ISSN Electronico 1794-8886
N° 32, mayo-agosto de 2017
Fecha de recepción: 16 de diciembre de 2016
Fecha de aceptación: 5 de abril de 2017
DOI: http://dx.doi.org/10.14482/memor.32.10342

Prácticas artísticas y rituales en el Festival del Periquillo de Pueblo Viejo, Magdalena, Colombia

Artistic practices and rituais in the Periquillo Festival of Pueblo Viejo, Magdalena

Práticas artísticas e rituais no Festival de Periquillo de Pueblo Viejo, Magdalena

Wilhelm Londoño

Antropólogo egresado de la Universidad del Cauca (Colombia). Actualmente es Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Magdalena. Sus áreas de interés incluyen los estudios sobre el patrimonio material e inmaterial, en especial del Caribe colombiano. ORCID: 0000-0001-9791-5837

Gina Baquero Porras

Antropóloga de la Universidad del Magdalena (Colombia). Artista plástica de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Líneas de interés en investigación: Patrimonio cultural, arte, antropología de la indumentaria. ORCID: 0000-0001-9060-3582 ginabaqueroporras@gmail.com

Angélica Baquero Porras

Antropóloga de la Universidad del Magdalena (Colombia), interesada en líneas de investigación relacionadas con patrimonio, antropología simbólica y antropología de la ciencia y la tecnología. ORCID: 0000-0002-2380-3522 baqueropangelica@gmail.com

Citar como:

Londoño, W., Baquero, A., Baquero, G. (2017) Prácticas artísticas y rituales en el Festival del Periquillo de Pueblo Viejo - Magdalena. Memorias: Revista Digital de Arqueología e Historia desde el Caribe (mayo-agosto), 120-148.

Recibido: 16 de diciembre de 2016.
Aprobado: 5 de abril de 2017.


Resumen

El presente artículo es el resultado de un ejercicio etnográfico sobre el Festival del Periquillo, una manifestación inserta en el ámbito carnavalesco del Caribe colombiano, que se festeja cada 20 de enero en la cabecera municipal de Pueblo Viejo, Magdalena. Su eje central es la elaboración y exhibición de unos muñecos denominados periquillos. Las prácticas que se llevan a cabo dentro de este festival condensan tanto lo artístico como lo ritual, generando así una circulación de elementos simbólicos que ofrecen pistas sobre las experiencias y vivencias actuales de esta colectividad, así como de su memoria y de las maneras en las que se piensa a sí misma. En consecuencia, este texto apunta a la problematización del arte y el ritual como elementos potenciales para la interpretación de la vida social, con la intención de fragmentar aquellos paradigmas que tienden a folclorizar este tipo de manifestaciones y las aíslan de los procesos sociales desde los cuales emanan.

Palabras clave: carnaval, arte, rito, folclore.


Abstract

This paper shows the results of an ethnographic research related to Periquillo Carnival, a cultural phenomenon that is celebrated each 20th of January in Pueblo Viejo, Magdalena. This celebration moves around the production and exhibition of a kind of anthropomorphic figures called periquillos. The practices that are done inside this carnival condense the artistic and the ritual produ-cing, in this way, the circulation of symbolical elements that speaks about the lives and experiences of this society, and as well about their memory and the ways that community thinks about itself. In consequence, this paper has as main target to problematize art and ritual as potential elements that allow to interpret the social life; for this reason this research pretends to criticize some paradigms that wants to see only folkloric manifestations in this kind of phe-nomena, isolate them from the social and political focus from they come.

Keywords: Carnival, art, rite, folklore.


Resumo

Este artigo apresenta os resultados de uma pesquisa etnográfica sobre o carnaval de Periquillo, fenômeno cultural que se celebra cada 20 de janeiro em Pueblo Viejo, Magdalena. Esta celebração se move em torno da produção e exibição de uma espécie de figuras antropomórficas chamadas periquillos. As práticas que se fazem dentro deste carnaval condensam o artístico eo ritual produzindo, desta forma, a circulação de elementos simbólicos que falam sobre as vidas e experiências desta sociedade, e também sobre suas memórias e as formas que a comunidade pensa sobre si. Em seguida, este trabalho tem como principal alvo a problematização da arte e do ritual como elementos potenciais que permitem interpretar a vida social; Por esta razão essa pesquisa pretende fazer crer alguns paradigmas que querem ver apenas manifestações folclóricas nesse tipo de fenômenos, isolando-os do foco social e político de onde vêm.

Palavras-chaves: carnaval, arte, rito, folclore


Contextualización del ritual y el arte en el ámbito festivo

El ritual tiende a concebirse como una descripción sobre una acción mecánica que se repite durante ciertos periodos de tiempo; sin embargo, en este artículo se plantea que la aproximación al mundo ritual puede darse más bien en términos de comprender cómo esos acontecimientos son celebrados y organizados por sujetos que tienen deseos, intenciones, creencias, emociones e intereses y que, por ende, lo que hacen se encuentra allí y desempeña algún tipo de papel en las interacciones sociales (Díaz, 1998). Esta idea colinda claramente con los enunciados de la antropología interpretativa y su idea de que la cultura, en expresiones rituales, es un comentario que las sociedades hacen de sí mismas, luego la etnografía está más cerca de la crítica literaria que de la ciencia (Geertz, 1989, pp. 339-372). Cabe la pregunta: ¿qué es, entonces, la etnografía? La respuesta que da el enfoque interpretativo supone leer los textos locales para comprender las estructuras que guían la producción cultural de una sociedad. Se trata de comprender cómo la formación de grupos de interés pasa por la adquisición de formas de decir y formas de hacer como las que se producen en el ámbito festivo de Pueblo Viejo.

De esa manera, también se ha tenido en cuenta que el mundo ritual no es estático y que en él se expresa un enjambre de situaciones de la vida cotidiana. Como lo ha sugerido Catherine Bell (1992), es fundamental problematizar la concepción de ritual en la medida en la que se tome distancia de una perspectiva que lo restrinja a una acción inconsciente e irreflexiva, habitual y rutinizada; ella sugiere abordarlo más bien como un mecanismo que integra acción y pensamiento, es decir, un espacio en el que se conjugan sistemas de pensamiento y acción social y política. Por tanto, los actos rituales podrían considerarse como elementos dentro de un campo semántico a través del cual el significado de una acción sea entendido de acuerdo a su emplazamiento y a la relación con su contexto en todos los sentidos. Hay que señalar que a diferencia de Geertz (1989), y tal vez como complemento, Bell (1992) considera los rituales como móviles, cambiantes y estratégicos.

En tal sentido, habría que comprender lo festivo como una producción que hace converger lo disperso (Ariño, 1992) en torno a espacios y tiempos acordados en las colectividades. Estos acuerdos son móviles, negociados y fluctuantes (Scott, 1990), lo cual hace suponer la fluidez de lo artístico y el cambio inherente de lo festivo. Frente a este particular,Rodrigo Díaz (1998) ha enfatizado en que el ritual es una forma de decir algo por medio de ciertos elementos configurados de antemano. Esto supone comprender en lo ritual y en lo festivo una delimitación que, siendo constante, permite decir algo distinto.

Para el caso específico del Festival del Periquillo de Pueblo Viejo, se pueden distinguir algunas características que permiten enmarcarlo como un rito de inversión. Siguiendo la estela de Arnold Van Gennep (2011) queda claro que los ritos de inversión son momentos de dislocación de los órdenes que rigen el mundo de lo cotidiano. La inversión consiste en una temporalidad donde operan las reglas invertidas. Dado que las reglas o el campo de lo político no son constantes, entonces las inversiones son fluctuantes y no están fijas (Scott, 1990).

Por otra parte, en lo referente al arte dentro de este festival, cabe decir que se trata de una manifestación donde lo ritual y lo artístico se combinan de manera indisoluble, pues elaborar los periquillos es un ritual que envuelve una transformación de materiales para dotarlos de un sentido y, por tanto, conlleva una acción plástica y artística.Desde la antropología, autores como Elena Sacchetti (2009) manifiestan que el arte ha sido un campo poco explorado en esta disciplina, a pesar de que a través de esta dimensión es posible penetrar en las normas o en las ideas o valores de las sociedades.

Continuando en esa línea, y en concatenación con los planteamientos de Geertz (1994), el arte podría concebirse como un sistema cultural, es decir que es posible ubicarlo dentro del mismo contexto de otras expresiones de la experiencia humana, tales como la religión, la moralidad, la ciencia, el comercio, la tecnología, la política, la diversión y el derecho, entre otras.Por consiguiente, el acercamiento a las manifestaciones artísticas y rituales del Festival del Periquillo que se presenta en este artículo se sitúa en términos de significaciones, lenguaje, símbolos y su estrecha relación con la cotidianidad y las experiencias colectivas. Ahora hablemos un poco sobre Pueblo Viejo, el lugar de la fiesta carnavalesca del Periquillo.

Pueblo Viejo: entre la ciénaga y el mar

El municipio de Pueblo Viejo (figura 1) se encuentra ubicado en el sector norocci-dental del departamento del Magdalena, Colombia, entre las orillas de la Ciénaga Grande de Santa Marta y el mar Caribe. En su zona urbana, este municipio es atravesado por la carretera Troncal del Caribe que comunica a Santa Marta con Barranquilla; limita al norte con el mar Caribe, al sur con los municipios del Retén y Pivijay, al este con los municipios de Ciénaga y la zona bananera, y al oeste con los municipios de Sitio Nuevo y Remolino (Secretaría de Planeación Municipal, 2008, p. 14). Sus corregimientos se dividen, para el área urbana, en: la cabecera municipal (Pueblo Viejo), Isla del Rosario, Palmira y Tasajeras; para el área rural: San Juan de Palos Prieto, Bocas de Aracataca, Tierra Nueva e Isla de Cataquita (Alcaldía Municipal de Pueblo Viejo, Magdalena, 2005).

El Festival del Periquillo tiene lugar en la cabecera municipal exclusivamente, pues no abarca los demás corregimientos, y son sus calles y sus barrios (Pénjamo, San José, Providencia, Nuevo oriente, La unión, Aquí te Espero, Los Alpes y San Martín) los espacios centrales donde se desarrolla esta manifestación.

Por su ubicación estratégica entre la ciénaga y el mar, la cabecera municipal de Pueblo Viejo, como varios de sus corregimientos, es básicamente una zona de pesca. Sin embargo, en los últimos años se ha desatado una crisis ambiental por la carencia de políticas públicas que le apunten principalmente a la conservación de toda la ecorregión que abarca la ciénaga.

En Pueblo Viejo el contacto con la ciénaga es mucho más fuerte que con el mar. De hecho, la ciénaga ha sido un detonador de mitos de la zona, como la leyenda del caimán, originada en los sitios conocidos como Cachimbero, Las Mercedes y Pueblo Viejo, los cuales, durante mucho tiempo, fueron un punto de intercambio comercial, además de ser una vía de comunicación entre Santa Marta y Barran-quilla donde los caños cercanos fueronlos caminos por donde entraron los españoles al río en el siglo XVI (Rey y De la Cruz, 1987). En este sentido, la ciénaga ha sido un elemento esencial para la vida de la comunidad, pues de ella no depende solo su subsistencia, sino, igualmente, el entramado cultural que hace parte de la historia y de los modos de vida de los puebloviejeros.

Además de la pesca, en la actualidad una parte de la población también se dedica a otras actividades de trabajo informal, teniendo en cuenta que es un municipio con un alto índice de pobreza. Por ejemplo, al estar Pueblo Viejo atravesado por una carretera principal, que comunica dos ciudades, hay un peaje al final de uno de los corregimientos (Tasajeras) en el que varias familias se dedican a venderle comidas y bebidas a quienes transitan por la autopista. Una parte de la población masculina se dedica a la albañilería dentro del mismo pueblo, así como también a la reparación de electrodomésticos y a la venta de tanques de agua para el suministro de las casas del pueblo. Algunas de las mujeres comercializan los productos de la pesca y también venden comida preparada, mientras otras se dedican a la costura, entre otras actividades.

En general, es una población que no solo se encuentra inmersa en una variedad de problemáticas sociales como la falta de oportunidades o la falta de infraestructura para los servicios públicos, sino que también existen problemáticas socioam-bientales debido al deterioro de los recursos naturales que abarcan la Ciénaga Grande y el mar Caribe. Asimismo, en el municipio deben lidiar con la contaminación que se presenta en las calles del área urbana debido a la falta del servicio de recolección de basura, lo que a su vez hace que se presenten múltiples enfermedades, sobre todo en épocas de lluvia.

Aparte de esta situación, se suma que la población de Pueblo Viejo también carece de un sistema integrado de acueducto y alcantarillado y, además, hay continuas interrupciones del servicio de energía, lo cual implica que la vida de estos ciudadanos sea compleja. Igualmente, una parte de la comunidad, que estaba ubicada en la zona rural del municipio, ha sido víctima del conflicto armado colombiano, y como consecuencia ha sido desplazada de su territorio.

En este contexto, para observar el fenómeno cultural del Festival del Periquillo, partimos precisamente de la idea de que a través del análisis de las prácticas artísticas y rituales que allí se despliegan podríamos comprender ciertas complejidades que hacen parte de la vida cotidiana de esta comunidad. Es así como consideramos el Periquillo como una manifestación simbólica que da cuenta de los sentidos profundos que subyacen a la comunidad en medio de las complejidades políticas y ambientales en las que viven.

20 de enero: periquillos, fiesta y ritual

A pesar de que los momentos como los carnavales o las fiestas transcurren en unos periodos cíclicos y están cobijados bajo una temporalidad específica, lo importante dentro de estas dinámicas no es la repetición en sí misma, sino el hecho de concebirlos como instantes especiales en la vida de una comunidad en donde ciertos sucesos tienen un tratamiento especial, y en donde los elementos cotidianos son transformados en una suerte de símbolos que permiten realzar y reflexionar sobre aspectos de la realidad (Da Matta, 1997). En este sentido, cada 20 de enero se constituye en un momento especial para los puebloviejeros, pues la población se moviliza para elaborar y exhibir los muñecos, irrumpiendo así la normalidad del tiempo y el espacio para darle cabida a su Festival del Periquillo. En este sentido, cabe la pregunta: ¿qué es un periquillo?

A manera general, los periquillos son muñecos que se elaboran a partir de materiales como trapos viejos, calabazos, aserrín, papel maché, yeso, etc., y que van acompañados por carteles que contienen mensajes cargados de sátira, burla, denuncia, homenajes a personajes del pueblo y anécdotas, entre otros. Estos muñecos se colocan en las puertas de las casas desde las primeras horas de la madrugada para que toda la población llegue a observarlos.

En un primer vistazo, se podría afirmar que los periquillos son los mismos muñecos de Año Viejo que pueden encontrarse en varias regiones de América Latina (en países como Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, Venezuela, Brasil y Uruguay), ya que poseen algunas similitudes en su estética y en el hecho de recurrir a algunas anécdotas del año. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ambos:la elaboración de un año viejo tiene un sentido final, que es su consumación a través del fuego, constituyéndose así en un ritual de fenecimiento donde la destrucción del muñeco representa la finalización de un ciclo que se lleva consigo los acontecimientos infelices de quien lo quema, y trae simbólicamente una nueva vida (Calvache, 2007). En cambio el periquillo contiene un sentido ritual distinto, pues no se quema, sino que está inmerso en un rito de inversión, es decir, se encuentra dentro de un espacio carnavalesco donde las reglas sociales se trastocan, se desestructura el orden establecido y se invierten los roles, un espacio donde se acude a la burla y a la sátira. De tal suerte, los periquillos se convierten en un vehículo de significación que permite expresar lo que en la cotidianidad no se expresa o no está permitido expresar: es, de alguna manera, un espacio donde se puede hacer explícito todo lo que el resto del año ha estado latente.

Elaborar periquillos para esta fecha es una práctica que viene dándose desde hace muchos años en la cabecera municipal de Pueblo Viejo; la mayoría de las personas recuerdan que sus padres, sus abuelos e incluso sus bisabuelos hacían estos muñecos, y que ha sido una costumbre que se ha mantenido en la comunidad de generación en generación. Al respecto, dice el señor Manuel Márquez:

El periquillo se hace desde hace mucho tiempo, mire que yo tengo 47 años, y mi abuela me cuenta que ella desde pequeña hacía periquillos para los 20 de enero, pero dice que antes no había concurso, sino que era una costumbre en el pueblo hacer los muñecos y sacarlos el 19 en la madrugada para amanecer 20. (Entrevista a Manuel Márquez, Pueblo Viejo,20 de enero de 2016)

A partir de los recuerdos de la población, existe la posibilidad de determinar que la práctica de elaborar muñecos con trapos y calabazos es una tradición que podría llevar mucho más de cien años en Pueblo Viejo. A pesar de que se han introducido cambios, el más significativo parece ser el haberle dado el carácter de concurso a la elaboración de los periquillos, pues desde hace unos años se premia al mejor con dineros donados por la Alcaldía.

Así pues, la práctica de la elaboración de los periquillos como festival organizado también trajo consigo una diferenciación entre los muñecos, es decir, los periquillos se empezaron a categorizar como "periquillo tradicional" o "periquillo artístico", de acuerdo a unos parámetros que han sido establecidos y adoptados por la comunidad. Ambas elaboraciones tienen como principal diferencia los materiales que utilizan y las temáticas a las que recurren.Los periquillos tradicionales se elaboran con trapos o ropa vieja, con lo que se le da forma al cuerpo, unos palos para sostenerlo y una cabeza de calabazo —fruto del árbol Crescentia cajete, también conocido en la región como totumo—;estos han sido los materiales que por muchos años se han utilizado para realizar los periquillos tradicionales que envían mensajes satíricos que, usualmente, tienen como objetivo las autoridades municipales o ciertos vecinos.

Para los periquillos artísticos, en cambio, se utiliza madera de palma de coco para hacer una talla y darle forma al muñeco; igualmente, se emplea un sinnúmero de materiales, tales como yeso, papel maché, icopor, material reciclado, etc. Usualmente estos muñecos, aunque no siempre, aluden a temas que estén "de moda", a personajes de la televisión colombiana, celebridades internacionales o anécdotas del año, entre otros.

Un hecho que debe destacarse es que esta inclinación por manejar nuevos materiales para hacer los periquillos ha traído consigo confusiones para los espectadores y para los jurados. ¿Debía premiarse un periquillo tallado en madera? ¿Era acaso un periquillo? ¿Y qué pasaba con los que estaban elaborados con trapo, como se venía haciendo desde hace muchísimos años? Es por esto que en el marco mismo del festival, desde hace unos doce años, se resolvió la situación con la instauración de estas dos categorías mencionadas.

Dinámicas en el Festival del Periquillo

Días antes de dar inicio al Festival del Periquillo, varios habitantes de la cabecera municipal de Pueblo Viejo se dan a la tarea de conseguir los materiales necesarios para elaborar sus muñecos, además de pensar en las temáticas que desarrollarán, que han sido pensadas con bastante antelación. Mientras se está trabajando en la elaboración de los periquillos, es común que se evite comentar acerca de ellos y que no se permita verlos, pues se espera un efecto sorpresa para el día de la muestra.

Así, en la madrugada del 20 de enero, aproximadamente a las cinco de la mañana, se da inicio al festejo. A esa hora ya los muñecos están en las puertas de las casas de quienes los elaboraron, y de esa forma la comunidad empieza a hacer recorridos por los diferentes barrios donde están expuestos periquillos.Los recorridos no se hacen de manera preestablecida, sino que cada quien va buscando entre los barrios las casas que tienen periquillos, o también siguiendo las indicaciones de alguien que ya haya visto uno.

Los periquillos van acompañados de un cartel en el que aparece su nombre y una corta descripción o frase que de cuente de qué se trata. Del mismo modo, su entorno es decorado como una suerte de escenario en el que se utilizan ramas de palma, guirnaldas de papel o plástico, cortinas o cualquier objeto cotidiano que se encuentre a la mano y que esté en relación con la temática. Así, también muchos de ellos se acompañan con canciones que hacen alusión al tema —lo que parece ser una práctica reciente—, y que en su mayoría son de música vallenata.

Esta exhibición en las puertas (terrazas) de las casas empieza, como se dijo, entrada la madrugada y termina a eso de las cuatro de la tarde, momento en el que los muñecos son trasladados a otro lugar. Así que, durante todo este periodo, los periquillos son visitados, contemplados, fotografiados e incluso palpados para saber con qué materiales han sido elaborados;las personas que se acercan hablan de ellos, se ríen si contienen elementos de burla o de sátira, o se admiran en caso de que se trate de una elaboración minuciosa.

Aproximadamente a las cuatro de la tarde, los muñecos empiezan a ser trasladados hacia la cancha de fútbol, donde se decide cómo va a estar constituido el desfile que recorrerá las principales calles del pueblo. Este paso de la casa a la calle es, en sí mismo, un espacio-tiempo ritualizado, pues tal como lo afirma Da Matta (1997) al hacer alusión a los carnavales, este se trata de un instante especial en el que hay que prepararse para salir y fundirse en el sentido de comunidad que se materializa en ese momento.En este sentido, el traslado de cada muñeco se convierte en una presentación pública en la cual este no sale de la casa de cualquier manera, sino que va transportado en carretillas, por lo general, decoradas, así como en cualquier otro medio de transporte, como carros de mula, coches de bebé, bicitaxis, motos o automóviles. La mayoría de los periquillos van acompañados de su barra, la cual consiste en un grupo de personas que apoyan al muñeco y tienen alguna relación con este, ya sea porque colaboraron en su elaboración o porque son familiares o amigos; el grupo puede variar entre cinco y veinte personas. Por lo general, las personas que hacen parte de una barra van vestidas de acuerdo a la temática del periquillo o llevan cierta uniformidad.

Entre las 5.00 y las 5.30 de la tarde, cuando ya todos los periquillos se han concentrado y se han organizado en la cancha, empieza el desfile oficial. En ese momento las calles de la cabecera municipal de Pueblo Viejo se transforman en un espacio festivo. Las personas se disponen en las calles para esperar el desfile, algunas disfrazadas o vestidas de manera jocosa.En ese momento, es claro que se irrumpeen la normalidad de lo cotidiano y el carnaval, como rito de inversión, se sedimenta y ayuda a dislocar el tiempo físico,entronando un tiempo simbólico que tiene su propia métrica.Se puede destacar que el desfile dentro de un carnaval es un momento en el que convergen varios acontecimientos al mismo tiempo (Da Matta, 1997) y aquí, particularmente, cada uno de los muñecos es como un detonante de la conformación de distintas situaciones alrededor. Tal como refiere Montoya (2000), la representación de una región dentro de este tipo de fiestas es densa, pues en ella se hallan inmersos componentes de multivocalidad y multirreferencialidad.

Se puede decir que al ser las temáticas —críticas al alcalde, burla a un vecino, denuncia social, telenovelas, canciones de moda, etc.— y los materiales tan variados, los periquillos podrían concebirse como una especie de collage o un bricolaje en los que se puede ver plasmada la convergencia de ciertas imágenes y de distintos referentes culturales.Por poner un ejemplo, podría encontrarse un periquillo de Michael Jackson pintado con los colores de la bandera colombiana. Esto, de alguna manera, da cuenta de que hablar de una pureza cultural dentro del escenario latinoamericano es una ilusión, pues el ritual también es un espacio donde se reelaboran sistemas simbólicos dentro de las culturas, ya que reúne tradiciones que pueden ser contradictorias o disímiles (Montoya, 2000).

Después del desfile oficial por las principales calles del pueblo, y ya siendo aproximadamente las 6.30 de la tarde, los periquillos son dispuestos en la plaza principal, que está rodeada por cientos de espectadores que observan el desenlace del ritual. En la plaza se adecúa una tarima con equipos de sonido, donde grupos locales de danza y música hacen presentaciones. Después se le da a cada autor de periquillo un espacio para que explique cómo lo realizó, qué materiales usó y cómo le surgió la idea, por ejemplo. Toda esta información es vital para que las personas conozcan el periquillo y además para que los jurados tengan elementos de juicio para hacer una evaluación.

Más allá de la fiesta: conflictos, intenciones, elementos simbólicos

Como hemos visto, la fiesta no consiste en un espacio armonioso, sino que es un lugar lleno de tensiones y conflictos que dan cuenta de la vida de la comunidad misma, constituyéndose, de este modo, en un observatorio privilegiado para captar los dinámicas de la sociedad, pues allí se expresan de manera consciente o inconsciente los intereses de un grupo (Ariño, 1992). En el Festival del Periquillo se espera anualmente una colaboración monetaria para premios y logística por parte de la Alcaldía municipal. En este proceso se pueden notar algunas tensiones que hablan de las experiencias de esa sociedad, pues se advierte un escenario de disputa, precisamente, entre el gobierno local y la comunidad, en un contexto caracterizado por formas clientelares de la política.

Llegar a obtener la colaboración por parte de la alcaldía es muchas veces una lucha que deben dar los gestores culturales.Estas dinámicas están claramente relacionadas con las formas en que los gobiernos locales se relacionan con la comunidad dentro del marco de la forma que los sistemas democráticos han adquirido en Latinoamérica,de tal manera que los puebloviejeros aprovechan este espacio festivo para organizarse y reclamar a la administración local recursos que, a su parecer, deberían ser destinados a lo relacionado con la cultura. Un comentario puede ser ilustrador:

Nosotros lo que quisiéramos es destapar la olla podrida, no hay presupuesto para la cultura, la plata de la cultura no sabemos qué se hace; en algunos años la alcaldía ni siquiera nos ha dado ni para una bolsa de agua, nos toca con las uñas hacer este festival. (Entrevista a un gestor cultural en Pueblo Viejo,20/01/2016).

Este comentario da luces sobre un fenómeno interesante. Acá el espacio festivo, con sus inversiones, sirve para que se materialicen estas percepciones sobre las formas políticas de la región y sus instituciones. En este sentido, cobra significado la visión de la antropología simbólica, que orienta la mirada a la etnografía como una forma de registrar textualidades construidas de otras textualidades.

Otro asunto conflictivo que aflora tiene que ver con las nuevas formas que han surgido al elaborar los periquillos. Aunque superficialmente pareciera que las categorías entre periquillo "tradicional" y "artístico" conviven armoniosamente, lo cierto es que para algunos puebloviejeros estas nuevas formas de elaboración de los muñecos ponen en riesgo aquello que hace parte de sus costumbres. Al respecto, comenta Ibis Niebles:

Yo el periquillo lo hago con puro trapo y la cabeza de calabazo, siempre lo hago así, esos son los tradicionales. Pero entonces hay unos que son dizque artísticos, y esos los hacen dizque con yeso, o con madera; entonces cuando yo ganaba los premios me decían: ay, ¿ese periquillo tuyo, el más maluco, es el que va a ganar? Pero yo digo que esos son los verdaderos. (Entrevista a Ibis Niebles, Pueblo Viejo,19/03/2016).

Así, en este tipo de circunstancias, cuando existen signos que indican alteraciones en algo que se consideraba inalterable, surge una especie de tradicionalismo, como una ideología defensiva y como una manera de enfrentarse a la invasión y la asimilación de lo modernizante, en donde se entremezclan tensiones y resistencias (Ariño, 1992). Los espacios carnavalescos no están exentos de estas tensiones que, por paradójico que parezca, constituyen la ecúmene que se forma en este tiempo ritual. De esta manera, el tiempo-espacio ritual del periquillo, al permitir expresar desacuerdos y al transformarse en sí mismo genera un espacio de disputa, un espacio de creación, de diversidad, que, a su vez, constituye una comunidad: la comunidad de sus participantes.

En cuanto a los elementos simbólicos, se puede identificar que los periquillos contienen mucho de caricatura, burla, dramatización, pero sobre todo de sátira, que se presenta como una herramienta primordial en la comunicación. Y aunque no todos los periquillos contengan hoy en día el componente satírico, sí es posible verlo patente, y de manera muy especial,con el propósito de la denuncia, pues muchos de los muñecos elaborados son enunciadores de las problemáticas sociales que vive la comunidad.

Este ámbito festivo que se genera con los periquillos permite la divulgación de aquello que causa disconformidad, de tal suerte que se genera, con toda la parafernalia dispuesta, un metacomentario que explicita lo que la gente sabe, pero no dice, de manera colectiva en cualquier época de año. Esta crítica se da a través de la risa y la burla como características visibles de los carnavales. Como lo sugiere Bajtín (1965), a propósito de la risa, esta tiene la particularidad de develar la concepción que se tiene del mundo, pues es una de las formas fundamentales a través de las cuales se expresa lo que se piensa; y aunque generalmente sea subestimada, la risa puede captar y expresar ciertos aspectos excepcionales del mundo. En tal caso, los periquillos son unos objetos simbólicos que recurren en muchas ocasiones a lo caricaturesco, a lo satírico, a la burla, a lo chistoso: son generadores de risa, es decir, de enunciaciones y sentidos.

Huellas de la Colonia

Encontrar datos o documentos precisos sobre los orígenes o un devenir histórico de lo que se conoce hoy como el Festival del Periquillo en Pueblo Viejo es una tarea compleja que bien podría ser parte de otra investigación; sin embargo, para hacer una aproximación a los orígenes de esta práctica de elaborar y exponer los muñecos, es posible acceder a través de lo que los pobladores mantienen en su memoria y en su imaginario, para así ir trazando algunas pistas al respecto. Una de las versiones que se sostienen dentro de la población es que esta práctica se desarrolla en este espacio geográfico desde los tiempos de la Colonia y se relaciona con las festividades de San Sebastián, que se celebran cada 20 de enero. Al respecto, Carlos Fernández, gestor cultural dice:

Esa tradición se toma desde la época de la Colonia,cuando a los negros no se les permitía festejar, entonces ellos tenían un día para festejar y se toman el 20 de enero que es el día de San Sebastián; ellos ese día tenían permiso de burlarse hasta del rey, y ese día le hacían mofa a la Corona española, se disfrazaban y hacían el periquillo. (Entrevista a Carlos Fernández, Pueblo Viejo,19/03/2016)

A pesar de no contar con documentos que den cuenta de la relación directa entre la elaboración de los periquillos con formas de esclavitud, existe una asociación generalizada entre los conocedores y gestores culturales que relacionan la práctica de elaboración de los periquillos con estados de desobediencia y burla hacia las formas de poder. Este punto es importante para ir hilándolo con el origen del nombre periquillo, y de ahí sacar algunas conjeturas.

Una versión de los puebloviejeros acerca del uso del término periquillo es que puede estar relacionado con la novela El periquillo sarniento, del escritor mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi. Esta versión fue comentada por el profesor de arte del Colegio San José de Pueblo Viejo, Adolfo Gómez:

Yo pienso que eso se tomó a raíz de un libro más o menos del siglo XVII o XVIII que se llama El periquillo sarniento, es una obra literaria, entonces el periquillo sarniento era un estudiante del que todo el mundo se burlaba, que se llamaba Pedro Sarmiento, le decían "el periquillo sarniento", de sarna. (Entrevista a Adolfo Gómez, Pueblo Viejo,21/05/2016)

El periquillo sarniento hace alusión a diferentes sujetos coloniales que son expuestos en una trama en la que se repudia la esclavitud por medio de la exaltación de un esclavo libre. Así, en esta obra, hay una crítica al régimen social y parece en sí una inversión, al poner como centro un ser cotidiano y subordinado (Ramírez, 2006).

Por otro lado, al revisar investigaciones sobre el carnaval, se encuentra que es muy factible que el término periquillo tenga relación con cultos populares de Occidente y, específicamente, con España. En El carnaval: análisishistórico-cultural, el antropólogo Julio Caro Baroja (1992) hace referencia a los muñecos, denominados peleles, que se utilizaban en las fiestas populares de la península ibérica para ser exhibidos en las puertas o balcones de las casas:

Otra práctica muy corriente era la de que en las casas se colocara un muñeco que recibía el nombre de —pelele—, y que la Academia ha descrito como —figura humana de paja o trapos que se suele poner en los balcones o que mantea el pueblo bajo las Carnestolendas—. La misma academia en un tiempo la derivaba de pellere, pero después no ha recogido esta etimología. H. Gavel, especializado en el habla vasca, ha procurado demostrar que en su primera acepción es diminutivo o forma familiar de Pedro. En el país de Soule se conserva —pelele— como equivalente de Perico o Pedrito (pp. 79-80).

Aunque no se puede dar certeza de que la denominación de periquillo en Pueblo Viejo tenga su origen en el libro de Fernández de Lizardi o en las antiguas fiestas populares españolas, lo que sí se hace evidente es que todas estas versiones guardan una estrecha relación tanto con formas de sátira en el ámbito carnavalesco como con lo español y con elementos de burla y formas de poder.

Arte y sociedad: los periquillos como un sistema cultural

Abordar las prácticas artísticas, no desde tecnicismos ni desde un punto de vista tradicional, nos lleva a acercarnos más a su sentido en la vida social y a comprender las relaciones de esos objetos elaborados con la experiencia humana y las dinámicas de las sociedades desde las cuales surgen. Por ello, el hecho de situar al arte en la vida de la sociedad se trata, siempre, de un problema local (Geertz, 1994), con lo cual no se podría afirmar que existe una universalidad de la experiencia estética, es decir que no existe una forma única de ver y sentir el arte, sino que el valor y el juicio estético de los objetos están en relación con las dimensiones sociales en las que estos se ven involucrados (Gell, 1998, cit. en Martínez, 2012).

De esa manera, este apartado reflexiona sobre la estética y los contenidos de los muñecos, sugiriendo, en ese sentido, que acceder al universo de los periquillos es, de alguna manera, acceder al universo mismo de Pueblo Viejo.

■ La estética: modos relaciónales de la experiencia y la vida

Lo estético no podría tomarse aquí desde teorías hegemónicas y desde una visión institucionalizada, sino de acuerdo con las expectativas y representaciones que determinada comunidad tiene de sus objetos artísticos y dentro de los cánones que establece la misma sociedad (Maquet, 1986). Todos aquellos atributos que la gente asocia con la belleza, el goce y el disfrute, y que espera ver plasmados en sus objetos de acuerdo a la experiencia, al entorno, a la cotidianidad, serían las bases para definir lo estético como una forma de expresión local. Por tal motivo, los resultados artísticos habría que comprenderlos en relación con la vida misma, teniendo en cuenta cuáles fueron las condiciones que originaron dichas prácticas, con qué aspiraciones, qué esfuerzos, qué padecimientos y qué logros (Dewey, 1980).

Es posible ver estos atributos en los periquillos de diferentes maneras. Una de ellas es el vínculo que existe entre su manufactura y las labores cotidianas de la comunidad, ya que muchas de las actividades diarias que realizan los pobladores de Pueblo Viejo implican un minucioso trabajo con las manos. Frente a este particular, dice el señor Ponciano Díaz:

La idea del periquillo es que la gente haga algo con las manos, la gente inventa y crea con lo que tiene, aquí mucha gente sabe de eso, el pescador es artesano desde que empieza a hacer uso de la atarraya, el que hace el cayuco tiene que tener precisión con la madera. (Entrevista a Ponciano Díaz, Pueblo Viejo,21/05/2016)

A través de la percepción compartida por este habitante de la comunidad, Pueblo Viejo se muestra como un pueblo de artesanos, en el sentido en que se trabaja con las manos para sostenerse: los pescadores que tejen las atarrayas, los hombres que hacen las embarcaciones, las mujeres que se dedican a sacarle las espinas al macabí para vender la masa del pescado. El trabajo manual es valorado por la comunidad y,de alguna forma, reflejado en la elaboración de los periquillos. Así, los periquillos son instrumentos de crítica y, a la vez, de elogio.

Por otra parte, también se pueden establecer relaciones entre la estética y el entorno natural por el uso de algunos frutos o troncos para la elaboración de los periquillos. Los frutos de los árboles de calabazo, por ejemplo, se usan para hacer las cabezas de los periquillos; lo mismo ocurre con las palmas de coco que se usan para ornamentar los muñecos, e igualmente se usa la palma para la madera con la que se hacen los cuerpos o se tallan las caras.

Una última forma relacional que cabe mencionar aquí, aunque con ello no afirmamos que se agotan las relaciones, son los vínculos entre la escasez y las formas de creatividad. En este sentido, dicen el señor Carlos Fernández:

Aquí la gente es muy creativa, porque miren que muchos periquillos se hacen con lo que haya por ahí, con lo que uno encuentre. Los puebloviejeros son recursivos, utilizan lo que a otros ya no les sirve y hacen cosas creativas con eso; por eso les decimos que aquí la gente es artesana. (Entrevista a Carlos Fernández, Pueblo Viejo,13/02/2016)

Existe una disposición a tomar cualquier objeto reciclado o viejo y convertirlo en un material propicio para darle vida a un periquillo, lo cual es una actitud notoria en la vida de Pueblo Viejo: se trata de una política de crear y construir en medio de la precariedad. Tal como lo sugiere el señor Díaz:

Uno quiere hacerlos bien [a los periquillos], pero a veces, como le digo, no hay ni para comer, ahora va a haber para eso, para conseguir materiales para hacerlos, uno lo hace como sea. A mí me gusta hacerlo con aserrín, por eso todos los años vamos al aserradero a buscar aserrín [...], pero a veces no se consigue, pero así me toque dejar a la mujer sin pantaleta; yo hago mi periquillo con lo que haya por ahí. (Entrevista a Ponciano Díaz, Pueblo Viejo, 21/05/2016)

■ Contenidos: los periquillos y la vida de los puebloviejeros

Tal como se ha mencionado, las temáticas que abarcan los periquillos pueden ser muy variadas y pueden contener críticas a la gestión del alcalde de turno, homenajes a personajes del pueblo, burlas hacia los vecinos, enaltecimiento a las labores de los pobladores, alusión a personajes de los medios masivos o acontecimientos del año, entre otros. El conglomerado de todos estos contenidos enuncia muchos aspectos de la vida misma del pueblo, lo que nos lleva a conocer la cotidianidad y las maneras en las que un colectivo se piensa a sí mismo. Los muñecos que hacen un homenaje a los personajes o las labores del pueblo dan cuenta de qué hace la gente, a qué se dedican, qué actitudes y qué valores se destacan y por qué. Los periquillos que hacen críticas a los alcaldes exponen preocupaciones y denuncias en relación con la gestión administrativa, develando situaciones problemáticas de esta. Aquellos que retoman acontecimientos del año se convierten en un registro de la memoria de la comunidad. Los que aluden a los medios masivos pueden dar ideas del consumo cultural de la comunidad. Por ende, pueden ser inagotables las relaciones entre lo que enuncian estos muñecos y las vivencias de la sociedad. A continuación, se presenta una pequeña muestra de periquillos que permite ampliar el panorama del análisis propuesto. Estos periquillos fueron escogidos de la versión del festival del 2016.

La Vendedora de Fritos puede dar pistas sobre la posición de las mujeres en Pueblo Viejo, ya que se trata de un oficio al que se dedican muchas de ellas (en su gran mayoría, madres solteras). Al respecto, dice el señor José, creador de este periquillo:

Yo hice La Vendedora de Fritos con la intención de reconocerle a aquellas mujeres que con esfuerzo sacan a sus hijos adelante, muchos hacen periquillos y se influyen por artistas que son reconocidos, personas públicas, gente importante, pero tenemos que darle importancia a nuestra tradición, a esas mujeres, porque con esa tradición yo he visto que han sacado gente profesionales aquí, bastantes. Está también las mujeres de la ponchera, las vendedoras de pes-cao que también han sacado sus hijos adelante, y muchos son profesionales, y ¿por qué nosotros no le damos importancia a todas estas mujeres aquí? Si son mujeres capaces de todo. Y yo creo que ese es un trabajo (con el respeto de ustedes aquí) que es más fuerte que el que otras mujeres que están en oficinas trabajando. ¿Usted sabe lo que es levantarse a las tres de la madrugada y preparar todos los oficios? Y no es tanto lo que hacen en su trabajo, porque si uno se levanta tarde se compra unos fritos y rinde el tiempo, pero es que con eso se benefician muchas madres cabezas de familia. (Entrevista a José Amado, Pueblo Viejo,13/02/2016)

Los periquillos también pueden convertirse en las voces de los pobladores cuando-hacen una denuncia social. Este es caso deEl Regreso del Aguatero, un periquillo que hace homenaje al oficio de los aguateros, pero que muestra, de manera vehemente, la problemática del acceso al agua potable en Pueblo Viejo. Los aguateros son aquellas personas que tienen la labor de transportar agua potable en carretillas y llevarla por las calles del pueblo para venderla. Sobre esta obra, dice su autor:

El periquillo que hicimos fue El Regreso del Aguatero, nosotros, hace como dos años, hicimos El Aguatero, pero esta vez es El Regreso del Aguatero porque es una problemática que siempre se ha visto aquí en el municipio de Pueblo Viejo, y lo quisimos hacer fue por eso. Aquí hay muchos que transportan agua en carretillas, pero la verdad es que aquí todos somos aguateros, todos tenemos que ser aguateros, y queríamos representar esa problemática, porque, nojoda, uno verdaderamente tiene que ir es por allá a buscar el agua. Y han pasado alcaldes y siempre nos prometen que van a poner el agua, y nada, no ponen nada, y tiene uno que sufrir, a veces no hay ni para tomar, los niños no tienen agua ni para bañarse, hay niños que muchas veces se acuestan sin bañarse o muchas veces nos toca bañarnos es en el mar y acostarnos así, salados, porque no hay agua en este municipio, por eso es que nosotros siempre hacemos estos periquillos. (Entrevista a Juan David Meléndez, Pueblo Viejo,13/02/2016)

Asimismo, a partir de los contenidos sobre los homenajes a las labores del pueblo se pueden observar relaciones con los modos de sustento económico de la población,y es de esta manera como emerge la pesca como motivo de representación. Sobre este tema, dice el señor Amado:

Nosotros hicimos, con el hermano mío, el periquillo El Palangrero; es un pescador normal, pero que se tiene que alejar cierta distancia a tirar el palangre, y uno no sabe qué destino le puede esperar allá afuera, porque muchos creen que uno sale a trabajar, va a tirar y venir enseguida, pero allá se pasa necesidad, con viento fresco, con tempestad, con centella, agua lluvia, la brisa fresca, el mar de leva. Con ese periquillo queríamos mostrar lo difícil que es la vida del pescador, y le queríamos dar a captar a los alcaldes, a la gente, que como pescador uno sufre mucho, y quieren venirle a pagar el pescao como le dé la gana. Por eso es que nosotros queremos sacar a los pelaos de aquí, porque con la pesca se pasa mucha necesidad y la cosa está dura. (Entrevista a José Amado, Pueblo Viejo, 13/02/2016)

Por otro lado, al homenajear a personas específicas del pueblo se genera un proceso reflexivo en el que se seleccionan unos atributos y actitudes significativos para ser exaltados y que se valoran en la comunidad.Un ejemplo de esto es el periquillo de Alberto Prieto, que ha sido un líder en la comunidad y es conocido por todo el pueblo como una persona que se ha atrevido a denunciar formas de corrupción de la política local.A manera de burla, se utiliza su apellido como un juego de palabras "Alberto Prieto, el que aprieta a los corruptos". Sobre esta obra, dice Deinis Domínguez:

Este periquillo se llama Alberto Prieto, es una burla a un muchacho líder de la comunidad, él es inquieto, se ha lanzado al Consejo, y siempre está luchando contra la corrupción administrativa. Aunque ustedes no lo crean, él ha estado amenazado, es una persona inteligente que dice:"Si te vas a robar 100 pesos de la comunidad son 16 años de cárcel que te vas a zampar". Aquí todo el mundo lo conoce como Alberto Prieto, el que aprieta a los corruptos. (Entrevista a Dei-nis Domínguez [elaborador], Pueblo Viejo, 2016)

A su vez, a manera de crítica, algunos periquillos ponen en evidencia problemáticas particulares que aquejan a los habitantes de Pueblo Viejo. Esto sucede también con el periquillo ¿Será Verdad?, que se refiere a la queja por la no pavimentación de un barrio donde se presentan fuertes inundaciones en épocas de lluvia. Sin embargo, este muñeco no podría ser comprendido por un espectador que no tenga un contexto del lugar, pues, a manera de guiño, ya los pobladores saben lo que se pretende decir con ¿Será Verdad? De forma satírica, con esta frase se presenta una actitud de incredulidad ante las promesas de la alcaldía en relación con la pavimentación del barrio Pénjamo. Sobre este periquillo, dice Ibis Niebles:

Ya llevo años haciendo periquillos con el problema que tenemos con esta pavimentada, esta pavimentada, cada vez que llueve, eso es un río, se inunda mucho. Varios alcaldes nos decían: "Lo primero que yo voy a hacer si quedo de alcalde es la pavimentada de Pénjamo", entonces salían de alcaldes y en ese son yo saqué varios nombres [...] Porque los alcaldes, cuando están en su campaña, dicen que van a hacer y que van a deshacer, y no hacen nada, que van a componer la pavimentada y todavía nada [...] Todos los años yo pongo los mismos mensajes de crítica sobre la pavimentada de Pénjamo. Entonces este año hice ¿Será Verdad?(Entrevista a Ibis Niebles, Pueblo Viejo, 21/05/2016).

Conclusiones

Realizar una descripción del Festival del Periquillo de Pueblo Viejo, más allá de lo que aparentemente sucede, fue posible siguiendo herramientas de análisis articuladas con las teorías interpretativas de la antropología; de tal suerte, recurrir a conceptos tales como arte y ritual dieron pautas para la comprensión de lo que las prácticas humanas nos pueden estar enunciando en relación con la sociedad desde las que emanan. En esa medida, el Festival del Periquillo se presenta como un espacio en el que no simplemente se festeja algo de manera armoniosa, sino en el que aparecen conflictos o tensiones. Si bien hay una estructura de la fiesta ritual que supone cierta espacialidad y temporalidad, los eventos anuales no son idénticos y el ritual festivo enuncia diversas cosas en diferentes momentos históricos.

Es consecuente que al hacer uso de elementos como la sátira, la burla, la caricatura o la dramatización, haya un empleo de los símbolos en donde los elementos de la cotidianidad se transforman en códigos socialmente establecidos que pueden ser interpretados a través de los muñecos, lo que hace a los periquillos un conjunto de significados que pueden ser develados dentro del contexto en el que son emitidos.

En resumen, advertimos que el lenguaje simbólico que condensan los periquillos ofrece pistas sobre las experiencias y vivencias actuales de una colectividad, así como de su memoria y de las maneras en las que una comunidad se piensa a sí misma. Así, podríamos proponer que estos objetos artísticos son tipos de oralida-des materializadas mediante las cuales se pueden hacer interpretaciones de sus discursos y lecturas de la propia región.

Para el ámbito de las ciencias sociales, este tipo de enunciaciones supone un desafío porque evidentemente no es plausible tratar sus contenidos como meras formas simbólicas o simples comentarios. También son proyectos políticos y críticas a la hegemonía que colindan con los paradigmas más complejos de las ciencias sociales. Entonces emergen preguntas que hacen pensar en teorías que sobrepasen la visión de estos ciudadanos como meros informantes, y los traten como co-enunciadores de las necesarias críticas de una sociedad que, como la colombiana, se caracteriza por sus profundas desigualdades. Con estas ideas dejamos abiertas algunas puertas para avanzar en un tipo de ciencia social más horizontal.

Agradecimientos

Los autores agradecen, de manera especial, a Pablo Vera Salazar, Fidel Vargas y Edgar Rey, por el apoyo prestado para poder sacar adelante esta investigación. A toda la comunidad de Pueblo Viejo, en especial al señor Carlos Fernández "Mondém" y a toda su familia por la colaboración prestada para la realización esta investigación.


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Memorias
Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe Colombiano
http://memorias.uninorte.edu.co/index.php/memorias
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Universidad del Norte
Barranquilla (Colombia)
2015
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