes militantes de la derecha radical mileísta, los otros o adversarios son zurdos y kirchos a los que se los doma, se los mea, se los humilla o se les tapa la boca. Esto no es un fenómeno marginal, sino que constituye una parte central en la construcción identitaria de LLA.
Esta modalidad de vínculo entre identidad, democracia y conflicto, exitosa en la campaña electoral, sigue estando vigente en la etapa gubernamental, y todo indica que continuará. En síntesis, la propuesta de LLA es, más allá de su prédica liberal, un populismo de derecha que va corriendo hacia los márgenes las libertades individuales y las reglas democráticas para imponer un programa de gobierno ultradesregulado en lo económico, con resultados hasta el momento erráticos.
En este trabajo reconstruimos los marcos de acción colectiva, demandas e identidad a partir de una estrategia que combina: 1) el análisis documental (contenido de redes sociales), que es en el que los activistas registran y publicitan sus acciones e intervenciones públicas, y 2) entrevistas en profundidad en las que además de indagar aspectos de sus biografías y carreras militantes (Meccia, 2019), se incluyen interrogantes que permiten utilizarlas como fuente de información para reconstruir las características de sus organizaciones, los grupos políticos que integran y, con ello, los objetivos, acciones y tareas que llevan adelante. Este último abordaje no toma el testimonio como una "fuente de datos verdadera y estadísticamente representativa", sino que, atendiendo al hecho de que, aunque la subjetividad siempre está mediando, los actores encarnan procesos sociales más amplios y sus experiencias pueden ser utilizadas para reconstruir hechos e instituciones, siempre en conjunción con otros testimonios y con el análisis cruzado con otras fuentes de datos (Bertaux, 1989; Carnovale, 2007). En concreto, si bien la investigación en su conjunto se nutre de 22 entrevistas y una encuesta, para este artículo se utiliza un corpus de entrevistas paradigmáticas. Cuatro de ellas corresponden a jóvenes que integran eeoo (dos de ellos en posiciones de coordinación o liderazgo), junto con el análisis de las publicaciones de Instagram y videos producidos por esta organización desde 2020. Para el caso de los estudiantes libertarios (lla), consideramos el testimonio de seis de ellos (todos comenzaron su participación en los años de la escuela secundaria, tres jóvenes de la provincia de Buenos Aires y tres de la Ciudad de Buenos Aires)1 las publicaciones de distintas organizaciones partidarias y los tweets de influencers que remiten a asuntos vinculados a la educación. Asimismo, se utilizaron los resultados de una encuesta de 180 casos destinada a estudiantes secundarios -no orientada necesariamente a jóvenes militantes-, en la que se registraron opiniones sobre cuestiones claves sobre la escuela, temáticas de interés curricular y tendencias de opinión sobre problemáticas juveniles, desde las cuales también se interrogaron los hallazgos de la entrevista en profundidad y se interpretó el contenido de las mismas. Esta encuesta fue de tipo coincidental y respondieron a ella jóvenes que, reclutados a través de avisos publicitarios en redes sociales que utilizan, tuvieron la voluntad y el interés de responder. Es importante destacar que la obtención de respuesta en adolescentes a través de métodos tradicionales presenciales es compleja de realizar porque se trata de menores de edad. En el caso de los entrevistados, todos habían cumplido los dieciocho años.
Un racconto necesario: juventudes y estudiantes secundarios de Alfonsín a Milei
La recuperación democrática de 1983, tras los años del terrorismo de Estado ejecutado por la dictadura militar, se fundó sobre una pedagogía democrática y la promoción de las instituciones y las prácticas democrático-republicanas en toda la sociedad. Los jóvenes fueron protagonistas de este proceso y el movimiento estudiantil secundario también. Sus organizaciones estaban conformadas por las ramas de estudiantes secundarios de partidos políticos y coordinadoras independientes. Estas últimas estaban compuestas por militantes de diferentes partidos (a su vez, participantes o impulsores de los centros de estudiantes de sus escuelas) y estudiantes independientes. Las acciones colectivas, los marcos y las demandas se construían principalmente en dichos espacios, y esta característica organizativa se extenderá a través del tiempo. Mientras que la identidad colectiva del sujeto estudiantil en este período se construyó en torno al reconocimiento del estudiante secundario como sujeto político y su derecho a expresarse y a organizarse, las demandas tuvieron que ver con la libertad de agremiación y el derecho a hacer política, la democratización de las propias escuelas (en términos participativos y pedagógicos), la gratuidad del boleto estudiantil, el aumento del presupuesto educativo y una modernización de los planes de estudios (Berguier et al., 1986; Larrondo, 2014). Por último, el movimiento estudiantil secundario, al igual que el universitario, se comprometió en la condena al terrorismo de Estado, al reclamo de justicia por los desaparecidos y a la construcción de su memoria.
En la década de los noventa, el movimiento estudiantil dio un giro. Tras el triunfo del candidato Carlos Menem (1989), su adopción de políticas de corte neoliberal, que incluyeron privatizaciones y achicamiento del Estado y leyes que indultaron a los militares de la dictadura, selló una fuerte crisis entre los jóvenes y las identidades partidarias de los dos grandes partidos políticos (UCR y PJ), a la vez que las izquierdas partidarias se encontraban en un proceso de retroceso luego de la caída del Muro y la crisis del bloque soviético. En ese contexto, aparecieron nuevos espacios de militancia y participación juvenil. Si bien las demandas y los grandes marcos de acción colectiva del movimiento estudiantil se mantuvieron, cambiaron los actores, su identidad y su forma de organización. Aparecieron agrupaciones independientes, que se construyeron por fuera de la política institucional, renegando de sus vínculos con partidos políticos y otras organizaciones. Este mismo proceso se replicó en otros ámbitos (estudiantiles, sindicales, partidarios, culturales). Para estos jóvenes, los referentes dejaron de ser las figuras partidarias y pasaron a ser organismos de derechos humanos -como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo-, sectores piqueteros, organizaciones antirrepresivas y bandas de rock. Muchas veces, en alianza con sindicatos docentes, se sumaron a reclamos y acciones de protesta para oponerse a la reforma educativa menemista que pretendía cambiar la estructura del sistema educativo y transferir el financiamiento a las provincias. Además, profundizaron y sumaron a sus símbolos las conmemoraciones en torno a "La noche de los lápices", emblema del movimiento estudiantil. Por último, incorporaron reclamos en contra de la violencia policial hacia los jóvenes.
La década neoliberal terminó en Argentina tras estallar el modelo económico denominado convertibilidad en la crisis de 2001. En 2003 fue electo presidente Néstor Kirchner, que inauguró un período de recomposición de las capacidades estatales y de retorno de la participación política a los espacios partidarios, proceso que se consolidó hacia mediados de su mandato y que acarreó una revinculación de los jóvenes con la política institucionalizada. El movimiento estudiantil secundario no fue ajeno a esto y la revitalización de sus organizaciones se dio a partir de 2009, traccionado por el engrosamiento de la militancia juvenil oficialista que se produjo tras el conflicto con las patronales rurales en el año anterior y el propio fallecimiento de Néstor Kirchner en 2009. Por entonces, también se consolidó y creció la participación en los espacios juveniles opositores, tanto en la centroderecha (pro/ Cambiemos) y los partidos de izquierda. Como resultado de este proceso, los marcos de acción colectiva del movimiento estudiantil se fragmentaron. Para la izquierda, la contraposición era el neoliberalismo educativo que seguía siendo representado por el peronismo-kirchnerismo, de modo tal que todas sus medidas educativas representaban desfinanciamiento. Para los jóvenes kirchneristas, el movimiento estudiantil secundario estaba llamado a defender el proyecto nacional y popular con sus políticas inclusivas y logros, por ejemplo, las becas, el plan de reparto de computadoras "Conectar Igualdad" y la construcción de escuelas. Por su parte, el partido pro, antes mencionado, no tenía interés en participar del movimiento estudiantil.
Paralelamente, este proceso de crecimiento de participación juvenil se dio en el marco de la implementación de políticas de juventud que impulsaron la participación de todo tipo: centros de estudiantes, organizaciones estudiantiles, voto a partir de los 16 años y otros programas (Vázquez, 2016; Larrondo, 2018; 2017).
El ciclo kirchnerista vio agotadas sus capacidades de crecimiento económico en el marco de una fuerte grieta ideológica y las elecciones de 2015 marcaron el triunfo de la alianza Cambiemos: Mauricio Macri resultó electo presidente con un programa económico promercado. Así, la "juventud militante" pasó a un rol opositor y el movimiento estudiantil entró en un breve período de latencia, que fue dinamizado luego por la irrupción del feminismo en la escuela secundaria (Larrondo, 2024). Por entonces, la discusión por la ley de interrupción voluntaria del embarazo, el respeto por la diversidad de identidades de género, la demanda por la educación sexual integral y las denuncias por abusos y acoso dentro y fuera de la escuela, movilizaron y casi monopolizaron las discusiones y debates (Larrondo, 2024). En esos años, los centros de estudiantes fueron mayormente presididos por mujeres.
La gestión macrista no logró cumplir las expectativas en cuanto a la solución del problema de la inflación, el crecimiento económico, y la decepción culminó con el fracaso de la reelección de Mauricio Macri en los comicios. El retorno del peronismo, de la mano de Alberto Fernández y secundado por Cristina Fernández de Kirchner, estuvo marcado por el estallido de la pandemia de Covid-19 a los tres meses de asumido el nuevo gobierno. La gestión de la situación sanitaria, que gozó al principio de un importante apoyo popular, tuvo como pilares la vacunación y un estricto esquema de aislamiento social obligatorio que incluyó un prolongado período de suspensión de las actividades educativas. El gobierno, que iniciaba su gestión con una altísima imagen positiva, fue socavando su aprobación de la mano de hechos de corrupción, favoritismo y excepciones inadmisibles que sellaron el descontento. La oposición logró sumar adhesiones a través de la crítica permanente a los efectos de las medidas de aislamiento social, los desaciertos en la gestión de la inflación, las consecuencias del encierro prolongado en los niños y jóvenes y la denuncia de los privilegios que mantuvieron los sectores cercanos al gobierno. No obstante, un proceso mucho más largo de impugnación al Estado -juzgado de ineficiente, injusto y corrupto-, junto con una lectura de que este establecía privilegios para sus empleados y los beneficiarios de la ayuda social (Semán, 2023), y que además encerraba a la población de modo arbitrario, fue abonando un nuevo discurso opositor que confluía en grupos que se estaban consolidando y que redundaron en la emergencia de nuevas identidades político-partidarias de derecha radical. Algunos autores (Semán et al., 2022) dieron cuenta de que este proceso gestado "por lo bajo" evidenció un cambio en las sensibilidades populares. Junto a los padecimientos dados por una economía inflacionaria, se fue conformando una crítica al rol protector, distribuidor y tutelar del Estado. Semán y Welschinger (2023) muestran cómo en numerosos grupos de sectores populares aparece el "mejorismo", una especie de ethos (y de identidad) en el que las personas apuestan y valorizan sus capacidades individuales para crecer y salir adelante sin la ayuda de nadie, y menos del Estado. La figura que representa este espíritu es el emprendedor, pequeño o grande, ciudadano común que se esfuerza y progresa y que no necesita que nadie le regale nada. La propuesta libertaria logró articular esa sensibilidad enmarcándola en el enfrentamiento a su opuesto: el colectivismo, el estatismo, el comunismo y los zurdos.
Así, surgió una militancia específicamente juvenil que comenzó en 2018, se intensificó durante la pandemia y conformó nuevas grupalidades, tanto informales como formales. Se trata de jóvenes que se autodefinen abiertamente como antikirchneristas, antipopulistas, anticomunistas y liberales o, incluso, de derecha (Vázquez, 2022). Entre sus consignas, demandan un Estado mínimo, la baja de impuestos, el ultraliberalismo económico y la dolarización de la economía, pero también -al menos, gran parte de ellos- la defensa de valores tradicionales y conservadores como la familia y el derecho a portar armas, al tiempo que se declaran "antiprogres" y son mayormente opositores a lo que denominan "ideología de género". Esta militancia juvenil construyó comunidad y sentido de pertenencia -identidad- a partir de la generación de contenidos en redes sociales (Kessler et al., 2021) y de la difusión y la utilización de consumos culturales bien específicos como libros, videos producidos por influencers e intelectuales y profesionales de dicha orientación (Saferstein y Goldentul, 2022; Vázquez, 2022).
Lejos de ser solamente un fenómeno juvenil que se monta sobre una irrupción global de las derechas alternativas (Stefanoni, 2021), la candidatura presidencial de Javier Milei logró articular el descontento de todo el campo social, no solo hacia la clase política, sino hacia un modelo de organización de lo económico y lo social que parecía haber tocado límites. Con un caudal de votos indiscutible, un proyecto ultraliberal en lo económico, conservador en lo cultural y explícitamente reivindicador de la dictadura militar asumió el Gobierno. En las secciones siguientes analizamos un efecto de ese proceso: organizaciones del movimiento estudiantil secundario de derecha o centroderecha.
Estudiantes organizados: ¿una agenda nueva para los estudiantes?
La agrupación Estudiantes Organizados (EEOO) se conformó durante la pandemia en el marco de las restricciones a la presencialidad escolar dispuestas en el distanciamiento social obligatorio ordenado por el Gobierno. Sus primeros integrantes se conocieron en una marcha de protesta en la que se le exigía al Ministerio de Educación un regreso a la presencialidad escolar. La convocatoria se hizo por redes sociales y se realizó el 21 de septiembre de 2020, fecha en que se celebra en Argentina el Día del Estudiante. Hasta entonces, los y las estudiantes de todos los niveles del sistema tenían cursos en línea, lo cual generó una profunda desigualdad entre quienes podían acceder a los dispositivos tecnológicos necesarios y quienes no, y tuvo innumerables consecuencias negativas en los vínculos, en la sociabilidad y la salud mental de los adolescentes. En el mismo acto de protesta, según cuenta Ari, una de sus fundadoras, varios jóvenes se conocieron y formaron un grupo de WhatsApp llamado "Volver a la escuela". En poco tiempo fueron sumándose jóvenes de casi todas las provincias y sostuvieron el grupo que derivó en una organización que funciona hasta hoy.
Si bien la agrupación se presenta como integrada por estudiantes independientes y, en ese sentido, es apartidaria, la ubicamos en el espectro de centrode-recha por tres motivos. En primer lugar, si bien el reclamo por la presencialidad escolar fue en principio una demanda de un sector de la sociedad civil, estuvo atravesada por la politización en términos partidarios de los reclamos sobre la apertura de las actividades y el fin del distanciamiento que fue propugnado por los partidos de la oposición, principalmente PRO-Juntos por el Cambio (que gobernaba la Ciudad de Buenos Aires y varias provincias) y los espacios liberales y libertarios. En segundo lugar, muchos de sus fundadores eran y son militantes partidarios del PRO en sus distintas vertientes o del espacio libertario, sus posturas estaban atravesadas por la crítica a la gestión peronista y varios se reconocen como opositores. Por último, son sus demandas y marcos de acción colectiva aquello que evidencia afinidades implícitas y explícitas, especialmente con el PRO -de centroderecha- y su mirada sobre la educación. Cabe destacar que esta lectura no siempre coincide con aquello que sus miembros dicen: "Nos reunimos con políticos del PRO o del radicalismo porque son los únicos que nos dan bola".
Una organización distinta
Un rasgo original y saliente es que la organización se piensa a sí misma en un doble rol: como un espacio de formación de liderazgos juveniles y también como organización del movimiento estudiantil. Aunque EEOO defiende y se enmarca en la defensa del derecho a la educación, la particularidad histórica de esta organización es que condensa un conjunto elementos que en sus propuestas y acciones se contraponen o se distancian de algunos consensos y tradiciones históricas presentes en el movimiento estudiantil, a la vez que resignifica otros.
En primer lugar, el modo que entienden la garantía del derecho a la educación a partir de la calidad y la presencialidad, lo cual los lleva a cuestionar las huelgas por parte de los docentes y las medidas de protesta estudiantil que implican las tomas u ocupaciones de escuela.
En segundo lugar, EEOO no enaltece el financiamiento estatal como algo exclusivo, aunque sí defiende la educación pública. Esto no quiere decir que promueva una educación arancelada, pero, por ejemplo, ha puesto a debate la propuesta de financiamiento a la demanda ("vouchers") educativos o, incluso, desarrolla un programa de becas para estudiar en universidades privadas. Esto va a contrapelo de ciertas tradiciones del movimiento estudiantil, en las que referir a universidad privada o vouchers es inimaginable. No obstante, durante el recorte presupuestario sobre las universidades llevado a cabo por el gobierno de Milei, han convocado a las acciones de protesta o se han mostrado apoyando a la universidad pública, aunque con reparos vinculados a la necesidad de "auditar". Asimismo -y esto es quizás su mayor novedad-, EEOO se destaca por la presentación pública de algunas demandas que resultan originales, siempre en relación con otros grupos y períodos, como el reclamo en contra de aquello que entiende como adoctrinamiento escolar, y con esto, una mirada de los derechos humanos que pide una mayor ampliación de este término, en contra de lo que entienden como una "ideologización" de los mismos. En cambio, propugna por el tratamiento de temas que consideran de interés de la adolescencia como la educación emocional y financiera.
En tercer lugar, EEOO cuenta con formas de organización interna por departamentos en función de objetivos y repertorios de acción colectiva también novedosos. Como mencionamos, rechaza formas de protesta que impliquen la suspensión de clases y promueve otras formas de lograr de canalizar demandas ciertas demandas, como hacer alianzas con legisladores y fuerzas políticas para proponer leyes o modificar las existentes, utiliza las redes sociales para denunciar problemas y el uso de herramientas formales como las cartas, denuncias y reclamos institucionales.
Por último, aparecen preocupaciones y acciones que sí tienen continuidad con el movimiento estudiantil, como la valorización y la promoción para formar centros de estudiantes en todas las escuelas públicas y privadas como forma de ejercer un derecho legítimo, la discusión sobre el contenido de los planes de estudio y la centralidad de la educación sexual integral (ESI). Como dice Ari, de EEOO:
Nuestro accionar es contactemos un consejero escolar, redactemos una carta, elevemos, hagamos toda la cuestión formal de reclamo. Muchas veces se hace en conjunto con los directivos o la secretaria, que es la encargada de elevar esos reclamos. Pero se acompaña siempre o con una carta del Centro de Estudiantes [...] Por lo general se hace algún tipo de manifestación pacífica en la escuela, o en el horario de salida de la escuela, como "te pego un cartel en la puerta de la escuela" y me quedo y te digo "che, no tenemos estufas". [...] No estamos a favor de la toma de escuelas. Somos la única agrupación que no estamos a favor de la toma de escuelas. ¿Por qué? Porque consideramos que la escuela tiene que estar abierta siempre. Si yo lo analizo en frío, te digo que somos una agrupación del dolor de no poder ir a la escuela. Obviamente que hay algo emocional ahí de decir, "che, la escuela siempre tiene que estar abierta". Y después una cuestión legal de decir "che, una institución pública no se puede tomar porque es delito federal"; pero más allá de eso en la Constitución nacional dice que nosotros tenemos derecho, a enseñar los docentes y a aprender los alumnos. Entonces, que la escuela esté cerrada por una toma de escuela por un reclamo, es como que yo estoy interviniendo con el derecho de otro chico que tal vez no está de acuerdo con la toma de escuela a que pueda ir. Y después cosa que tienen que ver con la currícula. Uno, está atrasada. Dos, nosotros identificamos en algunas provincias cierto alineamiento ideológico en las materias de ciencias sociales, sobre todo. Lo cual lo denunciamos, porque consideramos que tiene que ser lo más imparcial posible. La escuela tiene que mostrar todas las posibilidades...2
Como mencionamos, uno de los repertorios de acción colectiva que aparece como más novedoso en EEOO, y que en parte podría contradecirse con su vocación de independencia de los partidos políticos, es el trabajo conjunto con legisladores o con instituciones gubernamentales. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, participaron de charlas y actividades convocadas o coorganizadas con diputados de Juntos por el Cambio en reiteradas ocasiones. Ellos mencionan que esto no es hacer política partidaria, sino aprovechar herramientas:
Yo no mezclo ni permito que se mezcle, ni en mi organización ni en EEOO lo partidario con lo estudiantil. [...] Nosotros usamos las herramientas político-partidarias porque hacemos visitas al Congreso, hacemos visitas a tal lado, necesitamos presentar proyectos en el Congreso de la Nación, en la Legislatura Bonaerense y en la porteña. Entonces, sí o sí tenés que tener vínculo con la política partidaria. Es muy distinto a que vos te entrometes y lleves a los chicos de los CdE que están adentro de tu gestión a ese político. Eso no pasa.3
Durante 2021 y 2022, varias organizaciones del movimiento estudiantil de la Ciudad de Buenos Aires (centros de estudiantes, coordinadoras totalmente independientes, de izquierdas y vinculadas al kirchnerismo) realizaron medidas de reclamo y tomas de escuela en protesta por condiciones edilicias y la mala calidad del servicio de alimentación en las escuelas públicas. En esa coyuntura, EEOO se mostró crítica a esta forma de protesta -porque implicaba la pérdida de días de clase-, no adhirió a ellas, y esto le valió la denuncia de "buchones". En cambio, tuvieron entrevistas con funcionarios educativos por el problema de la calidad de los alimentos de los comedores escolares y otros temas con el fin de presentar los reclamos de modo "institucional", con lo cual recibieron acusaciones de politizar desde el partidismo y de sabotear las acciones del movimiento estudiantil.
Esto nos lleva a profundizar en otra de las formas novedosas de intervención de la organización: la gestión institucional de los conflictos. Por ejemplo, en relación con la cuestión edilicia (es decir, el mal estado de los edificios escolares), realizó una campaña en diversas provincias del país para relevar su alcance y reclamar institucionalmente la situación. En la Provincia de Buenos Aires, donde gobierna el peronismo, EEOO se mostraba más crítico que en la ciudad (con mayor afinidad ideológica), pero sus propuestas también buscaban modificar leyes: diagnostica que la organización del sistema educativo provincial no permite hacer reclamos eficientes y trabajó un proyecto de ley para que los estudiantes puedan denunciar situaciones de adoctrinamiento o problemas edilicios directamente en un organismo de nivel local (municipal) creado a tal fin. Si bien participó en algunas marchas de protesta sobre las condiciones edilicias -sobre todo en La Plata, capital de la provincia-, siempre tuvo coherencia en no adherir a aquellas formas vinculadas a la toma de escuela.
En relación con una de sus principales preocupaciones, el adoctrinamiento escolar, cabe destacar que, una vez asumido el gobierno de Javier Milei -con quien varios de sus integrantes simpatizan por afinidad ideológica al proyecto gubernamental-, este fue el único en criticar la actitud del presidente en un acto escolar en el que tomó el rol de "docente adoctrinador". En la inauguración del ciclo lectivo 2024, Milei concurrió a dar un discurso a su colegio de la infancia: el Cardenal Co-pello, institución privada y católica ubicada en el barrio Villa Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires. Allí, el presidente profirió un largo discurso frente a los alumnos (niños y adolescentes), en el que recorrió un conjunto de tópicos en un lenguaje coloquial y, en ocasiones, vulgar, y en el que se explayó en cuestiones ideológicas y que contrariaban el espíritu de varias leyes educativas y hasta de la Constitución nacional. Por ejemplo, afirmó que la educación pública es un "mecanismo de lavado de cerebro"; que los comunistas son peligrosos; se burló de sus adversarios políticos; elogió con grandilocuencia su gestión gubernamental; valoró los castigos físicos y el sacrificio porque templan el carácter; afirmó que "el aborto es un asesinato agravado por el vínculo"; hizo bromas con doble sentido sexual, entre otras cuestiones. En el acto, un estudiante se desmayó y el presidente se burló de la situación aduciendo que la causa era que había nombrado a "los comunistas". Frente a este episodio, llamativamente, no hubo grandes declaraciones de organizaciones estudiantiles de ningún signo político. Pero EEOO sí se pronunció y escribió un posteo en Instagram criticando lo ocurrido y sosteniendo que el adoctrinamiento es algo que no debiera ocurrir nunca, no importa el signo político de quien lo intente.
Una agenda propositiva y "joven"
En otros trabajos (Larrondo, 2014; 2018) hemos mostrado y conceptualizado cómo la política en la escuela secundaria se expresa en una serie de dispositivos y temáticas que permiten la "expresión legitima" de la política estudiantil, y cómo el obrar mancomunado en beneficio de la escuela, la organización de eventos culturales que interesan a los jóvenes y el accionar solidario conforman este dispositivo que es común a todas las organizaciones participativas escolares, independientemente de su signo político. EEOO, en tanto organización de segundo grado, que además surgió en la pandemia, retoma parte de este accionar, pero a partir de problemas y temáticas que no habían estado muy presentes en el movimiento estudiantil, como la educación financiera, el storytelling, la "gestión de las emociones" y salud mental, bullying, el buen uso de redes sociales y la planificación de los estudios universitarios. De todas estas temáticas, el grupo ha desarrollado diversas líneas de acción. Por ejemplo, un programa de becas para hacer estudios superiores en algunas universidades privadas o capacitaciones en los problemas mencionados para que sean replicadas en las distintas filiales de la organización. También produce material en redes sociales sobre salud mental, bullying, educación sexual y educación financiera. De hecho, una de sus últimas publicaciones en redes sociales tiene como objetivo advertir sobre los influencers de "inversiones" que, bajo un formato de emprendedurismo, introducen a los jóvenes en esquemas Ponzi a partir de mensajes virales que los incentivos a "invertir" a la vez que promueven acciones como abandonar los estudios. Cabe aclarar que en Argentina existe un preocupante aumento de la ludopatía y la participación en estafas piramidales en los adolescentes varones.
Por último, es importante destacar las dos cuestiones que esta organización promueve y que son las más disruptivas en relación con las tradiciones del movimiento estudiantil. Por un lado, el enmarcamiento de la problemática estudiantil en torno a la calidad de la educación y el bienestar estudiantil antes que en el acceso y el financiamiento en sí. Estos estudiantes relacionan su preocupación por la deserción escolar y los bajos rendimientos en las pruebas de calidad educativa con los días de clase que se pierden. No se ha registrado en estudios previos una preocupación o la alusión a las pruebas de calidad o de rendimiento escolar en organizaciones del movimiento estudiantil en períodos anteriores o desde otras identidades políticas. Ellos creen que los paros docentes son una de las principales causas de la baja calidad educativa, y por eso apoyan y promueven la sanción de la ley quedeclara la esencialidad del servicio educativo.4
Si bien esto último es disruptivo, en tanto el movimiento estudiantil siempre se mostró solidario con los reclamos docentes y nunca confrontó con los sindicatos, EEOO logró tematizar un problema que para muchos estudiantes secundarios era una preocupación de la que no se hablaba (GECITEC, 2023), al igual que las clases que se pierden por las tomas de escuela o el ausentismo docente.El segundo punto, que también fue mencionado, es el problema del adoctrinamiento, en el que llevan líneas de acción en todas las jurisdicciones. Los y las estudiantes observan una línea ideológica que definen en términos muy generales pero que entienden como sesgada a la izquierda en los contenidos -que proponen discutir, pero sobre todo en los casos de docentes que "bajan" línea ideológica y opinan, por ejemplo, sobre candidatos o sobre política partidaria o sobre cuestiones que implican tomas de posición ideológica explícita, como el aborto. En esta dirección, apoyan los proyectos de ley que buscan tratar este problema y generar mecanismos de denuncia frente a estas situaciones abusivas, y para ello trabajan en conjunto con legisladores afines (como fue en el caso de la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires). A la fecha, estas leyes no han sido aprobadas o tratadas, pero el interés persiste.
En síntesis: EEOO o la disputa por el sentido de los derechos
EEOO surge como un colectivo que, aunque es estudiantil y se plantee apartidario, su modo de organización y su dinámica parece familiar con el proceso que culminó con la constitución del PRO como partido (Vommaro y Morresi, 2016). Con esto no queremos decir que ese sea su "destino" -de hecho es una organización apartidaria-, pero sí evidencia afinidad no solo ideológica, sino un estilo que la emparenta con la centroderecha moderada. En su momento, el PRO fue una novedad para el sistema de partidos en Argentina por evitar dar grandes definiciones ideológico-políticas y, en cambio, tematizar aspectos cotidianos y vecinalistas como prioritarios, levantando la bandera de la gestión y del hacer. Así, EEOO muestra un camino parecido en relación con la cuestión estudiantil. Este movimiento es novedoso en su organización y en la mayoría de las temáticas que plantea como de interés estudiantil, pero también se ancla en marcos de acción colectiva consolidados del movimiento estudiantil, a los que resignifica. Su apego a los derechos estudiantiles, en tanto aquellos consagrados en las normas, y a la educación como derecho universal no lo envuelve en una rutina de demandas siempre iguales que se reiteran más allá de todo contexto. Por el contrario, la novedad de este grupo es que se reapropian de la retórica de los derechos, plantean nuevos problemas, imprimen otros matices al derecho a la educación y evitan repetir aquellos discursos instalados que, por ejemplo, construyen un gran, único e impersonal enemigo educativo, como "el neoliberalismo". También resignifican el reclamo y la protesta, rechazando repertorios clásicos como paros docentes y tomas de escuela. Por último, encontramos una impronta de gestión que presenta más afinidad con el mundo de las ONG y el vocabulario de la organización empresarial que con los formatos partidarios o estatuarios clásicos del movimiento estudiantil. EEOO, sin duda, expresa una novedad en las organizaciones previas del movimiento estudiantil y, con cuatro años de funcionamiento, parece consolidarse como un grupo que "llegó para quedarse", sea como organización o sea en sus temáticas y cualidades organizativas.
Jóvenes liberales y libertarios: el adoctrinamiento como el problema
Los jóvenes libertarios y liberales (que en la actualidad están fusionados pero no lo estaban en años anteriores) no tenían conformada una rama estudiantil secundaria hasta marzo de 20255, aunque sí se habían organizado en algunas facultades de universidades públicas. Sin embargo, los incluimos como actores del movimiento estudiantil secundario por dos motivos. En primer lugar, porque algunos de ellos integran organizaciones estudiantiles como centros de estudiantes y el mismo EEOO; y, en ese marco, intentan llevar explícitamente las ideas libertarias en los espacios estudiantiles que ya existen, como, por ejemplo, el caso de Gastón (quien participó en la iniciativa escolar Municipio Joven, organizada desde la escuela) y de Nacho (quien formó una pequeña agrupación llamada Juventud Libre y preside el centro de estudiantes de su escuela).
En segundo lugar, por la centralidad y el impacto que tuvo la escuela secundaria y el rol estudiantil en distintos aspectos en su propia construcción militante. Un primer impacto aparece en la expresión de la identidad libertaria que se manifiesta en los relatos, en tanto cuestionamiento al saber escolar y a la "ideología de los profesores", tal como también aparece en el trabajo de Mariano Chervin (2024) sobre simpatizantes libertarios en una escuela técnica de la Ciudad de Buenos Aires. Aquellos que devinieron libertarios en los años de la escuela secundaria, por diversos motivos, actuaron, intervinieron y fueron influenciados por lo que allí ocurría tanto en actividades escolares como en el vínculo con los contenidos y los docentes. Esto, es a veces definido como "un despertar" o un "darse cuenta" que les permitía confrontar con la escuela. Ciro, quien pasó toda su secundaria en pandemia, es elocuente al respecto:
Fueron 12 años donde se instaló una verdad y esa era la verdad, y se bajaban los libros a los colegios, a los chicos se los adoctrinaba en la escuela. Y era todo la patria libre, justa y soberana por todas las escuelas que supuestamente había hecho Néstor Kirchner. Y con todas las bondades de la planificación central de la economía como la verdad absoluta [...] Por ejemplo, si yo soy tan capaz de ir a votar a los 16, bueno también soy tan capaz para si hago un delito lo pague. [...] Porque algo que ha habido es mucha entrega de derechos: derechos, derechos, derechos, derechos. ¿Y las obligaciones? ¿Y dónde están las responsabilidades? El liberalismo es eso, vos tenés tu libertad. Pero sos plenamente responsable de los actos que vos hacés.6
Estos jóvenes entrevistados no expresan una postura consensuada en tanto organización de estudiantes secundarios, como sí es el caso de EEOO. En este sentido, aparece una diversidad de posiciones personales que reflejan ciertas cosmo-visiones comunes que se reiteran de modo permanente y sí remiten a mensajes y perspectivas compartidas, que se vinculan con la plataforma de Javier Milei y con miradas más generales propias de la agenda libertaria local y también de la agenda alt-right. No obstante, como encuentra Vázquez (2023), hay una importante diversidad y heterogeneidad de posiciones en temas específicos como derechos humanos y dictadura en Argentina, educación sexual integral y feminismo, como así también formas más heterogéneas de concebir el derecho a la educación. Ninguno de los jóvenes entrevistados cuestionó la gratuidad de la educación, algunos se mostraron partidarios del sistema "voucher" (es decir, de financiamiento a la demanda), proyecto que fue muy promocionado en la campaña por el propio Javier Milei pero que fue relativamente abandonado al asumir la gestión.
Adoctrinamiento como demanda aglutinante
Mientras que para EEOO los problemas educativos son diversos y el principal es la cuestión de la pérdida de días de clase, para los jóvenes liberales y libertarios, el adoctrinamiento es el problema principal, aquello que aparece primero en la lista de preocupaciones en torno a la educación. Ahora bien, encontramos en estos militantes una versión más lineal y maniquea de lo que consideran adoctrinamiento. Los libertarios construyeron un marco de injusticia muy concreto y definen el adoctrinamiento a partir de un relato muy parecido que se reitera en redes sociales, discursos y publicaciones de las agrupaciones. De hecho, el adoctrinamiento se toma como uno de los motivos para atacar y desenmascarar la farsa de la educación pública, aunque luego esta versión más dura sea suavizada o relativizada por los entrevistados, quienes, en su mayoría, son actualmente estudiantes de nivel superior.
Para este grupo, el adoctrinamiento significa que en las escuelas y universidades hay explícitamente una imposición de ideas y perspectivas de izquierda o "zurda", que está dada por las temáticas y contenidos que se enseñan, el enfoque dado a los contenidos y también por la actitud de los docentes, que son mayormente "zurdos". El alumno es aquí víctima de un sistema de adoctrinamiento en el que los docentes desaprueban, humillan y sancionan a quienes no están de acuerdo y se expresan. Se reitera una versión lineal y victimizante en la que los jóvenes deben callarse la boca, a riesgo de no aprobar o de ser humillados. Esto se intensificaría si se expresan ideas liberales o libertarias. En la universidad, para ellos, la economía y la historia argentina son enseñadas desde una única perspectiva, de izquierda o peronista, mientras que en la escuela secundaria, el adoctrinamiento se expresa en la elección de ciertos contenidos y enfoques y el trato que los docentes tienen hacia los estudiantes para imponer estas ideas, abusando de su poder de adultos. Más que en la universidad, en la secundaria, los estudiantes son callados o humillados cuando quieren dar una opinión contraria. Como dice Gastón, de LLA:
Cuando arranqué la secundaria, ahí vi el verdadero adoctrinamiento en la escuela pública, que es nuestra principal pelea como juventud. Vi cómo el chico es bombardeado de ideas que te llevan a pensar de una forma, indirecta o directamente. [...] Eso es lo que más nos molesta. [...] esto en la facultad más todavía, pero en secundario, un chico, por no querer pelear con el docente, se calla, que tiene una forma de pensar distinta o ve que los demás tienen ideas políticas [...] digámosle de Historia. Un profe de Historia, que te empieza a contar de la dictadura, y te cuenta solo una cara. Que sí, los militares mataron mucha gente. Eso no se puede negar. Pero también los Montoneros mataron mucha gente inocente. Entonces, yo creo que tendría que ser mucho más dura la ley con respecto al adoctrinamiento escolar del docente hacia el alumno. Porque un docente se abusa, por el conocimiento que tiene y la experiencia que adquirió durante años, de una psicología de un nene de 13, 14, 15, 16, 17, 18 años [...] si él quiere, él puede doblar el pensamiento de un joven y hacerlo dudar. Entonces, es importante que sea lo más [...] apolítico posible el docente. Cada quien tiene su forma de pensar, pero mejor es reservarlo y de última transmitirlo en tu casa.7
Los contenidos específicos que mencionan y que denotan esta perspectiva son el enfoque dado a ciertas temáticas de la historia (por ejemplo, la dictadura, la etapa menemista), las doctrinas económicas, la visión de la historiografía, los derechos humanos y la educación sexual integral. Entrevistar a estos jóvenes, especialmente a los varones, muestra una oposición directa a lo que ellos denominan una agenda woke, "progre" o su sinónimo: lo políticamente correcto (Stefanoni, 2021). Así, rechazan valorar positivamente al feminismo, a las identidades LGBTIQ+, al antirracismo o, por ejemplo, a los movimientos body-positive o que aceptan la diversidad corporal. Como mencionó Juan, un estudiante libertario que participaba en el centro de estudiantes de su escuela: "Que [las personas trans] hagan su vida. A mí lo que molesta es que me quieran imponer que son mujeres, o que eso es lindo, está bueno o es un orgullo".8
Existen otras temáticas que estos grupos incluyen dentro de la intención adoctrinadora de izquierda o zurda. Entre ellas, la cuestión de los derechos humanos, que califican distorsionados por una perspectiva unilateral y kirchnerista. Es importante destacar que esto tiene matices entre los entrevistados. En ocasiones, se observa poco interés o poca información e incomodidad en torno a estos temas, y entonces aparecen respuestas de compromiso del estilo "no es la agenda de Javier". En otros casos, sí se evidencia una defensa de la denominada teoría de los dos demonios o la versión de que existe una historia oficial que censura una parte y esconde a las víctimas del terrorismo de izquierda (es decir, a las víctimas de las organizaciones armadas de la década de 1970). Unos pocos defienden la versión de que se trató de una guerra, adhiriendo a la postura de la vicepresidenta Victoria Villarruel, defensora y promotora del accionar de la dictadura militar. De modo unánime, y con los matices individuales antes mencionados, sí sostienen que en la escuela "solo se enseña una parte de la historia": aquella que refiere a los crímenes que cometió el Estado en el marco de la dictadura.
Otras cuestiones que estos grupos incluyen en el sesgo adoctrinador tienen que ver con la visión negativa que aparece en la mayoría de los profesores en relación con la década de los noventas y las reformas liberales de Carlos Menem, en tanto encuentran que el liberalismo es demonizado y tachado como negativo, bajo el manto del término "neoliberalismo". Consideran que neoliberalismo es usado como sinónimo de mala palabra y en sentido peyorativo y, en cambio, siempre se ensalzan miradas keynesianas o colectivistas sobre lo económico. Dice Juan:
Yo creo que el adoctrinamiento viene ya por un conjunto de cosas. El solo enseñar una versión de la moneda y metértelo como si fuera la única versión que existe. Y a esto lo que voy es que depende también muchas veces del profesor, obviamente. Hay muchos que enseñan esto porque dice el programa, pero te dan un abanico de decir también existe esto, lo otro. Entonces a vos te dan la posibilidad de desarrollar tu pensamiento y poder decidir [...] adoctrinar es un conjunto de cosas. Es no respetar la opinión del alumno, es imponerte un pensamiento y no permitir que se estudie muchos tipos de pensamiento, porque no es uno solo. Hay muchas verdades. Y yo creo que a vos un colegio te tiene que preparar tu pensamiento para el exterior.9
Esta mirada parcial y sesgada también se da en términos políticos directos, en relación con la figura de Milei que, según los jóvenes, es muy rechazada y menospreciada por parte de los docentes. "Yo no conocí ningún docente que hable bien de Milei", dice Juan. En esta dirección, encuentran una mirada negativa del liberalismo en general, y consideran que se entronizan ciertas formas de participación y ciertas identidades políticas, como "los piqueteros" o, más en general, el peronismo, la izquierda y las feministas. Para estos jóvenes, el liberalismo hizo aportes muy reconocidos sobre los que la escuela guarda silencio. Delfi, otra entrevistada, menciona que cualquier contenido de cualquier materia aparece como excusa para bajar línea. Por ejemplo, en Geografía se estudian los movimientos sociales como "algo positivo". Ella se pregunta: "¿Qué tienen que ver los movimientos sociales -que justo siempre son peronistas o de izquierda- con la Geografía?"10.
Por último, se trata de jóvenes que, a diferencia de lo que históricamente han sido los movimientos juveniles (excepto los religiosos), se oponen a la educación sexual integral como política sanitaria, social y educativa. Si bien otros trabajos que estudiaron a los jóvenes libertarios o a las feministas libertarias (Vázquez, 2023; Vázquez y Spataro, 2024) encuentran una interesante heterogeneidad de opiniones y puntos de vista frente a temas como el aborto o la diversidad sexual, en este universo de entrevistados, las posturas son un poco más homogéneas y están muy presentes las soluciones de compromiso dadas por la situación de entrevista. Excepto en un caso, todos están en contra de la ley de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) y de la educación sexual integral, aunque la mayoría aclara que esto refleja solo su postura personal y no la de la LLA. Es curioso, porque la suma de estas posturas individuales de este pequeño universo redunda en una visión bastante oficial de la dirigencia, al menos la de Javier Milei y Victoria Villarruel en el contexto de la campaña presidencial. No obstante, aparece la idea de distinguir "el aborto" con "el aborto gratuito", en alusión a que las mujeres que quieren abortar deberían pagárselo y no ser solventado por la salud pública. Para los libertarios, el Estado es la sumatoria de los aportes monetarios individuales, de modo tal que es muy común la expresión "yo te estoy pagando tu aborto", o "tu sueldo" o "tu beca".
Otro tanto sucede con la educación sexual integral y con las posturas frente al matrimonio igualitario y las identidades LGBTIQ+. Cuando surgen estos temas, los jóvenes de modo unánime recitan la frase de Alberto Benegas Lynch mencionada al principio, acerca del respeto irrestricto por el proyecto de vida del otro, frase que consideran muy significativa y emotiva. No obstante, en relación con las identidades LGBTIQ+, que son cuestionadas y hasta burladas por diversos influencers y referentes del espacio libertario, los entrevistados muestran opiniones dispares. En este caso, se apela a que cada uno haga lo que quiera porque es la vida privada, pero aparece una idea de que supuestamente "se quiere imponer" la identidad LGB-TIQ+ "como mejor" o se quiere imponer "que los hombres son mujeres o al revés". Esto de la imposición es llamativo, por lo insistente. Así lo expresaba Juan cuando mencionaba que a él no le gusta "que los gays me muestren que lo que ellos eligen es lo mejor".11
La educación sexual integral también es hablada en términos ambiguos y con incomodidad. Todos consideran que es algo que debe quedar como una cuestión de la vida privada y que debe estar en manos de la familia o debe reducirse a suministrar información biológica, porque "nadie puede imponer una visión de la sexualidad". Celina12, por ejemplo, sostiene que a los niños les hace mal hablar de temas para los que no están preparados. Jaime13 afirma que la educación sexual integral es un problema de las familias porque cada una sabe qué es mejor para sus hijos y el Estado no debe meterse. En este sentido, replican y reproducen, casi textualmente, la visión del propio Javier Milei sobre el tema y se distancian absolutamente de la gran mayoría del resto de las organizaciones juveniles, sea de centro derecha,peronista, izquierdas o independientes. La ESI es una de las pocas demandas transversales de las juventudes (a excepción de LLA).
Repertorios de acción colectiva
Como se mencionó, hasta comienzos de 2025, los grupos libertarios no tenían intención de conformar una rama secundaria o coordinadora de segundo grado, al menos formalmente. Algunos de sus militantes sí participan de la agrupación de estudiantes organizados en tanto encuentran afinidades ideológicas, pero esto no implica una estrategia orgánica. Más allá de que a futuro esta rama partidaria prospere o no, sí se observa una consolidación de un conjunto de ideas en torno a la educación -sobre todo pública- que se reitera y que, además, fue refrendada por el propio Milei en diversas intervenciones públicas, tanto en campaña como siendo presidente. Los jóvenes libertarios entrevistados en su gran mayoría son estudiantes regulares, aunque también está presente en algunos la valorización del autodidactismo y el educarse por sí mismos, idea vinculada al anarcoliberalismo, al que adhieren. Por otro lado, hay una desvalorización de lo que la universidad pública y la escuela ofrecen por considerarlas espacios de adoctrinamiento de zurdos. Algunos de sus argumentos parecen desconocer las tradiciones de los distintos movimientos políticos juveniles, pero en todo caso expresan una incomodidad sobre un espacio que perciben hostil a sus ideas. Desde allí, las críticas son constantes: algunos se refugian en las universidades privadas, en las que este adoctrinamiento no existiría y, en otros casos, la propuesta es "cambiar el sistema", aunque aún no hay especificadas acciones concretas.
Por último, si bien todavía no se consolidaron las organizaciones estudiantiles propias, la militancia mileísta acciona en redes: los videos, tweets y TikToks en torno a los episodios de "adoctrinamiento" filmados a escondidas por estudiantes secundarios se viralizan en tonos muy agresivo una y otra vez, al igual que el tono despectivo y que ridiculiza las luchas estudiantiles universitarias. Estos grupos buscan instalar la idea de que la escuela y la universidad son espacios de imposición violenta de ideas zurdas y que debe producirse un cambio radical en todos sus aspectos.
Conclusiones
En este trabajo hemos querido mostrar de qué modos concretos la irrupción de grupos de centroderecha y de derecha radical han postulado un conjunto de preocupaciones, demandas y marcos de acción colectiva que son novedosos y disruptivos en relación con lo que se ha conformado históricamente como una columna del movimiento estudiantil secundario: la defensa de la educación pública, laica y gratuita, la memoria en torno a los crímenes del terrorismo de Estado, los reclamos por infraestructura y la actualización de contenidos, la reivindicación de la política en y desde la escuela, y, de modo más reciente, la inclusión de las reivindicaciones de género y de la disidencia sexual y el cumplimiento de la ESI en la escuela (Larrondo, 2024), tal como mostramos en otros trabajos (Larrondo 2014; 2018; 2024). Cada uno de estos grupos se inscriben en tradiciones que no son de izquierda ni peronistas, que las cuestionan y que bregan por incluir su visión política a la que evalúan como subrepresentada.
Así, discutir lo que estos jóvenes denominan "las ideas de la libertad" o "las violaciones a los derechos humanos de los que nadie habla" o "la otra mitad de la historia" en relación con la dictadura militar, son demandas que, lejos de quedar en lo meramente provocador, evidencian convicciones, elaboraciones y argumentos compartidos por grandes grupos de jóvenes.
Por un lado, EEOO tiene como novedad la discusión sobre la calidad educativa que pone sobre la mesa un debate incómodo: la pérdida de día de clases, la legitimidad de tomas y huelgas como forma de reclamo. Asimismo, incluyen preocupaciones y temáticas netamente juveniles y generacionales que no habían sido tema-tizadas de modo específico en el movimiento estudiantil, como las emociones, la educación financiera, el bullying o el uso de las redes, la ludopatía y las estafas.
También ha puesto en primer plano la cuestión del adoctrinamiento, objeto cuestionable y debatible desde el punto de vista teórico curricular y pedagógico, pero que existe en tanto elaboración compartida por esos grupos. En este punto, cabe aclarar que es innegable que los cambios curriculares de los últimos veinte años en Argentina tuvieron una mirada renovadora, modernizadora y progresista (que es justo aclarar: fuertemente consensuada) de los contenidos escolares que se vio reflejada en algunas leyes y en los planes de estudio. Esta renovación abarcó el enfoque sobre la diversidad cultural, el pasado reciente y las identidades sexogené-ricas en el aula, entre otros temas. Y si bien se sucedieron casos de videos virales con docentes violentos y "adoctrinadores", no existen elementos empíricos para hablar de un sistema educativo que funcione con base en eso.
Dicho esto, creemos que estamos en presencia de una novedad interesante. La puesta en primer plano de la cuestión del adoctrinamiento muestra que los jóvenes están cuestionando las versiones acabadas del pasado, especialmente la mirada
sobre aquellos temas que la escuela excluyó u omite hablar, como la violencia política de los años setenta. Es importante destacar que, en esa vocación de cuestionar, no adhieren a las versiones legales e institucionalizadas del estado argentino y la justicia que ya establecieron el reconocimiento del terrorismo de Estado como tal y su condena. Junto con esto hay otros temas sobre los que los jóvenes quieren proponer miradas alternativas. Por último, es evidente que quieren problematizar y debatir la situación de asimetría de poder y saber con los adultos de la escuela.
No obstante, es importante tener en cuenta que hay visiones extremas que remiten o pueden remitir a una versión victimizante y violenta en la que se denomina adoctrinamiento a todo lo que no se corresponde con la ideología propia o con lo que quieren escuchar según su preferencia. Sumado a la violencia que los grupos libertarios ejercen en las redes sociales, y que está tomando un matiz altamente preocupante porque se mueven los límites de la democracia y la convivencia, que invitan a un llamado de atención en relación con la potencial actitud autoritaria y poco democrática en la que podrían devenir estos grupos. Queda por investigar cómo están respondiendo y cómo van a responder las otras organizaciones del movimiento estudiantil de aquí en más.
1 La utilización de un corpus de testimonios (entrevistas), en el marco de la teoría fundamentada, remite a la necesidad de obtener categorías a partir del análisis de esos datos, categorías que eventualmente se transforman en hallazgos. Las citas concretas a los testimonios en el marco de esta publicación son a modo ilustrativo y ejemplificador de los argumentos y categorías encontradas, de ninguna manera se utilizan como prueba de la totalidad de los hallazgos ni del trabajo realizado en la matriz.
2 Ari (cofundadora e integrante de eeoo, 20 años), entrevistada por Marina Larrondo, 1-9-2022).
3 Nacho (integrante de eeoo, 18 años), entrevistado por Marina Larrondo, 17-5-2023.
4 La esencialidad implica que no puede haber huelga o paro total de actividades, porque se considera que el servicio es, justamente, esencial. Esto quiere decir que no pueden suspenderse las clases bajo ninguna circunstancia y que, en caso de huelga, debe haber garantizado un servicio mínimo que, al ocupar trabajadores, entra en conflicto con el derecho a huelga, garantizado en la Constitución nacional.
5 La organización se denomina AULAS. Dada la fecha, el análisis de la organización queda fuera de este estudio. De todos modos, las actividades que ha desplegado son aún muy limitadas en su alcance.
6 Ciro (integrante de Republicanos Unidos, 19 años), entrevistado por Marina Larrondo, 22-9-2022.
7 Gastón (integrante de lla, 20 años), entrevistado por Marina Larrondo, 06-10-2022.
8 Juan (integrante de lla, 18 años, entrevistado por Marina Larrondo, 22, 9, 2023.
9 Juan (integrante de LLA, 18), entrevistado por Marina Larrondo, 22, 10, 2023.
10 Delfi (integrante de LLA, 20), entrevistada por Marina Larrondo, 29-8-2023.
11 Juan (integrante de lla, 18), entrevistado por Marina Larrondo, 22-10- 2023.
12 Celina (integrante de lla, 19 años), entrevistada por Marina Larrondo 6-6-2024.
13 Jaime (simpatizante lla, 24 años) entrevistado por Marina Larrondo, 4-7-2024.
Referencias
Berguier, R., Hecker, E. y Schiffrin, A. (1986). Estudiantes secundarios: sociedad y política. Centro Editor de América Latina.
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