https://dx.doi.org/10.14482/memor.57.325.696

RESEÑA

Miguel Ángel Ramírez Zaragoza y Roberto Osorio Orozco (coordinadores)

Los movimientos estudiantiles en México. Reflexiones sobre su potencia transformadora

Anette Briseyda Salcedo Cuenca

anettebriseyda@gmail.com

Estudiante de la Licenciatura en Estudios Latinoamericanos,

Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

https://orcid.org/0009-0006-0452-8138


Publicado en 2025 en su versión electrónica en el portal del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, Los movimientos estudiantiles en México: Reflexiones sobre su potencia transformadora ofrece una mirada crítica y panorámica sobre las luchas estudiantiles surgidas en torno a demandas educativas y políticas. Este libro es un documento sustancial que sirve, por un lado, como material de consulta para entender y analizar la historia mexicana de los siglos xx y xxi respecto a las causas estudiantiles y, por otro, como forma de preservación de las memorias de aquellos que participaron en estos movimientos.

Se pueden hallar ejes temáticos que dividen al libro en cinco partes y un apartado a manera de introducción, escrito por los coordinadores del libro, Miguel Ángel Ramírez Zaragoza y Roberto Osorio Orozco, titulado "Claves para entender a los movimientos y activismos estudiantiles en el siglo xxi. A manera de introducción", aquí dan a conocer una serie de razones por las cuales los movimientos estudiantiles en México deben ser estudiados a profundidad, ya que tienen gran presencia en las luchas del pueblo mexicano, y que buscan defender la democracia y la justicia social. Además, en la actualidad, se han incorporado nuevos factores en las luchas estudiantiles, como el feminismo, las herramientas digitales, la presencia del crimen organizado y los efectos e la pandemia por Covid-19. Por lo que este libro es un esfuerzo colectivo para llenar vacíos de conocimientos a partir de miradas históricas, metodológicas y analíticas.

En muchos sentidos, este libro es una aportación valiosa para comprender los movimientos estudiantiles en México, ya que toca temas de suma relevancia. Como lo mencionan Ramírez Zaragoza y Osorio Orozco (2025), "el énfasis en sus ideologías, sus formas de organización, su perspectiva crítica de lo social y del Estado, así como su concepción sobre la democracia, entre otros temas que permitan entender de forma holística, primero, su emergencia, y luego su dinámica" (p.11). A su vez, los coordinadores cierran esta introducción mencionando que en esta obra se busca dar visibilidad a aquellos jóvenes que han luchado por la educación y por los derechos humanos, ya sea desde el aula o en las calles.

En la primera parte, titulada "Debates teóricos, analíticos e históricos sobre los movimientos estudiantiles", se encuentran cinco subcapítulos que estudian los ciclos del movimiento estudiantil y se plantean reflexiones no solo de México, sino a lo largo de la región latinoamericana. Se trata, por un lado, de una aproximación histórica sobre cómo se conforman los ciclos históricos mundiales en relación con las lógicas y contradicciones del sistema-mundo, que trae repercusiones al ámbito económico de cada país y, a su vez, resuena fuertemente en el ámbito universitario. Tal como lo menciona Brunner en su clásico trabajo, "el estudiante universitario representó por muchas décadas el modelo de ascenso y transformación de grandes sectores de la sociedad en América Latina" (p. 2). Así, este libro recibe esa importancia de estudiar al universitario como representante de los cambios en las sociedades latinoamericanas.

Por otro lado, se plantean conceptos como "resonancia" y se profundiza en "juventud", "movimiento estudiantil" y "movimiento social", a la vez que se hace un recorrido por diferentes movimientos estudiantiles en distintos países de la región latinoamericana, dando muestra de que estos, a pesar de sus cambios a través de las décadas, están más presentes que nunca.

La segunda parte se titula "La potencia estudiantil feminista" y en ella se plasman las luchas contra la violencia de género, fuera y dentro del espacio académico, pero se hace énfasis en las repercusiones que ocasiona dentro de las instituciones universitarias. Esta perspectiva coincide con lo planteado por Lachi y Rojas Scheffer (2020), pues sostienen que en el movimiento estudiantil se está superando la visión tradicional y discriminatoria, en la que solo los hombres son capaces de ocupar cargos de poder (p. 199). De esta manera, el libro detalla con perspectiva de género la huelga feminista en la UNAM, que tuvo lugar entre 2018 y 2019, repasando el contexto del momento que era la cuarta ola del movimiento feminista a nivel global y el aumento de los feminicidios en México. A su vez, se plantea la importancia que han tenido las herramientas digitales, tales como redes sociales, para la organización de grupos estudiantiles feministas en la Universidad Pedagógica Nacional. Por último, se reflexiona en torno a las medidas planteadas por parte de "Red No Están Solas", grupo feminista de Ciudad de México conformado por alumnas de la UAM y la UNAM en 2011.

La tercera parte se denomina "Importancia regional del movimiento estudiantil: memoria y acción colectiva". Aquí se reflexiona en torno a las luchas estudiantiles pero en una dimensión local y en cómo estas se unen a otras demandas a nivel regional. Se estudia el caso de la Universidad de Sonora con el aumento de las cuotas estudiantiles y la Universidad Veracruzana y el movimiento que se desarrolló en la Unidad de Humanidades. De igual manera, se hace un análisis del movimiento estudiantil de la Universidad de Xalapa y los diálogos existentes entre el movimiento y los problemas sociales entre 2011 y 2015 en México. Esta tercera sección es sustancial en cuanto a que nos coloca desde un nivel micro, es decir, desde las universidades locales, para analizarlas en una escala macro, lo que incluye movimientos sociales que muchas veces salen del ámbito escolar pero que atraviesan la región, sea mexicana o latinoamericana.

La cuarta parte, "Movimientos estudiantiles históricos: una visión crítica", hace un recorrido sobre algunos activismos estudiantiles que han tenido grandes impactos en la sociedad mexicana, tales como la protesta estudiantil de 1968, la huelga estudiantil de la UNAM, que inició en 1999 y concluyó en 2000, el caso Ayo-tzinapa y el movimiento #YoSoy132, entre otros.

Algo importante en esta cuarta parte es la reflexión sobre la huelga de la UNAM de 1999 que se oponía al aumento de las cuotas universitarias, haciendo una crítica sobre el sistema neoliberal que buscaba aumentar los precios y cómo este movimiento se relacionaba con otros que defendían la educación gratuita. Esto resulta parecido a lo sucedido en Córdoba en 1918; según Krotsch (2002), "la universidad, y en especial el movimiento de la Reforma, desempeñó un papel significativo en la construcción de la moderna ciudadanía política y de articulación con demandas ciudadanas difíciles de observar en la actual vida universitaria" (p. 24). Aquí el autor plantea que las universidades en América Latina están ligadas al desarrollo de las sociedades, además se cuestiona sobre la ausencia de reflexión sobre el actor fundamental de la vida universitaria y social.

En la última parte del libro, titulada "Actualidad del movimiento estudiantil: nuevas y viejas demandas", se analiza la participación de las protestas estudiantiles dentro de las problemáticas actuales, como lo son la corrupción, la violencia, entre otras. En un primer momento, se reflexiona en torno a las luchas estudiantiles que buscan denunciar las medidas autoritarias y antidemocráticas del gobierno. En un segundo se analiza, teniendo como eje el caso Ayotzinapa, las luchas en el sur del país, como un caso imborrable dentro de la historia de los movimientos en México, haciendo ver que el Estado mexicano recurre a métodos sangrientos para operar de forma corrupta en el poder. Por último, se hace un recorrido por algunos movimientos estudiantiles más recientes que han luchado por mayor transparencia en las instituciones y se han manifestado en contra de las medidas del gobierno durante la presidencia de Felipe Calderón.

Asimismo, la obra cumple con la función de aportar una perspectiva global a las luchas y activismos estudiantiles, pues no se limita a describir los movimientos como entidades cerradas, sino que los sitúa en una red compleja de relaciones sociales y políticas. Esta perspectiva se alinea con lo que plantea Dip (2022): "más que concebir a los movimientos estudiantiles como grupos homogéneos con trayectorias lineales e independientes, se considera a sus discursos y acciones dentro de las interacciones, conflictos y querellas en que están inmersos" (p. 97). De esta manera, el libro pone de relieve cómo los estudiantes participan activamente en una diversidad de espacios, sean educativos, culturales, políticos y económicos, interactuando con múltiples actores sociales, como sindicatos, colectivos editoriales, académicos, intelectuales, partidos políticos y movimientos sociales.

Esta mirada relacional y multidimensional permite comprender que las luchas estudiantiles no son aisladas, sino que están profundamente conectadas con demandas sociales más amplias y que su fuerza reside, en gran parte, en su capacidad de articularse con otras causas y movimientos. Así, el libro no solo documenta experiencias específicas, sino que también ofrece claves para entender los movimientos estudiantiles como parte de una dinámica más amplia de transformación social.

Para finalizar, la obra Los movimientos estudiantiles en México: Reflexiones sobre su potencia transformadora es fundamental para quienes estudian los movimientos sociales, la historia reciente de México y el papel de la juventud en la política, ya que aborda análisis desde planos teóricos, políticos e históricos. Su mirada crítica, plural y actualizada lo convierte en una herramienta valiosa tanto para académicos como para activistas. Al visibilizar a los jóvenes como agentes de cambio, esta obra no solo documenta luchas pasadas y presentes, sino que también invita a pensar el futuro de la movilización estudiantil en un país donde la violencia, la injusticia y la desigualdad siguen siendo problemas estructurales. De este modo, este libro no solo constituye un aporte significativo dentro de las ciencias sociales, sino que también invita a reflexionar sobre el papel de los jóvenes en la historia mexicana, específicamente en los movimientos estudiantiles.

Referencias

Brunner, J. J. (1985). El movimiento estudiantil ha muerto. Nacen los movimientos estudiantiles. Flacso-Santiago de Chile, 71, 1-22.

Dip, N. (2022). Movimientos estudiantiles contemporáneos en México: desafíos de investigación sobre una experiencia inconclusa (2010-2020). Revista de la Educación Superior, 51(201), 87-110. https://doi.org/10.36857/resu.2022.201.2023

Krotsch, P. (2022). Los universitarios como actores de reformas en América Latina: ¿Han muerto los movimientos estudiantiles? Espacios en Blanco, 12, 19-49.

Lachi, M. y Rojas Scheffer, R. (2020). Movimiento estudiantil secundario y empodera miento de mujeres en Paraguay. Observatorio Latinoamericano y Caribeño, 4(2), 190-209. https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/observatoriolatinoamericano/ar-ticle/view/5466/5727

Ramírez Zaragoza, M. A. y Osorio Orozco, R. (2025). Los movimientos estudiantiles en México: Reflexiones sobre su potencia transformadora. inehrm-puedjs/UNAM. https://inehrm.gob.mx/recursos/Libros/2025_los_movimientos_estudiantiles_en_mexico.pdf