https://dx.doi.org/10.14482/memor.57.555.259
Cuando el barrio entra en el archivo oficial: la recuperación del fondo fotográfico de la hermana Elfride
When the neighborhood enters the official archive: the recovery of the photographic collection of sister Elfride
Adolfo Baltar-Moreno
Doctor en Ciencias de la Información. Docente-investigador en la Universidad Tecnológica de Bolívar.
https://orcid.org/0000-0002-1084-5045Cielo Püello-Sarabia
Magíster en Estudios de la Cultura. Doctoranda en Humanidades en la Universidad Rey Juan Carlos.
https://orcid.org/0000-0003-4889-0498
Lázaro Valdelamar Sarabia
lvaldelamars@unicartagena.edu.co
Magíster en Estudios de la Cultura. Docente-investigador en la Universidad de Cartagena.
https://orcid.org/0009-0000-8077-6279
Resumen
Se presenta una experiencia de recuperación de un archivo fotográfico personal en la ciudad de Cartagena de Indias a partir del hallazgo de un conjunto de álbumes pertenecientes a la misionera austríaca Elfride Jagersberger. Los álbumes recuperados contienen fotografías registradas entre 1966 y 2012 en diversos sectores periféricos surgidos a causa del conflicto armado. Se combinan la investigación documental y la Investigación Acción Participativa (IAP) en el barrio Nelson Mandela, asentamiento informal levantado en 1994 por familias campesinas desplazadas por la violencia. Como resultado del proceso se conforma un fondo fotográfico que se incorpora formalmente a la Fototeca Histórica Cartagena de Indias. Este trabajo reflexiona sobre el rol de los archivos fotográficos comunitarios y personales como dispositivos para pensar críticamente la ciudad, y evidencia la utilidad de la fotografía vernácula para desarrollar procesos de memoria comunitaria en contextos vulnerables, señalando su valor como patrimonio histórico y cultural de un territorio.
Palabras clave: fotografía, archivos, patrimonio cultural, memoria comunitaria, Cartagena de Indias.
Recibido: 28 de noviembre de 2024
Aceptado: 3 de julio de 2025
Abstract
An experience of recovery of a personal photographic archive in the city of Cartagena de Indias is presented, based on the discovery of a set of albums belonging to the Austrian missionary Elfride Jagersberger. The recovered albums contain photographs recorded between 1966 and 2012 in various peripheral sectors that emerged as a result of the armed conflict. Documentary research and participatory action research (PAR) are combined in the Nelson Mandela neighborhood, an informal settlement built in 1994 by peasant families displaced by violence. As a result of the process, a photographic collection was formally incorporated into the Cartagena de Indias Historical Photo Library. The work reflects on the role of community and personal photographic archives as devices to think critically about the city, and evidences the usefulness of vernacular photography to develop community memory processes in vulnerable contexts, pointing out its value as historical and cultural heritage of a territory.
Keywords: photography, archives, cultural heritage, community memory, Cartagena de Indias.
Introducción
Este artículo permite una aproximación a las tensiones que atraviesan la ciudad de Cartagena de Indias, a partir del seguimiento a la experiencia de recuperación del archivo fotográfico personal de la religiosa Elfride Jagersberger. Entre 1966 y 2012, esta misionera austríaca hizo un registro visual de su trabajo en barrios periféricos fundados -a partir de ocupación territorial- por familias campesinas desplazadas por la violencia. Jagersberger compiló estas fotografías en una serie de álbumes que después de su muerte fueron custodiados por su comunidad religiosa (Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora) y, posteriormente, entregados a la Fundación Tenaris. Pero para comprender esas tensiones, que sustentan la pertinencia de este texto y las motivaciones e impacto de la investigación en la que se sostiene, es imprescindible considerar -aunque de manera resumida- aspectos históricos, culturales y económicos de la ciudad.
Cartagena de Indias, junto con Barranquilla y Santa Marta, es una de las tres ciudades más importantes del Caribe colombiano. Fundada en 1533 por el conquistador español Pedro de Heredia, esta ciudad jugó un papel clave en la historia colonial de América: fue uno de los puertos más relevantes del Imperio español y uno de los epicentros del comercio transatlántico de personas esclavizadas (Morgan, 2016; Piqueras, 2021). En contraste, también tuvo un rol protagónico en el proceso de independencia de la futura Colombia a principios del siglo XIX, aunque esto implicó un declive demográfico, económico y social del que empezaría a recuperarse solo hasta entrado el siglo XX (Múnera, 1996).
En la segunda mitad de ese siglo, Cartagena experimentó un nuevo dinamismo económico gracias al desarrollo de su puerto comercial y su sector industrial, así como por su privilegiada ubicación geográfica y herencia patrimonial claves en la creciente industria turística. Hoy es un destino turístico importante en el Caribe y el principal puerto exportador de Colombia (Carga SAS, 2022), sin embargo, persisten las brechas económicas y sociales existentes desde la Colonia. El desarrollo económico no ha beneficiado a la ciudadanía en su conjunto, y esto ha perpetuado la segregación urbana y la exclusión social (Ayala-García y Meisel-Roca, 2016; Deavila, 2008; 2015; Espinosa et al., 2018). Dicha desigualdad histórica afecta especialmente a personas afrodescendientes o indígenas, asentamientos de comunidades rurales desplazadas por la violencia y migrantes económicos nacionales y extranjeros. Este desarrollo desigual ha generado en el imaginario popular la existencia de "dos Cartagenas": la del turismo o del dinamismo económico, dotada de todos los servicios y facilidades de infraestructura, y "la otra Cartagena", la periférica, excluida del discurso turístico y necesitada de políticas públicas urgentes para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.
A partir del contexto esbozado, en este artículo se parte de que el material del fondo fotográfico de Elfride Jagersberger se enmarca en el ámbito de la fotografía vernácula, la cual, más allá de ser un registro de aspectos domésticos y familiares, es un espacio privilegiado para indagar aspectos históricos, culturales y sociales (Cheroux, 2014; Colorado-Nates, 2023). En consecuencia, es susceptible de una indagación desde el archivo, en la medida en que se relaciona con lógicas culturales y sociales de poder en torno a la representación de sujetos marginados de los espacios oficiales de escenificación de la memoria visual de Cartagena (Puello-Sarabia, 2008a; 2008b), así como con las disputas por el territorio, las conflictivas dinámicas de su poblamiento y las memorias asociadas a esos procesos (Carvajal et al., 2021; Rodríguez, 2020; Truillot,i995; Villegas, 2024).
Por otro lado, además del trabajo documental, la recuperación del fondo fotográfico Elfride Jagersberger implicó un proceso de Investigación Acción Participati-va (IAP) en el barrio Nelson Mandela1, uno de los asentamientos informales periféricos donde la religiosa realizó y registró su trabajo como misionera. La activación y registro de las memorias de los actuales habitantes de este barrio a partir de las fotografías de Jagersberger arrojó luces sobre cómo han funcionado en Colombia los procesos de "expulsión" de tantas personas de sus lugares de origen, así como la vulneración de los derechos que el Estado debió y debe garantizarles en sus territorios de asentamiento en las ciudades receptoras. En ese sentido, y como se dijo en el párrafo anterior, esta experiencia también ayuda entender la urgencia de recuperar fondos fotográficos personales y comunitarios en tanto proceso que vincula la fotografía vernácula con su potencialidad de archivo.
Una fototeca local para el debate por la democratización del patrimonio visual
En 1988 se realizó la exposición fotográfica Cartagena un siglo de imágenes, compuesta por más de 500 piezas (daguerrotipos y fotografías) producidas en la ciudad entre 1860 y 1960. De acuerdo con Dorothy Johnson, quien recopiló y clasificó el material, la exposición constituía una muestra del trabajo realizado por la Fototeca Histórica de Cartagena y evidenciaba su compromiso con "recoger, ordenar, preservar y divulgar el patrimonio visual" de la ciudad (Johnson, 1990, p. 9). La fototeca existía desde 1984 como una sección del recién fundado Archivo Histórico de Cartagena. La idea de crearla surgió de un grupo de cartageneros interesados en el acervo fotográfico local a partir de un archivo gráfico ya conformado, la Colección Jaspe. Francisco Pinaud propuso el proyecto al Centro de Historia, que lo aprobó en 1984. La entidad se formalizó como un espacio independiente del Archivo Histórico en 1986, por gestión del Centro de Historia y con el apoyo del Banco de la República y el Museo de Arte Moderno de Cartagena (Johnson, 1990). Y desde 1994 se consolidó como Fundación Fototeca Histórica Cartagena de Indias.
En todo el proceso fue clave el trabajo sostenido de Dorothy Johnson, enfermera y fotógrafa norteamericana que se radicó en Cartagena desde 1948, tras casarse con un médico colombiano. Johnson, quien dirigió formalmente la entidad entre 1994 y 2006 (año de su fallecimiento), lideró los procesos que permitieron conformar las colecciones del archivo. Esto lo hizo, al menos inicialmente, consiguiendo donaciones o préstamos de fotografías de álbumes y fondos pertenecientes a las familias cartageneras de élite con quienes interactuaba. Así mismo, impulsó actividades para difundir este patrimonio visual, tales como exposiciones fotográficas, proyectos o publicaciones (Fonseca, 2011; Colorado, 2012).
Vale señalar que este trabajo no fue realizado en solitario. Además del equipo de la Fundación, se hizo necesario realizar sinergias con entidades públicas y privadas para mantener el proyecto. Esto, debido a que es costoso gestionar y mantener una fototeca, pues se debe contar con personal especializado en archivística y garantizar las condiciones necesarias para conservar las fotografías (máxime en una ciudad costera de clima tropical). La necesidad de acuerdos interinstitucionales explica que la Fototeca haya tenido sedes diferentes en sus años de existencia, como el colegio Comfenalco, entre 2001 y 2004, o una casa colonial en Getsemaní a través de la gestión de la Sociedad de Mejoras Públicas (Colorado, 2012).
En 2011, la Fundación llegó a un acuerdo de cooperación con la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), institución privada perteneciente a los gremios empresariales de Cartagena. Esta se comprometió a proporcionar un área "para dar servicio al público en general" (Colorado, 2012), y desde entonces es la encargada de custodiar este archivo gráfico. Por tal razón, adecuó un espacio en la Biblioteca Daniel Lemaitre Tono para la conservación del material fotográfico, e inició un proceso de digitalización y catalogación de las más de 25 000 fotografías que componen el archivo. Actualmente, más de 5000 han sido digitalizadas y las imágenes están a disposición de la ciudadanía a través del repositorio digital de la institución (Universidad Tecnológica de Bolívar, 2022).
Ahora, si bien es innegable que durante sus años de existencia la Fototeca Histórica de Cartagena ha sido clave en la preservación de parte del patrimonio visual de la ciudad, también es necesario reflexionar sobre las dinámicas que han llevado a delimitar qué incluye esa noción de patrimonio. Esto es relevante si se tiene en cuenta que gran parte de las imágenes conservadas provenían de las donaciones de personas pertenecientes a las élites locales, lo que terminaba priorizando una representación visual de la ciudad y sus gentes asociada a estos grupos.
Lo anterior fue objeto de reflexión en dos estudios publicados en 2008 sobre autorrepresentaciones de las élites locales y representaciones de Cartagena en la fotografía producida en la ciudad entre 1900 y 1930. El primero analiza un corpus de fotos del período, provenientes de la Fototeca Histórica, mientras el segundo aborda dos álbumes de ciudad, también de comienzos de siglo (Puello-Sarabia, 2008b; 2008a). Siguiendo a Bourdieu (1979), la autora planteaba que la Fototeca Histórica reproducía una imagen incompleta y excluyente del pasado de la ciudad, pues las imágenes disponibles de ese periodo (y la forma en que estaban catalogadas y organizadas) mostraban como actores relevantes en la ciudad solamente a integrantes de los grupos de élite, al tiempo que privilegiaban simbólicamente sus prácticas sociales y habitus.
Además, quienes habitaban los sectores populares (sus territorios y prácticas sociales) no eran protagonistas en las fotografías o eran invisibilizados (al no ser nombrados) en los textos que describen las imágenes. Y en el caso de los álbumes de ciudad eran estereotipados a través del discurso explícito que invitaba a modernizar la ciudad erradicando prácticas asociadas a sectores populares o expulsándolos de ciertos espacios de la urbe. Esta falta de representación de los sectores periféricos y de sus habitantes en la Fototeca podría deberse a que no existían imágenes sobre ellos. Sobre todo porque, pese a su pretendida universalidad, el acceso a la producción fotográfica (al menos hasta la llegada de la tecnología digital) nunca ha sido igual para todas las poblaciones en todas las geografías (menos en contextos de pobreza). Pero también puede deberse a que quienes habían dirigido hasta aquel momento este archivo no estimaran inicialmente la importancia de su inclusión.
Considerando tales conflictos, el planteamiento de este artículo implica considerar cuestiones como la revisión crítica de los archivos gráficos, en tanto regímenes de representación visual relacionados con el imaginario colonial, así como de la idea de neutralidad que aparentemente los atraviesa y los silenciamientos de las voces subalternas. Cuestiones que han sido abordadas desde los estudios culturales y postcoloniales, así como desde las Epistemologías del Sur, por autores como Stuart Hall, Michel-Rolph Trouillot, Jacques Derrida, Edward Said, Arturo Escobar o Boaventura de Sousa Santos. Más recientemente, en plena efervescencia de los debates sobre el pasado colonial europeo, la cuestión de los archivos aparece en múltiples contextos museísticos, académicos y no académicos (Carvajal et al., 2021; Guerrero-Palencia, 2019; Pené y Casareto, 2023; Villegas, 2024; 2025).
Precisamente, a partir de las premisas de Trouillot en su obra Silenciando el pasado (1995), observamos que la gestión de un archivo referido a un territorio y a una comunidad histórica implica tomar decisiones -conscientes e inconscientes- sobre lo que se debe preservar, se excluye, se silencia o se hace desaparecer para siempre. Esto evidencia una cuestión de poder, porque el archivo se presenta como un custodio de la memoria colectiva y del patrimonio documental de una comunidad (Rodríguez, 2020). Como explica Mbembe (2020):
el archivo es principalmente el producto de un juicio, el resultado del ejercicio de un poder y una autoridad específicos, que consiste en ubicar ciertos documentos en un archivo y, simultáneamente, descartar otros. El archivo, por lo tanto, es fundamentalmente un asunto de discriminación y selección, que al final, resulta en el otorgamiento de un status privilegiado a ciertos documentos escritos y el rechazo de ese mismo status a otros, así juzgados como "inarchivables". El archivo, así, no es un dato, sino un status (p.3).
En este sentido, la ausencia de imágenes fotográficas de la Cartagena periférica fue una de las razones que motivó la creación, en 2015, del Semillero de Investigación en Historia de la Fotografía en el Caribe Colombiano en el seno de la UTB. Uno de sus objetivos misionales consistía en realizar procesos de investigación sobre fotografías, archivos y colecciones fotográficas en la ciudad, para recuperarlas, incorporarlas a los fondos de la Fototeca Histórica y difundirlas entre la ciudadanía. Además de pensar en otros posibles archivos fotográficos de la ciudad (como los del diario local El Universal), el equipo investigador consideró buscar este material gráfico en las comunidades periféricas, en los álbumes fotográficos y los archivos personales de quienes habitan los barrios populares. Bajo esa luz, se iluminaron las posibilidades que ofrecería el fondo de la hermana Elfride, cuyo hallazgo se abordará después del siguiente apartado, necesario para comprender la posición hermenéutica del análisis aquí desarrollado.
Fotografía vernácula y memoria comunitaria
Las imágenes domésticas que generalmente conforman los álbumes familiares hacen parte de un tipo de fotografía denominada "vernácula". La fotografía vernácula ha sido estudiada por diversos autores, quienes la definen como aquella fotografía realizada inicialmente sin fines artísticos ni comerciales, en la mayoría de los casos por fotógrafos "amateurs", e incluso por personas sin conocimiento sobre la fotografía, y que puede no destacar por sus cualidades técnicas ni estéticas (Chéroux, 2014; Colorado Nates, 2023).
Este tipo de fotografía, además del valor sentimental que tiene para sus propietarios, puede convertirse en un preciado objeto de investigación para las ciencias sociales, puesto que evidencia esa vida cotidiana y privada de las personas anónimas. Además, ofrece múltiples lecturas sobre diferentes aspectos sociológicos, antropológicos o culturales (entre muchos otros). De hecho, la potencialidad de la fotografía como elemento disparador de los recuerdos hace que sea un objeto privilegiado para llevar a cabo procesos de memoria colectiva.
El desarrollo de la sociedad digital y el protagonismo de la imagen en los social media evidencian el gran interés que las imágenes del pasado despiertan entre la ciudadanía contemporánea. Entre sus muchos usos, las redes sociales digitales son empleadas como lugares de memoria, y también archivos virtuales que invocan la identidad cultural, desde prácticas participativas y democráticas (Baltar-Moreno, 2022). Las imágenes del pasado se convierten, entonces, en un valioso patrimonio que adquiere nuevos usos en el presente en plataformas como Facebook, X (antes Twitter) o Instagram (Cánepa-Koch y Kummels, 2018; Santos, 2021).
Dentro de todos los aspectos que abarca la memoria colectiva, nos interesa hablar de la denominada "memoria comunitaria". Para Rabe (2022), esta concepción de la memoria se asocia a las comunidades que han sufrido violencia e injusticias, siendo compartida, transmitida y construida solidariamente por un grupo específico de tamaño reducido de dicha comunidad. Esto se hace a través de un proceso participativo y dinámico, que la constituye en una memoria alternativa a la oficial y hegemónica. Según esta autora, los procesos de memoria comunitaria se producen en escenarios de lucha y tienen un efecto transformador cuando se comparten abiertamente, buscando generar un deseo de saber lo que sucedió y concientizando a las comunidades sobre el respeto a sus derechos.
Diversas experiencias de investigación e intervención social que han desarrollado procesos de memoria comunitaria estacan su potencialidad para fortalecer la cohesión social y la solidaridad entre los miembros de las comunidades, así como la identidad y el sentido de pertenencia (Jiménez, 2022; Rabe, 2022). Otras experiencias han mostrado cómo el trabajo con memoria comunitaria puede contribuir a prevenir la violencia en comunidades en contextos de vulnerabilidad (Colín Mar, 2022; Martínez Quintero, 2013; Sánchez-Villagómez, 2020; Ticono Fernández-Dávila, 2023). Por su parte, Gamboa et al. (2021) hablan de la memoria comunitaria afirmativa, explicándola como aquella que se construye por la propia comunidad a partir de sus características identitarias y desde sus propias formas de organización.
El hallazgo de los álbumes de la hermana Elfride
En 2019, el Semillero de Historia de la Fotografía del Caribe Colombiano de la UTB conoció de la existencia de unos álbumes fotográficos que custodiaba la Fundación Tenaris y que habían pertenecido a la religiosa austríaca Elfride Jagersberger (19192017). Elfride había llegado como misionera franciscana al norte de Colombia en 1936 y ejerció desde 1938 como maestra de primaria en la ciudad de Sincelejo. Arribó a Cartagena a mediados de los años sesenta (IE San Francisco de Asís, 2021) como parte de la congregación de Hermanas Franciscanas de María Auxiliadora. Y entre 1966 y 1967 comenzó a vivir junto a las comunidades que habitaban asentamientos informales en el suroeste de la ciudad (Mamonal, Membrillal, Henequén y Arroz Barato) para desarrollar allí su labor religiosa.
Este tipo de asentamientos son conocidos popularmente en Colombia como "barrios de invasión", término peyorativo (Sánchez, 2012) que en otros países equivaldría a denominaciones como "poblados chabolistas" (España), "barrios de favelas" (Brasil) o "villas miseria" (Argentina). Una particularidad colombiana es que su nacimiento y expansión tienen una relación directa con el conflicto armado interno (Quiceno, 2010), pues las comunidades que habitan estos sectores son mayo-ritariamente víctimas directas o indirectas de la violencia. A partir de la segunda mitad del siglo XIX surgen los primeros barrios periféricos de Cartagena, habitados por clases populares y con un alto porcentaje de personas afrodescendientes (Sánchez-Mojica, 2018). Pero es en las últimas décadas del siglo XX cuando crece exponencialmente el número de barrios autoconstruidos por personas víctimas de desplazamiento forzoso.
En los años en que Elfride llegó a la ciudad, el mundo se encontraba en plena Guerra Fría: el triunfo de la Revolución cubana de 1959 tuvo una enorme influencia política y cultural en toda Latinoamérica y trajo consigo consecuencias. En las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, los movimientos revolucionarios y guerrilleros se expandieron en la región, así como los contrainsurgentes y las dictaduras militares. En Colombia, la violencia política no era novedosa en absoluto (durante el siglo XIX el país padeció numerosas guerras civiles), como tampoco lo era la migración hacia las ciudades debido a esta violencia (Fals-Borda, 1979; Mola-no Bravo, 1985). Pero en la década de 1960, los enfrentamientos entre el Ejército y los grupos guerrilleros incrementaron exponencialmente el desplazamiento forzoso de miles de personas desde el campo a la periferia de las ciudades.
Cuando Jagersberger llegó a Cartagena, la Iglesia católica estaba inmersa en una etapa de transformaciones: en 1965 atravesó el proceso modernizador que supuso el Concilio Vaticano II. Además, las tensiones de la Guerra Fría y los cambios culturales que vivía el mundo occidental también estaban presentes en el seno de la Iglesia latinoamericana. Aunque varios sectores se alinearon con las dictaduras militares y las posiciones contrarrevolucionarias, en la región se expandió la Teología de la Liberación. Esta corriente defendía una práctica pastoral liberadora que diera preferencia al trabajo con los pobres y los excluidos, en aras de transformar la Iglesia desde las bases y desde su interior (Tahar Chaouch, 2007). Otros sectores apoyaron los procesos revolucionarios, y algunos de sus integrantes incluso llegaron a tomar las armas, como fue el caso de Camilo Torres en Colombia, quien murió en 1966 combatiendo en las filas del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN). En este país, la Iglesia católica continuaba siendo uno de los actores políticos más influyentes y decisivos en la sociedad, especialmente con el rol protagónico asumido tras la Constitución Política de 1886 (Malagón, 2006).
En Cartagena, el periodo que comprende la llegada y permanencia de Jagers-berger coincide con el de adecuación de la infraestructura para la industrialización, la recuperación portuaria y el turismo. Esto inicia en 1967 (con el apoyo del presidente Lleras Restrepo) y se fortalece con el crecimiento hotelero, especialmente en 1997, cuando se inauguran dos lujosos hoteles: Santa Clara y Santa Teresa. Todo bajo una lógica que, desde la Colonia, reproduce "un sentido de isla que traza barreras entre sus habitantes" (Meisel-Roca y Aguilera, 2009, p. 116). Sin embargo, entre 1994 y 2017, Elfride trabaja en el barrio periférico Nelson Mandela, de cuya labor se deriva el fondo fotográfico aquí abordado.
De hecho, a pesar del crecimiento económico, Cartagena es una de las capitaes colombianas donde la población tiene menos acceso a condiciones básicas para vivir dignamente (La Contratopedia Caribe, 2021; Abello-Vives, 2015; Abello-Vives y Flórez-Bolívar, 2015; Alvis-Arrieta y Espinosa-Espinosa, 2011). Además, es una de las ciudades más inseguras del país (Caracol Cartagena, 2024; Cartagena Cómo Vamos, 2024) y una de las más desiguales de Latinoamérica (Espinosa Espinosa, 2015; Romero, 2021)2.
Elfride vivió con su comunidad religiosa en condiciones de austeridad en la periferia suroeste de Cartagena hasta su fallecimiento en 2017. Estableció alianzas con diversas instituciones y actores (empresas privadas, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y particulares) para recabar fondos y destinarlos a equipamientos y servicios en el territorio (como jardines infantiles, colegios y bibliotecas). Con esto buscaba mejorar las condiciones de vida de las comunidades. Contribuyó también a impulsar iniciativas de emprendimiento y ayudó a decenas de familias a conseguir materiales básicos para autoconstruir sus precarios hogares. Hoy es una figura respetada y querida entre la población de los sectores donde ejerció su labor.
Una de las empresas con las que trabajó durante sus últimos años de vida fue la multinacional Tenaris Tubocaribe, que tiene una fábrica ubicada en el sector donde, en los años noventa, se levantarían Villa Corelca y Nelson Mandela. Esta empresa apoyó, a través de su fundación, la creación instalaciones educativas que la hermana Elfride construyó con su equipo de trabajo en el año 2000 en Nelson Mandela: las instituciones Bertha Suttner y Bernardo Foegen, y la Biblioteca Infantil que hoy lleva su nombre.
El barrio Nelson Mandela fue formado como asentamiento informal a partir de 1994. Se levantó en un área geográfica donde existían desde décadas anteriores otros barrios autoconstruidos de características similares (tanto en su origen como en su desarrollo), tales como Henequén, Membrillal, Mamonal o Arroz Barato, en los que Elfride venía desarrollando su trabajo. Surgió debido a un proceso de ocupación territorial realizado -en su mayoría- por familias campesinas desplazadas por la violencia, procedentes de departamentos como Bolívar, Sucre, Atlántico y Córdoba (Rebollo, 2014). En el año 2000 ya albergaba a una población aproximada de entre 30 000 y 40 000 habitantes (Cáceres et al., 2002), lo que evidencia la magnitud del efecto del desplazamiento forzado en la ciudad.
Los habitantes de estos sectores han padecido durante años diversos tipos de violencias y amenazas. Estas fueron especialmente intensas entre 1997 y 2005, por la presencia de grupos delincuenciales que se disputaban el territorio, así como actores armados vinculados con el paramilitarismo (Ferrer-Vanegas, 2024). Estos hechos, que han incluido amenazas, desapariciones y asesinatos (en especial de líderes sociales), contribuyeron a crear durante muchos años un imaginario social negativo hacia estas comunidades.
Durante sus años de trabajo en estos sectores, Elfride Jagersberger se interesó por registrar fotográficamente las obras que impulsó para desarrollar su labor evangélica y mejorar aspectos básicos de la vida cotidiana de los habitantes de estos territorios. Esta labor de registro habitual en las congregaciones religiosas constituye un valioso patrimonio documental que va más allá de lo religioso, como sucede en este caso. Los archivos eclesiásticos son, "sin duda, un patrimonio de primer orden" (Pons, 2022, pp. 532- 533), pese al poco interés que, según este autor, siguen teniendo en la sociedad contemporánea.
Elfride organizó estos materiales en álbumes, que después de su muerte pasaron a ser custodiados por la Fundación Tenaris, la cual en 2019 contactó al Semillero de Historia de la Fotografía del Caribe Colombiano para que evaluara qué destino darles. La Fundación invitó al semillero a visitar la Biblioteca Infantil Hermana Elfride para que conociera los álbumes in situ. Tras su revisión, el Semillero comunicó a la Fundación Tenaris y a la Fototeca Histórica el deseo de intervenir el contenido de estos, dado su interés patrimonial para la ciudad. Propuso realizar, además, una narrativa sobre la memoria del barrio Nelson Mandela a través de las voces de sus habitantes, partiendo de un ejercicio de IAP que incluyera las fotos.
Las partes estuvieron de acuerdo. Entonces, el Semillero formuló un proyecto con el objetivo de recuperar, documentar y difundir el archivo fotográfico de la hermana Elfride. Este objetivo respondía a la misión del semillero de completar la representación del pasado de la ciudad presente en la Fototeca Histórica de Cartagena de Indias, ampliando su fondo de imágenes y produciendo con ello una mirada más incluyente de ese pasado.
El equipo del Semillero se comprometía a: (1) realizar un inventario del contenido de los álbumes; (2) iniciar -con el personal de la Biblioteca de la utb- las acciones necesarias para la preservación de las fotografías (digitalizando, documentando y catalogando las imágenes); (3) elaborar una narrativa comunitaria -a partir de un proceso de diálogo entre las imágenes recuperadas y la comunidad a la que hacen referencia- y (4) llevar a cabo una estrategia de difusión del trabajo entre la ciudadanía. Por su parte, la Fundación Tenaris aprobó un presupuesto para realizar esta labor, estableciendo como condición llevar a cabo la investigación con un grupo de 20 adolescentes del sector con quienes ya venían trabajando desde años anteriores en un proyecto de intervención social llamado "Cronicando", y realizado con la Fundación Gabo (antigua Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano [fnpi]).

Metodología
Para alcanzar estos objetivos se ha recurrido a procedimientos metodológicos propios de la investigación documental (para trabajar con el material fotográfico) y de la IAP (para trabajar con la comunidad).
La primera experiencia de intervención del Semillero con una comunidad había tenido lugar en 2016 en los sectores Fredonia y Nuevo Paraíso de Olaya Herrera, otro barrio periférico ubicado al sur de la ciudad. A partir de tres talleres, los participantes aportaron alrededor de setenta fotografías procedentes de sus archivos familiares, acompañados por los recuerdos que evocaban las imágenes. Posteriormente, junto con la comunidad participante, se seleccionaron las imágenes para realizar una exposición fotográfica que sirviera como devolución del conocimiento construido a la comunidad. Esta experiencia piloto sirvió para desarrollar un proceso de IAP basado en una metodología de investigación propia (Baltar-Moreno y López, 2019), que se aplicaría en el proyecto de Nelson Mandela, y que posteriormente ha sido replicada con éxito con otras comunidades de la periferia de la ciudad (San Francisco, César Flórez y el corregimiento de Tierra Bomba).
Esta metodología combina las etapas básicas de una IAP: identificar el problema, planificar de forma participativa los objetivos de la intervención, implementar un plan de acción, recoger la información, analizarla y, por último, llevar a cabo una reflexión entre los participantes (Tinajero, 2024). La intervención se apoyó también en técnicas de trabajo de memoria cultural con comunidades (Correa, 2013) y de animación sociocultural (Escudero, 2004). Se llevó a cabo con las estudiantes de pregrado que integraban en aquel momento el Semillero y que, a su vez, procedían en su mayoría de sectores periféricos de la ciudad. Con esto se cumplía una de las premisas de trabajo que propone Fabián Villegas: "el aula no puede estar al margen de la realidad social ni de la organización comunitaria; debe ser un todo orgánico, de absoluto acompañamiento". (Jones y Jones, 2023, párr. 14)
La entrada en la comunidad se realizó a través de la Fundación Tenaris y de la Fundación Gabo, presentes desde hacía años en el barrio Nelson Mandela. El proceso metodológico desarrollado por el Semillero de investigación consistió en proponer una serie de encuentros y talleres con las personas del sector (que en este caso fueron principalmente los jóvenes del proyecto "Cronicando" y sus familiares), creando un grupo de investigación conformado por habitantes del territorio y semilleristas. Las diferentes fases de este tipo de IAP se muestran sintetizadas en orden secuencial en la tabla 1:

Si bien en estas intervenciones del Semillero en otras comunidades, las personas participantes normalmente aportan sus propios álbumes familiares para compartir oralmente sus recuerdos y vivencias, en el caso que nos ocupa se trabajó exclusivamente con los 19 álbumes de la hermana Elfride.
Durante la etapa de investigación documental se realizó -con el acompañamiento de personal del Archivo General de la Nación y de la biblioteca de la UTB-un inventario del material presente en los álbumes fotográficos, se digitalizaron las imágenes y se clasificaron en temas con base en los criterios archivísticos de la institución. Posteriormente, junto con los participantes, se seleccionaron las imágenes más significativas para llevar a cabo la intervención en la comunidad, de cara a su posterior documentación y difusión entre la ciudadanía. Para realizar esta selección se siguieron los criterios empleados por el Archivo General de la Nación (2015), a partir de tres características contenidas en la imagen: valor histórico, valor simbólico y/o valor estético.
En el proceso de investigación se desarrollaron un total de siete talleres durante el segundo semestre de 2019. Como en este caso las personas participantes eran jóvenes y adolescentes que no habían nacido en el momento de la fundación del barrio Nelson Mándela, las entrevistas se realizaron con sus padres, madres, abuelas y abuelos, quienes acercaron al grupo de investigación con líderes fundadores del sector. En total se realizaron 12 entrevistas. Los recuerdos de los participantes asociados a las fotografías fueron registrados en audios que, una vez transcritos, pasaron a ser organizados con base en categorías previas y emergentes, siguiendo el procedimiento de análisis cualitativo propuesto por Flick (2015) desde el enfoque de la teoría fundamentada. A partir del análisis se elaboró un relato a partir de las múltiples voces recogidas. Esta narrativa fue posteriormente validada con el grupo de participantes. También se validó con el grupo el diseño del producto final elegido para compartir con la comunidad, en este caso una cartilla. Esta sería posteriormente impresa y entregada a la comunidad, además de publicarse en abierto en el repositorio de la universidad (Baltar-Moreno, 2021).
Resultados
Exploración de los álbumes
El Fondo Hermana Elfride está compuesto por una serie de 19 álbumes fotográficos numerados, custodiados al momento de su hallazgo por la Fundación Tenaris y la Biblioteca Comunitaria Hermana Elfride, ubicada en el barrio Nelson Mandela (tabla 2).
Se contabilizaron un total de 1534 fotografías. De ellas, un 14 % son en blanco y negro (211 fotografías), y corresponden al periodo más antiguo. Entre estas hay 16 fotografías sueltas, algunas cuyo tamaño es mayor que el de las propias hojas de los álbumes. El resto de las imágenes son en color. En al menos siete de los álbumes hay otro tipo de documentos que no son fotografías, algunos con un determinado valor histórico, como un plano original de la construcción de una escuela del sector de Membrillal.

En su conjunto, las fotografías cubren un periodo de tiempo que va, aproxi madamente, desde 1966 hasta 2012. Las imágenes están tomadas principalmente en los sectores periféricos de Mamonal, Membrillal, Henequén, Arroz Barato y Nelson Mandela, aunque algunas son del Centro Histórico y los alrededores del Castillo de San Felipe de Barajas. En general, se encuentran en buen estado de conservación, si bien muy pocas están adecuadamente documentadas: no existe una información básica sobre la autoría de las imágenes, el lugar donde fueron tomadas, la fecha, los personajes que aparecen en ellas y la descripción de los actos que narran.
Según algunos de los testimonios, la hermana Elfride no disponía de cámara fotográfica ni tomaba fotos, pero pedía siempre a quien tuviese una cámara que lo hiciera, siguiendo sus indicaciones, y le regalase algunas copias, que ella luego ordenaba en los álbumes, denotando así una intención permanente de registro de su actividad y la de su congregación en las comunidades en las que trabajaba.
No obstante, no ha sido posible determinar la autoría de las imágenes. Al observar las fotos, deducimos que se trata de diferentes fotógrafos (y posiblemente fotógrafas) en distintos periodos. Y si se tienen en cuenta algunas prácticas extendidas en los sectores populares de la ciudad en los años 80 y 90 del siglo XX, podría explicarse este vacío. Por ejemplo, en esas décadas en los barrios populares de Cartagena, las personas les pagaban a fotógrafos itinerantes para que registraran eventos familiares importantes (como cumpleaños, comuniones o grados). Es muy probable que la madre Elfride haya participado de esta práctica, contratándolos para fotografiar sus obras. En cualquier caso, los álbumes denotan un interés claro de la religiosa por hacer un registro de su labor dentro de las comunidades.
Las fotografías se encuentran organizadas por años, tienen descripciones muy someras y, en su mayoría, están pegadas en hojas cubiertas por plástico o papel gasa, sugiriendo un interés por preservarlas. Algunos álbumes tienen pocas fotografías, otros están completos de inicio a fin. Las temáticas identificadas en el fondo se detallan en la tabla 3:

En cuanto al contenido, una gran parte del corpus corresponde a celebraciones, tales como bodas, bautizos y grados de diferentes promociones escolares celebrados en las instituciones fundadas por Elfride. Estas fotografías están especialente presentes en los álbumes de la última etapa (1990-2010).
Pero muchas fotos, especialmente las referidas a las décadas de 1970 y 1980, muestran las difíciles condiciones en las que las familias campesinas tenían que rehacer su vida en la ciudad y en el terreno ocupado, tras haber sido desplazadas por la violencia. Otras reflejan la solidaridad y resiliencia entre quienes habitaban el territorio (figura 2). De esta etapa hay fotografías que reflejan cómo los habitantes adecúan espacios y construyen infraestructuras como iglesias, colegios, cementerios, pozos o viviendas. En otras, se registran momentos típicos en una comunidad que se está levantando informalmente, como el proceso de la "limpia" (operación consistente en segar las hierbas y adecuar los terrenos para levantar una vivienda). Y también momentos cotidianos de la vida, tales como personas pilando maíz, transportando agua en animales, asistiendo a oficios religiosos o bañando a niños y niñas. No faltan las imágenes referentes a actividades educativas, tanto para las infancias como para las personas adultas.

Diálogo ciudadano con las fotografías y elaboración de una narrativa
El relato construido de forma dialógica junto con la comunidad (figura 3) recoge, a través de los recuerdos de las personas mayores que participaron en la intervención, el proceso de "invasión" de Nelson Mandela y la lucha de sus habitantes para acceder a los servicios básicos (agua y electricidad) y condiciones necesarias para tener una vida digna. Las personas recién instaladas tuvieron que organizarse para acceder a las condiciones básicas y reclamar la protección de sus derechos. Por eso, los liderazgos comunitarios fueron imprescindibles, resaltándose la escasa ayuda recibida por parte de las autoridades públicas. Esto, en un contexto de oposición inicial de las propias autoridades, así como de empresas y particulares con intereses en la zona. Esta oposición en muchos casos fue violenta, pues al menos ocho líderes comunitarios de Nelson Mandela fueron asesinados entre 1998 y 2005, y varias lideresas tuvieron que abandonar el territorio por las amenazas recibidas.

Del relato colectivo también se desprende la idea del obligado tránsito de identidades que experimentaron las personas desplazadas al tener que abandonar un entorno y una vida rural para integrarse forzosamente a una nueva vida urbana, así como a la estigmatización social ue sufrió la comunidad desde su llegada a Cartagena debido a su condición y origen.
Algunas organizaciones sociales y religiosas, así como determinadas empresas vecinas, hicieron una presencia activa con proyectos comunitarios, en algunos casos creando equipamientos. Es el caso de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora, pero también de otras iglesias evangelistas -pentecostales, adventistas o testigos de Jehová- así como organizaciones laicas, fundaciones ONG o agencias internacionales de cooperación.
Ante la ausencia de las autoridades públicas, estas iniciativas privadas apoyaron la construcción de determinadas infraestructuras. Así sucedió con el sistema de alcantarillado, que llegó al barrio en 2014, veinte años después de su creación, gracias a un proyecto conjunto entre la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la Alcaldía de Cartagena (AECID, 2014). El barrio tuvo que esperar casi dos décadas para empezar a ser asumido como parte del territorio de la ciudad, con el reconocimiento oficial necesario para que las autoridades locales asumieran su responsabilidad frente a la comunidad en cuanto a la prestación de servicios urbanos (Minvivienda, 2017). Un ejemplo de ello fue la entrega por parte de la Alcaldía, en octubre de 2024, de una vía asfaltada de más de un kilómetro que conecta el sector con una de las principales vías de tránsito de la ciudad (González Ortega, 2024).
Todos estos relatos fueron recopilados a través de los sucesivos talleres. Tras ser sometidos a un proceso de análisis cualitativo de la información, derivaron en la elaboración de una única narrativa textual que se convirtió en una cartilla. Esta narrativa pasó por un proceso de validación con los/as participantes antes de su diseño final e impresión, consistente en una lectura en voz alta con el grupo para hacer las correcciones pertinentes. Hubo pasajes que se eliminaron porque podían poner en riesgo la vida de algunos líderes.
Acciones de difusión del proceso entre la ciudadanía
La cartilla, como primer producto resultante de la investigación, se imprimió en formato papel, realizándose una primera tirada de 500 ejemplares. Su versión digital se publicó a través del repositorio de la UTB (Baltar-Moreno, 2021). Aunque en este caso el grupo eligió el formato cartilla como medio para plasmar el trabajo y devolver el conocimiento producido a la comunidad y a las personas participantes, en procesos de memoria comunitaria similares se pueden emplear otros medios, tales como exposiciones, documentales audiovisuales, podcasts, cómic o novelas gráficas, entre otros.

Como forma de devolución a la comunidad de Nelson Mandela, los ejemplares impresos de la cartilla fueron presentados en un evento público realizado en la Biblioteca Infantil Hermana Elfride en octubre de 2021 con las representantes de la congregación religiosa y de la universidad, los participantes del proyecto y el Semillero de investigación. Tras el acto, los jóvenes del proyecto Cronicando y las estudiantes del Semillero repartieron las cartillas en los hogares del sector (figura 4) hasta que se agotaron las existencias.
Así se realizó la primera acción de difusión pública del proceso y del propio archivo fotográfico, que han continuado con otras actividades (figura 5), como la participación del Semillero en eventos y congresos académicos locales, nacionales e internacionales; la elaboración de una exposición fotográfica destinada a instituciones educativas y culturales, y la divulgación en Internet y plataformas de social media.

El Fondo Hermana Elfride se presentó por primera vez ante la ciudadanía en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena, en un evento púlico sobre el patrimonio fotográfico local propuesto y liderado desde el Semillero de investigación (Semillero de Historia de la Fotografía en el Caribe colombiano, 2023). El proceso de recuperación del fondo se socializó en el II Encuentro de Investigadores eInvestigadoras de la Historia de la Fotografía en Colombia, en una jornada celebrada en agosto de 2024 en la Universidad de Antioquia.
Se implementó, además, una estrategia de difusión a través de las redes sociales digitales desde la reactivación, a finales de 2023, de los perfiles digitales del Semillero en las plataformas Facebook e Instagram (@semillerohfcc), y la creación en 2024 de un sitio web de este grupo de investigación (Semillero de Historia de la Fotografía en el Caribe Colombiano, 2024).
También en 2023 se diseñó una exposición fotográfica titulada Las Otras Memorias con las imágenes procedentes del proceso de Nelson Mandela y de los otros realizados posteriormente por el Semillero en barrios periféricos como San Francisco, César Flórez, Olaya Herrera, Ceballos o el corregimiento de Tierra Bomba. Esta exposición se inauguró en diciembre de 2023 en el Museo Histórico de Cartagena (MUHCA), y posteriormente ha tenido un circuito de exhibición en colegios públicos y privados, universidades, centros comunitarios y bibliotecas de la ciudad.
Inclusión del fondo en las colecciones de la Fototeca Histórica
Tras la realización del inventario inicial, el personal de la biblioteca de la UTB procedió a la digitalización del conjunto de fotografías. De igual manera, en agosto de 2020 se estableció, en pleno confinamiento por la pandemia de Co-vid-19, un acuerdo entre la Fundación Tenaris, la Fundación Hermana Elfride y la universidad sobre el uso y divulgación de las imágenes digitales para fines académicos y culturales.
De esta manera, en 2020 se subió al micrositio de la Fototeca Histórica Cartagena de Indias el Fondo Hermana Elfride, una selección de 100 imágenes debidamente catalogadas procedentes de los álbumes titulados Álbum#1 Membrillal y Membrillal 1968-1985. No obstante, la visualización pública de este fondo se vio retrasada, aduciéndose una falta de claridad en cuanto al alcance del acuerdo entre las tres instituciones, circunstancia a la que se sumaron cambios en el equipo directivo de la Fototeca. Así, aunque el fondo existía, permaneció oculto durante casi tres años. Un tiempo en el que, sin embargo, sí se digitalizaron y pusieron en abierto nuevos fondos, algunos de ellos conformados por archivos particulares pertenecientes a familias de la élite tradicional de la ciudad.

Finalmente, en mayo de 2023 y por iniciativa del Semillero, la Biblioteca de la UTB autorizó formalmente la visualización en abierto de las imágenes de los álbumes de Elfride Jagersberger en el icrositio de la Fototeca Histórica. Acababa de ver la luz el Fondo Hermana Elfride (figura 7) y por fin se ponía a disposición de toda la ciudadanía a través del repositorio digital institucional (Fototeca Histórica Cartagena de Indias, 2023).

Discusión y conclusiones
Las fotografías recuperadas en este proceso de investigación hacen referencia a las diversas actividades que la religiosa Elfride Jagersberger realizó junto con las personas que habitaban los sectores periféricos de la ciudad donde desarrolló su trabajo. Dichas actividades se orientaron a garantizar el derecho a unas condiciones de vida dignas para miles de familias desplazadas por la violencia, y las fotografías recuperadas lo ilustran. El derecho a un techo donde refugiarse, a la educación de los niños, niñas, jóvenes y población adulta desplazada, o la dotación de infraestructuras para las comunidades (jardines infantiles, colegios, bibliotecas, espacios de recreación). Estas imágenes trascienden la intención inicial con las que probablemente fueron tomadas (registrar la labor pastoral de la congregación religiosa) porque representan momentos de la vida cotidiana de las personas desplazadas por la violencia del conflicto armado en el norte de Colombia en distintos barrios auto-construidos de la ciudad de Cartagena (Arroz Barato, Henequén, Membrillal, Ma-monal y Nelson Mandela).
El proceso realizado con el archivo fotográfico de Elfride, desarrollado junto con representantes de la propia comunidad, es una muestra de que la responsabilidad sobre la construcción del patrimonio cultural no debe descansar únicamente en las instituciones. La intervención ha logrado que los álbumes pasen a formar parte de las colecciones de la Fototeca Histórica Cartagena de Indias, considerado el archivo gráfico de referencia de la ciudad al ser el único que existe. La colección personal de Elfride, digitalizada y catalogada, comparte ahora espacio con las colecciones que ya tenía la Fototeca a disposición del público a través del repositorio digital de la UTB, y que hacían referencia principalmente a las familias de abolengo autodenominadas "tradicionales" de la ciudad.
Un archivo no puede ser empleado si no se conoce. Por ello, desde el Semillero se ha difundido la existencia del fondo en diversos espacios académicos, aprovechando también las posibilidades que las tecnologías de la comunicación y la información ofrecen en la actualidad para promover el acceso público al mismo. Actualmente, el fondo Hermana Elfride es accesible a través del repositorio digital institucional de la UTB, el micrositio de la Fototeca Histórica y un sitio web del Semillero. También se ha difundido su proceso de recuperación a través de las redes sociales digitales (Instagram y Facebook). Esto evidencia el potencial de estas tecnologías no solamente como herramientas de difusión de los archivos, sino como espacios virtuales de memoria, socialización, diálogo ciudadano e intergeneracional y construcción de identidad cultural, como vienen señalando diversos estudios (Baltar-Moreno, 2022; Cánepa-Koch y Kummels, 2018; Santos, 2021).
La metodología empleada, basada en la IAP, ha servido para elaborar y difundir, junto con los y las habitantes del barrio, una narrativa comunitaria sobre la existencia de un sector urbano que representa a una Cartagena estigmatizada, marginalizada y empobrecida, con altas tasas de violencia e inseguridad, y habitada por más de la mitad de la población. De igual manera, esta metodología ha mostrado su eficacia para generar procesos de memoria colectiva y comunitaria en contextos de vulnerabilidad (en este caso mediante la fotografía doméstica), siendo fácilmente replicable en otros territorios.
De hecho, el proceso aquí narrado ha sido inspirador de trabajos posteriores de memoria comunitaria realizados en la ciudad a través de la fotografía doméstica. Entre estos se cuentan los realizados entre 2023 y 2024 por el Semillero de Histoia de la Fotografía en el Caribe Colombiano en barrios como San Francisco, César Flórez, Ceballos o el corregimiento insular de Tierra Bomba, realizados todos ellos a partir de fotografías de los álbumes familiares de sus habitantes (Semillero de Historia de la Fotografía en el Caribe Colombiano, 2024). O como la investigación que dio pie a la creación de un nuevo fondo sobre Torices, otro barrio periférico de la ciudad, en la Fototeca Histórica (Mendoza, 2024).
Otras investigaciones realizadas en Colombia muestran cómo procesos de memoria comunitaria similares reivindican la experiencia de las víctimas al reconstruir sus relatos (Morris-Camacho et al., 2019), y posibilitan comprender las causas y efectos que la violencia del conflicto armado ha dejado en el país (Palacios Mena, 2017). Según Gamboa et al. (2021), la construcción de memoria comunitaria dignifica a las víctimas y genera condiciones de resistencia, recuperación y reparación frente a situaciones de violencia. Para Torres (2013), los procesos de memoria comunitaria suponen un proceso de redignificación y reconocimiento para las víctimas que tributa a la reconciliación y a la paz. El trabajo realizado con las fotografías de la hermana Elfride en Nelson Mandela ayuda a conocer y comprender el presente de la ciudad de Cartagena.
La fotografía vernácula ha demostrado aquí su utilidad para generar narrativas de memoria comunitaria, además de su potencialidad para fortalecer los procesos de autorreconocimiento de la propia experiencia colectiva (especialmente para las generaciones más jóvenes). Procesos que pueden ser útiles para impulsar acciones necesarias para la reclamación y defensa de los derechos vulnerados o no garantizados.
El proceso de recuperación de este archivo fotográfico personal y su inclusión en la Fototeca Histórica de Cartagena de Indias se relacionan directamente con el siguiente interrogante planteado por Dávila et al. (2016): en su rol de depositarios de la memoria colectiva, ¿cuál es hoy el significado de los archivos en términos de conocimiento y prácticas de las clases dominantes y de los grupos subalternos? El escritor Fabián Villegas (2024) plantea en su seminario sobre archivos anticoloniales otras incisivas cuestiones: ¿Puede un archivo ser un medio que sirva para la construcción de ciudadanía e identidad cultural? ¿Puede servir un archivo a una política de reconciliación? ¿Puede el archivo ser un espacio de cohesión histórica y de identidad cultural o, por el contrario, está condenado a la disputa permanente por la memoria?
Azoulay (2019), por su parte, apela a la responsabilidad de la ciudadanía para "restaurar la potencialidad del archivo" (p. 3). Esta investigadora propone entender la fotografía como un encuentro ue implica a varios protagonistas, entre ellos a los ciudadanos espectadores. Al respecto de los archivos de imágenes, considera algunos estados de la imagen fotográfica: las fotografías "inaccesibles", las fotografías "desaparecidas" y las fotografías "inmostrables". Frente a estos estados, la inclusión en la Fototeca Histórica de Cartagena de Indias de la colección de Elfride ha implicado un acto intencional de revelar, mostrar y hacer accesibles los escenarios, los personajes, las acciones y los relatos de los sujetos subalternos, en un proceso que se ha realizado junto con la participación activa, precisamente, de dichos sujetos: la ciudadanía periférica, que no estaba representada en el archivo autodesignado como la fototeca de la ciudad.
Las imágenes de la Cartagena de Indias periférica que representan las fotografías de Elfride parecían no cumplir con los criterios de "archivabilidad" a los que alude Mbembé (2020); pero con la recuperación, catalogación y puesta a disposición de la ciudadanía del repositorio de la Fototeca Histórica, estas imágenes -y la ciudad periférica que representan- alcanzan un nuevo status que dota a la institución que los custodia de una mirada más amplia, más compleja y menos au-tocomplaciente de la ciudad, reforzando el concepto de sentido público del archivo. Desde esta perspectiva, este hecho supone un ejercicio simbólico de patrimoniali-zación de la ciudad periférica y de sus narrativas, las de las personas desplazadas, las de los grupos históricamente excluidos y marginados. Al ser incluidas en la fototeca de la ciudad, las imágenes de la periferia adquieren el estatus de patrimonio histórico y cultural, lo que implica que deben ser adecuadamente preservadas -debido a la naturaleza material y perecedera del objeto fotográfico- y difundidas desde esta institución.
Este trabajo se conecta con las perspectivas contemporáneas que plantean una mirada crítica a los archivos institucionales como regímenes de narración y representación visual (Azoulay, 2008; 2012; Cánepa-Koch y Kummels, 2018; Carvajal et al., 2021; Dávila et al., 2016; Hall et al., 1997; Petresin-Bachelez, 2016). Supone una manera de enfrentar lo que Villegas (2024) y Mbembé (2020) consideran "violencia a través de la memoria", ya que los archivos fotográficos son espacios e instrumentos de poder que constituyen miradas gráficas sobre el pasado, las cuales contribuyen a configurar determinados imaginarios, y que Puello-Sarabia ya señalaba en 2008 al respecto del corpus que analizó entonces sobre la Fototeca Histórica de Cartagena de Indias.
En aquel entonces, su mirada ponía el foco en la "disputa" permanente por la representación a la que alude Stuart Hall (Hall et al., 1997), puesto que cuestionaba abiertamente el quiénes y el sobre qué relatos (y con qué intereses) se estaba elaborando el imaginario de la Cartagena contemporánea. A este respecto, Galindo Salazar (2011) menciona las tensiones que siempre generan los relatos del pasado y la elaboración de la memoria colectiva en cualquier contexto, pero especialmente en aquellos donde se han vivido conflictos recientes y las consecuencias son aún patentes (como es el caso de Colombia).
Este ejercicio supone igualmente que estas imágenes de la periferia tengan la posibilidad no de anular a las imágenes previas, sino de coexistir junto a ellas, como defiende Foglia (Foglia y Bossio, 2024), y poder interpelarlas críticamente. Su inclusión en el archivo gráfico de la ciudad puede entenderse también como un acto de reparación, así como (usando la expresión de Mbembé) un reconocimiento implícito de la existencia de una deuda hacia esa parte de la ciudadanía olvidada y excluida que, paradójicamente, es mayoritaria en una urbe que es, al mismo tiempo, polo del turismo y del comercio globales. De la misma forma, al acompañar esas imágenes de las periferias con los recuerdos asociados a ellas que comparten sus moradores, se recuperan voces ignoradas. Un acto que, para Matute et al. (2020), activa nuevas formas de hacer justicia y cuestiona los regímenes y poderes hegemónicos.
El proceso de recuperación y difusión del Fondo Hermana Elfride sirve para entender (y dar a conocer) un contexto de ciudad y de país, al generar interrogantes como: ¿por qué en una ciudad como Cartagena existen barrios autoconstruidos como Nelson Mandela? ¿Por qué las personas fundadoras del barrio fueron desplazadas de sus territorios de origen? ¿Qué hemos hecho como sociedad al respecto? Preguntas similares han sido planteadas desde el arte visual crítico en el país. Un ejemplo de ello es la exposición Un archivo para la venganza de la historia, de la artista colombiana Gabriela Pinilla. En esta, la autora aborda los silencios y las tensiones presentes en los archivos históricos institucionales o institucionalizados (Pinilla, 2024). La exposición, inaugurada en septiembre de 2024 en Espacio Material en Bogotá, incluyó un diálogo público entre la artista y la historiadora Rosario Arias Callejas, titulado Tensionar el archivo (Pinilla y Arias, 2024). Pinilla y Arias planteaban allí que un archivo, además de ser fuente de información histórica, puede ser usado desde múltiples perspectivas. En ella emergieron interrogantes afines a los que acompañaron esta investigación: ¿cómo nos narran los archivos? ¿Qué sucede con un archivo personal cuando se institucionaliza? Y una de las afirmaciones
realizadas por Arias Callejas respecto a Colombia también dialoga con las reflexiones planteadas aquí: "para hacer una cultura de paz, hay que entender lo que pasó".
Para concluir, las reflexiones surgidas de este proceso interpelan directamente a cualquier archivo fotográfico urbano de carácter institucional como el de la Fototeca Histórica Cartagena de Indias, planteando abiertamente quién y cómo se debe gestionar un archivo gráfico que aspira a representar a toda una ciudad. También evidencian cómo los archivos comunitarios y personales pueden servir para la construcción de una memoria pública, colectiva, histórica, democrática, respondiendo así a otro de los planteamientos de Villegas (2024). Las imágenes de la hermana Elfride de la Cartagena periférica contribuyen a la comprensión de la complejidad de esta ciudad, y al entendimiento de muchas de las lógicas económicas, sociales y culturales que en ella están presentes, y que perpetúan la desigualdad, la pobreza y la violencia.
Dada la potencialidad del fondo recuperado, se sugiere la realización de nuevos estudios e intervenciones sobre el mismo, llevados a cabo con diversos actores que interactúan desde y con el territorio -habitantes, investigadores, instituciones públicas-, para ampliar las lecturas sobre la ciudad.
1Este barrio autoconstruido o de "invasión" (Sánchez, 2012), ubicado en el suroccidente de la ciudad, es un exponente de la correlación entre el desplazamiento forzado debido al conflicto armado, la pobreza (Cruz y Marino, 2010; Ouiceno, 2010) y las lógicas históricas de marginación espacial de Cartagena.
2Diversos trabajos señalan una raíz colonial en la pobreza y la desigualdad en América Latina y en Colombia (Múne-ra, 1998; Acemoglu y Robinson, 2012; Robinson, 2024).
Referencias
Abello-Vives, A. (2015). La isla encallada. El Caribe colombiano en el archipiélago del Caribe. Siglo del Hombre Editores.
Abello-Vives, A. y Flórez-Bolívar, F. J. (Eds.). (2015). Los desterrados del paraíso. Raza, pobreza y cultura en Cartagena de Indias. Instituto de Cultura y Gobierno de Bolívar (Icultur). Gobernación de Bolívar.
Acemoglu, D. y Robinson, J. A. (2012). Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Deusto.
Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (aecid). (2014). Después de 20 años de espera, el barrio Nelson Mandela de Cartagena cuenta con el 100% del sistema de alcantarillado. Aecidcf.Org.Co. http://www.aecidcf.org.co/mdc/content/despu%C3%A9s-de-20-a%C3%B1os-de-espera-el-barrio-nelson-mandela-de-cartagena-cuenta-con-el-100-del
Aguilera Díaz, M. y Meisel-Roca, A. (2009). Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias. Banco de la República.
Alvis-Arrieta, J. L. y Espinosa-Espinosa, A. (2011). Cartagena de Indias y los retos de la seguridad humana: diagnóstico para una agenda de gobierno en la segunda década del siglo XXI. Economía & Región, 5(2), 183-235. https://revistas.utb.edu.co/index.php/ economiayregion/article/view/251
Archivo General de la Nación. (2015). Socialización de criterios de valoración para el registro de bienes archivísticos de interés cultural (documento de trabajo). https://www.archivogeneral.gov.co/
Ayala-García, J. y Meisel-Roca, A. (2016). La exclusión en los tiempos del auge: el caso de Cartagena. Economía & Región, 10(2). https://revistas.utb.edu.co/index.php/econo-miayregion/article/view/126
Azoulay, A. (2008). A civil contract of photography. MIT Press.
Azoulay, A. (2012). Civil Imagination: A Political Ontology of Photography. Verso Books.
Azoulay, A. (2019, 11 de octubre). Fotografías de lo inmostrable. Ariella Aisha Azoulay. Errata. https://museutapies.org/es/exposicio/ariella-aisha-azoulay-errata/
Baltar-Moreno, A. (2021). Nelson Mandela: Historias de mi barrio. Editorial Universidad Tecnológica de Bolívar. https://repositorio.utb.edu.co/handle/20.500.12585/10380?show =full
Baltar-Moreno, A. (2022). Redes sociales digitales como lugares de memoria: diálogos ciudadanos a través de la fotografía en Facebook. Revista ICONO 14. Revista Científica de Comunicación y Tecnologías Emergentes, 20(2). https://doi.org/10.7195/ri14.v20i2.1880
Baltar-Moreno, A. y López, D. (2019). La memoria de las ciudades a través de la fotografía: una propuesta metodológica para trabajar con comunidades populares. En F. García, E. Taborda y A. Baltar-Moreno (Eds.), Congreso Internacional de Ciudades Creativas (pp. 2225). Editorial Icono 14. https://icono14.net/ojs/index.php/actas/article/view/1282
Blandon Paternina, M. (2012). Relación existente entre la pobreza y la violencia en Cartagena de Indias, período 2000-2006. Universidad del Norte. https://manglar.uninorte.edu.co/ handle/10584/668#page=1
Bourdieu, P. (1979). La distinción. Criterio y bases sociales del gusto. Taurus.
Cáceres, D. C., Fabiola, V., Mantilla, L., Jara, J. y Velandia, M. (2002). Perfil epidemiológico de la población desplazada por el conflicto armado interno del país en un barrio de Cartagena, Colombia, 2000. Biomédica. Revista del Instituto Nacional de Salud, 22, 425-469. https://doi.org/10.7705/biomedica.v22iSupp2.1191
Cánepa-Koch, G. y Kummels, I. (2018). Fotografía en América Latina. Imágenes e identidades a través del tiempo y el espacio. Instituto de Estudios Peruanos (IEP).
Caracol Cartagena. (2024, 27 de febrero). Cartagena, entre las 50 ciudades más violentas del mundo. Caracol Radio. https://caracol.com.co/2024/02/29/dadis-se-une-a-la-conme-moracion-del-dia-mundial-de-las-enfermedades-huerfanas-o-raras/
Carga SAS. (2022, 6 de septiembre). Puertos de Colombia: conoce a los 5 más importantes frente a comercio exterior. Carga.Com. https://carga.com.co/puertos-de-colombia-conoce-a-los-5-mas-importantes-frente-a-comercio-exterior/
Cartagena Cómo Vamos. (2024). Los homicidios siguen siendo la principal causa de muertes violentas en Cartagena en lo corrido del 2024. Cartagenacomovamos.Org. https://shorturl.at/kmsuU
Carvajal, F., Cristiá, M. y Manzi, J. (2021). Archivos del Común III ¿Archivos inapropiables? Red Conceptualismos del Sur. https://redcsur.net/2022/10/31/descargar-archivos-del-comun-iii-archivos-inapropiables/
Chéroux, C. (2014). La fotografía vernácula. Ediciones Ve.
Colín Mar, I. (2022). Narrativas comunitarias en la construcción del imaginario social. Aproximaciones al relato como recurso vivo de la memoria colectiva. Comunicación, 46, 92-107. https://doi.org/10.18566/comunica.n46.a06
Colorado, A. (2012, 7 de octubre). Inmortalizamos la historia, preservando el patrimonio visual. eluniversal.com.co. https://www.eluniversal.com.co/suplementos/domini-cal/2012/10/07/inmortalizamos-la-historia-preservando-el-patrimonio-visual/
Colorado Nates, Ó. (2023). Fotografía vernácula: hacia una definición sintética y elemental. Palabra Clave, 26(2). https://doi.org/10.5294/pacla.2023.26.2.3
Correa, F. (2013). Metodología para la investigación en memoria cultural. Fundación Social.
Cruz, K. y Mariño, E. (2010). Impacto de la violencia política en la comunicación de las familias desplazadas en la ciudad de Cartagena. Universidad Tecnológica de Bolívar. https://repositorio. utb.edu.co/handle/20.500.12585/243#page=1
Dávila, M., Prieto, C., Pérez, M., & Tapia, M. (2016). The Archives of the Commons Seminar, Madrid 2015. En DecolonisingArchives. L'Internationale Online. https://e-artexte. ca/id/eprint/30628/1/03-decolonisingarchives_pdf-final.pdf
Deavila, O. (2008). Construyendo sospechas: imaginarios del miedo, segregación urbana y exclusión social en Cartagena, 1956-1971. Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica, 7, 35-50.
Deavila, O. (2015). Los desterrados del paraíso: turismo, desarrollo y patrimonialización en Cartagena a mediados del siglo XX. En A. Abello y F. J. Flórez (Eds.), Los desterrados del paraíso. Raza, pobreza y cultura en Cartagena de Indias (pp. 123-146). Instituto de Cultura y Gobierno de Bolívar (Icultur)- Gobernación de Bolívar.
Escudero, J. (2004). Análisis de la realidad local. Técnicas y métodos de 'investigación desde la Animación Sociocultural. Narcea Ediciones.
Espinosa, A., Ballestas, J. y Utria, A. (2018). Segregación residencial de afrodescendientes en Cartagena, Colombia. Economía & Región, 12(1), 95-132. https://revistas.utb.edu.co/ index.php/economiayregion/article/view/190
Espinosa Espinosa, A. (2015). Desarrollo humano y desigualdades en Cartagena de Indias, 1980-2015. En A. Abello Vives y F. J. Flórez Bolívar (Eds.), Los desterrados del paraíso. Raza, pobreza y cultura en Cartagena de Indias. Instituto de Cultura y Gobierno de Bolívar (Icul-tur)- Gobernación de Bolívar.
Fals-Borda, O. (1979). Historia doble de la costa. El Áncora Editores. https://sentipensante. red/letras/historia-doble-de-la-costa-tomo-1/
Ferrer-Vanegas, V. (2024). Gobernanza paramilitar y democracia local en el barrio Nelson Mandela, Cartagena de Indias, 1997-2005. Universidad Tecnológica de Bolívar.
Flick, U. (2015). El diseño de Investigación Cualitativa. Ediciones Morata.
Foglia, A. y Bossio, R. (2024, 25 de octubre). Las imágenes tienen la capacidad de tocar y transformar el mundo. Foto y Parla. https://www.youtube.com/watch?v=frRNgDKGCqE&t=1090s
Fonseca, G. (2011, 11 de septiembre). Los inicios de la Fototeca. eluniversal.com.co. https://www.eluniversal.com.co/suplementos/dominical/los-inicios-de-la-fotote-
ca-43136-CTEU123100
Fototeca Histórica Cartagena de Indias. (2023). Fondo Hermana Elfride. Utb.Edu.Co/Bibliote-ca/Fototeca-Historica-Cartagena-de-Indias/. https://shorturl.at/koyFi
Galindo Salazar, A. G. (2011). Las tensiones de la memoria. Esfera, 7(2), 47-57.
Gamboa, G. I. C., Botina, M. O., Valencia, N. M. y Reyes, C. L. P. (2021). Invenciones frente a lo traumático de la violencia: memoria afirmativa de un pueblo afrocolombiano. Psicologia eSociedade, 33. https://doi.org/10.1590/1807-0310/2021V33222331
García Martínez, C., Panadero Moya, M. y De León Herrera, R. (2008). Manifestaciones de la pobreza en Cartagena de Indias (Colombia). X Coloquio Internacional de Geocrítica. Diez años de cambio en el Mundo, en la Geografía y en las Ciencias Sociales 1999-2008. https://www.ub.edu/geocrit/-xcol/284.htm
González Ortega, J. (2024, 5 de octubre). Ya no es una 'trocha': Distrito entrega vía de acceso a Nelson Mandela. eluniversal.com.co. https://www.eluniversal.com.co/cartage-na/2024/10/05/ya-no-es-una-trocha-distrito-entrega-via-de-acceso-a-nelson-man-
dela/
Guerrero-Palencia, L. (2019). ¿Cómo se narran los sujetos históricos? Memorias en disputa, renovación, género y educación en el Museo Histórico de Cartagena. En VIII Congreso de Educación, Museos y Patrimonio. Compartir, incluir e integrar para el futuro (pp. 67-75). ICOM.
Hall, S., Ewans, J. y Nixon, S. (1997). Representation. Cultural Representations and Signifying Practices. Sage.
IE San Francisco de Asís. (2021). Biografía de la Hermana Elfride. Iesfacartagena.Edu.Co. https://www.iesfacartagena.edu.co/biografia_de_la_hermana_elfride_jagersber-ger_gluck/
Jiménez, D. R. (2022). Memoria colectiva a partir de la construcción de comunidad. Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD). https://repository.unad.edu.co/hand-le/10596/49949
Jones, Z. y Jones, R. (2023). Fabián Villegas: Descolonización, más allá de la estética. Zam-bombazo. https://zachary-jones.com/zambombazo/fabian-villegas-descolonizacion-mas-alla-de-la-estetica/
Johnson, D. (1990). Cartagena: un siglo de imágenes. Banco de la República. https://babel.ban-repcultural.org/digital/collection/p17054coll18/id/428
La Contratopedia Caribe. (2021, 17 de septiembre). 10 datos que retratan la crisis social en Cartagena. Lacontratopediacaribe.Com. https://lacontratopediacaribe.com/10-datos-que-retratan-la-crisis-social-de-cartagena/
Malagón, M. (2006). La regeneración, la constitución de 1886 y el papel de la Iglesia Católica. Civilizar. Ciencias Sociales y Humanas, 77. https://www.redalyc.org/ pdf/1002/100220318001.pdf
Martínez Quintero, F. (2013). Las prácticas artísticas en la construcción de memoria sobre la violencia y el conflicto. Eleuthera, 9(2), 39-58. http://eleuthera.ucaldas.edu.co/ downloads/Eleuthera9_4.pdf
Matute, A., Scapolo, A. y Rustamova, Z. (2020). Voces en disensión: La articulación de archivos silenciados. Gramma, 37(10). https://dialnet.unirioja.es/descarga/articu-lo/10103453.pdf
Mbembé, A. (2020). El poder del archivo y sus límites. OrbisTertius, 25(31), 54. https://doi. org/10.24215/18517811e154
Meisel-Roca, A. y Aguilera, M. (2009). Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias. Banco de la República. https://repositorio.banrep.gov.co/handle/20.500.12134/9605
Mendoza, A. L. (2024). Imagen, desarrollo y vida cultural: un análisis desde la memoria fotográfica del barrio de Torces. Universidad Tecnológica de Bolívar.
Minvivienda. (2017, 13 de julio). Minvivienda entrego a 400 familias los títulos de propiedad de sus viviendas en Cartagena. Minvivienda.Gov.Co. https://minvivienda.gov.co/sala-de-pren-sa/minvivienda-entrego-400-familias-los-titulos-de-propiedad-de-sus-viviendas-en-cartagena
Molano Bravo, A. (1985). Los años del tropel. Crónicas de la violencia. Debolsillo.
Morgan, K. (2016). Cuatro siglos de esclavitud transatlántica. Editorial Planeta.
Morris-Camacho, J. V., Oquendo-Rojas, W., Prieto-Alejo, M. A., Vega-Díaz, H. V. y Zambrano-Amador, V. (2019). Construyendo Memoria Histórica, desde la violencia social a través del acompañamiento psicosocial. Tesis Psicológica, 14(2), 30-41. https://doi.org/10.37511/tesis.v14n2a2
Múnera, A. (1996). El Caribe colombiano en la república andina: identidad y autonomía política en el siglo XIX. Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República, 33(41), 28-49.
Múnera, A. (1998). El fracaso de la nación: región, clase y raza en el Caribe colombiano (1717-1821). Editorial Planeta.
Palacios Mena, N. (2017). Memoria y violencia: un recorrido por algunas reflexiones y perspectivas. Civilizar, 17(32), 209. https://doi.org/10.22518/16578953.827
Pené, M. G. y Casareto, L. M. (2023). De la teoría a la práctica archivística: archivos en la diversidad. www.memoria.fahce.unlp.edu.ar
Pérez, G. J. y Salazar-Mejía, I. (2009). La pobreza en Cartagena: un análisis por barrios. En A. Meisel-Roca (Ed.), La economía y el capital humano en Cartagena de Indias. Banco de la República.
Petresin-Bachelez, N. (Ed.). (2016). Decolonising archives. L'Internationale. https://e-artexte. ca/id/eprint/30628/1/03-decolonisingarchives_pdf-final.pdf
Piqueras, J. A. (2021). Negreros. Españoles en el tráfico y en los capitales esclavistas. Editorial Catarata.
Pinilla, G. (2024, 7 de septiembre). Un archivo para la venganza de la historia. @material_bogota. https://www.instagram.com/p/C_bYX2rJ7JB/?igsh=MTVlYnJkc3o1bnh2eA==
Pinilla, G. y Arias, R. (2024, 2 de octubre). Tensionar el archivo:gestión, política e izquierdas en Colombia. @material_bogota. https://www.instagram.com/p/DBwEWdGJCqh/?igsh= MTRuZHFzMDdjMnVkdw==
Pons, V. (2022). Los archivos de la Iglesia al servicio de la cultura y la evangelización. En J. I. Pérez (Ed.), ThesaurusEcclesiaeThesaurusMundi (III) Estudios sobre el Patrimonio Cultural de la Iglesia (pp. 531-549). Centro de Estudios del Patrimonio Cultural de la Iglesia - Gonzalo Viñes. https://shorturl.at/9Rd2r
Puello-Sarabia, C. P. (2008a). Fotografía, modernidad y representaciones: ciudades imaginadas en los álbumes fotográficos. Visitas al Patio, 2, 129-150. https://doi. org/i0.32997/2027-0585-vol.0-num.2-2008-i592
Puello-Sarabia, C. P. (2008b). Fotografía y exclusión social: Auto-representaciones de la élite cartagenera en el periodo 1900-1930. Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica, 7, 9-38. http://investigaciones.uniatlantico.edu.co/revistas/index.php/cuader-nos_literatura/article/view/475
Quiceno, N. (2010). Desplazamiento y pobreza en el barrio Nelson Mandela de Cartagena. Cuadernos Sobre Relaciones Internacionales, Regionalismo y Desarrollo, 5(10), 141-169. http://www.saber.ula.ve/bitstream/handle/123456789/34116/articulo5.pdf;jsession id=A4FB22EF1990890AD13A4988D6BC2F30?sequence=1
Rabe, A. M. (2022). La memoria comunitaria frente a la memoria oficial ¿Cómo activar el potencial transformador y liberador de la memoria? Pensamiento, 78(297), 5-28. https://doi.org/10.14422Zpen.v78.i297.y2022.001
Rebollo, E. (2014, 22 de octubre). Barrio Nelson Mandela, feudo de desplazados en Cartagena, estrena alcantarillado. elespectador.com. https://www.elespectador.com/colom-bia/cartagena/barrio-nelson-mandela-feudo-de-desplazados-en-cartagena-estrena-alcantarillado-article-523521/
Robinson, J. A. (2024, 14 de octubre). James A. Robinson, ganador del Nobel de Economía: "La pobreza y la desigualdad en América Latina están profundamente arraigadas en el colonialismo y la explotación de los indígenas». Bbc.Com. https://www.bbc.com/mundo/articles/cm28g0zv0n6o
Rodríguez, L. M. (2020). Descolonizar el archivo: Posturas post-críticas para avanzar desde referentes otros. Fuentes, 74(64), 18-27. http://www.revistasbolivianas.ciencia.bo/ pdf/fdc/v14n64/v14n64_a05.pdf
Romero, M. A. (2021, 13 de enero). Hambre y desigualdad por COVID-19 en Cartagena: el confinamiento de los no privilegiados. La Contratopedia Caribe. https://lacontratope-diacaribe.com/hambre-y-desigualdad-por-covid-19-en-cartagena-el-confinamien-to-de-los-no-privilegiados/
Sánchez, L. M. (2012). La ciudad-refugio. Migración forzada y reconfiguration territorial urbana en Colombia: el casoMocoa. Editorial Universidad del Norte.
Sánchez-Mojica, D. (2018). Geografías del destierro: los barrios afro y populares de Cartagena de Indias, 1844-1885. Nómadas, 48, 65-81. https://doi.org/https://doi. org/10.30578/nomadas.n48a4.
Sánchez-Villagómez, M. (2020). Interpretaciones de la violencia en una comunidad rural de Ayacucho - Perú (1980-2000). La memoria como mecanismo de reelaboración del pasado. Araucaria, 22(43), 443-465. https://doi.org/10.12795/araucaria.2020.i43.22
Santos, K. (2021). Instagram como lugar de memoria. Scientiarum Historia, 7, 11. https://doi.org/10.51919/revista_sh.v1i0.259
Semillero de Historia de la Fotografía en el Caribe Colombiano. (2023, 21 de septiembre). Presente y futuro de la memoria fotográfica de la ciudad. @semillerohfcc. https://www.msta-gram.com/p/C38_65wgcVc/?igsh=dG13cnFycDJubnJ3
Semillero de Historia de la Fotografía en el Caribe Colombiano. (2024). Cartillas sobre la Cartagena Periférica. Https://semillerohfcc.wordpress.com/. https://semillerohfcc.wor-dpress.com/cartillas-barriales/
Tahar Chaouch, M. (2007). La teología de la liberación en América Latina: una relectura sociológica. Revista Mexicana de Sociología, 69(3). https://www.scielo.org.mx/scielo. php?script=sci_arttext&pid=Soi88-25032007000300 002
Ticono Fernández-Dávila, R. (2023). Memoria colectiva sobre la violencia política de los escolares pertenecientes a sectores populares en Lima Metropolitana. Scientia, 23(23), 105-123. https://doi.org/10.31381/scientia.v22i22.2714
Tinajero, A. (2024). Investigación de Acción Participativa. Recursos para investigadores, practicantes, organizadores, y comunidades. participatoryactionresearch.sites.carleton.edu. https://participatoryactionresearch.sites.carleton.edu/es/etapas-de-iap/
Torres, J. (2013). La memoria histórica y las víctimas. Jurídicas, 10(2), 144-166. http://vip.ucaldas.edu.co/juridicas/downloads/Juridicas10(2)_9.pdf
Trouillot, M. R. (1995). Silenciando el pasado. El poder y la producción de la Historia. Editorial Comares. https://moarquech.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/01/michel-rol-ph-trouillot-silenciando-el-pasado-el-poder-y-la-producciocc81n-de-la-historia-copy.pdf
Universidad Tecnológica de Bolívar. (2022). Fototeca Histórica de Cartagena de Indias. utb.edu. co. https://www.utb.edu.co/biblioteca/fototeca-historica-cartagena-de-indias/
Villegas, F. (2024, 19 de octubre). Seminario Internacional xxxviii Archivos Anticoloniales: Cartografías curatoriales, imaginación política, regímenes de silencio, y la disputa por la memoria histórica. Contranarrativas. https://www.instagram.com/contranarrativas/p/DAjYSUfuN-R/
Villegas, F. (2025). xxxx Seminario Internacional Miradas Anticoloniales: Contravisualidad, regímenes de representación y estéticas antirracistas a través de la imagen. Contranarrativas. https://www. instagram.com/contranarrativas/p/DFx-DVmOL0q/