ISSN Electronico 2145—9444
ISSN Impreso 1657—2416
Volumen 28, enero — junio 2018
Fecha de recepción: 1 de diciembre de 2015
Fecha de aceptación: 15 de mayo de 2018
DOI: http://dx.doi.org/10.14482/zp.27.10978


ARTÍCULO DE REFLEXIÓN

REFLECTION REPORT

Acercamiento a la historia de la educación en Colombia y el contexto social de Cartagena: Posibilidad para comprender las trayectorias escolares como resultado de las dinámicas políticas

Approach to the history of education in Colombia and the social context of Cartagena: Ability to understand school careers as a result of the political dynamics

ADRIANA MARÍA GALLEGO HENAO

Filiación: Fundación universitaria Luis Amigó, Título: Maestría Educación y desarrollo humano de la Universidad De Manizales, Correo: adriana.gallegohe@amigo.edu.co

Como citar este artículo

Gallego, A. (2018). Acercamiento a la historia de la educación en Colombia y el contexto social de Cartagena: Posibilidad para comprender las trayectorias escolares como resultado de las dinámicas políticas. Zona Proxima, 28, 57—69.


RESUMEN

El presente artículo de reflexión devela los resultados de una investigación cualitativa cuyo objetivo fue identificar tensiones e hitos que configuran el sistema educativo colombiano, y evidenciar los desafíos y retos que enfrenta el Gobierno Nacional en relación con las garantías básicas que favorezcan, en la población infantil y juvenil, el acceso al sistema escolar y su permanencia dentro del mismo, aumentando los niveles de cobertura y disminuyendo los índices de repitencia.

La metodología estuvo centrada en un paradigma cualitativo desde un enfoque interpretativo a partir de la identificación de las categorías teóricas como las trayectorias escolares (Promoción, repitencia, deserción, permanencia y asistencia) y las disposiciones legales a lo largo de los últimos años que han afectado las dinámicas del sistema educativo. Se concluye que es necesario comprender las trayectorias escolares desde los itinerarios, relatos, experiencias y significados que los estudiantes le asignan a su paso por la escuela.

Palabras claves: Contexto social, Educación, Historia, Trayectorias escolares.


ABSTRACT

This article discusses the results of a qualitative research aimed at identifying tensions and milestones that make up the Colombian educational system, and highlighting the challenges faced by the Government in relation to the basic guarantees to encourage the children and young people to enter and remain in the school system by increasing levels of coverage and reducing repetition rates.

The methodology focused on a qualitative paradigm from an interpretative approach based on the identification of the theoretical categories as school trajectory (promotion, repetition, dropout, retention and attendance) and the legal dispositions over recent years that have affected the dynamics of the education system. It is concluded that it is necessary to understand the pathways from school trajectory, stories, experiences and meanings that students allot to their time at school.

Keywords: Social, Education, History, School trajectory.


INTRODUCCIÓN

La ciudad amurallada se ha construido así, entre murallas, las cuales evidencian dos lógicas para su comprensión; por un lado, la sustentada en la exclusión, desigualdad social y olvido, y por el otro, en el empeño de construir una Cartagena divertida, patrimonial y turística.

Desde la lógica de la exclusión, Cartagena es habitada por personas quienes, al igual que muchas otras, se encuentran dentro las periferias1 sociales y políticas; ellas padecen el flagelo de la indiferencia y negligencia de la institucionalidad, fenómeno asociado a las dinámicas de segregación que provoca el vacío o ausencia de Estado, contribuyendo a que el contraste entre las realidades sociales, no encuentre un fácil retorno, sino, que por el contrario, amplíe sus brechas, provocando el aumento de la pobreza, de las desigualdades, y disminuya las posibilidades para alcanzar la paz y equidad social (Grabois, 2013).

La corrupción en el manejo de los recursos públicos y la falta de control político y ciudadano, han hecho que estos lugares sucumban todos los días ante la pobreza, la desnutrición, la inseguridad e inequidad. Este panorama resulta un poco confuso, si se tiene en cuenta que son precisamente muchas de estas regiones a las que la naturaleza ha escogido, para ofrecerles sus privilegios —sus recursos—, y para que estos fuesen utilizados en beneficio de sus comunidades; sin embargo, los dirigentes políticos y la falta de gobernabilidad impiden tajantemente acciones en beneficio del desarrollo social y económico de estas poblaciones, junto con la corrupción en el manejo fiscal de los recursos asignados para cada departamento y el inapropiado manejo de las regalías2, aumentando de manera significativa la desigualdad entre las regiones, haciendo más profunda las diferencias económicas y sociales entre ellas.

La construcción de país se nutre tanto de su historia como de las narrativas de sus ciudadanos; en consecuencia, esta se entiende como fenómeno humano y social, que da cuenta de las transformaciones de un territorio, de una población y por tanto de las dinámicas y relaciones que se tejen dentro de un Estado.

Este texto presenta un análisis histórico que permite identificar tensiones e hitos que han configurado el sistema educativo colombiano, y a la vez otorga la posibilidad de resaltar las apuestas, desafíos y retos que ha enfrentado, y que aún enfrenta, el gobierno nacional en relación con brindar las garantías básicas para favorecer, en la población infantil y juvenil, el acceso y permanencia dentro del sistema escolar, aumentando los niveles de cobertura y disminuyendo los índices de repitencia y deserción escolar, aspectos que dan cuenta del aseguramiento de condiciones para que el paso por la escuela sea algo satisfactorio. En otras palabras, para que las trayectorias escolares se den de la mejor manera posible. El análisis que se propone a continuación se desarrolla, en un primer momento, a nivel macro para, finalmente, exponer el contexto social y educativo del barrio Nelson Mandela, Cartagena, contexto en el cual se llevó a cabo la investigación Trayectorias escolares de estudiantes de nivel secundario: relatos y experiencia escolar en Argentina y Colombia.

El desarrollo del artículo se propone en dos partes. En la primera, denominada La historia que se cuenta, es la historia que se vive: Memoria de la configuración de la educación en Colombia, el lector encontrará una descripción de los aspectos más generales de la historia de la educación en Colombia, para entender de algún modo las dinámicas de la educación en Cartagena. En este apartado, se tendrá en cuenta las constituciones de 1886 y 1991, las cuales determinaron el rumbo del país, así por ejemplo, en la primera de estas, Colombia se declara como Republica unitaria, en la cual se profesa la religión católica y, por lo tanto, la educación pública está estrechamente ligada a dictámenes ejercidos desde las lógicas eclesiásticas; por otra parte, en la Constitución Política de 1991, Colombia, se define como un Estado Social de Derecho, se establece además la libertad de culto, y la educación pasa a ser un derecho y un servicio público con funciones sociales, es decir, se comienza a generar un distanciamiento entre el Estado y la Iglesia.

En el segundo apartado, el lector encontrará la contextualización de Cartagena y el barrio Nelson Mandela3, en sus aspectos geográfico, demográfico, social y económico. Esta descripción permite explicar el aspecto educativo dentro de esta región y además entender las cotidianida Trayectorias Escolares de estudiantes de nivel secundario: relatos y experiencia escolar en Argentina y Colombia, y donde el presente artículo cumple la función de complemento.

METODOLOGÍA

El presente artículo de reflexión es un producto asociado al proyecto de investigación Trayectorias Escolares de estudiantes de nivel secundario: relatos y experiencia escolar en Argentina y Colombia4. Para su construcción, se estableció una ruta de trabajo que consistió, en un primer momento, en la identificación de las categorías teóricas, las cuales surgen a partir del reconocimiento de la relación existente entre los fenómenos históricos de la educación, especialmente en lo referido a la conformación de la escuela secundaria colombiana con los itinerarios y experiencias de los estudiantes en su paso por la escuela; en esta lógica, se establecieron dos categorías: a) Trayectorias escolares (Promoción, repitencia, deserción, permanencia y asistencia), y b) Disposiciones legales a lo largo de los últimos años que han afectado las dinámicas del sistema educativo.

Para facilitar la escritura se construyó una matriz de conceptos, que se presenta en la Tabla 1, ubicando de esta manera al lector en la ruta a tomar en el desarrollo conceptual.

Después de la construcción de la matriz de conceptos, con el segundo momento, se inició la revisión de artículos de investigaciones hallados en bases de datos como Ebscohost, Redalyc y Google Académico, así como también de informes presentados por la UNESCO, el Banco Mundial, el DANE. Se rastreó además información de algunas de las bibliotecas de la ciudad de Medellín como la Biblioteca Pública Piloto, la Fundación Universitaria Luis Amigó y Universidad de Antioquia. Esta revisión de la literatura permitió reafirmar la pertinencia de leer las actuales dinámicas de la escuela secundaria como resultado histórico de la educación colombiana.

DISCUSIÓN

La historia que se cuenta, es la historia que se vive: Memoria de la configuración de la educación en Colombia

La historia de Colombia entre los siglos XIX y XX5, se caracterizó por las innumerables guerras civiles y luchas partidistas. El sistema escolar fue incapaz de cumplir con su misión de brindar a los ciudadanos escolaridad, bien porque no contaba con los recursos humanos y financieros para dicho fin, o bien porque en los momentos de guerra era indispensable desalojar las escuelas para que quedaran disponibles como improvisados cuarteles; era tal la insuficiencia en el sector educativo que, a finales de siglo, más “del 80% de la población continuaba bajo el flagelo terrible del analfabetismo” (Silva, 1989, p. 62).

En el siglo XIX, se vivió lo que se denominó la edad de oro de la educación colombiana (Silva, 1989) gracias a una propuesta en el año 1870, la cual se conoce como la reforma radical o como la reforma del liberalismo radical6, cuyo único objetivo fue realizar cambios en el sistema educativo, apuntando a tres ejes que por lo demás provocaron nutridas discusiones políticas. Entre los aspectos más álgidos, se encuentran la obligatoriedad y la gratuidad de la educación, lo que implicaba mayor inversión por parte del Estado, además suponía una gran logística en la distribución de los recursos para cada una de las provincias; el alejamiento del poder civil con el dominio eclesiástico en el sistema escolar, lo que implicaría que la educación pública no solo la ejercieran la iglesia católica, sino también los laicos y el sector privado; por último, la legitimización de la función del docente dentro de las dinámicas del Estado, lo que traería consigo un reconocimiento a la labor de los maestros y maestras dentro de las dinámicas sociales y, por lo tanto, ayudaría a la creación de programas para la capacitación y el bienestar docente.

Para mediados del siglo XIX, Colombia aún se encontraba bajo el régimen del federalismo, y marcada por una tradición católica, heredada de la época hispánica7, característica que permite inferir todas las discusiones que los precursores del liberalismo radical sostuvieron con los conservadores y la élite eclesial, las cuales giraban en torno a los principios y fines que regirían en el país en torno a la educación, así por ejemplo, los conservadores no soportaban la idea de renunciar a la formación basada en principios y formación cristianos dentro de las escuelas públicas, lo que provocó que el Estado de Colombia –conocido en ese tiempo como Confederación Granadina o Estados Unidos de Colombia— fuera incapaz de asumir la separación de poderes e instituciones, es decir, la iglesia aún era el Estado, situación que lleva a ratificar, dentro de la constitución de 1886, la religión cristiana como la única posible de promover dentro de su territorio y por ende dentro de las escuelas públicas; al respecto, Bermúdez,8 citado en Silva (1989), afirma “no importa que el país se convierta en ruinas y escombros si la bandera de la religión sale triunfante” (p. 65). Esto confirma el domino que ejercía la iglesia católica en el Estado y los procesos educativos.

A pesar de todos los avances que pudo haber significado la reforma radical, la nueva constitución de 1886 y los años posteriores de la hegemonía conservadora, trajeron consigo un retroceso en los logros obtenidos en años ulteriores. El gobierno nuevamente otorga el poder de la educación al sistema eclesial, y quita la condición de obligatoriedad de las escuelas, trayendo esto como consecuencias que el sector privado monopolizara el sistema educativo. Este fenómeno se explica desde la concepción que tenía el Estado de sus responsabilidades frente a la población civil, con respecto a esto, Núñez9 citado en Silva (1989) consideraba que

La educación debe ser obra tan solo de los particulares, limitándose el Estado a actuar allí donde no llega o se interesa por llegar la iniciativa privada. El Estado, como agente educativo, no puede funcionar más que como complemento. El Estado estimula, protege y ayuda, pero ahí debe concluir el campo de su intervención. (p. 67)

El Estado, en este periodo histórico, asume la responsabilidad de la educación, solo para asuntos de control estatal; la formación y los procesos de enseñanza son asuntos que nuevamente se dejan a dispensa del sector eclesial, trayendo consigo que la educación privada tuviera un crecimiento desmesurado en relación con la educación pública.

En este periodo, la educación primaria pública era considerada como la base y el pilar del sistema educativo; allí se preparaba a los alumnos para ser buenos ciudadanos desde los principios del cristianismo y la exaltación del sentido patrio, se enfocaba además hacia el mejoramiento de habilidades para la agricultura, industria o comercio (Silva, 1989). En relación con la educación secundaria, bajo el gobierno de Núñez, se distinguieron dos clases de formación: Secundaria clásica –educación orientada a la filosofía y literatura— la cual en su gran mayoría era impartida por la comunidades religiosas, dirigida especialmente a un grupo reducido de población, es decir, a los hijos de los terratenientes y comerciantes. Y por otra parte, la secundaria técnica, la cual se sostenía con recursos públicos y estaba focalizada a la población de baja posición social y económica, allí más que enseñarles sobre letras y filosofía, la formación apuntaba al manejo de herramientas para el desempeño en el sector de la pequeña industria (Silva, 1989). En sintonía con lo expuesto, es importante revisar las diferentes reformas relacionadas con la educación de 1880, en aras de comprender los cambios emergidos en 1900 y como estas dinámicas permean la realidad educativa actual.

En los años veinte del siglo XX, de nuevo los aires de reformas tocan las puestas del sector educativo, y precisamente se comenzaron a sentir en el restablecimiento de la obligatoriedad de la educación primaria; los padres tenían la libertad de escoger el establecimiento educativo para sus hijos; además se enfatizó en la diversificación del bachillerato en profundización científica, clásica o comercial (Silva, 1989).

Después de 45 años bajo la hegemonía conservadora, en la década 1930—1940, comienza el gobierno bajo la dirección del doctor Enrique Olaya Herrera10, quien enfrentó varios retos heredados de gobiernos anteriores: tasa de alfabetismo que se acercaba a 63% de la población en edad escolar, la insuficiencia de las escuelas normales, el bajo nivel de profesionalización del magisterio, un currículo retrógrado según las necesidades del momento, problemas que enfrentaba tanto en la escuela primaria como secundaria (Jaramillo, 1989). Estas son solo algunas de las situaciones problemáticas enfrentadas por el nuevo gobierno.

Durante este periodo, la educación secundaria cambió su orientación en habilidades específicas, para convertirse, por mucho tiempo, en una formación clásica del bachillerato bajo un enfoque humanista, estableciendo cuatro años para la formación general y dos para la vida profesional. Durante los gobiernos liberales (1934—1946), se promovieron luchas para organizar el sistema educativo en Colombia; sin embargo, la capacidad insuficiente del Estado para administrar los recursos, hizo que las ambiciones y expectativas desbordaran la realidad. En esta lógica, la educación en vez de ayudar a reducir las brechas sociales, las aumenta. Al respecto, Jaramillo (1989) expone que “el sistema educativo, en lugar de impulsar la integración nacional, contribuirá a formar una sociedad más segregada socialmente” (p. 109).

Para efectos de resumir lo hasta aquí expuesto, se presentan a continuación algunos de los hechos y disposiciones legales ocurridas durante las fechas de 1946 a 2015, con información tomada de Helg (1989). El Gráfico 1 ayuda a visualizar los procesos que ayudaron a la configuración del sistema educativo actual colombiano. Las fechas se agrupan por décadas lo cual permite al lector un mejor dominio de los hechos más importantes.

En 1991, con la nueva constitución, se declara la educación como servicio público y se ratifica la obligatoriedad y gratuidad de los niveles básicos y medio del sector formal. Estas disposiciones legales son ampliadas en lo que se convirtió en la Ley General de Educación –vigente al día de hoy—, en la cual se define la educación como “un proceso de formación permanente, personal, cultural y social que se fundamenta en una concepción integral de la persona humana, de su dignidad, de sus derechos y de sus deberes” (Ley 115 de 1994, Art. 1), ratificando el servicio educativo como el conjunto de normas jurídicas, programas y líneas que rigen a la educación en sus distintos niveles y grados.

Es de vital importancia traer a memoria estos acontecimientos, si se precisa que en la historia, los fenómenos sociales, la ausencia de Estado y las decisiones estatales afectan indudablemente la vida cotidiana dentro de las escuelas, las narrativas11 de los maestros y los estudiantes, la percepción que ellos tengan sobre su recorrido escolar y sobre sus decisiones de permanecer o abandonar la escuela. Lo anterior se aprecia y sustenta en la simple premisa que la escuela es un sistema abierto, permeado por la dinámicas sociales, económicas y políticas, así por ejemplo, si el Estado colombiano en pleno ejercicio de sus facultades promulga Políticas Públicas en beneficio de la educación que se enfoquen en la reducción del analfabetismo, mayor cobertura escolar y mejores condiciones para el acceso y permanencia de la población en edad escolar en el sistema educativo, seguramente las trayectorias escolares y las cotidianidades dentro de la escuela resultarán mejores. De igual modo, si el Estado colombiano se acoge y cumple con las disposiciones que a nivel internacional le obligan, tales como la Convención de los derechos del niño, lo exigido en los Objetivos del Milenio y Metas Iberoamericanas de Educación 2021, por mencionar algunos, la escuela y las dinámicas dentro de ella se verán interpeladas para su mejoramiento.

Sobre la base de las anteriores consideraciones y para ir concluyendo con el convencimiento de que las dinámicas escolares suponen una estrecha relación con decisiones estatales, se hace importante, en un primer momento, acercarse al contexto histórico que han marcado el rumbo de la educación y en segundo lugar, reconocer la necesidad de brindar a la población escolar, condiciones para favorecer de manera positiva sus trayectorias escolares, es decir, condiciones que faciliten su acceso, permanencia y satisfactoria culminación en el sistema escolar.

En esta lógica asegurar el acceso, permanencia y culminación exitosa de la experiencia escolar, con todo lo que ello implica, conlleva menguar las desigualdades sociales, situación que muchos de los sectores poblacionales de Colombia –indígenas, desplazados, negros, mujeres— han padecido durante mucho tiempo.

Con—textos Cartagena y Nelson Mandela

• Cartagena: la ciudad amurallada

Cartagena de Indias –Colombia— fue fundada en el año 1533 por Pedro de Heredia, se encuentra ubicada a orillas del mar Caribe, teniendo uno de los puertos más importantes de América. Fue declarada Patrimonio Nacional en 1959 y de la Humanidad por la UNESCO en 1984 (Cunin, 2005).

La “Ciudad Heroica”, como se conoce a la ciudad de Cartagena, es la imagen del Caribe, cuidadosamente diseñado para que sea uno de los mejores lugares turísticos de la región, inspirando belleza y diversión a los foráneos, percepción contrapuesta a la visión de sus propios habitantes, los cuales hablan de la “Otra Cartagena”, lejana a la ciudad patrimonial, turística y heroica (Quiceno, 2010), esa ciudad que solo ellos conocen porque la habitan y la sienten, esa Cartagena aislada del Centro histórico, la de los barrios alejados, en los cuales el déficit en la prestación de servicios públicos, la miseria, el abandono estatal y la violencia social configuran el otro lado de la realidad de las grandes metrópolis.

Pareciera que Cartagena fuera solo el sector turístico: ¿Quién se preocupa por visitar los barrios que quedan detrás de las murallas, detrás de las playas y de los grandes hoteles? Ahí donde habitan alrededor de 900.000 personas de las cuales el 65% lucha cada día para que el Estado los tenga en cuenta en sus proyectos y presupuestos y se les haga parte de esta ciudad que solo por lo demás los margina, los invisibiliza y los excluye (Quinceno, 2010).

A la economía de la Ciudad Amurallada, la dinamiza el sector de la industria, el turismo y el puerto, así por ejemplo, en el año 2013 diez mil trabajadores pertenecían a sectores como el comercio, hoteles y restaurantes; otros diez mil hacían parte de servicios comunales, sociales y particulares; otros diez mil empleados, a transporte, almacenamiento y comunicaciones; al igual que la construcción a la que se dedicaban otros 3 mil empleados más; las personas inactivas en la ciudad eran 320 mil distribuidos así, estudiantes, 124 mil; en oficios del hogar, 129 mil y otros 47 mil, desempleados (Figueroa, 2013), aunque según los datos oficiales del DANE, el desempleo de la ciudad para el periodo de junio—agosto de 2015 fue del 9,3 % ubicando a Cartagena en el puesto 15 de las 23 reportadas en el estudio. En cuanto a las cifras a nivel nacional se reporta una tasa de desempleo de 9.1% (El Universal, 2015, Octubre 1).

Cartagena está ubicada a orillas del mar Caribe, dividida en tres localidades: la histórica y la del Caribe norte; la virgen y turística; y la industrial y de la bahía. Según el censo realizado en el 2011, gran parte de las personas que viven en la ciudad de Cartagena son afrodescendientes12, aproximadamente unos 319. 373 (DANE 2011); históricamente este puerto fue reconocido porque allí se dio el ingreso de los esclavos provenientes de África durante la Colonia, con un peso demográfico histórico que se mantiene hasta la actualidad.

La mayoría de los afrodescendientes llegaron desde otros lugares del país huyendo de la violencia y buscando un mejor lugar para vivir y para subsistir, como lo afirma Rebollo (2014), son ellos los que desempeñan los trabajos pesados, los servicios domésticos, los que no tienen garantías laborales ni seguridad social.

Bajo este panorama, las desventajas socioeconómicas con las que se enfrentan diariamente los convierte en una población en riesgo social. Esta condición de vulnerabilidad tiene repercusiones en muchos aspectos, por ejemplo, representa pocas oportunidades para acceder a un trabajo con garantías laborales, al acceso al sistema de salud y, por su supuesto, repercute en la calidad de la educación.

En este último aspecto, se hace importante resaltar que en la población escolar perteneciente a la población en riesgo, sus relatos y trayectorias escolares se ven interpelados por estas condiciones de desventaja social. Esta población presenta una mayor probabilidad de no acceder a la escuela, repetir grados en el nivel primario de escolarización y desertar del sistema escolar. Flórez (2012, a) afirma que en el año 2012 abandonaron la escuela en la ciudad de Cartagena, aproximadamente 10.000 alumnos por causas asociadas a la situación social, como el trabajo infantil. Este se ha vuelto uno de los factores más influyentes para que los niños abandonen su lugar de estudio. Entre los trabajos que realizan los menores, Flórez (2012b) afirma que “en la agricultura y pesca se encuentran laborando alrededor de 1,0%, de infantes, en minas y cantera 0,16%,  en construcción el 4,18%, transporte y comunicaciones 14,985%, trabajos peligrosos 16,05%, y finalmente en oficios domésticos un 28,93% niños y 36,95% niñas”

• Nelson Mandela: levantarse siempre

El barrio Nelson Mandela fue fundado a principio de los años noventa; está ubicado entre las comunas 14 y 15, en la zona sur occidental de la ciudad de Cartagena; es uno de los barrios con mayor cantidad de población desplazada, todos provenientes de otros lugares del país por la intensificación de la violencia en sus lugares de origen, y los vacíos del Estado en estas regiones, obligándolos a salir de sus tierras (Rebollo, 2014).

Nelson Mandela cuenta con una población cercana a los 40.000 habitantes (Quiceno, 2010); se le dio este nombre en homenaje al líder sudafricano, quien lideró una lucha importante contra el apartheid13, de ahí que los habitantes se sienten identificados con la lucha que ejerció este líder para mejorar las condiciones de vida de su comunidad y menguar las desigualdades sociales surgidas por la discriminación racial.

Nelson Mandela es un barrio que ha sobrellevado la pobreza, la violencia y el hambre, que ha sobrevivido a las secuelas de la guerra, con casas hechas en madera y techos de cartón; apenas hoy, después de veinte años, pueden acceder a servicios públicos, han teniendo poco acceso a la educación, a la salud y a una estación de policía, aun siendo considerado uno de los barrios más violentos de Cartagena, según sus propios habitantes (Rebollo, 2014).

Es importante resaltar que se tomaron como referencia estas problemáticas de desplazamiento y falta de empleo, pues son el motivo recurrente por el cual se ven afectadas las trayectorias escolares. En el momento que las personas desplazadas abandonan sus tierras, no solo huyen dejando sus propiedades, sino que también los jóvenes abandonan sus escuelas, sus amigos y su lugar de origen y pertenencia social y cultural. Como consecuencia, al llegar a otros lugares, es un nuevo comienzo, un volver a empezar, esto no sólo es difícil para los adultos, es aún más difícil para los niños y jóvenes en edad escolar que tienen que acomodarse a otro ambiente, a otras personas, a otras formas de enseñar y de aprender, teniendo en cuenta que muchos de ellos se quedan sin estudiar por tiempo indefinido.

Varios factores influyen en esto: iniciación del año escolar, falta de recursos para cambiar uniforme, comprar cuadernos o tener que ayudar con un trabajo para el sustento de sus casas. Como se puede observar, son muchos los motivos que influyen en que los chicos abandonen sus escuelas, repitan los años escolares o en su defecto abandonen la escuela.

CONCLUSIONES

La comprensión histórica de los fenómenos educativos extiende la mirada hacia el reconocimiento de la educación como una realidad abierta, permeable y dialéctica, que se configura en la interrelación de las demás condiciones políticas, sociales, culturales y económicas en la cuales se encuentra inscrita; es por esto, que entender las actuales dinámicas de la educación, y en especial de la escuela secundaria, enfocada específicamente en zonas en las cuales lo que prima es el abandono y el olvido estatal, es decir, en las conocidas periferias sociales, como lo es el barrio Nelson Mandela ubicado en la ciudad de Cartagena, Colombia, ayuda a comprender las trayectorias escolares no solo como el recorrido que deben hacer los estudiantes para culminar sus estudios dentro del sistema educativo –trayectorias teóricas–, sino que por el contrario, comprenderlas desde los itinerarios, relatos, experiencias y significados que los estudiantes le asignan a su paso por la escuela –trayectorias reales–.


Notas

1 El término de Periferia desde Hiernaux y Lindón (2004) se puede entender en dos vías, por un lado se refiere a “zonas de nueva construcción que crecen en el perímetro de la ciudad para dar cobijo a la población que llega desde el campo (o desde otros enclaves urbanos) o a aquellos otros colectivos que, por una razón u otra, se desplazan desde el propio núcleo de la ciudad” y por el otro connota un “espacio de miseria, ausencia, carencia y subordinación”. (Citado en Blanco; Fleury y Subirats, 2012)

2 Son una fuente de financiación para los departamentos otorgados por el Estado, las cuales deben ser administradas bajo principios de equidad y transparencia. La Ley 1530 de 2012 por la cual se regula la organización y el funcionamiento del Sistema General de Regalías.

3 Barrio de Cartagena donde la Fundación Cimientos (Argentina) tiene presencia, fundación con la que se está llevando a cabo la presente investigación.des en la escuela, elementos fundamentales, para comprender las trayectorias escolares, objetivo que se traza en la investigación

4 Proyecto de investigación llevado a cabo por la Fundación Universitaria Luis Amigó en convenio con la Fundación Cimientos de Argentina.

5 Especialmente entre los años 1880—1980

6 Una de las reformas más importante para la historia de la educación en Colombia, propuesta en 1870. Promovió el acceso a la enseñanza como medio para alcanzar realmente el Estado democrático; separación del poder civil del eclesial y reivindicación de la función docente.

7 Época que se extiende desde el siglo XVI hasta 1822 aproximadamente.

8 Carlos Bermúdez fue arzobispo de Popayán en 1869 — 1886

9 Rafael Núñez presidente de Colombia entre los periodos de 1892—1894 y 1888—1888.

10 Enrique Olaya Herrera presidente de Colombia entre el periodo 1930—1934. Con una fuerte orientación política hacia el liberalismo.

11 La narrativa entendida como la posibilidad de reconocer la subjetividad sin silenciarla, expresa experiencias vividas que configuran la construcción social de la realidad. (Bolívar, 2002)

12 Según el censo demográfico del 2005 Cartagena cuenta con un total de 875.730 habitantes aproximadamente el 2,2% de la población total del país, de este total El 36,5% de población es afrodescendiente

13 Fenómeno social evidenciado en África, este sistema consistía en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como de estudio o de recreo, para los diferentes grupos raciales.


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