Eidos. Revista de Filosofía de la Universidad del Norte

ISSN 1794-8886
n°. 16, enero-junio de 2012



"Que el Sr. Alcalde haga destruir las casas pajizas": El proceso de transformación urbana en Barranquilla a finales del siglo XIX y principios del XX1

"That the Mayor make destroy thatched houses": The process of urban transformation in Barranquilla at the end of nineteenth century and in the beginnings of twentieth

Ángela Agudelo González2 y Willian Chapman Quevedo3


Resumen

El artículo tiene como objetivo indagar sobre el proceso de trasformación urbana de Barranquilla a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Estudiando cómo en este proceso intervinieron diferentes factores, entre estos el auge económico, el crecimiento poblacional y los problemas salubridad e higiene.

Palabras clave: Transformación urbana, salubridad, higiene, modernización, habitus.


Abstract

This article aims to investigate the urban transformation process of Barranquilla in the late nineteenth and early twentieth century's. Studying this process involved several factors, among them the economic boom, population growth and health and hygiene problems.

Key words: Urban transformation, hygiene, health, modernization, habitus.


Introducción

En 1892, Wirt Robinson, un ornitólogo estadounidense que visitó Barranquilla, realizó las siguientes apreciaciones sobre lo que él consideraba era una "aldea" comercial: "casi todas las casas son de un solo piso, construidas [sic] en su mayoría de barro y bambú, cubiertas de argamasa y pintadas de blanco y con techos de enea"4. Por su parte, Pierre D'Espagnat, quien visitó Barranquilla en 1898, afirmaba que era una "ciudad sudamericana moderna, vulgar y demasiado joven, preocupada únicamente de comercio, de industrias, de relaciones marítimas, creada por la fuerza de la necesidad bajo la presión económica del rico país que desemboca en ella"5.

Las visiones de Robison y D'Espagnat distan entre ellas, el primero se refiere a Barranquilla como una aldea, sin una arquitectura diciente, mientras que el segundo la catalogaba de ciudad de moderna. Desde finales del siglo XIX, la clase dirigente o élite6 de Barranquilla trató de impulsar un proyecto modernizador que pretendía

proporcionarle a la ciudad unas condiciones urbanas, salubres e higiénicas acordes con las necesidades de la época, lo que generó en la ciudad una serie de transformaciones a nivel urbano. Sin embargo, dicho proyecto no fue homogéneo y fue obstaculizado por una serie de factores tales como el habitus7, las condiciones materiales de sus habitantes y el Estado local (municipio de Barranquilla y Gobernación del Atlántico).

En este orden de ideas, el presente artículo aborda la panorámica económica y social de la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX, recogiendo la contradicción entre "aldea" y ciudad desde una perspectiva urbanística y cómo dicha disyuntiva generaría problemas urbanos, de higiene y salubridad en Barranquilla. El texto que el lector tiene en sus manos está dividido en cuatro partes: la primera aborda la naciente dinámica económica a finales del siglo XIX y principios del XX que vivió la ciudad, la segunda se centra en observar cómo Barranquilla se convierte a finales del XIX e inicios del XX en foco de atracción poblacional, lo que le otorgó a la ciudad un crecimiento demográfico, la tercera parte describe y analiza el contraste entre los dos tipos de vivienda que pugnaron en el período estudiado, nos referimos a las casas de "calicanto" y a las "pajizas" y por último, observamos cómo el barrio El Prado se constituyó en la primera urbanización de iniciativa privada, con el objetivo de construir espacios salubres e higiénicos en la ciudad.

La naciente dinámica económica

El historiador Milton Zambrano Pérez afirma que Barranquilla es hija de la República8. La mayoría de historiadores e investigadores aseveran que la ciudad comenzó a ser importante en el siglo XIX, específicamente en la segunda mitad del señalado siglo9, el crecimiento poblacional se muestra como evidencia de dicho fenómeno (ver cuadro 1). Sin embargo, la dinámica económica y social de la Parroquia de Barranquilla10 durante la segunda mitad del siglo XVIII y la primera mitad del XIX era diciente. La fuerte conexión de Barranquilla con Sabanilla le otorgó a la antigua parroquia y villa un flujo comercial y social, convirtiéndose en un "puerto fluvial de significativa importancia"11.

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No obstante, como afirma el historiador Jorge Conde, el espacio fue preponderante pero no determinante para que Barranquilla iniciara su dinamismo económico y social: "Su ubicación sobre la margen occidental del río Magdalena y la cercanía al mar le permitieron conectar a Colombia con las Antillas, Estados Unidos y Europa"14. A esta peculiaridad hay que sumarle factores como el ferrocarril de Bolívar, la navegación a vapor, el apoyo del gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera y la receptiva migratoria de comerciantes que la ciudad comenzaba a ejercer.

Rápidamente Barranquilla fue tomando una dinámica distinta a la caracterizada durante la época colonial. Primero las importaciones y exportaciones por el puerto de Sabanilla fueron en aumento (ver cuadro 2) superando a otros puertos de la Región Caribe como Santa Marta. Paralelo a esto, se comenzaron a establecer pequeños talleres15, casas comerciales lo que implicó una especialización ocupacional (ver cuadro 3) y, a finales del siglo XIX e inicios del XX se fundaron las primeras fábricas.

Unido a la dinámica económica se presentó un crecimiento poblacional producto de la atracción que ejercía Barranquilla. Las páginas que siguen describen las características presentes en dicho ascenso demográfico.

Barranquilla: foco de atracción poblacional

A finales del siglo XIX e inicios del XX, Barranquilla había sufrido ciertas transformaciones, tanto sociales, como económicas. Con el establecimiento de la ciudad como puerto marítimo y fluvial (ver imagen 3) Barranquilla remplazó a Cartagena en el liderazgo de la economía regional y logró desplazar a Mompox de la triada que durante la época Colonial y primera mitad del siglo XIX conformaron Cartagena, Santa Marta y Mompox . Así, Barranquilla en las primeras décadas del siglo XX se estableció como la ciudad abanderada en la economía regional, factor que generó una importante migración proveniente de otros departamentos del Caribe colombiano e incluso del interior del país. Dicha afirmación no indica que la Barranquilla de la primera mitad del siglo XX era una gran ciudad desde la concepción de la sociología urbana pero significó un atractivo mayor para los habitantes de las poblaciones aledañas. La dinámica económica, cultural y social que comenzaba adquirir la ciudad contrastaba con los "códigos espaciales, sociales, culturales y temporales" del pequeño pueblo, ejerciendo como polo de atracción para el habitante "parroquial" en busca de vivienda y trabajo.

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Debido al crecimiento poblacional y a las diferentes actividades económicas Barranquilla trasformó su entorno espacial configurando lo que sería su desarrollo urbano. Pero dicho crecimiento urbano no fue resultado de una planificación sino que se generó de manera "desordenada", así la ciudad tuvo un rápido crecimiento pero también acelerado fue su "desorden" espacial17. Esta problemática se constituyó en una de las principales preocupaciones de la clase dirigente de la ciudad como lo expresa la siguiente cita:

[...] la población que crece diariamente, no sólo por los nacimientos, si no por la venida de elementos útiles de todo el país y del extranjero en busca de trabajo, necesita de albergues, y de ahí el afán de construir casas, pasajes, quintas, almacenes, bodegas, hoteles como el "Moderno" y el "Ritz", entre los mejores, oficinas, centros de recreo, garajes; porque dicha población se calcula en ciento veinte mil sin contar con la flotante o de paso [...]18.

Estos cambios en la percepción del espacio urbano estaban asociados al crecimiento demográfico que afectaba a todas las principales capitales del país. Barranquilla estaba entre las ciudades colombianas con la mayor tasa de crecimiento poblacional (ver cuadro 4), a principios del siglo XIX Barranquilla tenía "aproximadamente 3 mil habitantes dedicados a la pesca, la agricultura y la artesanía"19 y en la década de 1870 ya superaba los 16.000 habitantes (cuadro 1), durante el período intercensal de 19121918 la ciudad había crecido 42% y en el de 1918-1938 aumentó su población en 38.4%, superando a ciudades como Medellín y Bogotá que crecieron el 16.4% y 26% respectivamente. A pesar de que estas urbes contaban con mayor población (ver cuadros 4 y 5), su crecimiento no tuvo la misma intensidad que la registrada en la capital atlanticense.

Favorecida por su posición geográfica, Barranquilla se convirtió en punto de conexión del país con el exterior. La ciudad era el lugar de entrada y salida de mercancías comercializadas en el país, factor primordial para que desde finales del siglo XIX y a lo largo del período de entreguerras arribaran a Colombia un gran número de foráneos.

Entre los extranjeros que llegaron a la ciudad se encontraban los libaneses, sirios y demás grupos que fueron denominados como "turcos" por poseer pasaporte de Turquía. Todos ellos jugaron un papel importante en el desarrollo material de la ciudad, impulsaron grandes obras como la navegación por el río Magdalena, e invirtieron en la industria y el comercio. Uno de estos inmigrantes fue Elías Muvdi, quien narra en una entrevista que concedió a la revista Mejoras en el año de 1937 cuáles fueron las condiciones en que encontró la ciudad y cómo decidió radicarse en ella:

Llegue a Barranquilla, por primera vez, el 10 de octubre de 1899 —dice don Elias— y encontré un curioso pueblecito, de casas pajizas y calles sin trazado. Pero con un alma, con un espíritu, con una voluntad admirable que querían volar sobre los techos y extenderse por todas partes. Fue lo que me admiró, lo que me retuvo. En el acto comprendí que en esta tierra un propósito de honrado trabajo, un deseo vehemente de labor, encontraría surco fecundo y población acogedora. Entonces, me quedé y como ustedes lo saben, me quedé para siempre.

Al igual que Muvdi, fueron numerosos los inmigrantes que llegaron a Barranquilla, muchos se quedaron, otros siguieron al interior del país y unos pocos se regresaron a sus sitios de origen. Los árabes fueron importantes en la actividad mercantil, pues muchas ciudades y pueblos colombianos vieron florecer su comercio gracias a ellos20.

A pesar de todo su dinamismo y progreso, Barranquilla seguía siendo una población con muchos problemas por resolver, sobre todo en el área de la salubridad pública21 y "ordenamiento territorial". Para el período de estudio, son muchos los artículos de prensa, revistas y libros dedicados a la problemática de la ciudad.

Nuestro objetivo es demostrar lo heterogéneo del proceso de modernización22, porque mientras en muchas zonas se vivía con numerosas comodidades, en otros espacios las condiciones materiales parecían permanecer inmóviles en el tiempo y se seguía viviendo como a principios del siglo XIX. Pese a los cambios económicos y demográficos

experimentados, Barranquilla aun adolecía de aspectos que la asociaran al concepto de ciudad y modernización. Uno de estos factores radicaba en los lugares habitacionales o casas, a los cuales le dedicaremos las siguientes páginas.

"Calicanto" y "paja": la pugna entre la vivienda moderna y la antigua

Paralelo a la dinámica económica y demográfica, se intentó un cambio en los espacios habitacionales de la ciudad. La mayoría de casas, como detalla Emilio Bobadilla en su novela "A fuego lento", eran pajizas: "Ganga23 era un villorrio compuesto, en parte, de chozas"24, es decir, Barranquilla ("Ganga") presentaba las características de una "aldea"25. Una descripción análoga a la de Bobadilla sobre las residencias realizaba Adolfo Sundheim en su novela "Fruta tropical": "[...] provisionalmente alquilé una casa de paja, de rustico aspecto [...]"26. Las casas descritas por Sundheim eran una adaptación del modelo de las viviendas indígenas "construida[s] al uso de la tierra de barro y orconería27 [sic], sus paredes de barro y su techo de madera y enea con su cocina de silete [sic] de madera y paja, sin otras condiciones [...]"28.

Ahora bien, el mismo Bobadilla relata los cambios que comenzaban a gestarse en la ciudad: "[...] en ciertos barrios ya empezaba a construirse casas de dos pisos, al estilo tropical, muy grandes, con amplias habitaciones, patio y traspatio [...]"29. Las percepciones de Bobadilla pueden observarse en las imágenes que insertamos a continuación (imágenes 4 y 5), al igual que en la acuarela de 1850 y la pintura de 1875 (imágenes 1 y 2).

En la imagen de 1885 (imagen 5) podemos apreciar la relevancia de las casas de mampostería y calicanto a finales del siglo XIX y cómo se fue trasformando la ciudad si la comparamos con las pinturas de 1850 y 1875 (ver imágenes 1 y 2) y la fotografía de 1880 (imagen 7). Ahora bien, los editores de la revista Barranquilla Gráfica modificaron la imagen "Esquina del Cañón Verde y Hotel San Nicolás" (imagen 5), en la cual no se evidencian las casas pajizas, peculiaridad que si se presenta en la imagen sin intervención y que insertamos (imagen 7) a continuación, permitiéndonos observar la continuidad de dicha característica la cual le otorgaba a Barranquilla la connotación de "aldea" descrita por Sundheim y Bobadilla en sus obras.

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Sin embargo, Barranquilla como ciudad puerto estaba abierta a las dinámicas modernizadoras provenientes del exterior, ideas estas que se combinaban muy bien con las aspiraciones internas que tenía la élite barranquillera. Esto se refleja claramente en algunas transformaciones urbanas que sus habitantes lograron percibir a través de los cambios materiales de sus residencias:

Respecto al progreso material, hemos visto desaparecer y vemos aún calles enteras, que eran casas de enea, remplazadas por edificios sólidos y elegantes de ladrillo y concreto, que revelan el buen gusto y el progreso que ha alcanzado entre nosotros la arquitectura y sus auxiliares. Se consumen alrededor de dos millones de ladrillos al mes, gran cantidad de cal y arena, miles de barriles de cemento, fuera de maderas y hierro para puertas, ventanas, rejas etc. Se ha tomado la estadística de la construcción en el año de 1926 y se obtuvo un promedio de una construcción diaria hoy es de tres.34

Se fueron remplazando poco a poco las viejas casas de paja por modernas construcciones que le irían cambiando el panorama a la ciudad. Las trasformaciones empezaron desde finales del siglo XIX, pero fue hacía los años veinte que se generó el mayor impulso, provocando una especie de enfrentamiento de la paja y el bahareque contra el cemento y el ladrillo; los primeros como símbolos de arcaísmo y atraso, los segundos como emblema del progreso y la modernidad. Por esto, las casas de paja eran observadas como un mal que deterioraba la imagen de la ciudad moderna que quería proyectar la élite barranquillera. Las revistas de la época ilustran estos contrastes:

Las trasformaciones edilicia [sic] de Barranquilla es un hecho visible, protuberante. Las casas pajizas antiestéticas y feas, van desapareciendo y en su lugar, radiantes esplendidas mansiones y edificios que honrarían cualquier ciudad moderna. Los propietarios barranquilleros se preocupan cada día por embellecer su suelo natal aprestigiando el buen nombre de su ciudadanía con su espíritu público que ejemplanza [sic]35.

Era frecuente la aparición en la prensa de artículos que trataban esta temática. La élite y la clase dirigente de Barranquilla impulsaba campañas para mejorar el ornato y algunos optaban por soluciones como destruir las viejas edificaciones que afeaban la ciudad. En la edición del 24 de diciembre de 1905 del periódico El Estandarte aparece un comentario sobre las casas pajizas que ilustra muy bien lo dicho: "El Conservador36 insinúa la idea de que el Sr. Alcalde haga destruir las casas pajizas que están en el centro de la población para que se reconstruyan de calicanto". Además se manifestaba que: "[...] nos parece un poco avanzado el consejo; porque no creemos (salva, mejor opinión) que el Alcalde, ni el Gobernador ni el mismo Presidente de la República tengan tanta facultad para tanto, pues sería un atentando a la propiedad tratándose de propietarios pobres [...]"37, aunque creían que esta posibilidad era factible si el gobierno hubiese tenido los recursos para indemnizar a los perjudicados. Este asunto fue el eco de una discusión que se dio a nivel nacional porque se consideraba que las casas pajizas podrían ser un factor fundamental en la transmisión de enfermedades. La cuestión fue abordada en el Congreso Nacional en el año de 1904, el ponente del asunto fue el general Uribe Uribe, quien propuso la idea de derrumbar todas las casas que no cumplieran con las condiciones mínimas de higiene38, esta idea fue refutada jurídicamente por el representante conservador Dávila Flórez.

Al igual que en México, Buenos Aires y España, en Barranquilla existía la hipótesis que las casas pajizas y "de pobres" eran insalubres y focos para la generación de enfermedades como la tuberculosis, además que incentivaban al alcoholismo39. Sin embargo, la existencia de este tipo de vivienda fue evidente durante las primeras cuatro décadas en Barranquilla y algunos países de América Latina. En el Código de Policía de 1931 de Barranquilla se establecían las normas para la construcción de las casas pajizas: "Artículo 523. Para la construcción de casas pajizas, de pobres, en que la altura de los techos no sea mayor de tres metros, no será necesario presentar planos, sino simplemente un croquis de la planta de la casa y lugar en que se ha de construir el excusado."40 Las exigencias no eran relevantes y las normas de higiene y salubridad se suscribían exclusivamente a señalar el lugar elegido para realizar las necesidades fisiológicas, lo que nos indica una normatividad muy flexible asociada a los componentes económicos de la época41. Además del habitus, las normas y disposiciones de salubridad e higiene estuvieron relacionadas a las condiciones materiales, es decir, a la realidad social de cada individuo, de cada familia.

En dos dibujos de 1877, titulados: "Estación del Tren en Barranquilla" (imagen 8) y "Una Calle en Barranquilla" (imagen 9), se puede apreciar la prevalencia de las casas pajizas en la década de 1870. Mientras que en el libro: "Voyages dans KAmérique du sud", editado en París en 1883, uno de sus grabados titulado: "Une Rue de Barranquilla" (imagen 10), muestra el contraste entre las antiguas casas pajizas y las nuevas edificaciones republicanas, es decir, las discontinuidades que comenzaba a sufrir la ciudad y las continuidades que aun permanecían a finales del siglo XIX (ver imágenes 4, 5, 6 y 7).

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A principios del siglo XX el contraste entre la paja y el cemento se iba acrecentando. Las imágenes de la antigua "Calle Ancha" o "Camellón Abello", que posteriormente adquirió el nombre de "Paseo Colón" y luego el de "Paseo Bolívar", una de finales del siglo XIX y otra de principios del XX nos permiten percibir las transformaciones físicas sufridas por la ciudad y las continuidades que aun persistían y que persistieron durante la primera mitad del siglo XX. En la de 1898 (imagen 11) sigue predominando el contraste entre las casas pajizas y las de mampostería. Por su parte, se puede observar que en la fotografía de 1905 (imagen 12) no se aprecian casas pajizas esto puede ser debido a que la fotografía se distorsiona, por lo cual no permite apreciar detalladamente la existencia de casas pajizas en aquella época; hemos señalado con unos círculos los puntos donde estaban ubicadas las casas pajizas en ambas imágenes para poder observar la continuidad del contraste entre los dos tipos de vivienda que persiste en el siglo XX.

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La revista Barranquilla Gráfica por medio de la visualidad muestra cómo las edificaciones "modernas" fueron desplazando las casas pajizas (imagen 13), aunque dicha característica no era homogénea pudiéndose apreciar aun en la década de los 1930 casas pajizas en el centro de la ciudad (imagen 14).

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A pesar de la trasformación espacial que había sufrido el centro de la ciudad para 1921 y que se había desplazado un porcentaje considerable de casas pajizas, aun este sector era señalado foco de insalubridad, el centro continuaba presentando problemas de higiene. En las calles y caños del sector céntrico de Barranquilla se arrojaban constantemente animales muertos, alimentos en descomposición y cadáveres, además los animales que deambulaban por ellas depositaban sus excrementos49. El factor de arrojar basuras y desechos al río y las corrientes de aguas correspondía a un fenómeno del siglo XIX, un fragmento de la novela "A fuego lento" nos permite apreciar dicha circunstancia: "El río, color de pus, rodaba impetuoso hacia el mar, con una capa flotante de hojas y ramas secas. Tres gallinazos, con las alas abiertas, picoteaban el cadáver hinchado de un remolino, como se deslizaba sobre la superficie fugitiva del río"50.

En 1922 Karl Parrish se quejaba de la insalubridad del centro, expresaba que sus hijos por la mala calidad del agua se habían enfermado de disentería, por lo cual construiría un barrio con todas las condiciones salubres, el cual se llamaría El Prado51. Los párrafos que siguen están dedicados a observar la urbanización construida por Parrish con el objetivo de evadir la insalubridad y crear espacios aptos para el desarrollo de una sociedad salubre acordes con los parámetros de modernidad y civilización.

El Prado: huyéndole a la insalubridad

La insalubridad del centro de la ciudad provocó que los comerciantes que se habían beneficiado del crecimiento económico de la ciudad, del comercio, de la mano del ingeniero estadounidense Karl Parrish52, construyera un barrio que se alejara de los espacios insalubres del centro y sobre todo de los caños del río Magdalena, estos últimos considerados generadores de condiciones higiénicas no aptas para la vida humana. En este sentido, el tema de la salubridad fue uno de los factores que expusieron los comerciantes e industriales de la ciudad para emprender el proyecto del barrio El Prado53 El propósito era la búsqueda de un espacio que se alejara de las dinámicas del centro de la ciudad, donde prevalecía la insalubridad y la enfermedad. En una entrevista publicada en 1922 en el Diario del Comercio, el mismo Parrish afirmaba:

Hace más de unos tres años traje a mi señora a Colombia, resuelto a establecerme definitivamente en el país. Ella quedo aquí en Barranquilla con los niños y yo seguí en mis trabajos en las minas de Guamoco cerca a la población de Remedios. Al cabo de algunos meses me escribió que le era imposible vivir en Barranquilla, pues los niños habían enfermado de disentería por tan mala agua del acueducto y ella no podía soportar los mosquitos, vivía en una casa de la parte baja de la ciudad, y resolvió pasarse a esta, tan vieja, en que estamos en este momento. Cuando regrese la encontré instalada aquí ya más tranquila. De ahí nació de "El Prado" desde que vivimos aquí nadie ha enfermado.54

Los caños del río magdalena eran focos de enfermedades y de insalubridad debido a que sus aguas se convertían en criaderos mosquitos y en sus orillas habitaban las ratas, las dos especies consideradas los principales transmisores de enfermedades como paludismo, fiebre amarilla, peste bubónica y difteria55. Además, los caños y el río Magdalena eran la fuente de agua de la cual se abastecía la ciudad. Esta era tomada directamente del río sin realizarle ningún tratamiento lo que provocaba el brote de enfermedades como la disentería, por ello la ordenanza número 15 del 12 de Abril de 1911 establecía las directrices para drenar los canales del río, debido a:

Que en los anegadizos continuos al drenaje nacen las legiones de mosquitos que invaden la ciudad, propagando el paludismo, á veces la fiebre amarilla y otras enfermedades y son también grandes criaderos de ratas56

Para evitar la propagación de enfermedades las autoridades consideraron necesario invertir recursos públicos en el relleno de los anegadizos continuos al drenaje con el objetivo de disminuir las tasas de insalubridad de la ciudad:

Articulo 2° Autorizase del mismo modo para que, como medida de policía sanitaria, establezca convenio con la junta de canalización, con el municipio de Barranquilla directamente o por medio de la Junta de fomento y con los dueños de los predios que circundan el terreno anegadizo de que tratan considerando á efecto de terraplenar con el barro sacado por dragas, mediante un gasto proporcionalmente repartido, los anegadizos criaderos de mosquitos y ratas que hay actualmente en los terrenos mencionados57.

Pese a los esfuerzos de las autoridades, las condiciones de salubridad no mejoraron. Como lo han afirmado Agostoni y Kingman para los casos de México y Quito, el hábito y la educación jugaron un papel preponderante en el éxito de las políticas de salubridad e higiene58, sin estos elementos la normativa y regulación sanitaria fracasaban, verbigracia el caso de Barranquilla.

El fracaso de ciertas políticas de salubridad en la ciudad generó las condiciones adecuadas para que la élite barranquillera se alejara de los espacios connotados como insalubres y erigiera un espacio propicio para el desarrollo, la civilización y la modernidad; se trataba, de construir un barrio que emulara los lugares habitacionales de las ciudades de Estados Unidos, anulando la posibilidad que se generaran enfermedades endémicas. De esta manera, El Prado se edificó alejado de la dinámica local (mapa 1). Una dinámica similar a la realizada por los gestores del barrio El Prado relata Bobadilla en su novela: "[...] en las afueras de la ciudad no faltaban algunas quintas con jardines, de chalés de madera que iban, ya hechos, de Nueva York y en las cuales quintas vivían los comerciantes ricos."59

En el mapa 1 podemos observar la dinámica urbana que trazó la ciudad. En las áreas de crecimiento del siglo XVIII, 1876, 1876-1900 y 1900-1910, e incluso el sector que crece paralelo (izquierda del mapa) al barrio El Prado, emergen a las orillas del río suscribiendo un medio círculo alrededor de éste, ya que el río era el abastecedor principal de agua de la ciudad y entre mayor fuese la distancia, el costo de ésta aumentaba.

El crecimiento de la ciudad desde el siglo XVIII hasta 1923 había girado en torno al río. Además de ser el abastecedor de agua, el río era el foco de comercio de productos e importante vía de comunicación regional y nacional. Así, el crecimiento urbano de la ciudad se realizó bajo el modelo de semicírculos concéntricos que giraban alrededor del núcleo principal buscando la cercanía o la comunicación con el río. Pero, con la construcción del barrio El Prado se produce una ruptura en la dinámica de crecimiento convirtiéndose El Prado en un apéndice que se alejaba tanto del centro como del río Magdalena.

El trazado y la ubicación del barrio El Prado (mapa 2) se convirtieron en una particularidad, mostrada por sus gestores con orgullo a propios y extraños como ejemplo de una ciudad moderna y civilizada. No obstante, El Prado no era más que un pequeño espacio del componente total de la ciudad, que buscó alejarse de los semicírculos concreticos considerados como insalubre y un peligro para la vida de la élite local.

El proyecto de Parrish pretendía construir un barrio con unas características de las urbes modernas; pero, El Prado, también, delimitó espacios, las construcciones arquitectónicamente sobresalientes para "ricos" y las pajizas para "pobres": "Para la construcción de casas pajizas, de pobres [...]"60. La construcción del barrio El Prado como iniciativa privada impulsó dicha dinámica, como lo podemos apreciar en la fotografía de 1928 (imagen 15) de una de las casas y calles del barrio El Prado, en ella observamos la tendencia urbanística que comenzaba a consolidarse en un área de la urbe, las casas republicanas eran las predilectas por la élite Barranquillera que abandonó el centro como espacio habitacional61 y se instaló en el nororiente de la ciudad huyendo de la insalubridad.

Reflexiones finales

Con el proceso de modernización (finales del siglo XIX y principios del XX), Barranquilla buscó consolidarse como capital comercial a nivel nacional e internacional a través de políticas urbanas cuyo objetivo era mejorar las problemáticas que tenía la ciudad. Entre los problemas de mayor atención resaltaban las condiciones de higiene y salubridad pública. A pesar de esto, dichas iniciativas no fueron homogéneas ni se extendieron a todos los sectores de la sociedad barranquillera, por el contrario la insalubridad y la carencia de servicios públicos fueron una muestra del "desorden" espacial de Barranquilla a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, la ausencia de investigaciones sobre estos aspectos hace que la visión tradicional de la "Puerta de Oro" se siga arraigando en la historiografía local y regional, al igual, que en los habitantes de la ciudad.

No obstante, proyectos como El Prado intentaron una dinámica urbanística diferente al "desorden" espacial citado en el párrafo anterior, se trataba, en cierta medida, de huirle a lo insalubre que se había convertido el centro de la ciudad. La iniciativa del Prado liderada por Parrish edificó un barrio con características diferentes a la tendencia urbanística de la ciudad. También, El Prado moldeó el trazado espacial de la urbe, estableciendo, en cierta medida, las características de los espacios habitacionales para los diversos sectores sociales de Barranquilla.


Notas

1El presente artículo hace parte de la investigación: "Entre la Modernización y el desorden. Problemas de salubridad pública en Barranquilla 1900-1950" ganadora de la Beca Héctor Rojas Herazo (2009) que otorga el Observatorio del Caribe Colombiano y el Ministerio de Cultura.

2 Historiadora de la Universidad del Atlántico, Magíster en Geografía de la Universidad de los Andes. Actualmente es Joven Investigadora Colciencias/Universidad del Atlántico. Becaria de Investigación del Observatorio del Caribe Colombiano (Beca Héctor Rojas Erazo, 2009-2010). Coordinadora y Docente de la Licenciatura de Ciencias Sociales de la Universidad Gran Colombia (2011) y Asistente de Docencia del Departamento de Historia de la Universidad de los Andes (2009-2010).

3 Historiador de la Universidad del Atlántico, Magíster en Historia de la Universidad Internacional de Andalucía. Actualmente es Becario de Fundación Carolina (2011-2012). Becario de Investigación del Observatorio del Caribe Colombiano (Beca Héctor Rojas Erazo, 2009-2010). Docente de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Militar Nueva Granda (2010-2011), Docente del Departamento de Historia de la Universidad del Atlántico (2008-2009), Docente del Departamento de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad del Norte (2009) y Director del Archivo Histórico del Atlántico (2008-2009).

4 Wirt Robinson. A flying trip to the tropics. Cambridge, 1985. P. 30-47. Citado por, Eduardo Posada Carbó. Una invitación a la historia de Barranquilla. CEREC. Bogotá, 1987. P. 13.

5 Pierre D'espagnat. Recuerdos de la Nueva Granada. Bogotá, 1942. P. 10. Citado por, Eduardo Posada Carbó. Una invitación a la... Op. Cit. P. 13.

6 Entendemos por clase dirigente o élite, el grupo constituido por políticos, comerciantes e industriales de la ciudad de Barranquilla que lideraron los procesos de cambio y/o transformación urbana en el período estudiado.

7 El habitus se puede tomar como la búsqueda de "civilizar las costumbres" de los habitantes de la ciudad, es decir, educar a la ciudadanía. Véase, Claudia Agostoni. Discurso médico, cultura higiénica y la mujer en la ciudad de México al cambio de siglo (XIX-XX). En: Estudios Mexicanos. Volumen 18, número 1. 2002. P. 4. Eduardo Kingman Carcés. La ciudad y los otros, Quito 1860-1940. Higienismo, ornato y policía. FLACSO/FONSAL, Quito, 2008. P. 279.

8 Milton Zambrano. Fundación y establecimiento en el medio natural de Barranquilla (1715-1813). En: Historia general de Barranquilla. Sucesos. Academia de la Historia de Barranquilla. Barranquilla, 1997. P. 42.

9 Véase, Jorge Conde Calderón. La industria en Barranquilla durante el siglo XIX. En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Volumen XXVII, Número 26. Bogotá, 1990. P. 41-56. Sergio Paolo Solano. Comercio, transporte y sociedad en Barranquilla en la primera mitad del siglo XIX. En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Volumen XXVI, Número 21. Bogotá, 1989. P. 24-33. Eduardo Posada Carbó. El Caribe colombiano. Una historia regional (1870-1950). El Ancora/Banco de la República, Bogotá, 1998. P. 208-239. Eduardo Posada Carbó. Una invitación a la historia de Barranquilla. CEREC, Bogotá, 1987. P. 17-36. Milton Zambrano Pérez. El desarrollo del empre sariado en Barranquilla, 1880-1945. Universidad del Atlántico, Barranquilla, 1998. P. 47-163. Sergio Paolo Solano de las Aguas y Jorge Enrique Conde Calderón. Elite empresarial y desarrollo industrial en Barranquilla, 1875-1930. Uniatlántico, Barranquilla, 1993. P. 11-59.

10 En primera instancia Barranquilla se estableció como un Sitio de Libres "San Nicolás de Barranquilla", posteriormente en 1747 adquiere la categoría de Parroquia y en 1813 de Villa (ver imágenes 1 y 2). Véase, Milton Zambrano. Fundación y establecimiento... Op. Cit. P. 36-37 y Sergio Paolo Solano. Comercio, transporte y... Op. Cit. P. 25.

11 Sergio Paolo Solano. Comercio, transporte y... Op. Cit. P. 24s. Sergio Paolo Solano D. El puerto de Sabanilla durante el período colonial (I) (II). En: Revista Huellas. Número 17. Bogotá, 1986. P. 4-15. Un trabajo que describe la importancia de los puertos en el Caribe colombiano en la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX es el de Sergio Paolo Solano, quien se centra en observar cómo era la dinámica alrededor de los puertos en el tránsito de los dos siglos. Solano se adentra en las características que presentaron cada puerto desde una perspectiva social, otorgándole especial énfasis a la profesionalización de los trabajadores del puerto y al nacimiento de la clase obrera del Caribe colombiano. Sergio Paolo Solano de las Aguas. Puertos, sociedad y conflictos en el Caribe colombiano. Observatorio del Caribe Colombiano/Ministerio de Cultura/Universidad de Cartagena, Cartagena de Indias, 2001.

12 Acuarela de Edward Mark Walhouse, 1844. http://www.lablaa.org/blaavirtual/coleccionarte/artplas/emark22.htm#0043 (vía Internet) (1 de febrero de 2010).

13 La pintura fue editada dos veces en la revista Barranquilla Gráfica, en 1964 y 1970 con motivo de las efemérides de la ciudad. En la edición de 1964, junto a la pintura los editores insertaron un texto explicando la imagen de la "Villa" y cómo esta se había transformado en "ejemplo de trabajo y progreso". Archivo Histórico del Atlántico (AHA). Colección Hemerográfica (CH). Revista Barranquilla Gráfica (RBG), abril de 1964, No. 24. En 1970, los editores colocaron al lado de la pintura unas líneas explicándola y vuelven a exaltar la laboriosidad de la ciudad y estableciendo a la Iglesia de San Nicolás de Tolentino como el "centro de gravedad" del "destino histórico" de la ciudad. AHA. CH. RBG, abril de 1970, No. 97.

14 Jorge Conde Calderón. La industria en Barranquilla... Op. Cit. P. 41s.

15 Véase, Serio P. Solano. Ensayos fabriles y estructura social de Barranquilla a finales del siglo XIX. En: Revista Informativa de la Cámara de Comercio de Barranquilla. Número 161.Barranquilla, 1989. P. 8-11. Jorge Conde Calderón. La industria en Barranquilla... Op. Cit. P. 43-48. Sergio Paolo Solano de las Aguas y Jorge Enrique Conde Calderón. Elite empresarial y... Op. Cit. P. 23-59.

16 Fotografía de Floro Manco empleada por: Jaime Colpas Gutiérrez. Barranquilla, tierra y crisol de emigrantes. En: Soy río, soy mar, soy Atlántico. Gobernación del Atlántico, Bogotá, 2007. P. 134.

17 El rápido crecimiento de la ciudad puede observarse a través de los censos. En el cuadro 5 se logra apreciar el incremento demográfico de la ciudad en 33 años, aumentando su población de 40.115 (1905) a 152.348 (1938) habitantes, es decir del 34% (112.233 habitantes), una cifra significativa.

18 AHA. CH. Jorge N. Abello. Barranquilla 18771927. el panorama de medio siglo. En: Directorio comercial pro Barranquilla. Mejoras, Barranquilla, 1928. P. 50.

19 Tomás Caballero Truyol. Apuntes sobre agricultura, ganadería e industria en Barranquilla durante la segunda mitad del siglo XIX. En: Memorias. Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe. Número 10. Barranquilla, 2009. P. 394. http://www.uninorte.edu.co/publicaciones/memorias/memorias_10/JovenesInvestigadores/Articulo%28F%29.pdf (10 de febrero de 2010) (Vía Internet)

20 Véase, Adelaida Sourdis Nájera. El registro oculto... Op. Cit. P. 107-152. Joaquín Viloria de la Hoz. Los turcos de... Op. Cit. P. 35-62. Ana Milena Rhenals Doria y Roicer Flórez Bolívar. Entre lo árabe y lo negro: Raza e inmigración en Cartagena 1880-1930. En: Revista Sociedad y Economía. Número 15, 2009. P. 134-135. Louise Fawcett de Posada y Eduardo Posada Carbó. En la tierra de las oportunidades: los sirio-libaneses en Colombia. En: Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 29, Volumen XXIX, 1992. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/boletin/boleti5/bol29/tierra.htm (27 de noviembre de 2011) (Vía Internet)

21 La salubridad es entendida como las medidas necesarias para la conservación de la salud pública.

22 Para el historiador Carlos Díaz, "la modernidad es concebida como los atributos que debe tener una sociedad y la modernización se refiere a las movilizaciones dirigidas desde y por el estado para lograr tales atributos". Carlos Jilmar Díaz Soler. El pueblo dado a sujeto por construir: El caso de la campaña de cultura aldeana colombiana. Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, 2005. P. 197. Aunque este concepto no tiene en cuenta las movilizaciones dirigidas desde las diferentes asociaciones como lo fueron las Sociedades Mejoras Públicas que nacieron en las principales ciudades desde finales del siglo XIX y que trabajaron para lograr mejoras en el ornato, la higiene y salubridad. Estas asociaciones trabajaron junto con el Estado, pero no eran parte de él. Se les podría considerar como entidades "privadas". Tomando este factor adicional la modernización integraba todas aquellas movilizaciones tanto públicas como privadas dirigidas para lograr los atributos de la modernidad.

23 Ganga es el nombre que utilizó Emilio Bobadilla para referirse a Barranquilla.

24 Emilio Bobadilla (Fray Candil). A fuego lento. Gobernación del Atlántico, Barranquilla, 1994. P. 22.

25 Véase, Adelaida Sourdis Nájera. El registro oculto... Op. Cit. P. 53-56.

26 Adolfo Sundheim. Fruta tropical. Imprenta de J. Blass, Madrid, 1919. P. 80.

27 Horcón: "Madero vertical que en las casas rústicas sirve, a modo de columna, para sostener las vigas o los aleros del tejado." Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual7TIPO_HTML=2&TIPO_BUS=3&LEMA=Horc%F3n (12 de abril de 2011) (Vía Internet)

28 AHA. Fondo Notarial (FN). Notaria 1a de Barranquilla, escritura 3 del 25 de junio de 1823. Citado por: Adelaida Sourdis Nájera. El registro oculto... Op. Cit. P. 56.

29 Emilio Bobadilla (Fray Candil). A fuego lento... Op. Cit. P. 22.

30 AHA. CH. RBG, abril de 1970, No. 97.

31 AHA. CH. RBG, abril de 1964, No. 24-2. La imagen fue realizada por Elías Porte Pellet quien llegó a Barranquilla en 1862, ejerció como cónsul de Estados Unidos, editó el primer periódico bilingüe de Colombia "The Shipping Llist" (18871899) en la Imprenta Americana de su propiedad.

32 Tomada de: Andrea Strauch González y Alberto Restrepo del Giudice. Restauración del Cañón verde... Una ventana a la memoria histórica de Barranquilla. En: Memorias. Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe. Número 6, 2006. (Sin paginar) http://www.uninorte.edu.co/publicaciones/memorias/memorias 6/rescate/canonverde.pdf (20 de febrero de 2010) (Vía Internet). La imagen la hemos intervenido con un círculo para señalar las casas pajizas.

33 Tomada de: Antonino Vidal Ortega y Danny González Cueto. El tiempo de Vinyes, la Barranquilla de las primeras décadas del siglo XX. En: Memorias. Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe. Número 3, 2005. (Sin paginar) http://www.uninorte.edu.co/publicaciones/memorias/memorias_3/articulos/articuloantoninovidaldan nygonzalez.pdf (1 de noviembre de 2009) (Vía Internet)

34 AHA. CH. Jorge N. Abello. Barranquilla 18771927, el panorama de medio siglo. En: Directorio comercial pro Barranquilla. Mejoras, Barranquilla, 1928. P. 42-72.

35 AHA. CH. Las modernas construcciones de la ciudad. Los edificios Roncallo. En: Barranquilla, sus problemas y soluciones. Y mis entrevistas. s.p.i. P. 222.

36 Periódico Barranquillero de tendencia ideológica y política conservadora.

37 AHA. Fondo Prensa (FP). El Estandarte, seminario de variedades, Barranquilla diciembre 24 de 1905. P. 34.

38 La higiene jugó un papel fundamental en el ordenamiento social, ya que era la base para organizar la sociedad e impulsar los proyectos modernizadores. Así, los problemas físicos se antepusieron a los espirituales. Véase Zandra Pedraza. Sentidos, movimientos y cultivo del cuerpo: política higiénica para la nación. En: Educación y cultura política: una mirada multidisciplinaria. Universidad Pedagógica Nacional/Plaza&Janés, Bogotá D.C., 2001. P. 95115. Para la primera mitad del siglo XX, en las ciudades de Bogotá y Medellín se adoptaron medidas de higiene y salubridad que buscaban mejorar las condiciones de vida de los obreros(as). Véase, Carlos Ernesto Noguera R. La higiene como política. Barrios obreros dispositivos higiénicos: Bogotá y Medellín a comienzos del siglo XX. En: Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura. Volumen 25. 1998. P. 191.

39 Véase, Ángela Agudelo González. Salubridad pública y eugenesia en Barranquilla, 1900-1945. Trabajo de grado para optar el titulo de Historiadora. Universidad del Atlántico, Barranquilla, 2008. Capítulo III. Antonio Buj Buj. La vivienda salubre: el saneamiento de poblaciones (1908) en la obra del ingeniero militar Eduardo Gallego Ramos. En: Scripta Nova. Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Volumen 7, número 146. 2003. (Sin paginar) http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-146%28012%29.htm (30 de noviembre de 2009) (Vía Internet). Mario Barbosa Cruz. Insalubres e "inmorales": alojamientos temporales en la Ciudad de México (1900-1920). En: Scripta Nova. Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Volumen 7, número 146. 2003. (Sin paginar) http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-146%28053%29.htm (3 de diciembre de 2009) (Vía Internet). Oscar Yujnovsky. Políticas de vivienda en la ciudad de Buenos Aires (18801914). En: Desarrollo Económico. Número 54. 1974. P. 327-372. Rafael Huertas García-Alejo. Vivir y morir en Madrid: la vivienda como factor determinante del estado de salud de la población madrileña (1874-1923). En: Asclepio. Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia. Volumen 54, número 2. 2002. P. 253-276.

40 AHA. Fondo Asamblea Departamental del Atlántico (FADA). Sección Ordenanzas SO. Gaceta del Departamento del Atlántico, Número Extraordinario, Año XX, Barranquilla, jueves 31 de diciembre de 193, No. 1698. Ordenanza Número 72 de 1931 (Octubre). Código de Policía: P. 116.

41 El Estado local, para la época, presentaba problemas fiscales lo que le colocaba límites a la ejecución de ciertas obras públicas pertinentes a mejorar las condiciones materiales de los habitantes de Barranquilla. Véase, Eduardo Posada Carbó. Deuda externa, servicios públicos y modernismo: Barranquilla (Colombia): 19001950. En: Investigación y Desarrollo. Número 2. 1992. P. 69. Roberto Junguito y Hernán Rincón. La política fiscal en el siglo XX en Colombia. En: Economía colombiana del siglo XX. Un análisis cuantitativo. Banco de la República/Fondo de Cultura Económica, Bogotá, 2007. P. 239-252 y 291-292.

42 Biblioteca Piloto del Caribe (BPC), América pintoresca. Descripción de viajes al nuevo continente por los más modernos exploradores: Carlos Wiener, Doctor Crevaux, D. Charnay, etc., etc. Montaner y Simón Editores, Barcelona, 1884. P. 485.

43 (BPC). América pintoresca. Descripción de viajes al nuevo continente por los más modernos exploradores: Carlos Wiener, Doctor Crevaux, D. Charnay, etc., etc. Montaner y Simón Editores, Barcelona, 1884. P. 489.

44 Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA). Sección Manuscritos y Libros Raros (SMLR). J. Crevaux. Voyages dans L'Amérique du sud. Librairie Hachette Et, París, 1883. P. 383.

45 Tomada de: Andrea Strauch González y Alberto Restrepo del Giudice. Restauración del Cañón... Op. Cit.

46 AHA. CH. RBG, abril de 1969, No. 85.

47 Contraste del Actual Paseo Bolívar, las imágenes corresponde a las fechas de 1880 (superior izquierda), 1900 (superior derecha), 1913 (inferior izquierda) y 1921 (inferior derecha). AHA, CH, RBG, abril de 1969, No. 85

48 AHA. CH. RBG, diciembre de 1963, No. 20-2.

49 AHA. FADA. SO. GDA, Número Extraordinario, Año XX, Barranquilla, jueves 31 de diciembre de 193, No. 1698. Ordenanza Número 72 de 1931 (Octubre). Código de Policía, p. 96, 97, 106 y 144.

50 Emilio Bobadilla (Fray Candil). A fuego lento... Op. Cit. P. 22.

51 Se hace necesario aclarar que el año que Iván Valencia le adjudica a la entrevista es 1923, luego la cita nuevamente con la fecha de 1922, véase, Iván Javier Valencia Martínez. Tres barrios en la historia urbana de Barranquilla: El Prado, Las Nieves y San Isidro, 1920-1940. Universidad del Atlántico, Barranquilla, 2005. P. 13 y 21.

52 Parrish llegó a Colombia en 1904 y se constituyó en un fuerte empresario de Barranquilla, desarrollando proyectos como el barrio El Prado y el Acueducto Municipal de Barranquilla. Véase, Eduardo Posada Carbó. Deuda externa, servicios... Op. Cit. P. 68. Iván Javier Valencia Martínez. Tres barrios en... Op. Cit. P. 13-50.

53 Señalar el factor salubre como la única explicación de la construcción del barrio El Prado es adherirnos a un análisis unicausal que está lejos de esa realidad pretérita; sin embargo, queremos hacer incidencia que dicha peculiaridad salubre también jugó un papel importante en el nacimiento del citado barrio. Para otras interpretaciones sobre los orígenes del barrio El Prado véase, Carlos Arturo Bell Lemus. Urbanización El Prado en Barranquilla. En: Credencial de Historia. Número 144, 1999. P. 4. Éver González Chamorro. Barranquilla: trazado urbano, surgimiento de la urbanización El Prado y perspectiva de desarrollo. En: Prensa, desarrollo urbano y política en Barranquilla: 1880-1930. Universidad del Atlántico, Barranquilla, 2000. P. 149-171. Iván Javier Valencia Martínez. Tres barrios en... Op. Cit. P. 25-41. Ricardo Adrián Vergara Durán y Antonino Vidal Ortega. Barrio El Prado. Hito histórico y urbano de Barranquilla. Universidad del Norte (Uninorte)/Observatorio del Caribe Colombiano/Ministerio de Cultura, Barranquilla, 2009.

54 Diario del Comercio. Barranquilla, 23 de octubre de 1922. Citado por, Iván Javier Valencia Martínez. Tres barrios en. Op. Cit. P. 21.

55 AHA. FADA. SO. Asamblea Departamental. Ordenanza y resoluciones. Expedidas por la Asamblea Departamental en sus secciones ordinarias de 1911. Barranquilla, Imprenta El Siglo. 1911. Ordenanza No 15 (12 de abril). P. 2627. Biblioteca Nacional de Colombia (BNC). Colección General (CG). Instrucciones para inspectores y agentes de Policía Sanitaria del Servicio Antilarvario de Profilaxia Contra la Fiebre Amarilla. Dirección Nacional de Higiene/Sanidad Portuaria, Barranquilla, 1937. P. 3-14.

56 AHA. FADA. SO. Asamblea Departamental. Ordenanza y resoluciones. Expedidas por la Asamblea Departamental en sus secciones ordinarias de 1911. Barranquilla, Imprenta El Siglo. 1911. Ordenanza No 15 (12 de abril). P. 2627.

57 AHA. FADA. SO. Asamblea Departamental. Ordenanza y resoluciones. Expedidas por la Asamblea Departamental en sus secciones ordinarias de 1911. Barranquilla, Imprenta El Siglo. 1911. Ordenanza No 15 (12 de abril). P. 2627.

58 Claudia Agostoni. Discurso médico, cultura... Op. Cit. P. 4. Eduardo Kingman Carcés. La ciudad y los. Op. Cit. P. 279.

59 Emilio Bobadilla (Fray Candil). A fuego lento. Op. Cit. P. 22.

60 AHA. FADA. SO. GDA, Número Extraordinario, Año XX, Barranquilla, jueves 31 de diciembre de 193, No. 1698. Ordenanza Número 72 de 1931 (Octubre). Código de Policía. P. 116.

61 El grabado de 1880 "Une rue de Barranquilla" (imagen 10), es un ejemplo de la permanencia de las familias importantes de la ciudad en el centro de la misma a finales del siglo XIX e inicios del XX. En el dibujo se puede apreciar la confluencia de sectores en un mismo espacio. Élite y sectores populares caminaban y habitaban el centro, ejemplo de este aspecto es la circulación del burro (sectores populares) y el carruaje (élite), al igual que la combinación de casas pajizas y republicanas. Ahora bien, el carruaje y las casas republicanas en contraste con el burro y las casas pajizas marca una delimitación del espacio, no muy fuerte, pero evidente. Otra será la característica en la década de 1920 donde se comenzó a delimitar con mayor fuerza los espacios.


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