https://dx.doi.org/10.14482/memor.57.542.473

RESEÑA

Felipe Álvarez, Nicolás Astudillo, Paul Flores, Renato Galleguillos, Diego Guerra y Salvador Moreno

Temporada de pingüinos. La generación del Mochilazo 2001

Christián Matamoros Fernández

christian.matamoros@usach.cl

Profesor de Filosofía. Doctor en Estudios Americanos (mención Historia). Docente en el Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Chile y de la Escuela de Educación de la Universidad de O'Higgins.

https://orcid.org/0000-0001-6907-6271


El libro Temporada de pingüinos es resultado del trabajo del taller patrimonial del Liceo de Aplicación, un establecimiento tradicional de enseñanza media de la ciudad de Santiago de Chile. El taller está conformado por estudiantes del Liceo y fue fundado en 2015 por la profesora de historia Soledad Aguayo y en la actualidad es dirigido por el profesor Roberto Rojas. La publicación ha sido precedida por otros textos breves aparecidos en la misma editorial (El martirologio del profesor Zañartu, 2018; "De la evasión al estallido social", 2021; Martirologio del Liceo de Aplicación durante la dictadura civil-militar, 2023), lo que da cuenta de un prolífico trabajo en poco tiempo.

El taller patrimonial del Liceo de Aplicación se ha destacado dentro de una red de talleres similares que se han ido conformando en establecimientos públicos santiaguinos en el último tiempo, los cuales han aprovechado los materiales, documentos y archivos existentes en algunos de estos liceos para vincular el trabajo de rescate y divulgación patrimonial con experiencias del movimiento estudiantil del pasado y de la historia reciente.

La principal particularidad de Temporada de pingüinos radica en que el taller analizó una serie de fuentes de organizaciones de estudiantes secundarios de Santiago, como boletines, declaraciones, fanzines, folletos, declaraciones, etc. Estos registros fueron donados de forma anónima al taller y corresponde a material construido por colectivos estudiantiles, coordinadoras, centros de estudiantes y, en algunos casos, por agrupaciones políticas estudiantiles (Juventudes Comunistas, Movimiento Juvenil Lautaro, Grupos Acción Popular, entre otros), materiales elaborados y difundidos entre 1999 y 2002. A partir de la revisión de estos documentos, denominados por los estudiantes del taller como "patrimonio documental de lucha", se buscaron dos propósitos. Por un lado, identificar cuáles fueron las demandas y discursos de los sectores activos en los liceos de Santiago en el contextoprevio y posterior a la movilización estudiantil de 2001, conocida como el "Mochi-lazo". Por otro lado, se buscó que el libro sirviese como una guía de fuentes para el estudio de esa movilización.

Temporada de pingüinos está estructurado en tres capítulos, que se guían por la hipótesis de que la movilización de 2001 representó parte de una gran ola de acciones que antecedió a la "revolución pingüina" de 2006. Desde la revisión de boletines y comunicados, el libro identifica una crítica estudiantil a prácticas autoritarias heredadas de tiempos dictatoriales, principalmente referidas a normas de vestimenta, corte de pelo, estereotipos de género, sexismo, etc., lo que generaba notorios roces entre estudiantes y profesores e inspectores. Los cuestionamientos a estas imposiciones disciplinantes daban cuenta, a una década de haber llegado los gobiernos civiles, de una gran ausencia de democracia en las aulas. Lo anterior convivía con numerosas denuncias sobre infraestructura defectuosa o mínima de los liceos. Dichas críticas luego dieron paso a la expresión del malestar por el negocio que realizaban los dueños de buses con la entrega de pases escolares para ser usados en el transporte.

El acervo de boletines y otros documentos con los que se trabajó fue producido principalmente por organizaciones de estudiantes de los denominados liceos "emblemáticos", que corresponden a establecimientos de educación secundaria (nivel medio), los más tradicionales de la educación pública chilena, en su mayoría diferenciados entre hombres y mujeres. Lo anterior generaba que quienes en el cambio de siglo estudiaban en estos liceos tuvieran origen en familias populares, quienes debían sortear un fuerte proceso de selección para ingresar, pero también existía presencia de estudiantes provenientes de grupos familiares más ilustrados. En ocasiones, las organizaciones correspondían a los tradicionales centros de estudiantes, pero en su mayoría fueron producidos por "colectivos" de estudiantes. Estas formas organizativas fueron las predominantes en ese periodo, caracterizadas por una mayor flexibilidad, autonomía y horizontalidad en sus prácticas. Las fuentes también dan cuenta de que a mediados de 2001 ya existían varias articulaciones entre estudiantes de diversas zonas de Santiago, aunque el libro no destaca el rol que habría jugado la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) durante el "Mochilazo", movilización con la que logró desplazar a la antigua FESES y al Parlamento Juvenil, iniciativa, esta última, impulsada por sectores de la Concertación, coalición política que gobernaba el país durante esos años.

La presencia de mayor material de algunos colectivos, como Darío Rebelde, da cuenta de que algunas organizaciones lograron desarrollar un mayor activismo y periodicidad, estableciendo vínculos con el movimiento hip hop y brindando apoyo a las reivindicaciones del mundo mapuche. A partir de estos materiales, se podría reconstruir historiográficamente la trayectoria de organizaciones liceanas del periodo del cambio de siglo, tales como los mencionados colectivos, pero también centros de estudiantes, listas de candidatos a estos, cordones estudiantiles, frentes o coordinadoras, experiencias que se hicieron más comunes con posterioridad a 2001.

Además del análisis del discurso que lleva a cabo el libro, las fuentes perfectamente podrían permitir estudiar las redes que conformaron quienes dieron vida a los boletines, quiénes conformaban los colectivos, desentrañar el rol de estos durante el "Mochilazo" y después de este. Avances similares se podrían lograr respecto a la conformación de las coordinadoras o cordones estudiantiles. En este sentido, la divulgación de las fuentes con la que trabajó el libro, y la revisión de la bibliografía existente sobre el tema, permitiría a futuras investigaciones realizar un estudio histórico sobre el "Mochilazo". Esto se presenta como relevante para evaluar los posibles vasos comunicantes entre la movilización de 2001 y los hitos de 2006 y 2011. Algunos de los materiales presentados en el libro permiten identificar que en los años inmediatamente posteriores al "Mochilazo" persistieron varios colectivos, coordinadoras y se desarrollaron movilizaciones locales. Esto es de gran relevancia, pues permite dar paso a una comprensión histórica del movimiento estudiantil chileno que supere las periodizaciones centradas en las movilizaciones de 2001, 2006 y 2011. Por el contrario, ahora se podría buscar analizar trayectorias y no hitos, ciclos y no coyunturas.

Para avanzar en estas investigaciones, el libro adjunta tres códigos ORs donde se puede acceder a materiales complementarios. Uno de estos dirige a un video relativo a las coordinadoras de colectivos estudiantiles de los años 2001-2004, donde los boletines continuaron siendo herramientas destacadas de organización y difusión de ideas. Al mismo tiempo, aparecen los fichajes de las fuentes recopiladas durante la investigación de este libro, que entregan importantes aportes para contextualizar e identificar a los colectivos desde los cuales emanaron los boletines analizados. Información como la presencia de esos colectivos en determinados liceos, su ubicación geográfica, etc., aportan a la comprensión específica de varios de los planteamientos del libro.

Publicaciones como Temporada de pingüinos representan aportes desde su mismo proceso de elaboración colectiva. Jóvenes estudiantes-investigadores se transforman en detectives de la historia, cuestión altamente valorable. En ese sentido, los aportes de este libro debiesen articularse con el presente de las organizaciones estudiantiles, estableciendo diálogos entre el ayer reciente y el hoy. Pero también este libro es un insumo para las actuales batallas de la memoria, en las que sectores conservadores intentan presentar la revuelta popular chilena de 2019 como un simple hecho delictual. Dotar de historicidad a los diversos procesos de lucha surgidos en el nuevo siglo; en especial, los del movimiento estudiantil secundario permiten establecer trazos de continuidad de las luchas dadas desde 2001 hasta 2019, aportando a la superación del silenciamiento de las numerosas batallas que se libraron contra el neoliberalismo desde dos décadas previas.