Psicología desde el Caribe

ISSN 0123-417X
e ISSN 2011-7485
n.° XXIII, enero-junio de 2009
Fecha de recepción: 25 de noviembre de 2008
Fecha de aceptación: 28 de febrero de 2009


Los recuerdos del maltrato entre compañeros en la vida escolar

Memories of bullying among peers in scholar life

 

María Eugenia Reátiga*.

* Psicóloga, Universidad del Norte. mreatiga@uninorte.edu.co

Correspondencia: Universidad del Norte, Km 5, vía a Puerto Colombia, A.A. 1569, Barranquilla (Colombia).


Resumen

En este artículo se muestran los resultados de una investigación descriptiva, que buscaba desde una mirada retrospectiva describir la experiencia que se haya vivido en relación a la situación de intimidación o rechazo por compañeros escolares en 648 estudiantes de primer semestre de estrato socioeconómico medio-alto, de una institución universitaria privada. En general, se halló a través del cuestionario RBQ, que el 41.8% recuerda que fue básicamente observador de esta situación; el 12% recuerda haber sido el victimario o agresor; el 4.8% de la muestra recuerda haber sido víctima y el 13% fue tanto víctima como agresor. Se pudo constatar que el maltrato como tal o agresión y específicamente la victimización en general aumentan en la secundaria, en el caso de la victimización se expresa en este período de modo menos activo, más larvado y mudo por medio del hablar mal y la exclusión.

Palabras clave: Recuerdo, victimización, estudio retrospectivo.


Abstract

This article reveals the results of a descriptive investigation, which aim to describe by mean of retrospective method experiences of bullying and other forms of abuse within 648, freshmen students of a private university. The conclusions show that around 41.8% of the students were witnesses of this situation, 12% confessed that they were bullied o bullied someone else, 4.8% remembers to be a victim and other 13% claims to be both a victim and an aggressor. It can be said that bullying increases as students reach high school, yet many of the victims decide to remain silent, due to the fear of exclusion and retaliation.

Keywords: Memories, victimization, retrospective studies.


Es bien sabido desde el punto de vista del desarrollo humano, la trascendencia de los llamados "períodos críticos" o estadios del desarrollo evolutivo del sujeto en formación, en los que cobra crucial importancia la resolución de determinadas tareas y desafíos.

Con mucha dificultad habrá desarrollo y bienestar si en las primeras etapas de la vida tuvo lugar un impase o handicap, por no decir trauma, con lo que no sólo la tarea queda pendiente, sino que el camino y la posibilidad de seguir el rumbo que lleva al crecimiento, al encuentro consigo mismo, al desarrollo de auténticas posibilidades y sueños, queda truncado.

La adolescencia es un período crítico y "una segunda oportunidad", como bien fue dicho por Anna Freud (Blos, 1981). Esta fase de profunda remoción interior, de dolorosa pero saludable ruptura con el pasado (Freud, 1894), es el ensayo para el ingreso en el mundo adulto. Para el adolescente, es imprescindible la ruptura con los padres y el apego y encuentro con sus iguales. Dicen Aberastury y Knobel (1986), hablando de las relaciones entre iguales en la adolescencia, "todos se identifican con cada uno" (p. 59).

En este punto estriba la importancia de trabajar en la comprensión de este tipo de agresión que es el maltrato o rechazo entre escolares. Ha sido constatado que la experiencia de haber sido víctima de maltrato escolar deja huellas, heridas y dolor que impiden disfrutar de relaciones sociales seguras, confiadas y tener confianza en sí mismo.

En la literatura sobre el maltrato entre iguales se señala que la experiencia de maltrato no sólo tiene efectos clínicos inmediatos, como depresión, ansiedad y ausentismo escolar (Craig & Pepler, 2003), sino que también repercute en la vida adulta. En este sentido han de destacarse los trabajos de Gilmartin (1989), Rigby (2003) Van der Meulen, Soriano, Granizo, Del Barrio, Korn y Schaffer (2003) y Schaffer, Smith, Korn y Hunter (2004); este último puso de relieve que la edad más crítica, de mayor vulnerabilidad frente al maltrato, es de los 12 a los 14 años, cuando se inicia la secundaria y así mismo en el despertar adolescente.

Si bien los estudios sobre maltrato y rechazo entre iguales se iniciaron hace varias décadas atrás en otros países, en Colombia los trabajos son escasos (Cuevas, 2007; Chaux & Heinshon 2006; Hoyos, et al., 2004, 2005, 2007) y, lo que es más crítico, el problema se desconoce en la vida práctica. En general, los estudios realizados pertenecen a una de dos categorías: los que indagan sobre la incidencia y los que se centran en las representaciones sobre el fenómeno en el ámbito escolar; no existe un trabajo de tipo retrospectivo, sobre la base de los recuerdos que se conservan sobre las situaciones de maltrato y victimización, incluyendo las consecuencias de esta.

En la literatura sobre el rechazo y la exclusión escolar para el estudio de los efectos a largo plazo de la experiencia de intimidación se encuentran los de tipo longitudinal y los retrospectivos, suscitando estos últimos serias dudas y cuestionamientos acerca de su confiabilidad. En el centro de la discusión se halla la pregunta sobre la confiabilidad de los recuerdos para reconstruir los hechos. Bajo la argumentación de lo poco fiables que son los recuerdos y del efecto del tiempo sobre la memoria, se duda de los métodos retrospectivos (Burbach & Bordium, 1986 y Lewinson & Rosembaun, 1987 citado por Rivers, 2001)

Distintos autores (Brewin, Andrews & Gotlib, 1993 citados por Rivers, 2001) consideran que más que el recuerdo de los hechos objetivos, lo que importa es la memoria en el amplio sentido de reconstrucción e interpretación, de esquemas de organización de los hechos, por lo que el recuerdo constituye un elemento válido, confiable para la reconstrucción de la experiencia, sobre todo si estos fueron de fuerte impacto y contenido emocional.

Bajo esta última premisa, siguiendo el modelo, en cuanto a la técnica del cuestionario retrospectivo de la investigación de Van der Meulen, Soriano, Granizo, Del Barrio, Korn y Schaffer (2003), se realiza un estudio retrospectivo sobre bullying o maltrato entre iguales, sobre la incidencia de maltrato, probable victimización y victimización, modos de victimización, formas de enfrentamiento y sobre las consecuencias o efectos a largo plazo del haber vivido esta experiencia.

Para tal fin, se tomaron los recuerdos que conservan acerca de las situaciones de maltrato y rechazo entre compañeros escolares, de los estudiantes que cursaban primer semestre de todos los programas académicos de una universidad privada, a través del cuestionario RBQ o Retrospective, Bullying Questionary de Rivers, traducido al español por Kevin Van der Meulen (2003). El presente artículo da cuenta de los principales resultados.

MÉTODO

La investigación realizada es un estudio empírico-analítico de tipo descriptivo.

• Participantes

La muestra estuvo conformada por todos los estudiantes de primer semestre, del segundo semestre académico del 2005. En total fueron 648 estudiantes recién ingresados pertenecientes a 13 programas académicos distintos.

• Instrumento

Se empleó el RBQ o "Cuestionario Retrospectivo sobre el maltrato entre iguales" de Rivers, el cual consta de 45 preguntas. Este cuestionario indaga sobre los recuerdos de situaciones de maltrato y de victimización entre compañeros, de tipo físico, verbal y psicológico en el colegio, los modos de enfrentamiento de la experiencia, efectos inmediatos y a largo plazo. Además de tratar el tema de maltrato en primaria y secundaria, explora efectos de la experiencia en la vida actual. La frecuencia (nunca, rara vez, alguna vez, frecuentemente y constantemente) y la intensidad o gravedad (nada serio, algo serio, muy serio y extremadamente serio) son los aspectos de la situación de maltrato que permiten reconocer situaciones de victimización.

• Procedimiento

Con el apoyo de los profesores y el consentimiento de los participantes fue posible aplicar el cuestionario en algún espacio de clases. Salvo en tres grupos (Derecho y Licenciatura) el cuestionario no fue aplicado por la investigadora principal.

En la sesión de aplicación se les informa a los sujetos el objetivo de la investigación y de la forma como se diligencia el cuestionario. Una vez aplicados todos los cuestionarios, los datos se trabajaron con el programa o software SPSS, buscando determinar frecuencias de ocurrencia de lo abordado.

RESULTADOS

Como organización general de los recuerdos que albergan los participantes respecto al maltrato y rechazo entre compañeros escolares, se señalan inicialmente como categorías generales la posición desde la cual se vivió o papel que se tuvo en la experiencia: si como observador, victimario, víctima o simplemente, no tener recuerdos de haber visto algo relacionado.

Así, se encuentra que el 41.8% recuerda que fue básicamente observador de esta situación, el 12% recuerda haber sido el victimario o agresor, el 4.8% de la muestra recuerda que fue víctima y el 13% fue tanto víctima como agresor. El 21% señala no haberse involucrado o recordar algo al respecto y el 6.5% no respondió.

Entre las formas más frecuentes de agresión de quienes reconocen que hicieron daño o victimarios, se destacan: insultar, 32.7%; hablar mal de la víctima, 27.5%; aislar o excluir, 26.2%; pegar, 17.4% y robar cosas, 14.7%.

Tendencias generales en el recuerdo de los jóvenes acerca del maltrato, rechazo o victimización y probable victimización

En las gráficas 1 y 2 se encuentran los datos concernientes al recuerdo en primaria y secundaria de maltrato (M), probable victimización (PV) y rechazo o victimización propiamente dicha (V).

Se pueden observar los porcentajes de sujetos que recuerdan haber sido maltratados, los porcentajes en cada nivel o categoría de frecuencias y en cada una de las categorías de gravedad, tomando como referencia la muestra total(N), con lo que se logra apreciar el maltrato desde una perspectiva general.

El cálculo de situación de probable victimización se apoya en el trabajo llevado a cabo por Van der Meulen, Del Barrio, Granizo, Soriano (2003), según el cual se puede pensar en victimización cuando en las frecuencias se señala en la categoría "algunas veces" y en la gravedad "algo serio". Con apoyo en este criterio, en una experiencia que ocurre "algunas veces" y que fue "algo grave" no es equivalente a que no sucede nada. La columna da Victimización (V) se calculó considerando las frecuencias bastante y constantemente y las categorías de intensidad o gravedad "bastante y extremadamente"

Al analizar la información recolectada de acuerdo con tres categorías a saber: maltrato como tal, victimización NO reconocida, y la victimización propiamente dicha, se encontró: sobre maltrato físico, que la tendencia grupal de primaria a secundaria es a la baja: de 38.4% a 37.9%; y de 18.7% y 16% en cuanto el porcentaje de posibles situaciones de victimización. De igual modo, considerando la muestra de maltratados físicamente, el porcentaje en que se ubica en los niveles de "algo" y "bastante" serio, muestra disminución: 65% en primaria y 59% en secundaria. Sin embargo, si se centra el análisis sólo en el porcentaje de "extremadamente serio", que es el porcentaje que remite directamente a situación de victimización, entonces se puede ver: 6.6% en primaria y 6.7% en secundaria. Con estos datos se puede leer entonces, que el maltrato físico a nivel grupal en secundaria disminuye, pero no la victimización por maltrato físico.

Se podría decir, desde una perspectiva del desarrollo, que en primaria la agresión, como es de esperar, es actuada, mientras que en secundaria puesto que hay más desarrollo en la capacidad de simbolización o mediación y esto se refleja en general en la disminución grupal del maltrato físico, cuando se rompe esta tendencia se está frente a una situación de victimización, poniendo de relieve el impacto y la fuerza del fenómeno de intimidación o abuso del poder, que lleva a mostrar conductas propias de niveles escolares inferiores. Se revela aquí la tendencia bien señalada en la literatura sobre la variación del maltrato de acuerdo con el período escolar, tanto en calidad como en persistencia, particularmente la gran tendencia a la disminución del maltrato de tipo físico al entrar en la adolescencia, etapa cuyo inicio usualmente coincide con el de la secundaria. No obstante, la victimización como tal, su porcentaje, se mantiene (Del Barrio, Van der Meulen, Montero; 2003).

Las amenazas y los insultos, las dos variantes de maltrato verbal aumentan en secundaria, pasa de 45.8 en primaria a 49.9 en secundaria, y es por lo demás el tipo de maltrato más frecuente. Los de secundaria se hacen más explosivos y emplean la palabra para agredir, se encuentra el 15.1% y 17% en las posibles situaciones de victimización en primaria y secundaria. Finalmente, 8% en primaria y 7.2% en secundaria, como los porcentajes de victimización por agresión verbal. Es decir, se grita e insulta más, pero no es el modo típico de victimización.

Por otro lado, el maltrato psicológico es recordado por el 30.1% en primaria y por 36.9% en secundaria: es el que más aumenta. El 9.7% es el porcentaje de posible victimización en primaria, y el 11.6% en secundaria. Los porcentajes de victimización por este tipo de maltrato son 7.1% y 8.5% en primaria y secundaria respectivamente. Difamar y excluir o maltrato psicológico es el tipo de maltrato más frecuente en victimización (23.5% en primaria y 23% en secundaria), con lo que se repite una situación ya constatada en otros trabajos (Van der Meulen y otros, 2003), según la cual la victimización en secundaria se lleva a cabo de modo sutil, silencioso pero tremendamente efectivo: por medio de la exclusión y la difamación o maltrato psicológico.

Se aprecia además que en primaria: 44.1% "nada serio" y 55.7% de "algo serio" en adelante. En secundaria 43.9% en "nada serio" y 54.4% de "algo serio" en adelante. Ver Tabla 1:

Parece pues que es el maltrato psicológico es el que mayor impacto y efecto tiene sobre la vida de la víctima, particularmente en bachillerato (Del Barrio, Montero, Gutiérrez, Fernández, 2003).

En síntesis, se corrobora la tendencia al aumento del maltrato psicológico y la tendencia grupal a mostrar tendencia a la disminución del maltrato no la victimización por maltrato físico. De acuerdo con el presente trabajo, la agresión física y la psicológica, pocas veces se tomó como algo poco serio y sin importancia, es decir, suele ser recordada como una experiencia grave y dañina, señalando su nexo estrecho con victimización (ver Gráfica 3). En el trabajo realizado en España por Van der Meulen y otros (2003) se encontró que los insultos son tomados en mayor proporción como el tipo de maltrato recordado como poco serio.

En primaria, el maltrato en cualquiera de sus formas comparado con la estructura de porcentajes en secundaria tiende a ser recordado como algo grave. En secundaria, el maltrato que cambia de significado es el verbal, mostrando la tendencia a ser recordado como "nada serio". Se podría decir que los de secundaria gritan, insultan, emplean un vocabulario poco formal, pero no está asociado a un ataque personal y menos de intimidación. Se aprecia también disminución del maltrato físico, pero no el porcentaje de victimización en secundaria. Junto con el maltrato psicológico, es el que presenta los porcentajes de "bastante" y "extremadamente serio" más altos (ver Gráficas 1 y 2), lo que permite pensar que es el tipo de maltrato menos casual y, como ya se ha dicho, guarda más relación con situaciones de victimización.

Algunas formas de enfrentamiento

De acuerdo con el presente estudio, la experiencia de haber sido víctima de abuso y maltrato por parte de los compañeros es sufrida de manera pasiva, y propicia formas y variantes de intra-agresión, como sobrellevarlo (20.2%), pérdida de autoestima y confianza (9.7%), tendencia al aislamiento (3.5%) y agresión (4.6%). Solo el 12% considera que esta experiencia tuvo efectos positivos y el 7.9% señala otras formas de afrontamiento.

Llama considerablemente la atención que de la muestra, el 44.3% de los que recuerdan haber sido víctimas tendieron a reaccionar como "si no pasara nada": ignorando la situación (17.3%), evitando (14%), tomándolo como broma (13%). Es decir, negando la situación para no reaccionar y enfrentarla. Desde un punto de vista clínico, bien podría decirse que en el 44.3% la experiencia del maltrato fue tan fuerte, que desbordó los recursos internos del sujeto, y no pudo ser asumida, hablada y enfrentada, no fue mentalizada; fue sencillamente "encapsulada", para evitar más dolor.

Todos estos modos muy sugestivos de ausencia de adaptación (adaptación entendida como capacidad de reparación y creatividad), corroboran ese elemento fundamental de impotencia del concepto de bullying o maltrato entre iguales (Olweus, 1973 citado por Rigby, 1996).

Por otro lado, el 22.1% intentó hacer algo en su entorno y recurrió a otros, buscando ayuda, especialmente el apoyo de los amigos, 10.8 %; o hablando con otros en búsqueda de apoyo o sostén: el 10% recurrió a los amigos; hablar con la familia (6.0%) y recurrir a un profesor (5.4%).

Efectos del maltrato

Las situaciones de discriminación y rechazo por parte de los compañeros en el colegio marcan, dejan huella en la vida de quienes los sufren. En este trabajo esto se refleja en la presencia, aún a pesar del tiempo, de recuerdos acompañados de dolor (31%); de sentimientos de estar reviviendo la experiencia, lo que ocurre en el 8.3% de las víctimas; de recuerdos inesperados, el 16.5% de las víctimas los sufren, y por último malestar en situaciones similares (28.1%).

Si se consideran las preguntas abiertas del RBQ ante la pregunta ¿Qué efecto tuvo esta experiencia a largo plazo en su vida? De manera general todos los participantes señalan que los hizo más prevenidos, inhibidos, desconfiados y recelosos en sus relaciones con los demás.

Una vez más se constata que, efectivamente, haber sido víctima de maltrato y rechazo por compañeros escolares afecta profundamente, cambia la personalidad hasta el punto de perder la capacidad para reaccionar y enfrentar la situación, de sentir menos confianza en sí mismo y volverse más apartado, agresivo y desconfiado frente a los demás, "con menos autoestima y expectativas y confianza en las relaciones sociales", para decirlo en los términos de otros trabajos, particularmente el de Schaffer, Hunter, Smith y Korn(2004).

A partir de los estudios de Lagerpetz, Bjorkqvist, Osterman y Kaukiainen (1996 citado por Schaffer, Korn, Smith, Hunter; 2004) se plantea que la exclusión escolar es un fenómeno eminentemente colectivo, social y partiendo de la importancia vital que tiene para el joven, el reconocimiento e inclusión de los pares para su bienestar, estabilidad y autoestima, así como para el desarrollo de su identidad en social, es comprensible que el dolor del rechazo genere en la disposición a esperar poco de sí mismo, a no sentirse bien, como alguien digno y, en consecuencia, a esperar muy poco de los otros.

Igualmente, los trabajos de Rigby (1999), Van der Meulen en España (2003) y Kochenderfer y Wardrop (2001), desde los cuales se pone de relieve el efecto dañino que la experiencia de haber sido víctima de maltrato deja en la capacidad para establecer relaciones sociales confiadas y seguras.

CONCLUSIONES

Se ha buscado una aproximación al fenómeno o situación del maltrato escolar, desde la mirada retrospectiva de los jóvenes, puntualizando en los recuerdos que los estudiantes de primer semestre de una universidad privada conservan alrededor de esta situación. Se han considerado los recuerdos que guardan especialmente de quienes han sido víctimas de exclusión y rechazo.

Se puede pensar, a partir de los resultados anteriores, que alrededor del 40% de los jóvenes recuerda haber sido objeto de maltrato y agresión por parte de los compañeros, y el 8.5% fue víctima de maltrato. Alrededor del 17% señala que el maltrato no fue poco frecuente y no fue una situación poco seria, lo que sugiere victimización no reconocida. Entre los que más recuerdan, los de mejor memoria aún quedan los efectos, es decir, hay marcas, huellas. Puede que no se tengan pesadillas o pensamientos tipo flash back criterios de inspiración psiquiátrica y relacionados con el síndrome de estrés post traumático pero la experiencia de la agresión aún duele cuando se recuerda en el 31% de los victimizados; se siente revivir el malestar en situaciones similares, según el 28.1%, y a pesar del tiempo, aún se tienen pensamientos inesperados en el 16.5% de los que fueron víctimas.

En las preguntas abiertas de tipo cualitativo, se puede concluir sencillamente que no se volvió a ser el mismo, se perdió la confianza en los otros y en sí mismo, la capacidad de ilusión, de confianza.

La experiencia y el dolor de la exclusión en un momento tan crítico muestra todos los elementos de la situación de trauma: Situación que supera o desborda las capacidades del individuo y daño y deterioro de facultades y aptitudes. Aludiendo a Galeano (1983), cuando decía "violencia es todo lo que acaba con la ilusión, la inocencia y la capacidad de amar", las víctimas del maltrato, han sido dañadas en su capacidad de ilusionarse y acercarse sin mayores prevenciones a las relaciones con los otros.

La experiencia de haber sido rechazado, ignorado o excluido por los compañeros de clase en la vida escolar tiene un impacto profundo en la personalidad; no sólo llena de amargura, tristeza y profunda soledad los que deberían ser los mejores años de la vida, sino que predispone a la falta de confianza en sí mismo y en las relaciones sociales en general.

Llama mucho la atención, volviendo al punto "aspectos cualitativos", que en todas las características que motivaron el rechazo de los compañeros hay dos elementos de fondo íntimamente conectados: son rechazados los que parecen débiles o poco "exitosos", según los parámetros sociales de poder y status. Los feos, los gordos, los pobres, amanerados y afeminados, y son rechazados los que no se someten a las normas del grupo: los especiales y los diferentes.

Los adolescentes tienen un código de convivencia implacable, todos para uno y uno para todos, según Aberastury y Knobel (1986), y hay que someterse a las normas del grupo si se quiere ser aceptado.

"La psicología del adolescente recuerda la psicología colectiva", se anotó en el presente marco teórico, es decir, en los adolescentes, más que en otra edad, se funciona de acuerdo con la psicología de los grupos. Es sabido desde la psicología social que los grupos recuerdan la horda primitiva y su lógica tiránica y despótica. En el grupo y más si es de adolescentes el Yo desaparece. No es forzado decir entonces que los adolescentes son más vulnerables a las lógicas del poder y las fuerzas.

Para terminar, sugiero en próximos trabajos sensibilizar más a los grupos que sirvan de muestra, lo que permitirá mayor toma de consciencia y apertura.

En relación al Instrumento, el RBQ, parece especialmente idóneo para recoger información sobre aspectos generales y abre una puerta que permite apreciar la posibilidad de vislumbrar efectos más particulares del maltrato y de la victimización, por lo que sería recomendable en otros trabajos complementar la medición con instrumentos más específicos, de tipo clínico.

Se espera con este trabajo contribuir en mínima medida en la construcción y fortalecimiento de un contexto más democrático, solidario, tolerante y saludable. Menos dañino.


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